Nicolás, 21 años, Chile

Q' eh lo q eh!Hace poco más de un año tuve la suerte de entrar a Twitter y encontrarme con un  RT que convocaba a “jóvenes confundidos” a participar de un taller, las dudas me invadieron, los nervios y la incertidumbre. ¿Participar o no? ¿Con qué y con quiénes me voy a encontrar?, no pasó mucho rato y ya había enviado mi testimonio, por alguna razón sabia que debía hacerlo, quizá no había más razón que la misma desesperación. Era domingo en la noche, lo recuerdo perfectamente.

La mañana del lunes recibiría la confirmación de que mi testimonio había sido leído y que pronto me informarían si había sido o no seleccionado. Las dudas y la incertidumbre solo aumentaron, imaginando incluso que era mejor no participar de la actividad y que NO era bueno seguir alimentando aquella situación. No recuerdo exactamente cuántos días pasaron y mi teléfono recibía un correo con una respuesta afirmativa, indicando todo lo necesario para aquel día (Fecha, hora, lugar). Ya estaba a la mitad de todo esto y por más que quería no daría pie atrás.

Hasta que el esperado día llego, luego de 3 horas de viaje aprox. y de haber mentido en mi casa, había llegado a Santiago, las piernas me temblaban, avanzaba inerte, lo único que quería era tomar el bus de regreso y olvidarme de aquella aventura. Por suerte escogí la inercia y llegué al taller, la bienvenida tuvo una acogida como pocas, quizá porque estaba en la escena más vulnerable que un JC puede vivir; alguien más sabría el más profundo de mis secretos.

Luego de una grata jornada me di cuenta que había tomado una de las decisiones más importantes de mi vida, y que mejor lugar y mejores personas no habría encontrado en otra parte. Esa tarde comprendí lo que en 20 años no había entendido, esa tarde me di cuenta que era una persona como cualquier otra y que lo que estaba viviendo no era nada de otro mundo.

Desde aquel día mi vida es distinta, desde aquel día tengo las herramientas necesarias para enfrentar una situación que para ninguno de nosotros es fácil. Antes del taller pensaba en vivir una vida de mentiras, después del taller comprendí que ser homosexual es parte de mí, y que por lo tanto no tendría que engañar a nadie y mucho menos a mí mismo.

Pese a que ha pasado exactamente un año de aquel primer taller, y dentro de ese año participé de otro taller, a mis 21, mis padres no saben que soy gay, aun hay mucho trabajo por realizar, pero nadie dijo que sería fácil, pero sin duda sin la ayuda de JC habría sido más difícil aún.

Para quienes lean este relato, el mensaje es claro, si tienen la oportunidad que yo tuve de participar de una actividad así, no lo piensen dos veces, se aliviana la carga de una manera impresionante.  Por último quiero agradecer de todo corazón la excepcional ayuda que me brindó el equipo JC, sin ustedes todo habría sido más difícil y tormentoso.

¡GRACIAS!

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