Blanca, 17 años, Santiago

©blastDesde muy chica descubrí que me gustaban las niñas. Debí haber tenido entre siete y ocho años cuando me dí cuenta de que tenía una prima que me volvía loca, aún así siendo 10 años mayor que yo. Después, en el colegio, comencé a mirar a las niñas, me sentía mal porque creía que todos me iban a odiar si se enteraban, aunque mi mamá siempre me decía que si llegaba a tener un hijo “homosexual” lo iba a seguir amando y apoyando siempre.. que eso no importaba. A los 15 años sentía que ya no podía seguir ocultándolo, me sentía segura de mí misma.. de lo que era, de quién era y le conté a mi mamá. Ella se lo tomó muy bien, le expliqué lo que sentía, me dio consejos, me dijo que me apoyaba y hasta lloramos juntas de la emoción. Desde ese momento tenemos una confianza enorme.

Hace un tiempo en el liceo comencé a ir a unas sesiones con la psicóloga por motivos algo irrelevantes. Ella es muy linda físicamente y psicológicamente muy dulce. La cosa es que en la primera sesión (que era para conocernos) le conté que soy homosexual, también le conté muchas cosas de mí, se ganó mi confianza desde ese momento. Desde aquel día me di cuenta que ella llamaba mi atención de una manera muy sutil. Poco a poco fuimos formando una especie de “amistad” y a mí ya se me hacía casi imposible seguir fingiendo lo que sentía, ya que algunas veces, cuando me hablaba, me reía como una tonta o me ponía nerviosa. Estoy segura que ella algo sabe o debe sospechar. Ella tiene 29 años, está casada y no tiene hijos aún.

Yo sé que ella ya lo notó (es obvio) y, a pesar de todo, sigue con una gran simpatía, me encanta. En la última sesión me dijo que podíamos seguir viéndonos cuando yo quisiera, que no quería perder el vínculo conmigo, que si necesito otra sesión que ella buscaría un espacio en su agenda para atenderme y que me puede ayudar en lo que necesite. Me encantaría poder contarle lo que siento por ella para desahogarme pero tengo miedo de lo que pueda pasar, no me gustaría que se sintiera incómoda, aunque sé bien que no estaría contándole ninguna nueva noticia, estoy más que segura que ella lo sabe pero.. ¿Qué podría hacer al respecto? ella tiene su vida hecha y no me gustaría causarle problemas a nadie, me siento confundida.

photo by:
1 comentario URL corta
Alexander, 25 años, Viña del Mar
Cómo empezar... yo creo que siempre supe que era gay, desde chico, aunque igual pololié con mujeres y mis primeros besos fueron con mujeres, siempre "sentía" cosas diferentes (y ricas) por los hombres. Creo que la primera vez que fui consciente de que era gay fue en el colegio, bien chi...
Osmar, 19 años, México (Parte II)
(...continuación) Por cosas del destino su relación ya estaba desgastada (una relación parecida a la mía con Valeria, donde a pesar de llevar 3 años nunca tuvo relaciones sexuales con ella) y aún más porque estudiábamos fuera, entonces la ruptura era inminente, pero antes que él terminara su rela...
Daniel, 18 años, Antofagasta, Chile
Mis agradecimientos al equipo JC por darme esta oportunidad para expresarme. Encontrar esta página hizo replantearme una vez más el tema de mi orientación sexual. Hoy más que nunca lo he reflexionado, y me sorprendo a mí mismo, pues no creía que tendría el valor de escribir este correo y contarle a ...

Una respuesta a “Blanca, 17 años, Santiago”

  1. Andrea 27 agosto 2014 16:19 pm #

    que heavy que te guste tu psicóloga!! pero es bueno que sepas que eso es super normal… no te que guste, sino que sientas cariño por ella.. eso es porque confias en ella, porque te escucha, porque está ahi para ti… pero no confundas las cosas. la unica que puede salir mal parada eres tu. a lo mejos lo deberias hablar con ella. Igual si a ella le gustaras tu, que tienes mas de 10 años menos… la que tendria que ir al psicologo es ella!! animo galla y mira a niñas de tu edad… no perdai el tiempo, menos con una casada.

    Thumb up 0 Thumb down 0

Responder

No escribir correos electrónicos dentro del comentario, no será publicado.

Recibir notificación de nuevos comentarios por email. También puedes suscribirte sin necesidad de comentar.