Fernando, 22 años, Madrid, España.

boy photoQuería empezar agradeciendo a los creadores de la web la oportunidad que nos brindan, manteniendo y haciendo crecer este fantástico sitio. Sin ellos, y sin vosotros, que habéis tenido las agallas de compartir vuestras experiencias, muchos no habríamos dado el paso.

La verdad es que me parece mentira que esté escribiendo estas líneas, pero tal vez sea el momento adecuado para hacerlo. De siempre he sido una persona bastante reservada y tímida, de hecho no soy consciente de haberle confiado temas íntimos nunca a nadie. Sin embargo, desde hace unas semanas me remuerde la conciencia y tengo una sensación de angustia que de no expresarla puede acabar perjudicándome. Veréis, soy español, concretamente madrileño y criado en una familia bien de moral católica aunque no muy practicante en realidad. Tanto mis hermanos como yo (somos 3 chicos) hemos sido criados con mucho amor y comprensión por nuestros padres; el problema radica en que todavía hoy el ideal de felicidad de unos padres españoles es una gran familia y unos eventuales nietecillos. No suelen contemplar que tal vez uno de los hijos, como yo, el mayor, responsable y modelo de hermano, resulte que no es capaz de formar esa familia tradicional que ellos esperan. Este país ha cambiado mucho y creo que es mucho más tolerante en temas de identidad sexual de lo que parece, pero desde luego que normalizado al 100% no está.

Quiero recordar que desde los 10 años aproximadamente tenía un curioso interés por los demás niños, que no niñas. En ese momento no sé a qué obedecía, aunque no negaré que buscaba modelos a imitar porque yo era el sabio de la clase jeje, me gustaba leer, la arqueología, la arquitectura y los modelos radio-control; en resumen, era un poco más maduro que mis compañeros y buscaba encajar en el grupo mediante la imitación. Dicho y hecho, bastaba imitar y fijarse en los chicos que más me interesaban para lograr una cómoda normalidad. Yo lo veía como un inocente interés, y evidentemente lo era, pero tal vez escondía algo más. Por tanto, durante la más temprana adolescencia no sufrí ninguna repentina subida hormonal, sino que acometí la difícil tarea de encajar en un grupo. La etapa de secundaria normalizó definitivamente la situación, tanto mis compañeros como yo empezamos a tener inquietudes similares, aunque nunca llegué a compartir su gusto por el fútbol ni la tormenta emocional con las chicas. He de reconocer que hasta los 14-15 años no empecé a plantearme mi sexualidad; es como si no hubiera existido esa realidad hasta entonces. Tenía indistintamente amigos y amigas y no albergaba más sentimientos que los de amistad. A los 15 años experimenté una sensación confusa respecto a un amigo que se marchaba del colegio, pero creí que se trataba de simple pena porque se iba, desde luego que no me planteé que fuera otra cosa. Siempre me había imaginado a mí mismo con novia, además nada en mi aspecto o actitud me hacían parecer distinto a cualquier otro chico de mi edad. Es verdad, eso sí, que nunca había entrado en contacto con una chica más allá de las amigas, todo lo que sexualmente me imaginaba con ellas era fruto de mi racional consciencia. En resumidas cuentas, me obligaba a imaginarme con chicas y simplemente no concebía que los hombres pudieran formar parte de la ecuación.

Llegado un momento alrededor de los 16 años algunos chicos deciden que tienen que reafirmarse, y uno de sus procedimientos predilectos es insultar y/o acosar a los más débiles o diferentes. Yo no me libré, porque tenía un buen expediente y no tenía novia… Afortunadamente soy bastante poco influenciable y bastante orgulloso, por lo que no me hicieron gran daño insultos tales como empollón (muy estudioso) o marica. Cansados de que no me alterara pasaron al siguiente. En todo caso no niego que me hicieran daño y mellaran mi confianza; el apoyo de mis padres fue sin duda transcendental. Los últimos años de bachillerato antes de la universidad supusieron el fin del proceso de endurecimiento emocional que me había propuesto lograr. Suena triste y frío, pero ante la imposibilidad de manejar mis emociones y ante mi aparente falta de hormonas resultó una estrategia estable y provisionalmente válida.

La universidad ha sido finalmente un laboratorio de experiencias, si bien no concluyente, sí esclarecedor.  Durante los primeros años seguí mi fría estrategia de relaciones estrictamente profesionales o amistosas. Eso cambió hace un par de veranos, cuando tras haber pasado muchos días cerca de un buen amigo de toda la vida comencé a experimentar sentimientos inéditos en mí. Llegado el momento de que cada uno se fuera a su casa me sumo en un episodio depresivo, muy desanimado y desganado. Era pleno verano y mi madre, casualmente médico, se da cuenta y cree que he enfermado en el viaje que hemos hecho el grupo de amigos. No iba tan desencaminada, porque aquello era más que cansancio, estaba sufriendo algo realmente intenso. Pasada una semana mejoré sustancialmente y me prometí que aquel verano iba a ser el verano con mayúsculas. Ni corto ni perezoso, me apunté a todas las fiestas que surgieron, no lo pasé mal, pero no tuve ni un solo acercamiento a ninguna chica, en verdad estaba harto de forzar una actitud que no era instintiva. Por supuesto, tampoco a ningún chico, ni siquiera en plan amigo o colega porque estaba absolutamente bloqueado y en proceso de negación. Terminó el verano y me fui a estudiar un año a Alemania. Nada, absolutamente nada, no había manera. Estaba todavía inmerso en un proceso de negación que me impedía congeniar con nadie.

Afortunadamente tras la Navidad mejora mi estado de ánimo y me planto ante el 2013 con una nueva actitud. En abril, durante unos días que paso en España invito a cenar a una chica de clase y en su casa nos besamos. En realidad quería hablar con ella para que me aconsejara sobre mis problemas emocionales pero al final logré embarullarlos más. Aquella chica, y otra que vendría meses después, supusieron dos hitos aislados a los que llegué para demostrarme lo hetero que podía ser, y la verdad es que debo ser convincente porque no dudaron de ello. Quiero ser crítico y señalar que una vez logré acercarme lo suficiente, sentía atracción sexual y excitación, pero la verdad es que llegar a ese momento fue tan forzado que no confío en esas percepciones. No sé hasta qué punto compartís esto, pero a un hombre en determinadas circunstancias le excita prácticamente todo. Suena grotesco, pero después de 21 años de espera la situación era de todo menos habitual.

Muchos, yo entre ellos, concluirían: bueno, pues nada, comprobado, te puedes excitar con una chica, eres heterosexual. Pero no es tan fácil, porque a esas chicas las había buscado racionalmente según quien creía que me podía atraer, en fin, un artificio mental rebuscado y antinatural. Lo que sí que me era natural, y bastante bien conocido, era el hecho de que inconscientemente me fijaba en todos aquellos chicos que me parecían atractivos. Eso jamás lo he experimentado con una mujer, de las cuales puedo opinar sobre si se ven guapas o no, pero nunca me han hecho girar la cabeza por la calle ni mirarlas furtivamente. Esta actitud que sí tengo con el género masculino la he achacado históricamente a cierto complejo de inferioridad, resultado, tal vez, de la discriminación que sufrí de joven… vamos, una historia para no dormir.  Ahora, y analizando los indicios detenidamente, empiezo a pensar que la verdadera razón sea mucho más prosaica, ¡Fernando, te gustan los tíos!, pero esto no es algo que pueda decir a la ligera, claro. Confirmar estas sospechas me está llevando tiempo, porque soy relativamente tímido, especialmente a la hora de relacionarme con otros chicos y la verdad es que no suelo tener interacciones muy profundas con ninguno, por lo que no puedo confirmar que realmente me atraigan emocionalmente. No puedo confiar al 100% en el aspecto físico como indicador sexual, hay demasiados elementos de juicio como para confiar sólo en ello, se me ocurren por ejemplo las fantasías sexuales de algunos heteros que no son precisamente con mujeres. Si no existe un posible o eventual apego emocional no creo que el físico tenga nada que decir al respecto. A todo este se le suma que mis posibilidades de conocer a alguien que comparta mis inquietudes es baja, porque soy una persona discreta, algo tímida, alegre pero no muy amiga de las fiestas y no aprecio el mundo de la noche… donde esté el deporte, el monte y los amigos, que se quite todo lo demás.

Termino diciendo que me he sentido plenamente identificado con muchos de los testimonios aquí vertidos, muy emocionado por el hecho de saber que no soy el único que pasa por esto y que hay una inmensa y pujante comunidad hispanohablante con la que compartir nuestras experiencias. Como reflexión que debo aplicarme a mí mismo, pero también a aquellos que se sientan inseguros, debo decir que la lucha racional contra lo que verdaderamente somos es un sinsentido. La sana actitud de los múltiples mensajes, así como el enfoque de la web, me reafirman en la idea de que ante todo somos personas, y una de nuestras cualidades es la sexualidad, que para nada nos define, sino que nos completa.

¡Un fuerte abrazo desde el otro lado del charco!

Fernando

6 comentarios URL corta
Fernando, 25 años, Curicó
 Hola… Mi nombre es Fernando, tengo 25 años soy de una comuna cercana a Curicó y luego de leer muchos testimonios, especialmente el de un amigo, me atreví a escribir. Les aviso al tiro que si lo quieren leer, respiren hondo y se acomoden bien, porque esto es pa’ largo. J Mi testimonio he querido ...
Juan, 24 años, Santiago. Chile.
Hoy me encuentro en cama, resfriado y solo y veo como la vida pasa y pasa y yo aquí sin hacer nada. Vengo de una familia de 6 integrantes, soy el último y soy homosexual, mi infancia estuvo marcada por el bullying, no por mi condición si no que por niños molestosos, además de un tipo (abuso) que...
Nahuel, 17 años, Santiago. Chile.
Hola, quería escribir este testimonio para poder "desahogarme" de algún modo. La verdad es que yo hace unos años estuve pensando en que tal vez  podría ser bisexual. Todo esto a raíz de que por muchos años estuve enamorado de un amigo con el que perdí la virginidad a una edad un tanto temp...

6 Respuestas a “Fernando, 22 años, Madrid, España.”

  1. David 1 marzo 2014 20:59 pm #

    Hola Fernando! Ha sido un gusto leer tu historia, entiendo que estas hecho un lío, con respecto a tu sexualidad, todos los de esta página lo hemos tenido, mi historia la escribí el año pasado, y la puedes leer cuando quieras.

    Dices que te has forzado a gustar de las mujeres, pero hombre, usted mismo lo ha escrito que al mirar a los hombres se le hace más natural, menos forzado, más llevadero. Para mí. que la tienes clara, pero te niegas esa verdad, y te inventas cosas para crear un muro en el cual te sientas protegido, yo lo llamo la zona de comfort. Pero observas que es algo construido con barro, insostenible a largo plazo.

    La homosexualidad es algo natural, es instintivo, uno lo sabe, o bueno en mi caso, desde muy pequeño, siempre supe que era diferente a los demás. Dices que no estás seguro de que te gusten los chicos emocionalmente, pero es falta de experiencia, si dices que no te gusta la rumba( ir de marcha y botellones), pues es normal que no tengas muchos conocidos, y eso está bien, me gustan los chicos como tú, pilosos( estudiosos), algo tímidos, y con muy buenos sentimientos y que les guste el monte!!

    Has escrito muy detalladamente, el hecho que implica para uno ser homosexual, y la forma de cómo afrontarlo, lo has hecho estupendamente. Vamos que estoy encantado con lo que has escrito. Pero lo más que me ha gustado de ti es que hayas escrito que te gusta leer, la arqueología, y a mi también me gustan esas cosas, me gustan los hombres como tú, que no les guste mucho ir de marcha, y le guste la naturaleza, que en nuestro medio, somos tan escasos, que haberte encontrado es un algo que solo pasa una vez en la vida, por eso me animé a escribirte, por que me siento muy cercano a tu historia. Feliz día. te mando un fuerte abrazo.

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  2. Vicente 2 marzo 2014 0:27 am #

    Hola Fernando, acabo de leer tu testimonio y me encuentro muy interiorizado con tu historia ya que al igual que tu me ha sucedido lo mismo que a ti, en cuanto a tu testimonio somos mas menos parecido, creo que la confusión de uno es el peor error en ello. Porque yo siempre dudo de mi, aun no soy una persona 100% clara.

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  3. Andres D 2 marzo 2014 9:04 am #

    Hola. Primero que todo, te felicito por tu redacción. Impecable, para tu edad.
    Ahora a lo importante: tu hablas de que hay muchos elementos de juicio como para confiar totalmente en la atracción física. Tu expresión denota que eres demasiado racional La orientación sexual no tiene que ver con lo racional, ni con tener que sopesar todos los argumentos para tomar una mejor decisión. No te estás comprando un auto ni invirtiendo en la bolsa. Pienso que es algo que sientes y ya. Como el girar la cabeza instintivamente cuando vez a un chico que te atrae.
    Ahora, tu dices que eres tímido y que no aprecias la noche. Pero haces deporte. Y esa es una actividad en que puedes conocer gente.
    Bueno, te deseo mucha suerte y que te vaya bien!
    Andrés D.

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  4. Fernando 4 marzo 2014 12:15 pm #

    Gracias por vuestro apoyo. Como bien habéis dicho la racionalidad no tiene nada que decir en este tema y soy consciente de ello, de hecho, he dejado de autonegarme y hablando claramente me estoy dando una oportunidad. Intento dejar los prejuicios y las excusas a un lado y ser más abierto. También tengo intención de tener una charla con un compañero que es gay y que probablemente me ayude, y enfrentar la vida con más ganas de disfrutarla y menos pensar en el qué dirán. Si bien nuestras personalidades son lo que son independientemente de nuestra orientación, es innegable que vivir en una farsa agria el carácter a cualquiera, y eso es una de las cosas que quiero cambiar cuanto antes. Además, a nivel emocional no puedo perder nada, y sí ganar; e intentar ver más allá de las 4 paredes mentales que me he construido es, sin duda, beneficioso. De ahí a hacerlo público hay un paso, pero si realmente me siento seguro conmigo mismo, no creo que tarde demasiado.

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    • Ojos_transparentes 4 marzo 2014 16:22 pm #

      Esa es la actitud Fernando! Un abrazo!

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    • Vicente 4 marzo 2014 23:14 pm #

      Grande!

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