Daniel, 20 años, Santiago, Chile.

Realmente no sé cómo empezar, me gustaría compartir muchos pensamientos, pero a medida que vaya escribiendo, las palabras irán saliendo solas. Bueno, mi historia comenzó cuando chico, pucha como a las 10 ó 9 años, sin embargo era que mi instinto sexual (si se le puede llamar así), comenzó a despertar y no era atracción sexual, sino que satisfacción personal.

Mis padres siempre me dijeron que a las mujeres había que tratarlas con respeto, por eso el contacto con mujeres era reducido, no porque no me lo permitieran, sino porque yo no me lo permitía. Luego, en ese afán de placer personal, cuando tenía alrededor de 11 años, jugando con un amigo como al sexo con ropa, mi pene pasa por el trasero de él, pero fue lo más espectacular que pude sentir en mi vida, un placer tremendo, y a él también le gustó, por lo que lo repetimos.

Sin embargo, eso no se quedó ahí, empezamos a tener varios encuentros sexuales, en su casa y en la mía. Sus padres tenían negocios, así que pasaban fuera de la casa y él se quedaba solo, y por mi parte, mis padres trabajaban y mis hermanos en el colegio hasta tarde, así que eso favoreció que nos encontráramos seguido.

Yo en ese tiempo iba mucho a la iglesia, mis padres son muy “fanáticos”, así que cada domingo pedía perdón por lo que hacía,  y creía que con eso era suficiente, pero cada semana era peor, tanto que mientras estaba con este amigo, empecé a tener encuentros con otro amigo. Luego de un tiempo ellos dos se fue del pasaje donde vivíamos, y nunca más supe de ellos.

Luego, cuando estaba en 7mo básico, no sé por qué, como de la noche a la mañana, comenzaron a burlarse de mí, tratándome de gay, maricón, fleto y miles de otras cosas, en fin, me hicieron bullying. A los que creía amigos, se convirtieron en los peores, fue mi peor año, quise acabar con mi vida, algo me dijo que no lo hiciera, sin embargo, nunca le conté nada a nadie, hasta unos años después, y aun así, han sido muy pocas personas. Mis padres nunca lo supieron (con eso digo todo), aunque ya es un caso superado.

En la media estuve en un colegio de hombres. Conocí el basquetbol (love of mi life), y con eso, muchos amigos y algunos que me atraían mucho. Pero era raro, porque a pesar de que me atrajeran, no me sentía gay, si no que era como “me atrajo y listo, se me va a pasar. Yo soy heterosexual, me tengo que emparejar con mujeres”.

Cuando estaba en segundo medio tuve otra experiencia sexual con un chico de la villa donde vivía mi tía. Me sentía pésimo, me preguntaba “por qué hacia eso, no debería hacerlo, eso está mal, es pecado”, le temía mucho al infierno, y pensaba que podía irme allí. Luego de esa experiencia nunca más lo volví a ver. Nunca más fui donde mi tía, y por fortuna ella se cambió de casa al tiempo después.

Pero luego, pasado el tiempo, ya en tercero y cuarto medio, comencé a cuestionarme la existencia de un Dios, la credibilidad de la iglesia católica. En fin, empecé a cambiar, a evolucionar, a madurar, qué era lo que quería para mi futuro, empecé a cuestionarme el origen del hombre. Cambié radicalmente, hasta el punto que lo que quería estudiar, lo deseché por completo, mi pensamiento sobre el ser humano se amplió, pasé de apolítico a un ser político (entiéndase bien la palabra, jajaja), dejé de creer totalmente en la existencia de un Dios, sin embargo, reprimí todo mi instinto sexual, nunca pololeé, nunca anduve con alguien, nunca mostré que me gustara alguien, en fin nada, solo reprimí, traté de guardar toda esa libido (como pude), hasta hace un tiempo atrás (un año aproximadamente) estalló todo, y mi pregunta era “¿qué es lo que en verdad me gusta? déjate de evadir el tema”.

Al principio, dije que todo era culpa de la libido alta, que debía calmarla, que no era posible que me gustaran los hombres. Todo desembocaba en la libido. Entonces, traté de nuevo de suprimirlo, pero fue inútil, seguía molestándome. Hasta que decidí contarle a mi mejor amiga, no fue fácil, de hecho fueron necesarias varias charlas para contarle todo. Le conté que me atraían los hombres, sin embargo, no me imaginaba la vida con uno y con una mujer tampoco, pero sí con hijos. Luego, le dije que sí me gustaban los hombres, y que podía ser que me viera con uno a mi lado, y finalmente, que le dije que era “gay” (no me gusta mucho esa palabrita).

Durante este último periodo había estado muy mal, me sentía bajoneado, en la U no rendía mucho, dejé de hacer un tiempo deporte (lo que más amo en la vida). Ahora me siento mucho mejor, porque me siento y vivo tal cual soy, aunque no le he contado a nadie más que a mi amiga.

Quisiera compartir contigo, que has llegado a esta instancia de lectura, algo que me molesta, y recién dije “que no me gusta esa palabrita” porque se ha estereotipado mucho, más aun en estas últimas décadas, yo mismo siento que cuando digo “gay”, me refiero a alguien afeminado y no me gusta, porque yo no me siento así, no me veo así (todo esto sin ofender a los que lo son). Finalmente, no es lo que la palabra es en sí misma, sino en lo que la sociedad ha convertido esa palabra, el estereotipo que ha llegado a ser.

Saludos cordiales a los que administran esta página, y al lector. Agradezco su atención.

photo by: Thomas Leuthard
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Mi nombre es Tomás, tengo 21 años y estudio una carrera muy tradicional. No sé si en esta etapa soy un hombre confundido. Creo que no, considero que mientras más pasa el tiempo, más asumo mi condición, aunque me cueste. No ha sido fácil poder escribir, ya que ni a mi sombra se lo he contado… es deci...
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2 Respuestas a “Daniel, 20 años, Santiago, Chile.”

  1. Bristela 5 noviembre 2013 13:23 pm #

    Creo que la sociedad somos todos, tu no eres gay, “eres tu” eres Daniel y a mi modo de ver, tu identidad no es masculina, tu condición sexual no es hetero, tu mismo declaras que te gustan los hombres entonces la palabra “GAY” es solo una definición. Si no te gusta, no la repitas, eres parte de la sociedad y puedes denominarlo, denominarte y hacer que te llamemos y los llamemos a todos de otra forma, ¿como te gustaría decirles?, descubrieron que es lo que realmente quieren. Ahora definan que son, y empezará el cambio… la palabra gay, vino a reemplazar la idiota expresión de MARICÓN, ahora pueden haber más… para mi son diferentes, son valientes, son “especiales” pero solo son Palabras ¿?

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  2. José 14 noviembre 2013 4:20 am #

    Daniel, concuerdo con Bristela la palabra “Gay” son tan solo palabras, lamentablemente para mi percepción son mas dañinas que beneficiosas, siento que la misma palabra conlleva hacía una discriminación.

    Las personas que le gustan a los otros hombres, también pueden tener una vida tranquila y formar una familia sin necesidad de colocar el estereotipo como carta de presentación, en fin… a mi también me carga esa palabrita…

    Sé feliz daniel, no es necesario que te “rebeles al mundo” ni nada, las personas (incluyendo a tus padres) te quieren como tu eres y la sexualidad no debiese marcar diferencia (a pesar de que existe), vive tu vida como mejor te plazca. Saludos y un afectuoso abrazo.

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