Pedro, 19 años, Santiago

Rail riderDescubrí la página de JC por ahí en el 2011 cuando cursaba 3ero medio porque apareció mencionada en twitter. La visité un par de veces, con un evidente miedo a “alentarme con estos temas”, pero con la curiosidad de quien nunca antes había tenido información clara con respecto a mi orientación. Desde ese momento me cayó la teja, y me decidí a afrontar mi realidad.

Partiendo por el principio de mi vida, siempre sentí que era gay,  desde que era chico, como en 2do básico ya sentía esto, y en muchas circunstancias me angustiaba por sentir lo que sentía, llegando en muchas ocasiones a rezarle a Dios para que me quitara estos pensamientos. Estudié toda mi enseñanza básica en un colegio Opus Dei de Vitacura, donde prácticamente auto-eliminé todos estos pensamientos, y me hice la idea de que algún día me iban a gustar las mujeres, me iba a casar y tener hijos (incrédulamente jaja).

Afortunadamente, nunca sufrí de bullying por mi orientación, siempre fui muy cauteloso de representar un estereotipo “normal” y hacer cosas de hombres, pero de todas formas me formé con una personalidad muy tímida y con dificultad de hacer amistades, que me provocaría una fuerte soledad entre mis pares. Llegando ya a 8vo básico, tuve una fuerte depresión, donde todo este tema de mi sexualidad, sumado a mi soledad en el colegio, me condujo a un estado muy triste. Durante todo ese año, jamás le revelé a mi psiquiatra, ni a mi psicóloga mis verdaderas razones para estar así, siempre fingí tener algo endógeno, y que no tenía mayores intuiciones de por qué me sentía así.

Finalmente, en conjunto con mis padres decidí cambiarme de colegio para intentar una nueva oportunidad. Me cambié a un colegio un poco más pequeño, mixto (primera vez que tenía compañeras mujeres) y donde parecía ser más acogedor que el anterior. De todas formas, por ser los años más intensos dentro de la adolescencia, 1ero y 2do medio fueron años muy duros, estaba empezando a sentir las consecuencias de mi auto-represión, y comencé a ver que todos mis compañeros/as ya estaban saliendo a fiestas, y a pololear.

Jamás durante esos dos años salí con nadie, y ni siquiera intenté besar a una mujer, siendo que tuve un par de ocasiones. Sentía una fuerte pulsión dentro de mí que no podía contener, y la idea de conocer mujeres se estaba desmoronando. Ya para este entonces, cuando tenía 15 años, la posibilidad de enfrentar mi homosexualidad se acercaba más a mí. Me costó mucho enfrentarme y verbalizar esto, me daba miedo meterme a Google y buscar cosas gay, porque en mi interior sabía que podía encender una chispa que no se detendría.

Así, ya llegando a 3ero medio tomé la decisión de aclararme conmigo mismo y decirme: Eres gay, asúmelo. Gracias a ese año, donde estuvo muy de moda el tema de los derechos LGBT en los medios, sufrí de una iluminación, y mi mente empezó a abrirse más. Perdí paulatinamente el miedo a mi condición, y empecé a tomar las fuerzas para luchar por mi verdad. Ya llegando a 4to medio mi mentalidad estaba completamente transformada en comparación a los años anteriores, me había informado lo suficiente respecto a mi orientación, y ya estaba casi listo para enfrentarme con el resto.

Igualmente, el miedo que sentía al imaginarme enfrentándome con alguien y contarle mi orientación, me aterraba, por lo que me contuve todo ese año y salí del colegio aún dentro del closet. Cabe destacar que paralelo a todo esto, en mis dos últimos años del colegio encontré a un grupo de amigos muy bueno, hasta el día de hoy agradezco haberlos conocido, ya que gracias a ellos vi la posibilidad de conocer más sobre mi sexualidad, porque si hubiera continuado en mi colegio anterior del Opus Dei, lo más probable es que actualmente estaría muy atrasado y me hubiera costado más asumirme.

Ya terminado ese año (2012), durante la fiesta del año nuevo, y dado las circunstancias de la fiesta, donde se pide que sea un año mejor, etc, etc. Me propuse enfrentarme y empezar a contarle a  la gente. Esa noche le conté a una compañera (primera vez que le contaba a alguien), estaba muy asustado, y teniendo presente que ella igual era de mentalidad abierta, aún tenía ese miedo de enfrentarme a lo desconocido. Para suerte mía, reaccionó de la mejor manera, fue uno de los días más felices de mi vida. Fue un alivio enorme el que sentí, y por primera vez sentía que estaba siendo honesto conmigo mismo y el resto. Desde ese día le empecé a contar a mis más cercanos, una  tarea que continúo haciendo hasta el día de hoy.

De igual forma que le conté a esa amiga, me tocó enfrentar a mis padres, que fue como en marzo, no sabría explicar cómo era mi miedo en ese momento, pero estaba preparado para lo peor. No podría decir que fue de las mejores reacciones, pero sí fue muy serena, mi madre se sintió muy triste por mí, lloró un poco, pero finalmente decidió apoyarme y afirmarme que me quería mucho. Mi padre, por su parte, me impactó por su reacción, y me dijo inmediatamente que me quería igual, sin importar lo que fuera. Así, hasta el día de hoy, la situación en mi casa ya se normalizó y mi sexualidad ya no es tema, salvo por algunos temas valóricos que aún chocan dentro de mi casa (como lo es el tema del matrimonio igualitario, adopción, etc.), pero que son menores, porque sé que tarde o temprano van a entender en su totalidad lo que es mi realidad.

Ahora tengo 19 años, estoy feliz estudiando psicología, prácticamente en mi universidad no tuve que hacer todo este proceso y solamente fui natural. Todo mi círculo de amigos actual ya sabe de mi condición,  y estoy muy en paz conmigo mismo.

Finalmente, luego de haber contado mi historia, quiero dejar el mensaje a todos los jóvenes que leen esta página que tengan la fuerza para quererse a  sí mismos, tómense el tiempo necesario para contarle a la gente sobre su orientación, no hay apuros, y lo más importante es que siempre va a haber alguien en quien confiar, yo personalmente me sorprendí de muchas personas, incluso de quienes parecían ser los más homofóbicos. Obviamente, va  a haber gente en todos lados que siga con la mentalidad discriminatoria, pero la verdad es que ya son pocos, y lo único que hay que hacer es alejarse y juntarse con quienes sí valen la pena. Éxito y suerte.  :)

photo by: colinlogan
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