Osmar, 19 años, México (Parte I)

SONY DSCHola! Bueno primeramente quiero agradecerles permitirme compartir con ustedes mi historia, espero no sea muy extensa :S

Antes de comenzar quiero exponer el concepto que tengo acerca de esto: primeramente creo que ser homosexual no debe de venir de la mano de todos aquellos prejuicios que la sociedad homofóbica y religiosa han querido implantarnos: ser homosexual para mí no significa ser afeminado, andar de “loca” por la vida de cama en cama, de antro en antro, acostándote con la primera persona que se te plante en frente, en fin, yo personalmente no estoy de acuerdo con eso y por ello no lo practico, respeto a la gente que lo hace, pero entonces también debemos estar conscientes  de por qué luego se tiene un mal concepto de nosotros, aunque vamos, el mundo heterosexual tampoco es un paraíso, pero eso la gente tampoco lo ve. Por todo esto creo que está en nuestras manos demostrarle a las personas con nuestras acciones que ser homosexual no siempre tiene que ver con promiscuidad, sexo sin control, alcohol y drogas.

Ahora bien continuando con mi testimonio, sinceramente no recuerdo cómo ni cuándo me di cuenta, afortunadamente nunca abusaron de mí, hasta ese punto agradezco porque creo que una situación así hubiese causado que este proceso hubiese sido muy doloroso y difícil. De lo que si estoy seguro es que siempre lo he sabido y sentido, pero cuando uno es un niño no ve que sus sentimientos, conforme lo marca la sociedad, están errados hasta que se madura un poco (10 años en mi caso) y te das cuenta que eso que sientes no es aceptado en tu entorno y desde entonces es  cuando comienza  la frustración, las interrogantes existenciales, la culpa, la negación, en fin una catarsis existencial. Ahora ya no pretendo culpar a nadie por mi orientación ni culparme a mí mismo, al contario, he decidido aceptarme y valorarme, creo que a raíz de todo esto fue que mi autoestima se fue al suelo, me volví una persona hermética, introvertida y sumamente tímida.

Cuando tenía 12 años tenía un amigo (sí, actualmente sigue siendo mi amigo a pesar de que han pasado 15 años de conocerlo), su nombre es Rodrigo y fue con la primera persona con la que tuve una experiencia sexual. Nada serio, solo toqueteos y esas cosas. Sinceramente fue una experiencia inocente, pero no sé en que momento decidí dejar de hacerlo y no porque estuviese confundido, me considero muy maduro y creo que eso fue lo que me ayudó mucho, simplemente lo decidí porque tengo valores y ya no quería causarme mas daño, por dios sólo tenía 12 años, fue entonces que me prometí a mí mismo que no haría ese tipo de cosas  de nuevo hasta que realmente fuera con alguien a quien de verdad quisiera y no solo sintiera deseo sexual.

Sí, y aunque parezca ingenuo creo en el amor, ese amor en donde ambas partes se respetan, se son fieles no por obligación sino por convicción, ese amor donde se comparten proyectos, metas, se protegen el uno al otro, en fin cuando se comparte la vida, tampoco creo que ese amor solo se encuentra a través de experimentar de relación en relación, para mi puede ser la primera, la última o incluso nunca llegar. Por decirlo de otra manera, me gusta el amor a la antigua y no ese amor que tiene una simple base sexual.

Por fortuna, no volví a tocar el tema con Rodrigo y actualmente nos llevamos muy bien, aunque sí existe cierto sentimiento de culpa por mi parte por no saber lo que realmente pasó, pero no me atrevo a sacar ese tema o tal vez no lo veo necesario pero algún día si me gustaría arreglar las cosas por completo con él.

Pasado el tiempo me sentía más tranquilo, pero en el fondo seguían invadiéndome esos pensamientos de cómo sería mi vida, como sería mi futuro, ¿puede realmente una persona homosexual formar una familia? Esta es una de las cuestiones más grandes y que me cuesta tanto contestarme, sinceramente uno de mis mayores deseos es ser padre, pero cuando veía esa idea nunca la visualice con una mujer al lado, porque simplemente no puedo concebir la idea de engañar a una mujer, quitarle la oportunidad de que encuentre a alguien que realmente la ame y formar una doble vida, simplemente no puedo. Después venía otra cuestión: ¿Cómo afrontarlo con mis padres y mis amigos? tenía miedo al rechazo como toda persona, pero ahora entiendo que eso llegará cuando realmente yo este listo.

Es por eso que me propuse, indirectamente, demostrarle a mis papás que era capaz de muchas cosas, para que cuando se enteraran o me atreviera a contarles ellos al menos tuvieran algo de que sentirse orgullosos y no se avergonzaran o lo tomaran como “una maldición”, ese es un error muy grande que cometemos, pensar que somos un error, que somos algo que no merece ser feliz, como si uno “eligiera”, como se cree por ahí, a eso quiero agregar para esas personas que piensan que uno elige la orientación sexual, están muy equivocados, quién elegiría exponerse al rechazo social y sobre todo familiar, cuando simplemente podríamos elegir algo que ante la sociedad es completamente aceptado en lugar de ir contra la marea…

Pasó apenas un año después de lo que ocurrió con Rodrigo y cometí un error, un error que tiene nombre y apellido y que afortunadamente ya ni recuerdo, en ese entonces estaba en depresión por ciertos problemas familiares, constantes disputas de mis padres, una familia disfuncional dañada por el alcoholismo de mi padre, era tanta la presión que me terminé envolviendo con un tipo llamado Valentín como un escape a todo, confié en él,  pero solo me hizo daño y consiguió que ese sentimiento de culpa regresara, llegó al punto de convencerme de practicarle sexo oral, desafortunadamente accedí varias veces pues me amenazaba con contarle a mis padres y amigos, en ese momento me tenía asco a mí mismo, pero más asco le tenía a él,  pero al fin me armé de valor y lo mandé al carajo, jamás me volvió a molestar y es un alivio no saber nada de él. Hasta hace poco reapareció, y lo que son las cosas de la vida, se ve que es tan infeliz, digo no me alegra, pero cada quien cosecha lo que siembra. Aún así me dejó marcado y eso fue algo con lo que cargué mucho tiempo. Desde entonces decidí alejarme de mis amistades masculinas, solo dos o tres que consideraba no más que mis compañeros. Afortunadamente, después de eso nunca fui víctima de acoso o bromas, siempre traté de llevarme bien con todos y llevar la fiesta en paz. Pero definitivamente jamás pude entablar una relación de amistad con un hombre.

Pasó el tiempo y llegó la secundaria, hasta ahora había callado todo y no sé cómo lo logré, tenía la edad de 13 años y a los 14 años inicié una relación con una joven, su nombre es Valeria, tenía cariño por ella, pero conforme pasó el tiempo me di cuenta que solo era eso, cariño, como si de una amiga se tratase y después de dos años de relación decidí que no podía seguir engañándola y por ello puse fin a nuestra relación para que así ella pudiera encontrar a alguien que la amara. Me frustré, pero inmediatamente levanté la mirada y me dije a mí mismo –es lo que soy y debería de estar orgulloso de no querer dañar a una mujer maravillosa y darle la oportunidad de amar. No me arrepiento porque sé que es lo mejor para ella y para mí. Con esto me quedó más claro que nunca  lo que realmente soy y ahora sabía lo que tenía que hacer.

Los años venideros fueron tranquilos, no tuve nada que ver con nadie, me dediqué a la escuela y me fue muy bien. Hasta que entré a la universidad, una universidad privada y por presumir de las mejores del país, un logro más para mí. En este punto retomé mi promesa de no estar con alguien a menos que de verdad existiera un sentimiento por encima de la mera atracción física y esa persona la conocí en la U, su nombre es R. Javier, cuando lo conocí fue instantáneo, en mi vida había sentido esa sensación ni por una mujer ni por un hombre y mientras me relacionaba con él mis sentimientos fueron creciendo hasta que ya no aguantaba más, fueron días realmente duros para mí, había decidido reprimirlos pues no me sentía listo, tenía miedo, otra vez caer en lo mismo, miedo a que me lastimaran, a que se burlaran, pero ya no podía contenerme y decidí contarle mis sentimientos (no sé de dónde carajos saqué el valor), no era algo fácil, pues él tenía novia en ese entonces, por eso sabía que al menos no podría ser correspondido, obviamente era heterosexual o es lo que pensé, pero lo que me sorprendió fue que después de contarle todo recuerdo mucho las palabras que me dijo mientras me abrazaba y yo lloraba: “No te puedo prometer algo, pero tampoco te puedo decir que no pudiera llegar a pasar algo entre nosotros y sé por qué te lo digo”.

En ese momento no tenía idea de lo que pasaba, yo le dije que sería mejor que me alejara de él, pero me dijo que no quería eso, que ahora menos que nunca me dejaría solo, que me admiraba por haber tenido el valor de decirle a una persona lo que sentía aun sin saber su verdadera orientación sexual. En ese momento pude experimentar una gran liberación, como si algo dentro de mí hubiese tomado un gran respiro, haberle confesado todo es algo de lo que nunca me voy arrepentir, porque él es esa persona, aquella primera persona con la que me nació ese sentimiento de querer compartirlo todo, protegerlo, reír, apoyar, estar al pendiente, en fin aquella primera persona a la que me nació amar…

Pasaron los días y a pesar de que una parte de mí estaba liberada, la otra sufría en silencio, no podía hablar con nadie, estaba completamente solo, todo esos sentimiento, deseos de estar con él, abrazarlo, parecían tan lejanos y cercanos a la vez: es que ¿existía la mínima posibilidad? Me decía a mi mismo, Osmar no seas iluso, lo mejor es que te alejes, no puedo entrometerme en su relación de 3 años, tampoco puedo ser tan egoísta.

(continuará…)

photo by: Rob Ellis'
2 comentarios URL corta
Camilo, 20 años, Valdivia
Primero que todo me encantaría felicitarlos por la iniciativa, me parece muy bueno que existan estas cosas que pueden orientar a mucha gente. Más que hacer una pregunta quería ver si es posible contar la historia de lo que a mi me pasó hace un par de años ya: Estaba en 8º básico cuando me di cuenta...
Carlos, 25 años, Santiago
Muchas veces me siento solo y en la nada...Con ganas de mandar todo por la borda, cerrar mis ojos y quedarme dormido en lo mas profundo de un hermoso sueño... Siento que me hacen falta muchas cosas para ser feliz... una de ellas es el amor y el cariño de ese ser tan especial para mi, MI MADRE... Com...
Fernando, 25, Chillán, Chile
Hola a todos, soy Fernando, tengo 25 años y vivo en Chillán. Hace algún tiempo conozco esta página y he leído varias historias, con algunas de las cuales me he sentido bastante identificado. Espero que lo que voy a contar pueda ayudar a otras personas que viven y sienten lo mismo, como a mí me han a...

2 Respuestas a “Osmar, 19 años, México (Parte I)”

  1. Lucas 30 septiembre 2013 16:12 pm #

    Te admiro por haberle contado ! Que gran valor :’)

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  2. Daniel 17 julio 2014 11:39 am #

    Me dejaste totalmente intrigado… Espero la segunda parte. Y oye, está genial ese nivel de madurez que alcanzaste, y la forma en que te diste cuenta de lo que en verdad eras, y decidiste no engañar a una mujer que podía ser amada por otro hombre que si correspondiese su amor. Lo único que puedo decirte es que no estás solo… Y es duro. Es jodidamente duro. Hoy yo me encuentro en una etapa de “negación”, quizás? Pero sé lo que soy y siempre he sido…

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