Ramiro, 23 años, Buenos Aires, Argentina

freckles.Hola! Primero que todo, quiero agradecerle a los que trabajan en esta página, que está muy buena! De verdad que hacen un trabajo maravilloso dándonos la oportunidad de escribir y contar lo que nos pasa. Encontré esta página hace dos días y he leído muchas historias.

La verdad no sé cómo ni por dónde empezar, es la primera vez que escribo en una web y me cuesta mucho, sobre todo porque se me hace difícil hablar de mí.

Mi nombre es Ramiro, tengo 23 años, soy de Buenos Aires – Argentina y soy Bisexual..

Desde chico siempre supe que era “diferente”, no me acuerdo haber sentido atracción por el sexo masculino, pero sí por el femenino, desde que tengo uso de razón era diferente, por algo en particular me llevaba mejor con chicas que con chicos (hasta ahora me pasa), nunca me gusto ningún deporte, ni jugaba a lo mismo que los otros niños, mis recreos eran quedarme en el curso/aula a dibujar, pensar o no sé, cualquier cosa. Durante mi primaria, como se dice acá, sufrí de acoso escolar por parte de mis pares y profesores, recibía ciertas vejaciones y maltratos solamente por ser diferente.

En el último año de primaria, yo teniendo unos 12 años, ya finalizando la jornada del día, me solía quedar unos minutos a solas en el curso para así evitar un poco el acoso por parte de mis compañeros, el profesor por equis razón vuelve, se acerca y teniendo todo el tiempo querido, me viola. Ese día marco mi vida para siempre, sentía vergüenza, odio, repulsión, miedo y por sobre todas las cosas, DOLOR… El fin de año llegó rápido, pero mi vida, si de por si ya era “rara”, con esto último se me fue de las manos..

Comencé el Colegio Secundario, traté de buscar uno donde no fuera nadie del anterior, porque quería borrar esos años de mi cabeza. El año comenzó bien, pero mi vida ya era otra, tenía una doble vida, en mi casa era el hijo ejemplar y afuera era un sujeto totalemnte fuera de foco. Comencé a codearme con las drogas, a fumar la famosa marihuana y el tiempo seguía pasando, mis problemas seguían estando, pero… me los fumaba.

En mi segundo año del mismo colegio, al estar inmerso en ese juego de drogas, hice amistad con un par se sujetos, Ariel y Martín. Con Ariel empecé a salir a fiestas caseras, en una de esas conocí a Sergio y las cosas cambiaron. Él despertó en mí una orientación sexual, si se puede decir de ese modo, que yo no conocía, empezaron otros problemas de identidad, ¿Qué soy? ¿Está bien lo que siento? ¿Puedo sentir amor por un hombre?

Opté por no dar importancia a esas incertidumbres y me dejé llevar por mi imaginación, pasé los mejores momentos de mi vida junto a la persona que amaba, pasamos juntos todos los prejuicios de nuestros pares y adultos, él me aceptó con todos mis problemas y trató de ayudarme, superé mi abuso sexual gracias a él, y así pasamos 4 años juntos (desde los 14 años hasta los 18 años).

En el medio de todo esa hermosa relación, Ariel, el amigo por el cual conoci a Sergio, tomó una decisión, sin pedir ayuda ni notificar a nadie, se suicidó. Eso fue un gran quiebre para mí, me dejó vulnerable en cuanto a cuan pequeños e incapaces podemos ser frente a un problema. Entré en un estado “depresivo” y sumado a mis problemas de identidad sexual, prejuicios familiares, discriminación, pensamientos a futuro (teniendo una relación homosexual), todos juntos hicieron un combo, que terminó con un intento de suicidio, lo cual gracias a mi poco conocimiento del hecho, fueron solo unos días en el hospital. Pero trajo muchos otros problemas familiares, sentimentales y de pareja, que desembocaron en un continuo deseo de evadir la realidad.

Ya a mis 17 años, la relación con Sergio se caía a pedazos, mi vida personal también y me llevó a subir un escalón con las drogas, comencé a consumir cocaína. El polvo blanco me daba esa energía para saltar (no solucionar) los problemas y de ese modo seguía con mi vida. Por mi inmadurez, mi novio también cayó en la misma tentación, nos convertimos en una pareja destructiva, ya no había limites de consumo, entre los 2 hacíamos el combo perfecto, el era la mecha y yo la dinamita, así la llevamos durante 1 año mas o menos, hasta que por alguna razón, mi cabeza hizo un click y me di cuenta que era un ADICTO, que necesitabamos ayuda y rápido, traté de buscar por mis medios alguna poción mágica para dejar de consumir y asi poder ayudar a mi novio, y no encontré la poción mágica, pero encontré FUERZA y VOLUNTAD de querer cambiar, de querer salir.

Pude salir, un poco, ya no lo hacía a diario por lo menos, lo quise ayudar a él y durante meses lo intenté, hasta que me di cuenta que la decision es de uno mismo, él no aceptaba el problema y no se dejaba ayudar.

Lo dejé, porque yo ya no quería consumir más, porque entendí que eran dos caminos: Morirme o vivir, y opté por lo segundo claro… Al pasar el tiempo (meses) mi cabeza me jugaba en contra y estaba consumiendo MAS de lo que consumía antes, y sabiía que lo tenía que dejar, pero no me funcionaba solamente tener voluntad.

Mi vida de estudiante ya se había ido de curso, entré en un nuevo colegio, porque en el anterior ya no me aceptaban, en el nuevo conocí a una chica, se llamaba Agustina, cursabamos juntos el último año, nos llevabamos bien, éramos muy buenos amigos. Sabía de mis problemas con las drogas, ella las odiaba, estaba totalmente en contra, pero me quería ayudar, de tanto charlar y ponerle buena onda, nos terminamos gustando, esperé a que terminara el cursado, y le propuse de empezar algo.

Dejé las drogas definitivamente 2 semanas antes de empezar a salir con ella, nos pusimos de novios un 12 de abril y un mes despues (12 de mayo) me llega un mensaje de texto al celular, diciendo que Sergio, mi ex novio, había fallecido de una sobredosis, ese día sentí que no iba a poder más, sentí que ya no tenía fuerzas, sentí que me moría…

Hoy, después de 4 años de su muerte, he cerrado un par de puertas y estoy en proceso de cerrar otras más, sigo de novio con la misma chica, gracias a su compañerismo he superado las drogas, no en definitiva claro, porque siempre voy a ser un adicto, pero llevo casi 4 años limpio. Trabajo, estudio, tengo proyectos a futuro, todavía sigo caminando muy al limite, pero no como antes, ya sé que no voy a tener una vida tranquila y en paz, mi cabeza ya no funciona como la de los demás y mi mundo es como una estructura que está en proceso de restauracion, ahora esta acuñada o agarrada para que se puedan arreglar los cimientos, ya más adelante se recubriran las paredes, se arreglará el techo, y por último se pintara… Creo que de a poco y con mucha fuerza las cosas pueden cambiar, nada es imposible y todo, pero todo tiene una solución (menos la muerte).

Gracias por permitirme contar mi vida, espero que a alguna persona le sirva, no como ejemplo de vida, sino como para que vean que en todo lo malo, siempre hay algo bueno… De nuevo, gracias y hasta luego.

Ramiro…

photo by: //StephVee
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