Luis, 21 años, Santiago

Recuerdo que desde pequeño me llamaban la atención mis compañeritos, pero yo pensaba que era cariño, o simplemente estima por estar conmigo o acompañarme en mis travesuras, pero no… en cuarto básico me gusto  el primer niño, y me sentí raro, ya que siempre mi papá me decía que me tenían que gustar las niñas, yo no podía entender por qué me pasaba eso, siempre me sentí  como una persona extraña, pero mientras más grande me hacia, más raro me encontraba.

Pasó el tiempo, la básica no fue tan dura para mí, estudiaba en un colegio cristiano, ya que mis padres y toda mi familia son evangélicos, lo que muchas veces, en vez de ayudarme, me jugaba en contra. Pero bueno, a lo que iba, salí de octavo básico y me fui a un liceo, no quise estudiar en un colegio particular, porque ninguno me llamaba la atención.

Entré a clases, el liceo era genial, ocupaba una cuadra entera, era gigante, pero con el paso del tiempo toda esa alegría se fue desvaneciendo, por la envidia y la maldad de las personas que me rodeaban. Muchas veces me sentí distinto, mi curso era súper inmaduro y siempre molestaban a la gente, hasta que me tocó a mí.

En clases de educación física me gritaban cuando trotábamos o había que hacer competencias, siempre se reían y gritaban tonteras. Muchas veces pensé en cambiarme de colegio, pero no tenía por qué hacerlo, si yo no hacia nada malo. Así que decidí afrontar todo, y terminar bien mi año… pasó el tiempo y sin darme cuenta estaba en segundo, el peor año de mi vida.

Recuerdo que recién empezaba a carretear, tenía fotolog y muchas niñas me encontraban guapo, lo que generaba la envidia de los demás compañeros, por ende, el bullying se hizo más fuerte.  Soporte todo, hasta que un día estallé en llantos, y conté en mi casa que me molestaban y que no sabía por qué (no quise decir que era gay o tenía problemas con mi sexualidad, ya que estaba seguro que no era el momento).

Mi familia tomó cartas en el asunto y fuimos a aclarar la situación a la dirección, me pidieron mostrar las amenazas en fotolog, y decir todo lo que me hacían, cuento corto, todos los involucrados me pedían perdón, ya que si no lo hacían, los expulsarían del colegio y repetirían el año, además, tuve que dejar una constancia en carabineros por las supuestas amenazas.  Terminó el año, y me fui de ese liceo.

Con el paso del tiempo, la historia se volvía a repetir, tercero medio, cuarto medio… todo fue igual, compañeros molestándote, tanto en la calle como en las clases o en redes sociales, así que tuve que aprender a soportar y ponerme una armadura, ya que si los pescaba, sólo resultaría dañado yo.  Mis papás me llevaron al psicólogo y  me ayudó un poco, pero ellos aun creían que yo era heterosexual.

Al fin, Universidad, otro cambio en mi vida, estuve dos años estudiando en el Sur, y encontré a las mejores personas de mi vida,  mis mejores amigos… pero saben que – la gente maldadosa seguía ahí- comentarios iban y venían, pero ya no me afectaban tanto, porque hay que tomarlos de quien vienen. En fin, mis padres aun pensaban que yo era heterosexual, hasta que estuve seguro realmente de todo, maduré y decidí que nada más me iba a afectar, les quise contar la verdad.

Creo que me demoré mucho tiempo en tomar esa decisión, ya que sentía que no estaba preparado para recibir los ataques y defenderme solo, puesto que mis padres no iban a estar siempre que mi sexualidad entrara en conflicto con las opiniones o comentarios de los demás.

Al principio fue difícil, pero les vomité todo, les dije que no me gustaban las niñas, lloré mucho, pero al final, creo que fue lo mejor, me quité un gran peso de encima y mis padres me siguen amando, y más que nunca. Recuerdo una frase que me dijo mi papá – tú eres sangre de mi sangre, y nunca de voy a dejar solo, menos ahora, estoy orgulloso de ti- . Esa frase la recuerdo siempre que tengo un problema, siempre que hay alguien intentando hacerme daño, recuerdo a mi padre y que gracias a ellos puedo soportar muchas cosas, puesto que me apoyan y son los que realmente me ayudan a formarme como persona en el día a día.

Al demorarme tanto tiempo, no quiero decir que los problemas se vayan a acabar, sino que más bien, se tendrá la madurez suficiente para reaccionar ante cualquier problema,  y más si tu familia te apoya. Mi madre me dijo que los comentarios cada vez van a hacerse mas “pencas”, ya que tú vas a crecer y alguien va a pelear por un puesto de trabajo, y tú tienes que seguir ahí, fuerte, sin quebrarte, porque tú hijo, como homosexual en una sociedad tan cerrada como esta, serás visto de una manera distinta, por lo mismo, quiero que seas fuerte, y sepas afrontar todos tus problemas.

No tengan miedo, pero sean sabios al tomar una decisión, al reaccionar ante una persona que quiere solo atemorizarlos, nosotros somos igual que todos, y de verdad, siento que muchas veces somos objeto de burla, solo porque estamos en boga, pero no hay que permitir que esto sea así, hay que imponerse, con respeto siempre.

Esta es mi historia, una historia que intente resumir, con padres evangélicos, problemas de bullying y mucha confianza en mi, la que me permitió llegar a ser feliz , sonreír  y respetarme cada día más, porque estoy orgulloso de ser quien soy.  Es así, como a días de haber cumplido 21 años, debo decir que ser gay es lo mejor que me pudo haber pasado en la vida, ya que siento que entiendo muchas cosas más, que quizás puedo ponerme en los zapatos de muchas personas.

Fuerza y sigamos adelante, que esta sociedad no se va a transformar hasta que nosotros no nos respetemos.

photo by: darcyadelaide
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Vicente, 21 años, Providencia, Chile.
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Hola, hoy me haré llamar Patricio, ya que a mis 23 años aún escondo a algunos familiares lo que realmente soy. Desde pequeño sufrí de burlas por parte de mis compañeros, en la escuela nunca fue fácil asistir a clases y mucho menos poder hacer amistades, me destacaba dentro de mi círculo ya que pa...

2 Respuestas a “Luis, 21 años, Santiago”

  1. Fabián 27 noviembre 2012 0:44 am #

    Quiero felicitarte Luis, pues con tu testimonio ayudas a que muchos de nosotros que estamos en proceso de autoaceptación sigamos adelante con ello y dejemos todos nuestros temores e inseguridades de lado. Saludos y espero que sigas siendo feliz. 😀

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    • Luis 30 noviembre 2012 15:19 pm #

      Gracias, hay que aprender a respetarse, ya que si uno no lo hace, nuestro entorno tampoco lo hará ! saludos !

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