Javier y Mario, 26 y 24 años

Somos Javier y Mario, tenemos 26 y 24 años y tuvimos la suerte de conocernos hace 1 año 6.

Mario tiene 24 años, es estudiante de arquitectura de 5º, es el menor de 4 hermanos, tío orgullosísimo de 4 sobrinos e hijo de ex uniformados.  Él es alegre, caballero, varonil y una persona de mucha vida familiar. Con sus hermanos es muy cercano, ya que son relativamente seguidos en edad, todos muy distintos entre sí, ya que son dos mujeres y dos hombres, profesionales y con una vida resuelta y muy familiar. Con sus padres tiene una relación muy estrecha ya que siempre tuvo los ojos de ellos encima por ser el menor; Obtuvo dedicación, preocupación  y cuidado especial de todos los integrantes de su familia.

Para él asumirse  es comenzar internalizándolo y de esa forma aceptarse para luego poder transmitir esa tranquilidad y separarse de los prejuicios que tanto teme que comiencen a afectarlo. Durante su paso por el colegio pololeó con mujeres (al punto de durar un año con su última polola) ya que él sentía que así debía ser y no podía hacer caso a cómo se sentía internamente (ya que él siempre supo que era distinto, desde muy pequeño); la sociedad  y su misma familia lo obligaban indirectamente a cumplir con exigencias de cómo debía comportarse y ser, al punto de negarse completamente y comenzar a auto convencerse  de que debía casarse, tener hijos y una bella mujer.

Con esto, comienza a deprimirse hasta que entra a la universidad. En ella conoce un mundo nuevo, donde la gente con quien comienza a compartir tiene sus mismos intereses y metas, con las cuales empieza a sentirse cómodo y a asumirse internamente. Conoce a un grupo de amigos entre los cuales uno de ellos era gay, en él admira su desinterés a lo que diga la gente y cómo se sentía a gusto consigo mismo.

Se hacen muy amigos y comienzan a salir a fiestas y a conocer gente. Mario avanza en su carrera y en su vida, asumiéndose, contándole a sus pares y entorno sobre su condición. El apoyo inmenso que recibe de todos con los que comparte su gran secreto (sus amigos cercanos y uno de sus hermanos) le da a entender que el camino que escogió es el correcto para él. Pasado el gran desafío personal de mostrarse tal cual es, comienza a aflorar en él una necesidad, la de compartir su vida con alguien. Comienza a salir y a conocer gente hasta que un día salió con sus amigos a bailar y mientras lo hacía intercambia miradas con alguien en la fiesta que resulta ser Javier J.

Javier es ingeniero y trabaja en una gran empresa desde hace poco tiempo. Desde pequeño fue distinto al resto de los niños al punto que su abuelita pensaba que iba a ser santo jaja (bastante alejado de la realidad), siempre sintió que era diferente, pensaba distinto y le llamaban la atención cosas que al resto de sus compañeros de colegio no.

Era muy buen alumno y no necesitaba estudiar mucho para obtener notas buenas, con lo que tenía el completo apoyo de sus padres. En esta etapa tuvo sus primeras experiencias homosexuales e hizo caso omiso de ellas, porque pensó que esto eran solo impulsos físicos pasajeros,  nada emocional y estable con lo que se pudiera proyectar viviendo el resto de su vida; con esta convicción vivió muchos años en los que sentía que la vida se le pasaba por delante, donde conoció un par de niñas a quienes sintió que quiso, pero cuando terminaron no las extrañó particularmente.

En el último año de universidad conoció  a un compañero de carrera gay, que lo hizo comenzar a ver que realmente estaba impidiendo vivir su vida plenamente, lo hizo botar sus prejuicios y finalmente se aceptó a sí mismo y comenzó a adentrarse en el mundo homosexual. Se dio cuenta que no es un submundo y solo es gente un poco más similar a él, que es igual de vulnerable e insegura que cualquier persona. Inmediatamente después de esclarecer su gran enigma y poder entender bien cómo es que era distinto al resto, se acercó a sus papás y tuvieron “la conversación”, de esta solo pudo rescatar cuán grande era el amor que ellos le tenían y de cuál era el camino que debían seguir para lograr aceptarlo completamente, siempre de la mano del amor que le tenían. Se hizo un grupo de amigos y comenzó a salir y  a buscar a alguien con quien empezar a vivir la vida sin soledad y es en ese momento cuando conoce a Mario :D.

A la fecha, llevamos un año y seis meses juntos. Luego de encontrarnos en esa fiesta, comenzamos a conocernos, salir y darnos cuenta poco a poco lo bien que nos hacemos  y lo lindo e importante que es seguir alimentando “esto”, que nos llevó de mirarnos en una fiesta a conocer el amor que nunca habíamos sentido y enamorarnos. Nuestra relación ha estado marcada por situaciones muy importantes en las cuales el apoyo entre ambos ha sido fundamental y necesario. Uno de ellos fue el momento en el que Mario le cuenta a su madre sobre su condición, siendo ella la segunda persona en su familia que sabe, en el segundo en que Mario decide sentarse a hablar con su mamá (sin haberlo planeado, sino que el momento se dio naturalmente) y por ende no le había contado previamente a Javier que lo haría, recibe una llamada de él, y al darse cuenta de esto le entrega ánimo y apoyo.

Somos una pareja muy unida; reímos, discutimos, cocinamos, viajamos, lloramos, caminamos y disfrutamos de conversaciones interminables de todo lo que nos pasa y nos gusta, compartimos con las familias de ambos y tenemos la suerte de contar con muy buenos amigos que nos apoyan y quieren. Podemos decir que el habernos conocido es una de las cosas más importantes que nos ha pasado y que después de todo no existe nadie con quien prefiramos estar.

4 comentarios URL corta
Oskar, 28 años, Chile
Ojalá, si lo publican, sólo pongan mi nombre y edad. Sorry no sé por qué uno sigue teniendo miedo o desconfianzas, quizás por eso mando este testimonio, quiero dejar de temer y empezar a enfrentar. Hola, a mis 28 años estoy a punto de celebrar un año de contarle a mis padres que soy gay, y aún ho...
Gael, 16 años, Guayaquil, Ecuador
Hola otra vez. Hace tiempo escribí con un cierto grado de melancolía, pero he podido afrontar todos esos obstáculos que no nos dejan avanzar y aquí estoy, un poco alegre, pero no del todo. Estoy orgulloso conmigo mismo, porque he avanzado con este proceso de "salir del closet" para evi...
Luis, 21 años, Madrid. España.
No estoy muy seguro de como llegue  esta página, sin embargo me parece interesante leer historias muy similares a la mía, y en realidad pensar que no estoy tan solo como parece. Me llamo Luis, tengo 21 años y me han atraído los hombres desde siempre, no creo que haya habido una transición entre n...

4 Respuestas a “Javier y Mario, 26 y 24 años”

  1. Ignacio, 22 años 26 enero 2012 23:17 pm #

    Pucha qué me gustó leer su historia! Como, creo que muchos, me sentí identificado plenamente con el último párrafo… es lejos uno de los más importantes.

    Sigan así,

    Todo lo mejor.

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  2. Donnatela 27 enero 2012 9:41 am #

    Linda historia! Espero que sigan siendo felices por mucho tiempo. Les deseo lo mejor.

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  3. Francisco, 22 años 30 enero 2012 0:32 am #

    Que linda la historia, yo tengo 22 años soy asumido y todo (mi papá también era uniformado), me costo mucho asumirme en mi adolescencia me cuestione demaciado, cuando salí de mi ciudad a estudiar me pude dar cuenta de la diversidad del mundo y valorarla y valorarme, ellos supieron hace un año (no de la mejor manera).
    No he tenido mucha suerte en el amor, es muy lindo lo que reflejan al leerlos, ojalá algún día me pase algo similar jajaja, aunque uno aveces pierde la fe. Mucha suerte en todo y sigan así !!

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  4. Francisca 6 marzo 2012 16:01 pm #

    Su comentario me llenó de ternura y aun no me puedo sacar la sonrisa de la cara (:

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