Felipe, 17 años, V Región

A pesar de la apertura que he tenido hacia el mundo, aún siento que estoy dentro de un clóset. Sí, digamos que mi vida era relativamente normal hasta los 15 años. Bruscamente, empecé a preocuparme de mi sexualidad, ya que de un momento a otro, “exploté”. Antes de eso, me cuestionaba un poco mi sexualidad, pero, no le tomaba mayor importancia. Veía por mucho tiempo a los hombres que me rodeaban. Los encontraba, a muchos, bastante atractivos. ¡Pero no me hacía problemas por eso!

La cuestión, es que meses antes de cumplir 16 años, decidí hablar acerca de mi sexualidad con amigos muy cercanos. Aquellos eran mis nuevos amigos, ya que antes me juntaba con quienes conocía hace ya varios años, pero me parecían aburridos (Me criticaron por dejarlos de lado, pero sé que si supieran que soy gay, me dejarían ellos. Eran amigos con condiciones). A la primera persona que le conté, fue a un querido amigo mío, quien sin pensarlo, me aceptó. Luego fue el turno de una amiga, y así sucesivamente.

Todos ellos me aceptaron de muy buena manera. Pero el fin de esto era que me ayudaran. Verán, nunca me he sentido conforme con lo que soy, en muchos aspectos. Uno de ellos es el afectivo.

El hecho de sentirme atraído fuertemente por hombres me había creado un gran problema, y un odio hacia mi persona. No me gustaba la idea de ser así. Al principio, todos me decían lo mismo: “oye, eres así y punto. Debes quererte y aceptarte tal cual eres”.

Pero no quedaba conforme con eso. Decidí, entonces, hablar con mis padres.

Fue difícil, una noche horrible. Las palabras no salían. Sentí un gran nudo en la garganta. Al no saber qué hacer, me fui a mi habitación, y lloré…

Mi madre se acercó, me preguntó qué pasaba. Le decía: “nada… nada…”. Se alejó de mí, desde la puerta me dijo: “… eres gay, cierto?”. Un tanto sorprendido, respondí: sí.

Mi madre estalló. Lloró tanto, no quería saber nada de mí. Mi padre me preguntaba qué pasaba, no supe qué decir, se enojó y me mando a mi pieza.

A la mañana siguiente, me forcé a levantarme. Mi madre no dirigía palabra alguna. Así fue, hasta que las cosas empezaron a mejorar, mas el tema no se tocaba.

Empecé a sentirme cada día más cómodo conmigo mismo. Éste año, decidí hablar de nuevo el tema con mis padres. Para eso, primero hablé con un profesor, quien hasta ahora me ayuda, el cuál me derivó al psicólogo del colegio. Debo decir que ese día tuve mucho miedo. Estoy en un colegio católico, donde, a decir verdad, son bastante conservadores.

Ese día, cuando llegué a la casa, le dije a mi mamá. Me sentí demasiado seguro de mi mismo. Fue algo distinto a todo lo ocurrido el año pasado. Mi madre no se lo tomó tan mal. El problema, fue ahora con mi padre. Dice que yo elegí esto. Lo ve como una falla: “Cuando yo en mi trabajo tengo una falla con una máquina, voy, busco el origen, y la arreglo, ¡así sé que no pasará más!”.

Me comparó con una máquina, y eso fue bastante cruel. Pero no me hice mayores problemas. Decidí seguir adelante con mi vida. En este momento él me acepta, no tocamos el tema, pero ya “le da lo mismo”. Mi madre, en cambio, a pesar de aceptarme, cuando le hablo acerca de esto, se lo toma un tanto mal. Lo único que quiere es verme con una mujer. Cuando le digo algo acerca de un hombre, se enoja. Nos trata de asquerosos… A mi hermano mayor no le interesa el tema, mis hermanos chicos no saben, y aún no quiero contarles.

En este momento, como dije al principio, siento que aún estoy dentro de un clóset. He abierto la puerta para que algunos puedan verme y apoyarme, pero ahí dentro sigo, ocultando lo que soy, para no sentirme discriminado en el colegio, porque sé que si se llega a saber, seré el “marica de la generación”. También, para no sentirme discriminado en mi familia, ya que mis abuelos son muy conservadores, y por tanto homofóbicos. En general, si llego a abrirme al mundo, deberé resistir todas las burlas de un mundo discriminador, y aún no me siento preparado para todo eso.

Tal vez no es necesario, pero me llamo Felipe, tengo 17 años y vivo en las comunas del interior del “Gran Valparaíso”, en el campo. Aquí la gente es muy “metida”. No vives tranquilo. Todos saben todo, todos se conocen. Y ese es un gran problema… espero algún día poder llevar una vida tranquilo, ser verdaderamente feliz con mi sexualidad, algo que decidí sacar adelante pese a todo…

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José Andrés, 24 años, Santa Cruz
Hola, quiero felicitar en primer lugar a los creadores del sitio, y la gran ayuda que nos brinda, y a todos los valientes que se han atrevido a compartir su historia. Soy un joven de 24 años, que en estos momentos se encuentra frente a un dilema, y es que ya estoy cansado de seguir ocultando quié...
JP, 19 años, Santiago
Hola, soy JP, tengo 19 años y soy de Santiago. Actualmente, después de altos y bajos puede decir que soy y me siento homosexual… cosa que hasta hace unos años, era inimaginable e incluso inaceptable para mí. Nunca he sido de muchos amigos, y producto de mis malas experiencias infantiles (bullying...
Ignacio, 17 años, Linares. Chile.
Mi confusión comienza a la edad de los 14 años, luego de una ida al cine con 4 amigos, mis mejores y únicos amigos hombres hasta ese entonces. Luego de aquella tarde, en la noche comencé a pensar, pensar y pensar, hasta que descubrí que sentía cosas por uno de ellos. Mi mente se dio cuenta más tarde...

6 Respuestas a “Felipe, 17 años, V Región”

  1. Claudio 6 octubre 2011 13:13 pm #

    Diste un gran paso al contarles a tus padres y ahora comienza un trabajo de aceptación para ellos también que puede tardar un poco… dales tiempo. (aunque no mucho)

    Si te complica hablar del tema en tu colegio, mantenlo en discreción hasta que sientas que tienes más armas para enfrentar todo lo que implica salir del closet. Si tienes buenos amigos, confia en ellos para que no te resulte tedioso y agobiante “ocultar” algo que en principio, no debiese ser motivo de burlas ni verguenza.

    Aunque en este minuto veas el panorama cuesta arriba, ten en claro que contarles a tus padres es un avance enorme para vivir de manera transparente y tranquilo… es solo cuestión de tiempo.
    saludos

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  2. Cristobal 6 octubre 2011 13:46 pm #

    Que buena historia, y tan joven que lo enfrentaste. Admirable. Muchos no nos atrevemos a hablar de nada hasta mucho mayores.
    Si vives aun con tus padres tendrás que tener paciencia para lidiar con sus antiguos puntos de vista y mas aun con los prejuicios que ellos tienen sobre el tema. Pero mas adelante cuando tengas independencia podrás mirarlos con compasión así como quien mira a un niño de 5 básico que no sabe algo por ignorancia.
    Te recomiendo que no esperes convencerlos de nada. Tu sigue tu vida, enamorate, desenamorate, sigue tu carrera etc. Ellos son de otra generación y es muy difícil que puedan a llegar a cambiar su forma de pensar. Pero si pueden percibir que estas bien y feliz y con eso basta.

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  3. Miguel 6 octubre 2011 19:02 pm #

    Estimado:

    Cuando le conté a mi madre, ella también rompió a llorar. de hecho su forma de lidiar con mi homosexualidad es “haciéndose la loca”. Lamentablemente para ella, eso es algo que ELLA debe superar.

    Tu no estas fallado, INSISTO. Tu no escogiste ser homosexual, por eso es una CONDICIÓN y no una OPCIÓN. Lo importante es que tengas claro que no todos tienen ni la tolerancia ni la apertura de mente necesaria para enfrentar estas situaciones.

    Pero eso… NO ES TU ASUNTO! Ellos deben trabajar por ser mas tolerantes y fraternos, tu seguirás siendo el mismo! no has cambiado en nada!. Pero eres homosexual, lo que no te da ni te quita mayor protagonismo en la vida.

    Animo!!!! y te invito a que tengas mucha valentía en este periodo! Haz que no eviten tocar el tema, NO PUEDES OCULTAR LO QUE ERES! no es bueno llevar una doble vida.

    Un abrazo muy cariñoso, y recuerda que eres especial, eres una minoría de uno solo. que lo único que desea es ser feliz.

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  4. Hilane 7 octubre 2011 11:04 am #

    Tu valentía y fuerza interior reflejan la gran persona que eres! Afortunados son aquellos que hoy te comparten ya que tienes y desarrollaras en el camino d tu vida gran Sabiduria! …. Y tranquilo, tiempo al tiempo, encontraras tu tranquilidad y felicidad! Un abrazo

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  5. Nicolás 8 octubre 2011 20:28 pm #

    Te felicito por la valentía que has tenido. Tengo 22, y a tu edad tenía los mismos miedos. A decir verdad, aún tengo. Incluso, me llevas ventaja, yo ni he tenido el valor de contarle a mi madre, a pesar de que estoy en una relación de casi dos años.

    Supongo que gran parte del problema lo compartimos muchos: cargamos con el peso de vivir en una sociedad donde la homosexualidad aún es condenada, en una cultura donde la homosexualidad es algo malo. Y aunque día a día uno trabaje por superar muchas trancas, siempre nos topamos con que nosotros mismos crecimos en un ambiente así, y por ello en muchas ocasiones nos encontramos ante la contradicción de ser homosexuales homofóbicos.

    Muchas veces yo mismo me odié por mi orientación sexual. Y hasta ahora me da mucho miedo contarle al resto, porque sé que me significará ser discriminado y cargar con etiquetas que no quiero.

    Sin embargo, estoy seguro de que me odiaría mucho más si viviera reprimido en mi pieza, teniendo a google, chats y pornografía como únicas fuentes de contacto con otros hombres. Me odiaría mucho más si viviera una vida falsa pretendiendo ser heterosexual. No podría dejar de odiarme si viviera en pro de lo que quiere el resto. Obviamente preocupa el momento de contarle a cierta gente sobre quién eres, pero ese momento llegará más tarde o más temprano. Y no serás ni mejor ni peor que antes, pues siempre has sido así, ni bueno ni malo, sólo tú, una persona única que debe ser valorada y tomada en cuenta como tal, independiente a su sexualidad.

    Un saludo y espero no haber sido muy difuso.

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  6. Pipo 9 octubre 2011 14:12 pm #

    ¡Qué valentía! Si muchos fuéramos como tú, nos ahorraríamos tantos malos entendidos.
    Un abrazo.

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