En búsqueda de una respuesta

Cerré la puerta, le puse el seguro y me tumbé en la cama. Una lágrima se escapó de la cárcel de mis ojos y comenzó a escurrir por mi mejilla. Luego vino otra, otra, y otra… hasta que la almohada se comenzó a humedecer. En mi alma había una mezcla de sentimientos que afloraron, haciendo catarsis después de lo acontecido aquella mañana.
¿Por qué me pasaba esto a mí? ¿Por qué, si siempre había tenido una definición clara de mis preferencias, una locura nocturna producto de un par de gotas de alcohol en exceso harían cambiar mi destino para siempre? ¿Y si siempre había sentido esto, pero me lo había reprimido? (…)
Las respuestas estaban escondidas en el fondo de mi mente… nunca logré aceptarme tal y como era, por lo que fingí ser alguien que no era, jugando con los sentimientos de cualquier mujer que se me cruzaba por delante. Pero esta vez mis impulsos fueron más fuertes que mi conciencia. Esta vez, sucedió lo que en algún momento tenía que pasar… mi corazón roto, la borrachera, la calentura, las locuras de Betzabé y las hormonas revolucionadas de mi mejor amigo, hicieron que la situación fuese la excusa perfecta.
Fue algo que se nos escapó de las manos. Al principio era con el pretexto de que la repartidora de comida rápida nos prestara su cuerpo, pero después nos fuimos –o mejor dicho, me fui‒ dando cuenta de que nos sentíamos más cómodos teniendo intimidad entre nosotros que con cualquiera de nuestras novias anteriores. Nos conocíamos perfectamente, nos entendíamos sin la necesidad de pronunciar palabra alguna, y lográbamos complementarnos perfectamente con todo lo demás.
Pero para mí era extraño. Se trataba de sentimientos nuevos, que nunca antes había experimentado, y que eran chocantes para mi mentalidad conservadora, herencia de una familia que siempre juzgó este tipo de relaciones, que condenaban como algo inmoral, fuera de toda regla social.
De mis ojos brotaban las lágrimas, buscando respuestas en los sollozos desconsolados que gritaba mi alma. No me di cuenta, y me quedé profundamente dormido (…)
Me desperté, fui a la cocina y me serví un vaso de leche tibia. Inspiré hondo, exhalé con rabia… me dirigí al baño y me miré en el espejo. No me reconocí. Claramente a partir de la noche anterior no era el mismo. María José ya no era mi novia, y Matías ya no era mi amigo… lo que sentía por él era superior a cualquier relación de amistad.
Me asomé al balcón a mirar la ciudad. La noche se hacía sentir, con una suave lluvia. La humedad ascendía y se colaba hacia el interior del piso. El silencio se matizaba con los coches que producían un “squash” al rozar el agua de la calzada. Mi mirada se perdió en el horizonte, donde se escondía el último cumulonimbo mezclado con el polvillo naranja del smog.
Otra lágrima más nació de mi alma herida. Esta vez cayó directamente a la calzada, mimetizándose con las gotitas de lluvia. ¿Por qué este mundo es tan cruel? ¿Por qué todo es tan salvaje?… y es que no es difícil sobrevivir en la jungla de cemento. Hay animales de todo tipo que componen la sociedad. Existen muchos depredadores que pretenden acabar con tu vida, y echar al tacho de la basura tus ilusiones más profundas. Y siendo la oveja negra, es casi imposible atreverse a actual como uno realmente es, entonces nos enmascaramos y cobijamos bajo una fachada casi tan frágil como nuestros sentimientos. Y cuando esta fachada se derrumba, cuando esta máscara se deshace en nuestras propias manos, escurriendo como agua entre los dedos, es que recién nos damos cuenta que hay que dar la cara y vivir la vida como nosotros creemos que corresponde.
La sociedad hace y deshace con nuestros sentimientos, impidiéndonos ser felices. Siempre tratan de imponernos cánones que no necesariamente son los correctos. Porque ni la sociedad, ni el filósofo más sabio saben qué es lo correcto para cada persona. Porque la vida no se trata de reglas generales, porque todos somos distintos, y por lo tanto, cada caso tiene una aplicación diferente. Recuerda que eres único, y que si una panda de imbéciles se empeña en hacerte la vida imposible, pues… que les den. Porque se vive sólo una vez, y no puedes dejar, que esta oportunidad de ser feliz, y estos momentos únicos que jamás se repetirán, sean derrumbados por intentar dar una imagen falsa y una felicidad de juguete… porque la sociedad no se va a encargar de hacerte feliz siempre. No va a estar en las buenas y en las malas, y no te va apoyar cada vez que lo necesites. Para serte sincero, la sociedad es como una puta que se sube al coche del cliente que le ofrece más dinero.
Despierta, date una ducha, llora todo lo que necesites, revitalízate, y sal al mundo como si fueses el león más fuerte de la sabana. Haz que tus rugidos se oigan en toda África, y que los demás animales huyan despavoridos buscando un refugio, tal como lo hiciste cuando ellos te acorralaban y atacaban.
Todavía no sé que soy. Todavía no sé mis preferencias. Pero lo único que sé es que estoy haciendo lo correcto, siguiendo mis propios impulsos, y no lo que los demás quieren que haga.

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3 Respuestas a “En búsqueda de una respuesta”

  1. Yo nomas 19 junio 2011 3:17 am #

    Lo ultimo que dijiste fue fenomenal, a mi me pasa exactamente lo mismo pero en mi trabajo, es tan difícil tolerar la represión y la falta de respeto contra la gente q tiene solo gustos diferentes, la hombofobia al máximo en su expresión hacen que cada día me den menos ganas de levantarme a hacer algo tan normal y cotidiano como ir a ganarse las monedas para el pan, animo amigo, espero que todo marche bien sobre tu vida, ya diste un paso significativo hacia tu felicidad, no dudes de eso

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  2. Maxii 12 julio 2011 3:07 am #

    Lo ultimo fue grandioso , yo paso por lo mismo , no se que soy , te puedo decir soy bisexual porque me gustan las mujeres y Los hombres , pero sera verdad ? Esa es mi duda , soho tu metodo , hago lo que creo q es correct para mi y lo que creo que me hara feliz , sabias palabras , un abrazo.-

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  3. Mati 21 abril 2012 17:35 pm #

    ;__;

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