Entre el gueto y la doble vida

Mucho se critica a los homosexuales y otras minorías el hecho de aislarse en una comunidad cerrada, en sus propios barrios, con sus propias dinámicas, escuchando su propia música y defendiendo sus propios derechos. Este fenómeno es perfectamente entendible pues, ante el rechazo de una sociedad poco tolerante, prefieren vivir en un mundo en el que no los discriminen y en el que se sientan cómodos.
En la otra esquina, mucho se critica también a quienes llevan una doble vida. Esta doble vida puede manifestarse en una enorme variedad de formas y de intensidades: desde aspectos triviales, como celebrar el cumpleaños el viernes con los amigos heterosexuales y el sábado con los amigos homosexuales –para que “no se mezclen”, “no sospechen” o “no se incomoden”–, hasta aspectos trascendentales como casarse con alguien del sexo opuesto pero mantener al amante del mismo sexo, ya sea permanente u ocasional, con la excusa de “guardar las apariencias”, “no herir a los seres queridos” o “no limitar el desarrollo profesional”. Este fenómeno también puede ser explicado –ojo, no justificado– por la intolerancia de la sociedad, por la dificultad de hablar las cosas por su nombre o por el eventual truncamiento de cualquier posibilidad de éxito profesional para alguien que reconozca su orientación sexual.
Luego de haber identificado estas situaciones opuestas, me parece que, en este tema, como probablemente en todos los otros, los extremos son malos. Por una parte, vivir en un gueto trae múltiples consecuencias negativas. Por ejemplo, se empieza a perder la noción de la realidad del resto del país y del mundo y se empieza a dar por obvias cosas que no lo son. Socialmente, se empieza a polarizar la relación con los no miembros del gueto y, por consiguiente, a generar un rechazo desde y hacia él. Las consecuencias son incluso afectivas: se generan dinámicas un tanto viciadas en las que el círculo de contactos es tan reducido que la posibilidad de conocer a alguien que no sea el amigo de un ex, el ex de un amigo o el ex de un ex se tornan nulas.
Por otra parte, tener una doble vida acarrea una serie de situaciones tremendamente complejas. Vivir en la mentira significa vivir con una permanente angustia y con un creciente miedo a ser descubierto. Pero, lo más importante, esa familia, trabajo, estatus, credibilidad o apariencia que se quería proteger puede terminar en el suelo y con personas heridas para siempre por la mentira.
En consecuencia, creo que debemos buscar el punto intermedio. Más allá de algunas incomodidades iniciales, unir nuestros dos mundos no solo es posible sino que beneficioso. Los tabús dejan de serlo, los prejuicios van desapareciendo, la polarización no ocurre, la empatía aumenta, el rechazo disminuye, la red de contactos se amplía, se vive sin miedo.
Mientras mayor sea nuestro grado de verdad y transparencia con nuestras familias, con nuestros amigos, con nuestros colegas y con nuestras parejas, más aportamos a construir una sociedad moderna, tolerante e incluyente. Ojalá que, cuando criticamos a la sociedad como un ente abstracto y externo, recordemos también que somos todos parte de ella y que en nuestras manos está hacer los cambios para que ella evolucione.

13 comentarios URL corta
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13 Respuestas a “Entre el gueto y la doble vida”

  1. Andrés 22 febrero 2011 14:06 pm #

    Estoy de acuerdo en que es necesario ser transparente y honesto, pero creo que eso con las personas que de veras son parte de tu red más cercana. No veo favorecedor el mostrar parte de tu “esencia” a gente a la que no le importas, y que podría actuar con prejuicios sobre ti. Entiendo que la sociedad que queremos vivir la construimos nosotros mismos, y que en cierto sentido si se quiere más tolerancia la sociedad debe acostumbrarse a comprender realidades distintas, pero la pregunta es ¿quién está dispuesto a ser mártir por eso? al menos yo, sopesando los costos no lo estoy, al menos no preparado para hacerlo

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  2. PauloChe 23 febrero 2011 13:01 pm #

    Desde la experiencia creo que el gueto existe y muy fuerte. Conciente o inconcientemente se va armando en muchos esta especie de cofradía en que solo algunos pocos tienen el “privilegio” de conocer totalmente al “afectado” y otros simplemente no se enteran o construyen otras identidades del mismo ser.

    Discrepo, frente al comentario previo, que el gay solo deba “mostrarse” a la red más cercana… si el resto de la gente no te importa, entonces por qué preocuparse del prejuicio?. Vivencialmente puedo decir que, según han dicho, el asumirse tal cual da la idea de honestidad al otro y ayuda a un mejor diálogo y entendimiento de la “situación” en caso que el otro tenga algún reparo.

    De todos modos, es medio paradójico acusar discriminación cuando el “gay” también anticipa y por “protección” juzga al otro

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  3. Esteban 24 febrero 2011 0:56 am #

    Cuando leí este articulo, me dio una angustia que hace mucho no sentía, por que recordé lo que significó vivirlo y el peso y desgaste sicológico que ello implicó.
    Recordé primero cuantos años pasé ocultando lo que soy a mi familia y amigos, quizás me sentí angustiado porque recordé lo mal que lo pasé y el alivio tremendo que sentí cuando decidí contar mi verdad; y segundo por que me doy cuenta que después de haber estado un buen tiempo tranquilo y sin caretas, estoy entrando en este denominado Gueto y vivo dos mundos por causa del trabajo. Tengo un buen trabajo, me gusta la empresa en la que estoy, pero me da mucho miedo perder lo que tengo por ser homosexual, quizás pueda parecer falta de cojones o falta de seguridad, pero es así, le temo a no seguir creciendo profesionalmente por encontrarme en el camino con ejecutivos prejuiciosos. Es dificil ya que he creado lazos de afecto con algunas personas y me siento mal por no contar que soy gay.
    En fín este tema, me hace recordar lo mucho que temía contarle a mis padres y amigos, por que temía al rechazo y la estigmatización, pero no fue así… finalmente los prejuicios eran mios… Lo mas probable es que logre pasar por esto, igual como hace unos años, y tal vez todo salga bien.

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  4. Andrés 24 febrero 2011 2:35 am #

    Cuando hablaba de la reserva y el cuidado de la “esencia” me refería a las consecuencias que tendría el asumir abiertamente lo que eres, con toda certeza la reacción en el trabajo no sería nada “friendly”, desconozco tu realidad, pero en la mía tomar una decisión de ese tipo me significaría perder mi puesto y quedar a la deriva…

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  5. PauloChe 24 febrero 2011 13:08 pm #

    “temía al rechazo y la estigmatización, pero no fue así… finalmente los prejuicios eran mios… Lo mas probable es que logre pasar por esto, igual como hace unos años, y tal vez todo salga bien”

    Insisto con que el prejuicio, que no es casual pues nos educan pensando en que tenemos que cumplir cánones y “plantillas de normalidad”, solo acrecentamos la brecha y nos auto-marginamos. Efectivamente es mucho más fácil teclearlo que hacerlo, por fortuna en ninguno de mis acercamientos laborales he tenido esta complejidad.. quizás por el ambiente, quizás por la fortuna de la gente, o quizás porque simplemente cuando uno actúa “transparente” no hay nada que un otro te pueda recriminar.

    Si profesionalmente uno se mantiene desde lo esperado, no hay justificación para otra actitud, y si ocurriese hay formas legales de enfrentar.. aunque, personalmente, mi creencia es algo tipo “si no me aceptan aquí, aquí no es donde quiero realmente estar”

    Tenemos que hacernos conscientes de cómo con nuestras anticipaciones vamos también fomentando una idea de rechazo generalizado hacia lo diferente.. a veces no es asi, pero entre el temor y el miedo a actuar, nos convencemos (y a los demás) de que efectivamente este rechazo es parte de la “normalidad”

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    • Joseph 24 febrero 2011 16:23 pm #

      Acuerdo totalmente con todo lo que dicen, la necesidad de ser honesto y transparente. Es lo mínimo que me podría pedir. Pero consideren a los q estamos, efectivamente, confundidos. O recuerden, los que ya han pasado por este proceso, lo que les implicaba asumir con uds. mismos y mucho más con el resto la realidad.
      Parece bastante simple, y suena muy bien, pero al final no es tan facil como llegar y publicarlo en facebook (o si?). Y que se viene después??

      O cómo se puede intentar un punto intermedio? Cuando, lo más probable es que termines encontrándote con algún conocido?

      El punto intermedio está, mas bien dicho, entre el miedo al estigma, la no aceptación y el estrés de vivir con un secreto a cuestas, sin ser quien creemos ser.
      No les parece?

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  6. Esteban 24 febrero 2011 19:23 pm #

    Todos los puntos no dejan de tener parte de veracidad, a muchos se nos hace mas fácil escribir lo que realmente debiéramos hacer, que hacerlo realmente!.. en mi caso me considero un tipo correcto y transparente, excepto con el tema homosexual en la pega, quizás lo que estoy esperando a mis casi 29 años, es seguir demostrando mis capacidades y mostrar logros concretos y relevantes para la compañía, de manera que en un futuro mi condición no sea tema, pues he demostrado ser un profesional de los buenos, en cada cosa que se me propuso lo hice bien.

    Ahora, cuando hablo de que no soy transparente en la pega, no significa que me ando inventando novias, ni dándomelas de hetero (con la Universidad ya fue suficiente), ni nada de eso, solo que oculto lo que soy, omitiendo preguntas capciosas, pero en ningún caso invento una realidad que no tengo.

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  7. Patricio 25 febrero 2011 16:43 pm #

    El tema se complejiza en base a nuestra realidad. Depende de nosotros identificarnos o crear el gueto. Generalmente uno elije a sus amigos por sus intereses, no necesariamente por su sexualidad, ante todo somos personas. Alguien anda por la vida presentándose y diciendo: Hola soy Juan, soy heterosexual. ¿Por qué la heterosexualidad es lo “normalmente” aceptado? La discriminación muchas veces parte de nuestro asilamiento, si muchos sabemos que desde siempre hemos sido homosexuales y por prejuicios sociales no nos asumimos y se viven estas “dobles” vidas. Creo que es necesario marcar una actitud, no soy partidario de los grupos por que caen en relaciones viciosas, con respecto a los amigos. En cuanto a la familia considero que es un tema íntimo, basado en el tipo y funcionamiento de la familia. Y con respecto a las relaciones laborales, que sin duda muchas veces se transforman en amistades, mi política es la siguiente: si me preguntan les respondo con la verdad.

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  8. Esteban 2 marzo 2011 19:45 pm #

    Patricio, me gustó mucho tu comentario. Te encuentro razón y en el fondo es asi como lo expresas.
    En mi caso solo me está faltando romper el silencio en mi trabajo…de manera puntual, con las personas que me he conectado mas afectivamente. En todo caso no me han preguntado jamás, de lo contrario, la situación sería distinta y hace tiempo ya sabrían, pues no sería capaz de negarlo… ya pasé por eso y no quiero repetirlo.

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  9. PauloChe 3 marzo 2011 9:43 am #

    Creo que me gusta leer que hay cierta similitud en las posiciones, creo que idealmente todos vamos al hecho de que el gueto lo mantenemos nosotros mismos, ya sea por temores, precaución, opción, etc.
    Y puede ser que parezca mucho más fácil escribir el idealismo para que aquellos “confundidos” se movilicen pero podría también no serlo. Escribir respecto al cómo podría ser distinto, también implica quienes ya han pasado esa etapa.. y si bien podemos rememorar y empatizar con la confusión, también está en nuestro rol empezar a desmitificar y así no seguir manteniendo este imaginario de que la figura del “gay” es tan rechazada.

    Cuando yo compartí con mi familia la realidad de mi condición fue difícil, pero seguramente no tanto como para generaciones anteriores en las que conozco quienes mantuvieron doble vida, o asumieron ya adultos su vida (con hijos y matrimonios listos). Pero sí fue más ocmplejo que para muchos adolescentes hoy donde veo que el tema de la diversidad es algo mucho más usual y aceptado.

    Si existe algún tipo de veto, es importante no acrecentarlo.. y el temor a actuar fortalece esta idea de poder del “mundo heterosexual” que nuestro “estilo de vida” debe vivirse en privado.. asi que ánimo no más ! si esta discriminación no tiene por qué durar! 😉

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  10. Esteban 3 marzo 2011 19:57 pm #

    PauloChe, me gusta mucho tu forma de ver las cosas y tu manera de pensar.
    Ya de a poco todo esto cambiará y creo que nuestra generación es la que debe facilitar ese camino.
    Saludos.

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  11. @daviduribe 24 mayo 2011 14:51 pm #

    “Si me preguntan les respondo con la verdad” esa es la actitud que he tomado frente a este tema, sea en el circulo de personas que sea; pero esta es una acción que ahora encuentro fácil antes no lo fue, esto se debe a que mi homosexualidad ya no es el “tema” más importante de mi vida (como lo fue en mi adolescencia), tengo otro que es fundamental: “ser feliz”.

    Ahora bien, JovenC, lo mejor que se puede hacer es evitar el sufrimiento y develar de a poco tus verdaderos sentimientos en los diferentes ambientes en los que te mueves. Esto no se puede dar como receta de comportamiento, sino por tus propias intuiciones y seguridades.

    El gueto a mi entender no está dado por el ser “gay”, sino por el simple hecho de compartir gustos afines. El problema del gueto son las etiquetas que conlleva, etiquetas que un JovenC no debiese echarse encima ya que aún está construyendo su identidad.

    Si puedes superar la burbuja del gueto y pasarla bien o ser feliz en otro ambiente (no gay, por ejemplo) vas bien encaminado.

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