Matías, 20 años, Santiago. Chile.

DanielYo ya tenía mis dudas cuando ya tenía unos catorce o quince años; aunque no siempre fue así, tenía relaciones no sexuales con mujeres, me llegaron a gustar algunas e incluso amar, pero con el crecimiento y la búsqueda de una identidad sexual comienzan esas dudas existenciales de definirse dentro de una etiqueta. No digo que esto sea malo ni bueno, a mi modo de ver, la gente se siente más cómoda dentro de ellas, diciendo “soy gay” o “soy hétero” pero nunca un “no sé lo que soy”. Esto es casi equivalente a elegir si te gusta el blanco o el negro o lo azucarado o lo salado. Cuando ya tenemos esto planteado y pensado comenzamos a definirnos por lo que somos.

Salí del clóset a más o menos dos años atrás, en ese tiempo yo llevaba una relación con una muchacha aun teniendo mis dudas. En mi inconsciente ya sabía que era gay, pero no quería admitirlo; no por mí, siempre me ha dado lo mismo lo que piense la gente, sino que la escondía por la sociedad en la que vivimos en Chile. Esa sociedad que si bien se dice ser “abierta de mente” siempre esconde esos rencores de que “ahh, mi compañero es un mariquita, es gay”, Lo que quiero decir, que podemos conocer muchas personas open-minded, pero aun así les importara la preferencia sexual del otro. Bueno, con esta persona estuve unos cuatro meses de pololeo cuando repentinamente termino con ella, yo sabía que no me gustaba, que no me gustaba ella, no como persona, sino que era mujer y a mí me gustaban los hombres.

Yo recién me definía como homosexual y al tener mi comportamiento tan liberal decidí no esperar más y salir del clóset; le conté a mi amigos más cercanos y de a poco el chisme de que yo soy gay era sabido por todos. No quería contarles a mis padres, me daba miedo, terror de lo que pensarían, incluso a alguien de mi familia. Decidí contarle a mi hermano, que en un principio no lo tomó bien, pero luego se fue ajustando a lo que yo era. Pasados unos meses, él le contó a mi madre y tomó muy bien, y mi padre me preguntó directamente si yo era gay a lo que le dije que sí.

Desde que pasó esto, ya no me importaba que alguien más supiera de mi condición sexual ya que mi núcleo familiar lo sabía y eso era lo importante. Desde ese momento que me sentía verdaderamente libre. Ya no tenía esa presión en el pecho que no me dejaba respirar y la calma vino a mi vida del poder ser yo mismo.

Por qué les cuento esto, he leído muchos testimonios en la página sobre que tienen dudas de cómo salir del closet, del cómo decirle a los padres, del cómo saber si eres homosexual. Antes que todo, nadie te puede decir si eres homosexual, solo tú mismo puedes responder esa pregunta. En mi caso, muchos factores me ayudaron a ponerlo en duda; miraba más a hombres que mujeres, me excitaban solamente hombres, las mujeres ya no me atraían. Pero ojo, esto no necesariamente era signo de que me gustaran los hombres, sino que sentía curiosidad por ese género. Siento que cuando verdaderamente te gusta alguien de tu mismo sexo es producto del amor, y no del lívido que en mucho de los casos te juega malas pasadas. Uno debería probar, no te sirve de nada estar con la duda existencial si no haces nada para resolverla. Yo salí a conocer gente, a hablar y producto de las experiencias que tenía me enamoré de un hombre y confirmé que era gay.

Segundo que todo, entiendo que se pueda tener miedo y terror de contar las cosas que sientes, yo también tenía, sobre todo a la hora de contarle a mis padres. Pero después me di cuenta de algo, yo soy quien soy, YO solamente. Yo no elegí a mis padres, pero ellos si decidieron tenerme, y pienso que por muy conservadores o liberales que sean, te aceptan o no, deberían entender que su hijo es así y punto. Y si no te aceptan será problema de ellos, tú deberás encontrar la manera de vivir con la decisión que ellos tomaron. En un principio, cuando mi padre me preguntó si era gay yo se lo negué, ya que mi padre al ser muy conservador estaba seguro de que me odiaría y casi me echaría de la casa. Cuando me armé de valor para decirle, sinceramente se lo tomó bastante bien. Tengo una relación excelente con mi padre y si bien nunca se habla del tema, tengo la conciencia limpia de que lo sabe y fui yo quien le dijo. Al fin y al cabo, decirlo no es para quedar bien con los demás, bajo mi perspectiva a nadie le importa si eres gay o hétero, tienes que quedar bien contigo mismo. Si te siente más cómodo que lo sepan los demás, anda y cuéntale a la gente y si no, guárdatelo o que lo sepan pocos, no importa, la decisión es tuya.

No escribo esto a modo de reprimenda a aquellas personas que aún no salen del closet o que están con dudas, sino que les hago ver mi perspectiva de como yo creo que es la vida realmente, de que ese miedo que todos tienen o tuvimos alguna vez de contarlo y decir en voz alta que soy gay es sino un medio de defensa que tenemos para reprimir sencillamente una verdad. Es más difícil decir una verdad que una mentira, aunque lo cierto es que se siente mucho más satisfactorio diciendo la verdad. En mi burbuja semi conservadora he aprendido eso, a nadie le importa tu sexualidad o si les importa no lo dirán, ya que las personas entienden que eres tú y nadie más que tú. No sientas que la sociedad, tus padres o tus amigos controles lo que de verdad sientes, solo yo tenía la decisión de ser lo que yo quisiera y no me iba a limitar por gente cerrada de mente que me impedía el camino. Estaba siendo egoísta, pero no me importaba en absoluto, primero buscaba mi bien estar, estar bien conmigo mismo.

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Una respuesta a “Matías, 20 años, Santiago. Chile.”

  1. antonio 30 abril 2016 19:50 pm #

    interesante historia, y me alegra mucho que pudieras haberlo hablado con tus padres y tu entorno, la verdad creo que yo no podría hacer tal cosa jamas y es que yo mismo genere un ambiente hostil para que eso no ocurra.

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