Gustavo, 21 años, Concepción. Chile

FreedomPrimero que nada quería agradecer el trabajo que realizan. Hace un tiempo que veo la página y cada testimonio que leo me ha servido para entender que no solo me ocurre a mí, que hay más jóvenes con problemas similares.

Bueno, hace más o menos 2 años por fin pude darme cuenta o más que nada tener el coraje para decirme a mí mismo que soy gay. Siempre lo supe la verdad, pero por años trataba de esconder ese sentimiento y me llenaba de culpa y de tristeza saber que no era igual a los demás. Desde pequeño ya sabía que las niñas no eran de mi gusto y pronto me di cuenta de que los niños eran de mi interés.

Mi papá es Carabinero por lo que es muy homofóbico e incluso algo machista y ve a los gay como algo malo y por eso aún no puedo contarles a mis padres ya que siento que arriesgo mucho, tengo la sensación que puedo perder el apoyo económico para pagarme mi carrera y sobretodo perder el cariño y la buena comunicación que se formó hace muy poco tiempo entre mis padres y yo.

Durante todo este proceso, que comenzó cuando me fui a estudiar a la universidad en otra ciudad, lejos de mis padres, es cuando pude sentir la libertad de sentarme y dejarme llevar por mis sentimientos. El poder pensar en que yo no estaba cómodo siendo “Heterosexual” y de comenzar a cerrar ciclos y malas experiencias en la escuela, en el liceo, etc.

Debo decir que fue y que es un proceso muy duro, muy doloroso, ya que es difícil aceptar que eres el otro porcentaje restante, que serás odiado sin razón por los demás, que no podrás ejercer tus derechos cívicos como el casarte, que ninguna religión te aceptara por ser gay, que si dices ser gay al donar sangre buscaran las mil y una forma de decirte que sería mejor que no lo hagas, que no podrás andar por la calle de la mano de la persona que quieres porque puede ser peligroso… en fin, muchas cosas que muchas veces y por muchos tiempo tuve que aceptar y llorar a solas.

Hasta que un día, específicamente diciembre de 2013, decidí contarles a mis mejores amigos. Ellos han sido un pilar más que fundamental frente a todo, me aceptaron y han sido mi soporte desde el primer momento, incondicionalmente. Siento que sin ellos no podría estar escribiendo este testimonio y han demostrado que nada cambia la amistad verdadera por ser distinto a lo que se dice que es normal, desde que les conté, somos un grupo más unido y nadie teme decir lo que siente o hace.

Para terminar mi historia, les cuento que aún no se acaba toda esta “salida del closet”, estoy en la etapa final (si se puede llamar así), en la que quiero contarles a mis padres. Desde aquí a hace dos años mi vida ha cambiado radicalmente, estoy más feliz, soy más sincero, vivo tranquilo y no me da miedo pensar o decir la palabra gay ni decirles a mis amigos y cercanos quien soy.

Espero que estas palabras le sirvan a alguien que está en esta situación, es duro, pero siempre las cosas tienen un final feliz, yo lo soy y lo seré aún más cuando pueda compartir esa pequeña pero importante verdad con mis padres y recuerden que ser gay es solo una parte de todo lo que somos.

Un abrazo grande y espero que la puedan subir.

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