Nicolás, 25 años, Chile.

IMG_3222Antes de comenzar, me gustaría agradecer a esta página porque hace unos años atrás escribí por un gran problema del cual no supe cómo enfrentar y por el cual me gustaría que todos leyeran mi antigua entrada antes de poder entender todo esto.

Dejaré el link de aquella vez que escribí a Joven Confundido.

http://jovenconfundido.com/2012/10/nicolas-22-anos-santiago/

Comenzando:

La verdad es que no tengo un comienzo formal a todo lo que ha ocurrido en mi vida durante 3 años, desde aquel fin de semana largo del mes de octubre del año 2012. Sé que he cambiado bastante y que ya no tengo remordimientos, miedos y una “Doble vida” que ocultar a las personas más importantes que tengo en mi vida, mis padres.

Desde aquel día me he esforzado por madurar en distintos aspectos de la vida. Si, comprenderán que en el antiguo post, tenía unos 22 años y que me creía la muerte por tenerlos (simplemente era un pendejo más en este país).

Han pasado 3 largos años de los cuales he aprendido a ponerme bien los pantalones, a tomar cojones y enfrentar a mis padres con la verdad. Un viernes de julio del presente año, y tras una conversación familiar en donde mis padres nos comentan a mí y a mi hermana que ellos estaban pasando una crisis matrimonial, tomé la decisión de hablarles de mi vida.

Estábamos los cuatro en el dormitorio de mi hermana muy dolidos (todos) por la decisión de mis padres, que de a poco se irían separando. Situación que a uno como hijo no le gustaría experimentar después de estar en una familia muy unida. En fin.

La cosa, es que mi hermana mientras da su punto de vista sobre la situación de mis padres, yo la interrumpo con la intención de hablar con mis padres sobre mi orientación sexual. Sí, sé que me van a criticar que quizás tomé la idea de contarles en un mal momento, que no tenía nada que ver con lo de mis padres, pero la verdad que el “clímax” se dio solo porque nos sinceramos entre todos.

Siempre tenía en mente cómo podía decirles o aclarar mi sexualidad a mis padres, en el sentido de si contarle a mi madre primero o a mi padre, quizás a ambos, en qué momento, etc. pero, después de haber esperado tanto tiempo, sentía en mi interior que ya no podía llevar todos los días 2 toneladas de peso, que ya no podía vivir “dos vidas” en una, que ya no quería esconderme mintiéndoles a mis padres que iba a casa de alguna amiga o amigo cuando terminaba saliendo con algún chico que me atraía, entre tantas otras cosas… Yo solo quería sacarme de encima ese peso que cada día me hacía daño.

El temor de enfrentar esto era muy elevado, porque teniendo en cuenta que mi madre es muy a la antigua y que mi padre es muy machista, sabía que el daño y el riesgo eran altos. Tomé las riendas, hablé y sin pensarlo dos veces, dije: “Papá, mamá, no sé si es el mejor momento, pero quiero decirles que ya no puedo seguir ahogándome con esto. Les quiero decir que soy gay”.

¿Habrán pasado 5 minutos de silencio? Eternos 5 minutos!

Aquella noche de viernes, después de haberles dicho lo que soy, me sentí cansado, me sentía libre, emocionado por toda la carga de palabras, en una frase tan corta, pero a la vez tan potente.

Mi padre, muy dolido (y yo con miedo a que me rechazara), me dice que a pesar de que quizás no entienda mi opción de vida, va a aceptar lo que hoy soy. Ese momento fue único. Sentí que a mi padre le debía mucho. Que todo lo que había pasado desde aquel día iba a ser borrón y cuenta nueva, sin olvidar las cicatrices que quedaron después de tanto tiempo escondiéndome.

Podría estar mucho tiempo escribiéndoles tantas cosas con respecto a todo lo que me ha pasado durante este tiempo, quizás sería eterno. Pero la verdad que no quiero aburrirlos con dos testimonios en uno.

La verdad es que quiero ir más allá con todo esto. Quiero llegar a los chicos y chicas que están pasando por la misma situación de mi primer post (testimonio) o que se han sentido identificado con el miedo, con pensar qué van a decirles sus padres de aclarar su orientación sexual.

Para ellos son muy fuertes todas las cosas que ustedes pueden llegar a contarles. A ustedes que me leen y que por alguna razón sienten que es tiempo de contar algo, de sentirse escuchados por sus padres, es tiempo.

La relación de mis padres de a poco ha ido mejorando después de toda la tormenta de cosas que como familia hemos experimentado. Años dándome cuenta y complicándome sobre cómo enfrentar toda esta situación, que se dio de la nada y que sin pensarlos dos veces, lo dije.

Desde aquel día duermo mejor, ando más tranquilo y estoy con las revoluciones más bajas. Con 25 años recién cumplidos, hoy puedo decir que soy feliz. Feliz de la gente que tengo, de mis íntimos mejores amigos que fueron de los primeros que se enteraron de todo esto, y a ciertos familiares que ya se los había dicho esto. Pero mi felicidad no termina ahí, porque mi felicidad hoy la comparto de distintas formas con las personas que han trabajado cada momento de la vida para formar a la persona que hoy soy.

Mis padres hoy son lo más preciado que tengo. Debo agradecerles mucho a ellos por todo lo que han hecho, cada momento de enseñanza que han invertido tanto en mí como en mi hermana.

Hoy debo seguir mi camino de terminar mi segunda carrera universitaria y darles (por segunda vez) la alegría de terminar un ciclo de mi vida. Sé que ellos (los padres) siempre van a estar apoyando las mejores cosas, siempre estarán ahí para todo lo que pueda suceder. Tus padres son tus mejores aliados de la vida.

Para finalizar, me gustaría decirle a cada persona que está desesperada con la toma de decisión de contar o no sobre su sexualidad, s que realmente no es necesario que todo el mundo se entere de esto. Yo les comenté a mis padres porque por ellos hoy vivo, hoy soy una persona sana y de bien, y a mucha gente le agrado. A mí no me interesa que mis tíos o primos y la demás familia se entere de esto. Me importan mil veces mi núcleo familiar, y los demás, si se enteran, les contaré por mi propia versión.

Espero que después de haber leído este testimonio, les deje algo en claro: La vida es corta, hay que disfrutar cada momento. Quizás hay ciertos límites donde no podemos disfrutarla como quisiéramos, pero mientras podamos hacerlo, lo vamos a disfrutar igual.

No soy muy creyente en dios, pero la noche en que me sinceré con mis padres, le dije gracias dios por todo.

Estimados lectores, el mundo no se va acabar con tal de arriesgar todo para que sean felices. El tiempo pasa muy rápido para no aprovechar las metas que quieren cumplir.

Les mando un caluroso abrazo a todos los lectores y por supuesto al equipo de “Joven Confundido”, que sin ellos no estaría dando mi punto de vista. Desde Santiago de Chile se despide este humilde chico que quiso compartir una parte de su vida y desde ya les mando los mejores deseos de la vida para todos.

Adiós y suerte!

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Hola, me llamo Carolina, soy de Santiago-Maipú. Tengo 22 años, soy hija única, soy sorda y estudiante de la UC. Nací sorda y no escucho, pero puedo hablar con mis labios y se escucha mi voz; también me comunico con el lenguaje de señas. Me acostumbré a hablar mucho con voz y lenguaje de señas a l...
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Una respuesta a “Nicolás, 25 años, Chile.”

  1. Maxi 29 noviembre 2015 14:31 pm #

    Si bien nuestras historias son muy distintas (me di el tiempo de leer tu testimonio previo), hace muy poco falleció mi padre y entre tantas emociones se dio la conversación con mi madre de forma muy espontánea, (alguien me dijo lo mismo que tu pensabas respecto a que no era el momento indicado, pero así fue y se dio). Aunque no tocamos el tema con tanto detalle, finalmente la verdad es lo que nos hace libre, porque me quité un peso de dos toneladas. Tampoco hace falta andar con un cartel de diez metros mostrando a todos que somos gays, pero la familia es lo primero.

    Te mando un abrazo y beso enormes, saludos.

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