Josefa, 24 años, Santiago. Chile

myriha 019 editedYa no recuerdo cómo llegué a esta página, pero fue justo el día después de tener  una “seudocrisisdeamor”, unos recuerdos y algo más. Nunca me he atrevido a contarle a nadie mi historia y creo que esta es una buena oportunidad.

Mi nombre es Josefa y vivo en Santiago. Les cuento: cuando era muy chica, de aproximadamente unos 8 años, mi mamá trabajaba en una casa, hacía aseo y esas cosas. La casa quedaba re cerca de la nuestra y yo, después del colegio, me iba para allá. En esa casa había una niña, chica, casi de mi edad, asumo que 2 años más grande que yo, nada más.

Con ella tuvimos un extraño juego para ser tan chicas: jugábamos a que ella “llegaba del trabajo” y “yo la esperaba” como a la mamá y el papá ¿se entiende? La cosa es que ahí fue cuando “la mamá” y “el papá” tuvieron su primer beso. Me sentí extrañísima, y obvio, mi mamá, que estaba trabajando, no cacho nada. Después de eso creo que atiné a no ir más, mi mamá se salió de ese trabajo y nunca más nos vimos.

Creo que después de eso tuve un mini beso con otra niña. No sé qué pasaba por mi cabeza en ese entonces, no tengo idea cómo me atrevía.

Luego de eso, en el colegio tenía algunos problemitas, me molestaban porque se suponía… insisto, se suponía que yo tenía más plata que ellos, mis compañeros. Me molestaban porque tenía zapatillas “caras” (soy hija única, así que puede entenderse por qué tenía algunas cosas que ellos, que tenían más hermanos, no), me decían que tenía el pelo feo, me decían que era fea, que era inteligente, pero fea.

Luego de eso, en 6to me cambié a un liceo de niñas. Entré feliz porque era un colegio bacán, ahora los compañeritos del otro colegio me preguntaban cómo me estaba yendo, cómo era el colegio, cómo eran mis compañeras, etc. La verdad es que me habían hecho tanto daño que poco me importaban sus preguntas pendejas y sus “preocupaciones”. Los olvidé y me concentré en mis notas, en el promedio y en la vida nueva que estaba llevando.

Llegar a ese colegio en pleno centro de Santiago desde mi comuna “vulnerable”, como le dicen, fue una gran experiencia. Comencé a ver cómo era la gente, cómo eran las niñas más grandes en el colegio, cómo se vestían, cómo se teñían el pelo, en fin… fue como una apertura de mente. Y en ese colegio fue dónde se forjó mi mentalidad, mis ideas y mis seudoamores.

Primero tuve una historia-trauma con un tipo de un colegio de por allá, cerquita de donde quedaba el mío. La historia con él partió normal, no me movía el piso así que bruto que movimiento, pero como venía con la autoestima por el piso, creí que era lo máximo a aspirar.

Así fue como mi grupo de amigas me dijeron que era mejor dejarlo, que no estaba siendo bueno para mí. Y luego de pensarlo lo dejé. Él no se lo tomó tan bien y comenzó a seguirme. Filo, la cosa es que dije “tontos weones los odio”. Luego de eso entramos, con mis amigas, a un grupo x que se formaba entre los niños de ese colegio de hombres con el de nosotras… para ellas era la gloria, para mí, pasar un rato divertido, conocer gente, en fin, era algo que necesita toda joven.

Así fue que en ese grupo conocí a varios niños que NO ENTIENDO CÓMO se fijaron en mí. Decían que me encontraban diferente a las demás y blsblabla esas cosas que dicen los niños para engrupirnos jajaja

La cosa es que el otro gil me dejó media traumada y yo, en mi mente adolescente, dije no pienso pololear nunca. Y al parecer fui bien fuerte de pensamiento y nada. Nada con nadie.

Después de mi cerramiento mental en mi mismo colegio conocí  a una niña. Era amiga de mi amiga, así que siempre nos topábamos en su casa y nos empezamos a conocer. Ella iba en 4to yo en 3ro. Ella estaba pololeando con una compañera de curso, la verdad es que se notaba que la quería mucho, y de verdad hacían muy linda pareja. Yo en realidad, ni un atado.

La cosa es que esta chiquilla empezó a mirarme más, me coqueteaba, y yo en mi corazoncito adolescente no hacía nada por resistirme. La cosa es que con ella nunca pasó nada, solo fueron un par de miradas y esas cositas en la guatita, porque ella seguía, al parecer, muy enganchada de su polola, luego ex, y luego polola de nuevo y ahora ex.

A fines de 3ro medio tuvimos la gira de estudios, en la que una no va a estudiar precisamente… y para ese entonces yo estaba muy en la volá de escuchar Miranda/KatyPerry/JavieraMena, muy con la cosa del open mind… Pero por dentro, no me reconocía como bi, ni como hetero, ni como homo… era una especie de masa viviente y pensante, nada más.

Esa gira de estudio tuvo la culpa del amor más lindo-corto-eterno que podría haber tenido. No correspondido, claro, pero amor al fin y al cabo. De mi curso pocas pudieron ir a la gira y por motivos de capacidad del bus nos unieron con otro curso. Y fue así como por cosas del destino la conocí. Siempre nuestros cursos estuvieron cerca en el colegio, pero yo jamás la había visto hasta ese entonces… visto así de ver y observar con atención, sus movimientos, su sonrisa, su risa, sus ojos… bueno. El punto fue que mi amiga la conocía y nos presentó.

A ella, al parecer, también le caí bien y luego de la gira seguimos conversando. Chateamos en las vacaciones hasta que nos volvimos a ver a inicios de 4to medio. Y así fue como en uno de los primeros meses del año, me pidió que pololeáramos. Yo, la verdad, explotaba de felicidad.

Así fue como fue creciendo nuestra historia, nos regalábamos cartas y éramos muy felices a pesar de no poder contárselo al mundo. Porque ella era muy re piola y yo también. Éramos felices en verdad, porque nadie sabía nada.

Hasta que un día mi mamá lo supo, me pidió el teléfono de la mamá de ella y (la verdad no recuerdo muy bien con detalles lo que pasó porque fue muy brígido todo para mí) y la llamó. Se juntaron y mi mamá le dijo que no podía aguantar una cosa así, que éramos chicas y que no, que no se podía. Su mamá era mucho más tolerante y la apoyó, pero mi mamá no.

Duramos cerca de 8 meses a escondidas, y finalmente decidió o decidimos separarnos, no recuerdo bien.

Luego de eso me vino una crisis, sabía que quería estar con ella, pero mi mamá es importante para mí, somos las dos solas. No sabía qué hacer, mi mamá era capaz de echarme a la calle si yo “no volvía a ser como antes”. Conversé con ella, me acobardé y le dije que no lo volvería a hacer más, que había sido un error, que no era posible que me gustaran las niñas, que yo era una niña de bien… que me iba a “recuperar” de esa “enfermedad”.

Se quedó tranquila (al modo mamá… siguió estando pendiente de mí a cada segundo del día), pero el tema no volvió a tocarse más.

Luego entré a la universidad. Conocí a Felipe, así le vamos a llamar.

Felipe me miraba, pero yo en mi modo chaotodotodos no pesqué. Felipe de cierta forma me hacía recordar a esta niña, sus manos, su pelo, algo tenía que se me hacía familiar. Al final me conquistó y pololeamos.

Felipe empezó a ir a mi casa, a conocer a mi mamá. Se llevan bien. Y ella obviamente saltaba de felicidad por al fin tener una hija “normal”.  Mi mamá me dijo que “ese tema” ella lo iba a olvidar, que era secreto y que nadie se iba a enterar nunca, ni Felipe.

Y Felipe nunca se enteró. Yo le digo a él que soy muy abierta de mente, que apoyo a los homosexuales porque sienten y viven como todos, se enamoran, etc. Y él también cree eso, así que está todo ok.

Pero mientras estaba en la universidad y estaba con Felipe, ella volvió a hablarme. Salimos, conversamos, etc. No entiendo por qué, si ella me había dejado, seguía hablando conmigo. Me hacía mal y yo creo que ella lo sabía. Pero ahí seguía. No la podía agregar a Facebook porque tengo ahí a mi mamá, y ella en la locura de madre se supo su nombre y quizás hasta su rut… así que mejor evito problemas.

Ahora, luego de terminar la universidad, sigo con Felipe. Me hace muy feliz, somos bien amigos, somos cercanos, somos uno los dos como la canción de  Miranda.

Ella ya dejó de hablarme, de pedirme consejos sobre cómo durar tanto con alguien, etc. No sé si aún se acuerda de mí, no tengo idea. Pero lo de nosotras fue tan lindo-caótico que no puedo no pensar en ella todavía… sí, a estas alturas de la vida.

Amo a Felipe, a ella la recuerdo con cariño.

Quiero hacer mi vida con Felipe, pero ella seguirá siempre en un lugarcito oculto de mi corazón. Ya no la recuerdo con esas ganas que tenía de volver a estar juntas.  Ahora quien se ganó esa parte de mi corazón fue Felipe.

Pero la verdad, si me enamorara de otra persona que fuese mujer, no me acobardaría tanto como aquella vez, le diría a mi mamá que así es su hija, que soy feliz con una mujer o con un hombre. Lo importante es la persona en sí, sus sentimientos, su carácter, y la capacidad -que quizás a estas alturas pocas personas tienen- de entregar amor verdadero.

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3 Respuestas a “Josefa, 24 años, Santiago. Chile”

  1. Miguel 1 diciembre 2014 0:59 am #

    Hay amiga me gusto mucho tu relato, que hermoso seria el día en que no existan los prejucios y solamente se vea o se sienta el amor que existe entre personas del mismo sexo o de diferentes, porque el al fin y al cabo lo que importa son los sentimientos, el amor y no que uno sea hombre o mujer.

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  2. catalina 7 diciembre 2014 2:46 am #

    Me gusto mucho tu historia partes de ella me hace recordar una por la que estoy pasando ya hacen 5 años, creo es imposible olvidarse de etapas que marcan tu vida tanto como estas, es por ello que aún recuerdas a esa chica. Que lindo si que tengas ese pensamiento de tolerancia hacia los demás<3

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  3. cecilia alejandra gaspar rodriguez 18 febrero 2015 12:24 pm #

    Muy bonita Tu historia, Lamentablemente siempre hay se señalamiento por las preferencias sexuales, Pero y que importa lo que diga el mundo entero, principalmente Tus padre, Si eres feliz asi (y) Lucha por lo que kieres¡¡

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