Gustavo, 24 años, Providencia. Chile.

Lost Lonley LuggagePrimero que todo, debo agradecer a quienes tuvieron esta magnífica idea y también a quienes se preocupan de actualizar las historias de la página, etc. Ya que desde hace mucho tiempo que realmente puedo leer las historias y más de alguna tiene similitud con la mía. Ahora decidí escribir un poco de mí.

Mi nombre es Gustavo, tengo 24 años y vivo en Providencia, estoy en Santiago por motivos de estudio (y por arrancar en verdad) de mi ciudad de origen en el sur. La verdad es que de chico tuve un interés por los hombres, desde que tengo noción supe que era homosexual y lo digo así porque claramente me siento atraído sexual y emocionalmente por los hombres.

En esta ciudad en donde yo viví todo el mundo se conoce con todos, por lo tanto sabías la vida de todos, y si tenías la oportunidad de salir a fiestas y conocer más gente, era peor aún. Sufría de bullying en el colegio porque no era como mis compañeros, entiéndase hablar puras estupideces, de mujeres, jugar fútbol o ser buenos en los deportes en general. Por ser más llamativo, siempre fui grande, entonces era fácil de reconocer.

Entré a la enseñanza media y me cambié de colegio y pronto todo el mundo en este colegio sabía, quizás yo tampoco lo ocultaba (Salir con mujeres, tirar comentarios de mujeres, autos, fútbol o qué sé yo, etc), a tal punto que me encontraba con algunos tipos que eran amigos de mis ex compañeros de colegio y a unos cuantos metros, me gritaban palabras descalificatorias hacia los homosexuales, que creo que todos sabemos cuáles  son y de qué tipo, yo seguía caminando, destruido por dentro. Pensando estas últimas líneas, a uno le duelen tanto ese tipo de palabras, porque uno aun no lo acepta, y de cierta forma, no quiere dar en el gusto a las otras personas.

Pasé por distintos colegios durante la enseñanza media y pasó lo mismo. Creo que todo el mundo sabía, pero me hice de un grupo y el bullying no existía, nada más que tallas típicas de compañeros, hasta que uno comenzó a comportarse raro. ¿A qué me refiero con esto? ustedes deben haber conocido a más de alguno que es el típico gallo que le va bien con las mujeres, el “mino”, y este tipo comenzó a portarse de manera diferente conmigo. No había que ser un genio para saber que estaba tratando de probar algo, porque simplemente un tipo que es hetero no se comporta de esa forma, y ahí experimenté algo que me deja hasta hoy pensando (y que me ha pasado en otras situaciones también y peor, con gente con la que ni siquiera he hablado). Algunas veces cuando nos mirábamos, desde lejos, sentía un apretón en el pecho, como una descarga eléctrica (Tsss) jaja nunca supe que significaba, si él también lo sentía o era solo mío, así que si alguien más ha experimentado eso, que me comparta su opinión jaja.

Luego quedó la embarrada cuando me separé de ese grupo porque hicieron algo que me molestó, y a mí se me ocurrió preguntarle a ese chico si yo le gustaba y se enojó y todo el tema. Al año siguiente ni siquiera nos mirábamos,  les prometo que en todos los días de clases no nos miramos, ni hablamos, NADA.

Hasta que llegó la hora de ir a Santiago, yo feliz de poder comenzar una nueva vida, alejado de todo lo que “odiaba”, tuve muchas oportunidades de conocer o salir con chicos, pero siento que de todo lo que viví, lo que escribí no es ni siquiera 1/5. Todo esto me hizo ver la vida desde dos puntos diferentes, de ser fiel, honesto, noble, ser todo lo que no fueron conmigo y a veces, ver la vida como si nada me importara, creo que desarrollé dos personalidades jaja, pero al final del día predominan las primeras características. Además de quizás, por todo lo que sufrí, creo que puedo ver mas allá de lo que muestran las personas, diría que tengo una buena percepción (o algunos podrían llamarlo paranoia) jajaj.

Siguiendo en donde quedé, esas experiencias malas me rompieron la personalidad. Creo que aun tengo la autoestima tan baja que a pesar de haber tenido oportunidades para tener una relación o algo más físico, el miedo no me ha dejado superar los escollos.

Hace poco me reuní con una amiga de la infancia, fue como si no nos hubiéramos dejado de ver jamás. Conversando me preguntó si yo era Gay, y sabiendo lo open mind que es ella, y pensando que no conoce a ninguna de mis amistades acá en Santiago, le dije que sí, que si era Gay, y en verdad se sintió muy bien. Me ha hecho estar un poco más calmado con respecto a contárselo a mis papás y mis hermanos, que creo que ya saben (Hola! 24 años ¿y nunca una novia?), pero el temor a que te rechacen está presente siempre.

Ahora, tengo algunas preguntas, específicamente para personas con más experiencia, que han pasado por algo similar,
1.- ¿Voy a superar un día este miedo y esas trancas del pasado, para finalmente darme la oportunidad de ser feliz?
2.- ¿Qué métodos puedo ir haciendo a corto plazo para poder superar el miedo y digamos… ser Libre?
3.- Salí de mi ciudad de origen para “buscar” algo y ser más feliz, actualmente en “Santiago” no ha pasado y no soy tan feliz como pensaba, ¿Algún día podré encontrar mi lugar en este mundo o pasaré siempre arrancando de un lugar a otro?

Tengo el plan de irme una vez que finalice mis estudios a un país que sea más open mind que acá, creo que por el mismo hecho de ser del sur, aunque yo no quiera ser inflexible, a veces lo soy. Tengo la esperanza de que al menos allá voy a poder encontrar el amor que me hace falta y que mis miedos desaparecerán. Algunos pueden llamarme patético, iluso, romántico o como sea, pero, así lo creo. Quienes vieron alguna vez la Pelicula “Las Horas” me estoy sintiendo en este momento como sus personajes principales jaja, en fin, basta de dramas.

Muchas gracias por este espacio, les deseo lo mejor a todos.
“Muchas personas no viven sus sueños por estar viviendo sus MIEDOS”, la pregunta es, ¿cómo revertir esa situación?

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5 comentarios URL corta
Eduardo, 28 años, Santiago
Hola a todos, más que una pregunta, quisiera compartir algo que me sucede con quien desee leer estas palabras. En realidad no sé muy bien por qué lo comparto, de partida, soy gay orgulloso de serlo, tengo una familia que me apoya, amigos que me quieren tal cual soy y una vida bastante buena, no teng...
David, 25 años, Bucaramanga, Colombia
Hola a todos ustedes, me llamo David, tengo 25 años y soy un hombre homosexual, mis experiencias comienzan desde temprana edad, alrededor de los 4 años, quizás, recuerdo haberme fijado en un chico de pelo rubio, ojos claros y que era muy travieso, yo lo veía como una chico lindo y me gustaba la idea...
Juan Sebastián, 22 años, Cali, Colombia.
Hola chicos, me gustaría hablar de algo a lo que a veces no se le pone mucha atención: el cuidarse en el desarrollo de la sexualidad. Es un tema muy importante  y me gustaría compartirlo desde mi experiencia. Desde que comencé, mi vida sexual  ha sido algo desorganizada, a veces me he cuidado, a vec...

5 Respuestas a “Gustavo, 24 años, Providencia. Chile.”

  1. Ignacio 5 noviembre 2014 11:18 am #

    déjame decirte que mientras leía tu historia me fue imposible no compararla con la mía, te entiendo al 100% muchas veces he querido salir arrancando de esta ciudad pero es complicado, el miedo a la familia es tu peor enemigo y por sobre todo el tiempo…déjame decirte que solo no estas somos muchos jóvenes que estamos en la misma situación yo soy uno de ellos.

    así que recuerda eso, no estas solo y cuando necesites un amigo para conversar y desahogarte de estos mismo temas acá hay uno.

    saludos, Ignacio.

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    • Gustavo 25 noviembre 2014 4:57 am #

      Muchas gracias por tus palabras Ignacio, es muy agradable saber que hay alguien mas que esta pasando por algo similar y que pueda entenderte. Espero que ambos podamos solucionar estos temas muy pronto y seguir adelante con nuestras vidas que es lo importante. un gran abrazo.

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      • ignacio 5 diciembre 2014 13:18 pm #

        en esta vida somos nosotros mismos quienes debemos apoyarnos mutuamente,
        es complicado pero siempre apoyo de los demás se puede.
        un abrazo y como te dije antes solo no estas y cuentas un amigo .. yo 😉

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  2. Sebastián 11 noviembre 2014 15:25 pm #

    Cuando uno desde muy joven se da cuenta que es gay la vida parece ser más complicada. Yo también crecí en un pueblo chico pero en la zona rural de la Región Metropolitana donde todos le conocen la vida al vecino y para mí lo lógico fue tener una personalidad retraída, no me juntaba con los niños de mi edad y prácticamente no tuve amigos hasta que me cambié de colegio en la enseñanza media. La cosa es que experimenté varias veces eso que tu llamas “una descarga eléctrica” al mirar a un compañero que después se transformó en uno de mis mejores amigos y hasta el día de hoy nunca supe si fui correspondido y la verdad es que ya no importa. Diría que nuestra principal diferencia es que yo aprendí a adaptarme y dejé de huír hace mucho tiempo. Ya tengo 30 años y la verdad es que mi condición sexual es algo que no escondo, pero tampoco ando publicando!

    Sabes, Gustavo, siempre he pensado que uno viene al mundo solo. La familia, los compañeros de curso o los de trabajo, los amigos, los enemigos y los vecinos son sólo un accidente que nos rodea. Uno puede querer a la gente o no quererla, esa es una decisión que tomamos y lo lógico es que queramos a los que nos quieren y nos dejemos rodear de ellos. En mi familia todos saben que soy gay y nadie le da más importancia de la que tiene, no es un factor que define mi éxito laboral, ni mis posibilidades, ni mis facultades mentales o habilidades y todos han sido capaces de comprenderlo de ese modo, por lo que no es tema.

    Bien, esto anterior te lo comento porque creo que cuando la familia no lo acepta a uno por ser gay entonces lo lógico es decirles adiós. Uno busca un trabajo, se va de la casa y se independiza. Quizá suene frío, pero lejos de serlo, me parece a mí que es práctico. De otra manera la familia se transforma en un lastre que te va a terminar hundiendo en la miseria de los prejuicios, por lo tanto, a lo que quiero llegar es decirte que el temor desaparece cuando te das cuenta de esta “unicelularidad” propia de los seres humanos, cuando comprendes que el amor verdadero es imposible que esté condicionado por factores tan nimios como la sexualidad. Si la familia te da la espalda, dáselas tú también a ellos y de seguro ellos son quienes perderán más. Cuando uno comprende y acepta esa posibilidad se disipa el temor.

    Por otra parte, si al igual que yo tienes la suerte de que no sea un asunto relevante para ellos y lo aceptan como natural pues mejor aún! porque cuando te sientes respaldado y defendido por tu familia alcanzas convicción con mayor facilidad. Aunque tampoco debes hacerte dependiente de ellos por ningún motivo. Así que mi primer consejo para perder el temor y sentirte libre es la comunicación clara, honesta, sin adornos o excusas, la que va directo al grano y es asertiva. Lo primero es conversar lo que te pasa con quienes tú quieres y sientes que te quieren, y según su respuesta seguir adelante con ellos o sin ellos. Para esto debes saber elegir el momento preciso en que creas que debes conversarlo. No hagas nunca nada a tontas y a locas o por un arrebato, hazlo sopesando todas las posibles consecuencias y toma resguardo de ellas de antemano.

    Con respecto a las demás trancas que puedas acarrear del colegio por culpa de antiguos compañeros no son más que residuos incómodos o dolorosos del pasado, tampoco son hechos que deban condicionar tus decisiones presentes. La mejor forma de sanar el dolor es liberarlo como si soltaras un ancla y dejaras que se hunda en el mar, olvidar y restarles valor. No es en el fondo culpa de ellos (tus ex compañeros), sino del ambiente en el que crecieron y sobre todo culpa de sus malos padres, por lo tanto, en vez de sufrir por lo que te decían piensa en la miseria que debe ser crecer con tanto odio hacia los demás, que ahora deben ser personas intolerantes que tienen incluso más temor que el que tú puedas tener por tu condición.

    Y finalmente, creo que uno no debe huír. nunca, de ningún sitio. No porque no se deba, sino porque quedarte implica hacerte más fuerte y valiente y eso no puede ser malo. Y si quieres irte a otra ciudad, otro país u otro continente, no lo hagas por las razones equivocadas. Uno puede erradicarse lejos de todos porque admiras la cultura de otro lugar, porque sigues un clima más amable o porque la idiosincarsia y desarrollo intelectual te parece atractiva, uno se va para estudiar, para trabajar, para desarrollarse, para amar y progresar, pero no para olvidarse del pasado ni por miedo. Porque si huyes una vez se te puede hacer un hábito y vas a convertirte en un errante que finalmente no logra echar raíces en ninguna parte.

    Así que, amigo mío, trabaje en su felicidad haciendo cosas que le den felicidad, frecuentando personas y lugares que te hagan sentir bien y que el juicio de los demás jamás condicione tu futuro. La libertad parte por aceptarse y quererse a uno mismo y vivir sin temor nuestra realidad defendiendo lo que nos parace verdadero y correcto.

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  3. Gustavo 25 noviembre 2014 5:05 am #

    Sebastian, primero te agradesco enormente tus palabras, cuando uno esta en un momento dificil, derrepente tambien es bueno leer las cosas como son, para lograr salir de ese estado y lo que me has escrito ha ayudado en ese aspecto. Creo tambien, que lo importante es enfrentar las cosas, es algo a lo que estoy recien me estoy acostumbrando y poniendo en práctica, por todo lo que escribi, para mi es un proceso, pero la buena noticia es que ya ha comenzado, y cada palabra de apoyo contribuye a este, para que sea mas seguro, asi que muchas gracias, un gran abrazo.

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