Gonzalo, 25, La Calera, Chile.

Albert EliassHace meses que encontré la página de Joven Confundido a través de Twitter, y, la verdad, nunca me puse a leer los relatos que publicaban. Hasta que un día me puse a leer cada una de estas vivencias, experiencias y lecciones de vida. Me tomó bastante tiempo y no pude obviar las similitudes de sus experiencias, la veracidad y el corazón que ponían en cada palabra y entre más leía más me identificaba, en algunas incluso hasta me emocioné. Fue así como me armé de valor (además que conocí a alguien muy seguro de sí mismo) y le conté a mi familia de mi homosexualidad esa misma tarde. Solo ha pasado una semana desde esa confesión y decidí contaros mi experiencia.

Cuando tenía diez años me enamoré por primera vez de una niña. Una vez se lo confesé a través de una carta y me rechazó. Después, en la enseñanza media, por cuatro años le declaré mi amor a otra compañera, que nunca me tomó en serio, ella creía que solo era un juego. Tenía 18 años y jamás había besado a una mujer. Los hombres hasta esa edad no me llamaban la atención. Siempre esperé ese amor de película, el ver a la otra persona y saber que estarán enamorados por el resto de su vida. En fin, eso nunca pasó hasta que en uno de mis trabajos de verano conocí a un joven dos años mayor que yo. Él estaba conviviendo con una mujer muchos años mayor, y ya tenían un hijo en común de dos años. Por primera vez tuve afinidad con alguien y poco a poco fuimos siendo más cercanos y a echarnos de menos.

Sabía que esto estaba mal, siempre he sido católico y mi familia también y sabía que lo que sentía era impuro, que no tenía que ver con lo que Dios decía en la biblia y tampoco con lo que decía el padre en la Iglesia. Pero yo lo quería, mi corazón se alegraba al verlo cada vez que llegaba al trabajo. Un día fuimos a dar una vuelta pero a lugares donde nadie nos viera. Después nos juntábamos en la noche e íbamos al río o a la línea del tren y ahí nos besábamos por largo rato. Yo quería que mi primera vez fuera con él pero en un lugar mucho más cómodo, no en la arena o sobre una línea, no en la oscuridad, así que siempre me negaba a hacerlo en esos lugares incómodos. Hasta que un día se aburrió de mi ya que no estaba dispuesto a hacerlo, y ahí la relación se fue en picada. Y ese mismo año terminamos. Así que quedé a la deriva, con pena, y rabia por ser un tonto, por haberme enamorado de un hombre. Desde ese día le guardé un rencor y odio inmenso, no podía ni escuchar su nombre ni verlo por Calera, así que me encerré en mis estudios y seguí adelante con mucha tristeza.

Entré a la universidad y con mis otras actividades terminaba cansado, además viajaba todos los días y los fines de semana trabajaba como part-time. Con mucho esfuerzo lo olvidé, pero no olvidé el rencor y odio que aún le tengo. Decisión propia fue no enamorarme más, ya no quería salir dañado. No tenía con quien conversar, siempre fui solitario, amo mi independencia y mi libertad, no me gusta dejar entrar a personas a mi metro cuadrado. Un día por curiosidad y porque quería conocer más del mundo gay, me metí un chat gay de la quinta región y ahí conocí a Juan, el que se convertiría en mi mejor amigo. No sé si fue suerte, pero él estudiaba la misma carrera y ya desde antes nos llevábamos bien, porque siempre nos topábamos en la biblioteca.

Él me ayudo mucho en este proceso de aceptarme y que ser gay estaba bien, pero aun así necesitaba encontrar más aceptación y por eso me fui cambiando de religión buscando una que tolerara mi nueva forma de vida, donde el querer a un hombre no fuera un pecado enorme y me fuera el infierno. Con Juan vivimos una aventura tras otra, además él me encantaba porque era varonil igual que yo. Hablábamos y hablábamos por horas de cualquier cosa, temas no faltaban y me sentía seguro, podía decir lo que fuera sin ser juzgado. Quise volver a conocer a alguien, enamorarme. Juan me presentó a medio mundo, amigos como nosotros que eran bien tranquilos, sin ambiente y que no se notaba su homosexualidad. Si bien eran tipos guapos con cerebro y con muchos temas de conversación, no era lo que yo buscaba, ya habían pasado cerca de dos años y estaba bien solo, no quería compartir con nadie mi soledad, nadie que viniera a decirme lo que tengo que hacer o desacomodarme de mi rutina. Además, aun era virgen y no quería ser pasivo, a mis 25 años aun no quiero. Prefería solo besarme con ellos pero nada más, cuando veía que se estaba convirtiendo en algo serio lo cortaba.

Hace siete días le conté a mi familia mi homosexualidad porque conocí a alguien, se lo tomaron extremadamente bien, incluso hasta bromearon al respecto. Él es diferente al resto que he conocido, nunca hablamos de sexo. Si bien es cierto yo no le prestaba atención, más que nada porque trabaja en el mismo lugar que yo, y no suelo hacer amigos en el trabajo, menos juntarme con ellos fuera, porque no tenemos nada en común, además ya me había pasado que cuando soy amable con alguien lo empiezan a molestar conmigo y al final siempre terminan haciéndome la desconocida. Incluso fui poco cordial en varias ocasiones, pero todo ha cambiado, aunque debo confesar que lo encontraba guapo de antes y sumaba puntos el que fuera un sabelotodo.

Cierto día instalé una aplicación para encontrar chicos gay y me hice un perfil. Me aburrió y la iba a desinstalar, no lo hice, y al rato después la reviso y lo primero que veo es su foto de perfil y pensé para mi: “oh no puede ser es gay también, una prima jajaja” le hablé inmediatamente y como mi foto de perfil era la mitad de mi rostro, no sabía quién era, por una parte bien ya que no había sido el más amable con él, así que le dije que cuando lo viera le diría en persona quién era. Cuando llegó ese día, estaba nervioso, no sabía como reaccionaría, hasta se me cruzó por la mente que no me hablaría más. Anoté la frase en mi teléfono y se la leí porque no quería olvidar nada. Él quedo anonadado, sin palabras, no dijo nada, yo me di media vuelta y me fui. Y desde ese día la relación de cordialidad ha cambiado bastante y yo soy mucho más amable que antes, ahora hablamos y nos enviamos mensajes bastante seguido. Yo lo quiero a él, me gusta, sí, y mucho.

Llevamos un mes y fracción hablando y los temas no se agotan. Siendo honesto conmigo mismo, y por su forma de ser, porque me lo ha dicho, sé que me quiere. Pero, ¿cómo doy el paso de pedirle pololeo?, jamás lo he hecho, en todo esto del amor estoy oxidado, híper-contra-oxidado, hasta podría decir obsoleto. Soy un detallista al extremo, hasta el momento solo le he dado muestras que lo quiero a través de arte, ya que a mí me encanta hacer eso. No se lo he dicho en persona con palabras saliendo de mi boca, ya que quiero que sea algo especial, no exagerado, ni con fanfarria. Por lo menos ya conoció a mi familia y le agradó, paso un día agradable al máximo, a mi familia le agradó él también. Por esa parte ya tengo el 50% ganado. Hace una semana estoy fuera del closet, como muchos le dicen, y ha sido lo más liberador que he hecho, me siento feliz y que puedo hacer lo que quiera. Todavía en chile hay mucha discriminación, la vivo en mi trabajo con ciertas personas, pero son casos aislados.

Viví cerca de 25 años en la sombra y cerrándome a las personas. Solo quiero agradecer a los creadores de esta página y a ti que leíste mi historia, mi relato, mi experiencia. Solo puedo decirte una cosa: ”cuando menos te lo esperes, todo cambiara”. Hubo momentos en mi vida donde creía que estaría solo y me acostumbré a ello. Aun me agrada la soledad, pero siempre recuerdo que a mí me sirvió mucho esta frase en varios momentos de mi vida, ojalá te sirva a ti también. “Créeme, valdrá la pena, yo sé porque te hago esperar. ATTE: EL DESTINO”.

Éxito a todos y todas, y no olviden nunca que no importa lo que digan, piensen o expresen los demás, sino lo que ustedes crean de sí mismos.

Y como dice Germán, un abrazo psicológico a todos ustedes.

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(...continuación) Por cosas del destino su relación ya estaba desgastada (una relación parecida a la mía con Valeria, donde a pesar de llevar 3 años nunca tuvo relaciones sexuales con ella) y aún más porque estudiábamos fuera, entonces la ruptura era inminente, pero antes que él terminara su rela...

2 Respuestas a “Gonzalo, 25, La Calera, Chile.”

  1. Pablo 2 noviembre 2014 12:45 pm #

    Hola Gonzalo: yo soy católico y gay, no hay incompatibilidad en ello. Escucha a Dios en tu conciencia, verás que El te ama como eres, porque te ha creado gay, porque eres su hijo. No le eches la culpa a Dios de los prejuicios de algunas personas creyentes. Si amas de verdad, no estás cometiendo ningún pecado, todo lo contrario. San Agustín dijo: “ama (de verdad) y haz lo que quieras”. Un abrazo grande, que seas muy feliz!

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  2. Alex 28 febrero 2015 0:54 am #

    Espero que todo marche muy bien, me gusto tu historia, me sentí muy identificado

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