Jen, 17 años, España

JennyHola, llevo bastante tiempo ya viendo esta página. De hecho he escrito ya más veces con distintos nombres porque no me sentía preparada. Hoy voy a contar la historia por la que me tuve que replantear mi sexualidad. Es casi una historia de amor barata para libros de drama adolescente. En cualquier caso espero que a quien la lea le reconforte saber que no está solo.

Hace alrededor de un año y medio empecé a sentirme diferente, confundida, no sabía bien en qué dirección debía moverme, supongo que aún sigo así, puede que un paso más cerca.

El caso es que desde muy pequeña conozco a una chica, que fue una de mis mejores amigas. Habíamos estado bastante separadas, pero a principios de septiembre volvimos a hablar y empezamos a salir en el mismo grupo de amigos. Alguna vez hablamos sobre la bisexualidad, pero nadie lo tomó realmente en serio, ni siquiera nosotras.

A mediados del curso, nos fuimos de excursión un fin de semana fuera con el instituto. Ella y yo íbamos en la misma habitación con otras dos amigas. Una noche que ellas se habían escapado a la habitación de otras chicas, empezamos a hablar, ella se bajó de su litera a mi cama y una cosa llevó a la otra.

Cuando despertamos, las dos estábamos confundidas e incluso avergonzadas. Apenas podíamos mirarnos a la cara y no nos hablábamos. Al final con el tiempo volvimos a hablar como si nada hubiese pasado. Un día cuando estábamos en clase después de haber tenido (yo) una mala actitud con el profesorado (Aunque en realidad estaba teniendo esta mala actitud casi con todo el mundo) me dieron la noticia de que me habían expulsado una semana del centro escolar. Cuando me dijeron esto, me entraron unas ganas innegables de llorar, y entonces ella me agarró la mano bajo la mesa con fuerza y empezó a acariciarla con su pulgar.

Uno de esos días en los que yo estaba expulsada ella se saltó las clases y me vino a visitar a casa. Fuimos a un lugar que sólo nosotras conocemos dentro de un bosque que hay cerca de la ciudad. Cuando llegamos estuvimos un rato calladas escuchando el vacío, me figuro que las dos pensábamos en lo que había habido entre nosotras. Así que le pedí que lo dejara de ignorar y que por favor habláramos de ello.

Me confesó que ya sabía que le atraían las mujeres desde hacía unos meses, pero que nunca había tenido la oportunidad de confirmarlo hasta el viaje y que no se sentía preparada para asociarse a ninguna orientación sexual. Yo casi solo escuché lo que ella decía. Cuando fue mi turno no supe qué decir, la verdad no sabía nada. Empecé a llorar y ella intentó consolarme, pero aunque lo intentara no podía parar. Ella me besó y nos quedamos un rato abrazadas escuchando de nuevo el silencio.

A partir de ahí empezamos a quedar por las tardes en su casa cuando solo estaba ella. Hablábamos sobre nuestra graduación, los sueños que teníamos y a qué aspirábamos. A veces veíamos películas y otras las películas solo estaban como el que oye llover. Empezamos una relación en secreto, ya que su padre era homofóbico, y su hermano algo escéptico. Mis padres no es que fueran nada de eso, pero siempre en estos casos es algo complicado de asimilar para la familia y la persona en cuestión y ninguna estaba preparada.

Pasábamos mucho tiempo juntas y eso contrarrestaba los ratos en los que debíamos actuar como si nada. Hace unas semanas, algo más de un mes, estábamos en su casa viendo una película romántica y abrazadas en el salón de su casa, cuando su padre, que había salido antes de lo normal de trabajar nos vio besándonos. Nos quitó la manta que nos cubría con un gesto nervioso y nos echó del sofá de un brinco. Empezó a gritarme como un loco, yo estaba temblando y ella lloraba. Intenté calmarle, pero nada daba resultado, así que cogí mis cosas y me fui. La puerta se cerró de un portazo en mi espalda, lo recuerdo como si fuera ayer, bajaba por las escaleras de su portal y podía escuchar sus llantos y a su padre diciendo “¿Por qué nos haces esto?” a gritos.

Después ni un mensaje, ni una llamada durante todo el fin de semana. Tampoco contestaba a nada. El Lunes ni se presentó al instituto y entonces empecé a preocuparme, pero no me atrevía a acercarme a su casa por miedo a que su padre estuviese allí. Ni siquiera se presentó a la fiesta de graduación, lo que me preocupó aún más ya que habíamos elegido juntas nuestros vestidos y se la veía ilusionada. Así que fui por la mañana temprano a su casa y me escondí fuera entre los jardines del vecindario y cuando vi que su padre y su hermano se habían ido subí a su casa.

Cuando me abrió la puerta se puso muy nerviosa, no sabría decir si para bien o para mal, en cualquier caso me rogó que me marchara, me abrazó y vi que todo en su casa estaba empaquetado en cajas y hecho un desastre y empecé a llorar. “Se acabó” me dijo, aún me da vueltas la cabeza con ello. Me explicó que como su hermano empezaba la universidad se mudaban para estar más cerca. Pero ambas sabíamos que no era ese el motivo principal.

La besé, y cuando iba a irme, escuchamos a su padre y su hermano regresar de nuevo. Casi me da un ataque de ansiedad. Subí al piso más alto donde se encuentran los trasteros y me quedé allí. Aún cuando sabía que podía irme me quedé. Estaba llena de rabia y estoy segura de que lloré durante horas. Al final me fui. Pasé dos días encerrada en mi casa, y cuando por fin conseguí salir di un paseo alrededor de la urbanización y su casa estaba cerrada a cal y canto con un cartel de venta inmobiliaria.

Su móvil no daba señal y sus redes sociales estaban muertas. No la he vuelto a ver desde entonces, tampoco hemos hablado y tampoco sé donde está. No he vuelto a tener una relación con otra mujer, de hecho no he vuelto a tener otra relación con nadie. Después de esto me quedaron muchas cosas que aclararme a mí misma. Ahora mismo no sé si estoy triste solo porque es verano y tengo tiempo para estarlo, o si es porque estoy confundida con quien soy no sólo por mi orientación, a veces incluso me planteo si estuvo bien o si estuvo mal, o a lo mejor es solo que me siento un poquito más sola sin ella, o puede que simplemente tenga el corazón roto por un amor adolescente que no acabó bien.

En cualquier caso me aferro a los buenos sentimientos y a un futuro en el que dos mujeres no tengan que darse la mano bajo una mesa. Y haga lo que haga, o sea quien decida ser, lo seguiré intentando. Pues como dijo Stephen Chbosky: “Creo que somos quienes somos por muchas razones. Y probablemente nunca las conoceremos a todas. Pero aunque no tenemos el poder de elegir de dónde venimos, aún podemos elegir a dónde vamos desde allí. Aún podemos hacer cosas. Y podemos tratar de sentirnos bien por ellas”.

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Lucas, 19 años, La Rioja, Argentina
Hola! Me llamo Lucas, tengo 19 años y prontamente a cumplir los 20. De La Rioja, Argentina. Bueno, primero felicitarlos por la página, no saben lo bien que me hizo en su momento encontrar este lugar con tantos testimonios, en donde por fin me pude darme cuenta que no era el único. MI historia, uu...
Benjamín, 16 años, Santiago
Hola, la verdad no estoy muy seguro de quien soy. Cuando era mas joven tuve pololas pero a medida que fui creciendo empecé a sentirme atraído por los hombres y creo que el momento en que más me afectó esto fue cuando en el colegio me molestaban por ser diferente, porque no me gustaba el fútbol y por...
Brian, 16 años, Santo Domingo, República Dominicana.
Bueno, esta es mi historia. Desde que tengo poca edad me he sentido atraído hacia los chicos, aunque siempre tonteaba con chicas porque mi padre me decía que eso hacían los hombres. Cuando tenía 7 años, el sentimiento se hizo más fuerte. Después, cuando tenía 10, empezaron a gustarme muchos chicos y...

6 Respuestas a “Jen, 17 años, España”

  1. yan 20 junio 2014 15:02 pm #

    Qué fuerte lo que te pasó! Mucho ánimo y trata de seguir adelante. El tiempo es lo único que cura las heridas. Un abrazo

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    • Jen 22 junio 2014 11:57 am #

      Muchas gracias por los ánimos, un abrazo a ti también

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  2. Daniel 25 junio 2014 0:20 am #

    Wow, me sorprendiste!, cosas que pasan en la vida, suerte Jen, cosas que pasan en la vida y hay que ser fuertes, yo no te puedo hablar mucho de experiencia por que tan sólo tengo 14 :P, pero como te dije anteriormente, cosas que pasan, pronto llegara la indicada, me identifico con la chica, mis padres son homofobicos creo :p, pero no lo sabre hasta que me llegue la valentia y les cuente, suerte con tu vida y cuidate Jen!

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    • Jen 29 noviembre 2014 8:46 am #

      Mucha suerte con ello, en esto la verdad es que cada uno tiene su historia y yo no puedo aconsejarte nada concreto ni decirte que todo irá bien, pero si te puedo garantizar que te sentirás un poquito mas libre y que las experiencias buenas y malas te moldearan hasta llegar a ser la persona que quieras ser, y amigo mío, sentirse orgulloso de de llegar a donde has llegado no tiene precio.
      Si bien te aconsejo, por el hecho de que mencionas que tus padres son homofóbicos, que te esperes (si realmente está tan mal la cosa) a ser económico dependiente, por que nunca sabes; y siempre es bueno, o incluso preciso, poder tener opciones, porque ya te digo que ésta persona, que por fin es mayor de edad y ha tenido oportunidad de recobrar el contacto no sólo conmigo sino con su pasado en general, lo hubiese agradecido en sus momento. De todas maneras repito que cada uno tiene su historia y eres tú el que deberá valorar la situación.
      Mucha suerte de nuevo, y que todo vaya bien.

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  3. Daniel M. 8 julio 2014 2:40 am #

    Hola Jen, ¿cómo estas?. Leí hace un par de días tu historia, y me conmovió y tocó muchos puntos débiles sobre mí mismo. Encontrar esta página y poder leer testimonios como el tuyo me han ayudado a comprender todo esto que siempre he sentido… Tal vez pronto escriba mi testimonio, sobre todo lo que me hizo cuestionar quién soy. Gracias, por recordarnos que no estamos solos,my que, al menos aquí, podemos expresarnos y entendernos los unos a los otros. Lamento mucho que no hayas vuelto a ver a la chica… Pero, cuando somos “de esta forma” ese tipo de hechos pueden ocurrir, supongo… Yo me sentí identificado sobre todo con lo que dijiste de que no tienes idea de sí estas un poco triste porque no sabes quién eres o que orientación tienes… Yo llegué al punto de cuestionarme todo lo que he hecho, y no sé si “perdí” mi rumbo para irme a las fuerzas del mal, demoniacas (dicho por mi ultraconservadora madre), o de sí esto es quién soy, por más rudo que pueda parecer. PD: Me encantó la cita del final… Un abrazo.

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    • Jen 29 noviembre 2014 8:29 am #

      Hola, me alegra muchísimo haberte podido ayudar, la verdad es que continúo con mi lucha interna, pero tras meses descubrí que al fin y al cabo después de la tormenta siempre llega la calma, o que puede, incluso, haber calma en la propia tormenta y que aún no nos hayamos dado cuenta. La clave está en saber cuando nuestras decisiones nos harán mas bien que mal aunque obtengamos de ambos y créeme que ser fiel a ti mismo, aunque estés hecho un lío, aunque todo vaya en contra; pase lo que pase, merece la pena.
      Siento que esta respuesta llegue tan tarde; Mucha suerte y un abrazo.

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