Andrés, 23 años, República Dominicana

portre momentHola, les escribo para contar mi historia:

Desde muy temprana edad me di cuenta que era diferente a los otros niños, desde muy pequeño, como 8 o 9 años, sentía atracción por lo otros niños de mi sexo, pero no solo eso era lo diferente en mí, sino que era afeminado y mi voz solía ser muy suave. Durante toda mi vida fui víctima de las burlas de mis compañeros de colegio, insultos como: “maricón”, “pájaro”, “mariquita”, “mujercita” y muchos otros fueron parte de mi diario vivir en el colegio. Sentía temor acercarme a mis compañeros por las burlas. En el momento que me cambié de colegio pensé que eso iba acabar, pero en realidad solo empezó nuevamente, ya que el problema era yo (por lo menos eso pensaba). Yo era el diferente, el que no se comportaba como un “hombre”, ya que el concepto de hombre de mi país es que el hombre no llora, el hombre es más fuerte, el hombre es agresivo, etc… Y yo no encajaba en ese “concepto” que mandaba la sociedad.

Una vez recurrí a mi padre porque la agresión física y verbal de la que era víctima ya no la resistía. Él lo único que hizo fue provocarme otro miedo más, ya que cuando se lo conté me dijo que yo era un hombre y debía defenderme y que si él llegaba a enterarse de que permití eso de nuevo me iba a dar una golpiza. Afortunadamente nunca se enteró de algo así. Años después, durante mi adolescencia, mientras cursaba el bachillerato (nivel medio) a los 13 años, mi madre se enteró que un profesor del colegio una vez me ofendió de la misma manera, me dijo que yo tenía que comportarme y ser un hombre, no una mujercita con las demás mujeres. Le pedí a mi madre que no le dijera nada a papá y así lo hizo, pero fue al colegio y, ya que era un lugar donde se pagaba bastante dinero por estudiar ahí, un profesor no podía ofender a ningún estudiante y al profesor lo expulsaron.

Pero solo eso se resolvió. Durante ese tiempo hubo un joven en mi vida que era parte de ese grupo que me ofendía y me insultaba, pero tenía la misma afinidad que yo por los hombres, pero él era diferente y hasta me defendió en varias ocasiones. Él necesitaba mucha ayuda en las tareas de matemática, yo era un estudiante sobresaliente y siempre me premiaban por mis calificaciones cada vez que terminaba un año escolar. Él era todo lo contrario a mí; físicamente era muy lindo, así que se me acercó porque notaba que me gustaba y yo podía ayudarlo, pues con este chico ocurrió de todo. Además, era muy “machito” y para nada afeminado. Tiempo después, cambió su forma de tratarme, empezó a ignorarme y solo llamarme cuando me necesitaba en cualquier sentido. Yo estaba enamorado así que se aprovechaba de eso.

Por todo lo antes contado, es de suponer que mi autoestima estaba por el sub-suelo.

Después de todo eso, durante mi último año de bachillerato, aconteció algo que cambió mi vida y fue la muerte de mi padre. Ese año, el 2008, fue un año de muchos cambios en mi vida: la muerte de mi padre, terminé el bachillerato, empecé la universidad, me mudé solo a una ciudad diferente… fueron muchas cosas. Mi vida cambió significativamente en muchos sentidos. Me dolió la muerte de mi padre, pero años después me di cuenta que sin su concepto machista no había problema en ser quien yo era.

Durante mis años de universidad conocí a alguien, del cual me enamoré profundamente. Ese alguien generó muchos cambios en mi vida y me ayudó a poder ser más abierto con mi orientación y a entender que no tiene nada de malo ser gay, aunque me engañó y me utilizó. Hoy en día somos amigos porque siento mucha gratitud hacia él por lo bueno que hizo y le tengo mucho aprecio.

Durante el transcurso de mi universidad, cuando faltaba un años más o menos para graduarme, mi madre fallece y me veo solo en este mundo. Mis hermanos y yo quedamos huérfanos, nuestra abuela materna se hizo cargo de todos nuestros gastos y agradezco por tener a esa grandiosa mujer en mi vida, aunque es muy homofóbica, pero la entiendo, esa es su forma de pensar, inculcada por españoles muy católicos que eran sus padres.

A pesar de todo lo acontecido en mi vida, de saberme gay desde temprana edad, de vivir en un país donde la homosexualidad es un tema tabú, donde no se tiene la misma apertura que se tiene para hablar sobre ese tema en muchos países de Latinoamérica (donde por lo menos se discute el tema, pues aquí ni se menciona para nada), a pesar de pasar todas esas cosa horribles durante mi infancia, adolescencia y parte de la vida adulta, hoy en día soy doctor en medicina a mi corta edad y encontré el amor en un enfermero compañero de trabajo y cada día somos felices teniéndonos el uno al otro… Conté mi historia para que muchos sepan que no están solos en el mundo y que a pesar de sufrir malos tratos y abusos, se puede salir adelante y se puede lograr la felicidad.

photo by: ckaroli
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Una respuesta a “Andrés, 23 años, República Dominicana”

  1. Andrés 24 años, Colombia 10 febrero 2014 16:33 pm #

    Me agrado leer la historia, mas después de tantos altibajos con un final feliz, me alegra mucho y espero las cosas cada vez sean mejor

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