Pedro, 29 años, Providencia. Chile.

Oveja negra

y2.d40 | worry linesWow! Por dónde empiezo a contar mi historia!? Por mi nombre sería más fácil: Pedro. He leído varias historias en este blog y la verdad es que me han ayudado bastante para identificarme con varios testimonios. Lo único distinto, y que me produce por un lado cierta desventaja, es que son todos sub 25, y yo ya estoy llegando a los 30, pero más vale tarde que nunca. He aquí un poco de mi historia. Nací y estudié toda la enseñanza básica y media en una ciudad de región, es decir, una ciudad chica. Y ya saben lo que dicen: pueblo chico, infierno grande! Y vaya que lo fue.

Cuando mis viejos se separaron estando yo en 5° básico, perdí a varios amigos o quizás yo me alejé, no lo sé. Al menos yo sentía eso. Por lo mismo, y después de algunos años, empecé a tener más amigas que amigos, historia que se repite hasta el día de hoy (universidad, trabajo).

Durante el colegio, y enseñanza media la verdad, nunca tuve alguna sospecha de lo que sentía a pesar de lo anterior. Para mí siempre fueron las mujeres, pero por mi personalidad nunca tuve algo serio por así decirlo. Solo tuve polola por 2 meses en 2° medio, y de ahí nunca más (primer WARNING!). Por lo anterior, sufrí bastante bullying por parte de compañeros, algunos me tildaban de gay y todo eso haciendo bromas, y yo sufría bastante, pero trataba de no tomarlos en cuenta y seguir con lo que hacia todos los días. Nunca le conté a nadie de esto, lo del bullying, quizás mis amigas del colegio lo notaban, y por lo mismo sigo siendo muy amigo de ellas, siempre estamos en contacto después de 10 años que salimos del colegio.

Luego, me fui a Santiago, donde empecé a fumar (ojo: cigarros). Nadie de mis hermanos y familiares lo hace. Y además soy el único que le gusta Santiago (vine a estudiar, y actualmente trabajo acá), no lo cambio por nada. Esta es una de las razones del título de mi historia.

Cuando llegué el primer año (a los 19), pasó algo extraño: iba caminando por la calle y me pasan una servilleta con un número de celular. Llamo y…era un hombre! Pero no me sentí extraño (segundo WARNING!), sí un poco de nervios, de hecho, nos pusimos de acuerdo y nos juntamos. Solo conversamos (puras tonteras) y la verdad es que ahí me sentí extraño, como que negaba lo que podía sentir por los hombres. Fue solo eso, pero siempre me quedó ese bichito dando vueltas en mi cabeza: “¿seré? ¿No seré? ¿Que fue todo esto!? Por qué me junté con un gay!? Aahhh, mejor hagamos que nada pasó”. Bueno, creo que este fue mi primer acercamiento al mundo gay.

Pasó un año, y estando con un compañero de la u, empezamos a hablar de algunas cosas un poco porno, cosas que hablarían los hombres, y de repente apareció ese tema: ¿cómo será con un hombre? Así que le propuse probar y……SURPRISE! I LIKED IT! Fue bastante extraño y, claro, nuevo para los dos. Pero de ahí, casi cada vez que había una fiesta de curso, nos poníamos de acuerdo y nos juntábamos después, pero era bastante esporádico. A veces no podíamos o no queríamos juntarnos, quizás para no levantar tantas sospechas. Después de un tiempo, mi amigo salió del closet, después volvió a entrar (pololeó con una mujer) y actualmente volvió a salir. Yo, sin embargo, estoy saliendo de a poco (recientemente), con una sola mano puedo contar a los que les he contado. Después que salimos de la u, fue siempre así la tónica: carrete de ex compañeros = nos juntábamos al final. Siempre a escondidas por supuesto. Siempre sospeché que mi amigo estuvo enamorado de mí, pero para mí todo esto era solo un juego, nunca me lo tomé en serio, yo solo quería pasarlo bien. Ahora, mi amigo está pololeando, está bastante feliz al parecer, no lo sé, porque cortó toda comunicación conmigo, pero estoy tratando de retomar la relación, en el buen sentido, creo que de cierta forma le debo una disculpa por los malos ratos.

¿Y cómo estoy yo? Bueno, hace un tiempo atrás conocí a alguien por intermedio de una prima, es bastante más chico, no salimos más de dos veces. Lo bueno, es que él ya salió hace rato del closet, y la verdad es que conversar con él de ese tipo de cosas me dio fuerzas para empezar a salir yo. Sabe poca gente (la otra parte lo presiente), pero hasta ahora falta lo más importantes: mi familia. Creo que es lo más difícil, porque en cierto sentido no quiero hacerlos sentir mal, decepcionados, etc, aunque siempre he pensado que algo intuyen. Este chico la verdad es que me ayudó a hacer click en mi cabeza. Bueno, no nos volvimos a juntar porque yo creo que él quería algo serio y con alguien que ya haya salido del closet, me parece que no quería salir a escondidas, y yo en un principio no estaba preparado.

Como quizás a muchos de ustedes les ha pasado, mi familia hace comentarios homofóbicos, pero no son tan fuertes. A mí nunca me ha quedado otra cosa que sonreír, seguir la corriente, aunque reconozco que a veces sí me río con ganas. Hay chistes divertidos, no hay que negarlo. Pero cada vez que sale algún tipo de comentario al respecto, me pongo un poco nervioso y hasta puedo llegar a ponerme rojo de vergüenza, pero trato de disimularlo como sea: hace calor, voy al baño, etc.

Creo que ahora, después de varios años, me siento preparado para enfrentar esto con mi familia y así poder vivir de forma más tranquila, conocer a alguien, pasar el rato, pololear, no lo sé, pero disfrutar la vida. Si al final de todo, ¿cómo vives si no disfrutas tu vida?

Creo que primero le contaré a mis amigas del colegio, y a mi hermano mayor y su esposa, en cuanto a los familiares, que son con quienes tengo mayor confianza. Me conocen bastante, de hecho viví con mi hermano varios años en Santiago (siempre me preocupé que él no estuviera en el departamento cuando iba con mi compañero, ahora vivo solo así que no hay drama por eso). Luego con mi papá y el resto de mis hermanos.

Bueno, se habrán dado cuenta que gran parte de esta historia es la tercera razón del título. Además, soy el único de la familia más directa que es gay, por lo que el título me pareció más que adecuado.  Espero tenerles novedades pronto y contarles cómo lo tomó mi familia, que quizás es historia para otro capítulo.

photo by: B Rosen
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2 Respuestas a “Pedro, 29 años, Providencia. Chile.”

  1. Anónima 13 enero 2014 14:37 pm #

    Bueno, lo mejor es no sentirse presionado, aunque comprendo el tema, porque a mi también me pasa, eso de simplemente decirlo, como lo típico que dicen “El/La que importa eres tu, no te preocupes del resto”, pero aun así uno sigue pensando en como te trataran o como se sentirán, aun que es tu caso, desde mi punto de vista, es un poco mas fácil, ya que tienes 29, no es como tener 14, donde todo puede cambiar, bueno, eso y suerte.

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  2. cesar 31 28 diciembre 2014 13:21 pm #

    Mmmmm sabes amigo si bien todas las historias tienen el mismo fondo, es decir llegar a conocerce, aceptarse y amarse uno mismo, las formas son algunas parecidas, otras casi iguales incluso te puedes sentir hasta identificado y hay otras que son muy distintas.
    Ya tengo una vida formada y ya ha pasado bastante agua por debajo de mi puente jajaja como se dice… pero tambien tube 15 años y luego 20 y contando y tube muchas dudas y tristesas por lo mismo, por no saber quien era, pero una vez escuche algo una frase que decia “tiempo al tiempo el te dara todas tus respuestas” logicamente no entendi o crei entender, pero viejo hoy puedo decir con certesa que no hay frase mas real que esta…
    Yo pase por contarles a mi familia y me encargue de promulgar mi condicion y mi opcion de vida a quien mas pudiera, pero el dia de hoy me pregunto para que, porque. Sacarse un peso de encima mmm puede ser pero cuando creces te das cuenta que no es necesario ya que siempre fue tu eleccion, tu vida y tus desiciones… ser gay no te hace diferente al que eras antes de publicarlo sigues siendo el mismo con la diferencia de que te veen diferente.
    Y con tantas penas que uno sufre mientras crece para que mas… si al final lo unico que importa es poder conocer la felicidad, esa felicidad que despues puede ser compartida con quien quiera recivirla.
    buena suerte en tu viaje…

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