Emilia, 17 años, La Serena

MaddisonHay un día en el año que es muy importante para mí. Este día siempre suelo dar grandes pasos en mi vida. Lo he transformado en una especie de ritual, de algo que debe ser así, una especie de meta. En este día me atrevo a hacer cosas importantes y durante estos últimos tres años ha sido así. He cumplido metas que me han hecho crecer como persona, como mujer. Y decidí que la próxima vez que despertara en ese día ”saldría del closet”, que ese sería mi próximo paso… por lo menos con mi vieja, que era lo que me inquietaba.

Unos diez días antes de la anhelada fecha, tomé la decisión, estaba segurísima de lo que quería hacer, no tenía dudas, y quería sacarme el peso de encima. Quería dejar de sentirme falsa, de sentirme cínica, de no poder ser yo, de avergonzarme de lo que era, de seguir en una lucha interna, de caretas, preocupada del qué dirán. Dije, okey! basta. Se lo voy a contar. Y así fue. Me sentía súper nerviosa, angustiada, pero lo quería hacer, y sentía que una vez que lo hiciera todo iba a volver a la normalidad.

La llamé, y le dije que le tenía que contar algo súper importante, que era serio, y que no sabía cómo decírselo, cómo empezar. Se asustó, respiró hondo, esperando la peor de las noticias, le pedí que se sentara, se asustó más, yo no sabía por dónde empezar, tenía un nudo en la garganta, me comía las uñas y me tapaba la cara, sentía que si abría la boca me iba poner a llorar y no iba poder parar, era como un llanto profundo, de esos que no paran y te desgarran.

En ese momento sentí que no me la podía, pero no porque no quisiera, ganas sobraban, el tema es que mi cuerpo, mi yo decía otra cosa, y entonces le dije que mejor no, que mejor después habláramos, que no podía, que no, que no, que no. Como que le dio pena verme así: a punto de ponerme a llorar, le brillaron los ojos y cachó que era delicado, que era ”grave” el asunto. Me dijo: ay! no… Estás embarazada (?). Yo le dije, no, no, no es eso. Es que no es grave, no es nada malo, pero no sé por qué estoy llorando la verdad… Es que es complicado… y no sé cómo te lo vas a tomar… Y quiero que sepas que es mi decisión, mi ”opción personal” (ahí como que la cagué en realidad, porque no es una opción, pero bueno, se entiende, el estado en que estaba, la confusión, el momento, etc.)

Continué, y lo solté: es que creo… no importa con quien esté, no me importa si es hombre o mujer, no soy hetero… (En ese momento me sentí libre, era algo bacán, como si estuviera sosteniendo al planeta tierra sobre mis hombros, y lo dejara caer, o sí me estuviera ahogando en un cubo lleno de agua y lograra llegar a la superficie y por fin respirar y no morir asfixiada) Mi vieja se sorprendió, sentí su sorpresa ante mi noticia, no se lo esperaba, eso me dijo. Ay!… pero qué me estás contando… no. Y como que no lo creía, por qué, por qué. Ahí yo le empecé a contar -un poco más calmada- que muchos amigos cuando le contaron a sus papás se fueron de sus casas, y no se hablaron con ellos durante mucho tiempo. Ahí me abrazó, y me dijo que me apoyaba, que nunca me iba dejar sola, que me quería igual, y todo eso, me abrazó y lloramos juntas. Sentí tanta felicidad… era libre, era un ser feliz, podía ser yo sin una puta etiqueta en la frente que marcaba mi normalidad de ”heterosexual”.

Era yo, una chica que le gustaban los chicos, pero que no se limitaba a eso, porque simplemente no lo sentía así, y que si alguna vez quería estar con otra mujer no iba a tener problema con ello… que no tenía miedo, me sentía valiente, sentía que daba aquel pasito tan importante en mi vida, en un día importante también. Ese era el sentimiento más bacán de todos, yo creo, el sentirme valiente. Que por fin podía sostener un discurso coherente, y que era fiel a mí actuar. Estaba fuera, ya no era una chica hacinada dentro de un closet, ya no era la hetero-curiosa… ahora no tenía una etiqueta, porque simplemente no me interesaba, porque simplemente no debía darle explicaciones a nadie, porque simplemente qué importaba si estaba con un chico o una chica mientras amara, mientras respetara, mientras yo, él o ella estuviéramos de acuerdo, estuviéramos felices.

Ese día dormí feliz, lloré, pero todas las lagrimas hicieron que despertara feliz, como aliviada… como cuando estabas resfriada/do y tienes la nariz tapada y te pones mentolatum, así me sentí, así de aliviada. En la mañana tenía clases así que fue la misma rutina, y fui a pedir la plata a mi mamá para el pasaje como todos los días. Noté que había llorado. Me sentí súper mal, tenía los ojos hinchados… como si alguien se hubiese muerto. Pero bueno, era normal, supongo, a veces uno necesita llorar… y la verdad no esperaba menos, entiendo que para un papá no debe ser muy la raja saber que su niñita el día de mañana va hacer  su vida con otra. Yo cacho que debió pensar muchas cosas, entre ellas los putos estereotipos, se debe de haber cuestionado muchísimas cosas, como su rol de madre, etc. Me dieron ganas de decirle que aquí ella no tenía ”culpa”… pero no dije nada… Cuando me fui pronunció un profundo ”cuídate”. (Sentí que tenía miedo de los riesgos de ser no-hetero en la sociedad).

Todo quedó ahí. El tema no se volvió a tocar. Todo bien.

A la semana, pensando en lo que hice, en el gran paso, en lo valiente que me sentía, comencé a cuestionar mi sexualidad, porque yo en realidad nunca había estado con otra mujer, y sí con hombres, y me gustan los hombres… creo que nunca voy a ser lesbiana. Bi sí, demás que sí (o ya lo soy, no sé… por esto me cargan las etiquetas, porque nunca encajo, ni quiero tampoco), pero en fin, algún día voy a salir con una chica -aunque me da miedo, no sé por qué.

Esa es mi historia y el alivio que sentí, igual sé que es medio fome, porque nunca he estado con otra mina, pero igual me gustaría que fuera especial… cómo no sé… mi primer beso… y todo ese cuento cursi, o mi primera vez (porque sigo siendo virgen… o sea, de minas, jajaja) y no. No ando buscando minas con quien estar, simplemente sí llega, llega. Aunque sí se me han insinuado minas pero no, nada. No me gustan. Entonces en raro… y ahí nace mi confusión, a veces pienso que soy heterosexual completita-completita, pero no me gusta esa etiqueta, y si me preguntan, yo sí me metería con otras minas, pero tampoco es como andar por la calle y mirar mujeres. No. Es raro, pero no me quita el sueño. Supongo que algún día voy a estar con una mujer y lo sabré.

Y ánimo chicos y chicas. Que la etiqueta no te hace mejor ni peor persona. Tu sexualidad no marcará tu calidad de persona. Tus acciones y decisiones, quizá, sí. Y sí aun no estás preparada o preparado para salir del closet, no importa, nadie te presiona, y además nadie es quien para sacarte a la fuerza. Es tu decisión, sólo espero que tomes la correcta. Y que sepas que algún día en esta sociedad -tal vez no hoy, tal vez no mañana, pero algún día- ya no vas a tener la ”necesidad” de salir del closet… porque tal closet no va a existir, porque a nadie le va a importar, porque la sexualidad no será tema. Nadie dará por hecho que eres heterosexual, ni homosexual, ni bi, ni nada, solo serás tú y un nombre. Tú frente a la vida, sin dar explicaciones, y con los mismos derechos que la persona parada frente a ti, o a tu lado.

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Pablo, 21 años, Santiago
En primer lugar, muchas felicitaciones a esta página, es una gran ayuda para muchos. Pues bien, cuento mi historia... Me llamo Pablo, soy el único hijo de una familia de clase media de región, actualmente de 21 años. Siempre muy unidos, me crié con mi mamá y mis abuelos, porque mi padre para v...
Carlos, 15 años, Talca, Chile.
Esto es difícil. Soy Carlos, vivo en la ciudad de Talca, Chile, tengo 15 años y estoy en 2º de enseñanza media. Llegué hasta aquí buscando en la red gente que esté pasando por una situación similar a la mía y leí muchas historias con las cuales me sentí identificado, y se me ocurrió contar mi hi...
Flor, 15 años, Chile.
Hace un tiempo conocí una chica por una red social, yo tenía algunos problemas y ella me ha entendido mucho y me dio su apoyo desde el minuto uno. Fuimos muy buenas amigas y un día me di cuenta de que me movía el piso, no me explicaba cómo podía gustarme alguien que nunca había visto en mi vida, per...

3 Respuestas a “Emilia, 17 años, La Serena”

  1. Maca 10 agosto 2013 19:28 pm #

    Me describiste al pie de la letra!!! Estoy en la misma situacion! Pero a mi si me quita un poco el sueño debo admitir…

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  2. Marcos 12 agosto 2013 7:58 am #

    Me he emocionado

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  3. Natalia 13 noviembre 2013 12:51 pm #

    Te entiendo pero las etiquetas al final no dicen quien eres!
    Lo bueno y bonito es que pronto llegara alguien

    Un beso y un abrazo :3

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