Unicornio Azul, 24 años, Chile

JP II RosaryHola, tengo 24 años soy Profesor de Religión y estudio Castellano y soy homosexual.

Durante mi niñez y adolescencia en un colegio católico, me dediqué por historia personal al trabajo pastoral. Posteriormente, ya en 7° y 8°, tras la muerte de mi abuela, pasé por la típica crisis existencial, hasta que un acompañante amigo mío me hizo recorrer mi vida y recordar que mi nacimiento  fue bastante duro, con muchos problemas de salud; por consiguiente era muy curioso y milagroso el hecho de que yo estuviese sentado con vida.

Desde ahí me comencé a levantar y a ganar receptividad, observando mejor, percibiendo miradas y puse mi atención y tiempo al trabajo pastoral con jóvenes, en misiones y en trabajo social en campamentos junto a mi ex polola (a quien tengo mucho cariño pero debo, decir nunca estuve enamorado de ella, ni me gustó). Me embobé tanto con la idea de volver la mano a Dios por el tenerme con vida y disfrutar las circunstancias, que en 4° medio decidí ciegamente entrar a una Congregación Religiosa ligada a la educación y a lo social que es lo que me apasiona (Debo decir que nunca pensé ni medité la parte sexual  en mí, mi visión fue súper ingenua en aquel tiempo. Sólo pensaba en dar mi vida a la gente que más necesitaba, en alegrar en los trabajos sociales, pero nunca mi atención estuvo en lo sexual, ni en tener pareja. Creo que lo sentí, pero no era parte primordial en mí).

Entré a la Congregación religiosa, intentando vivir como ellos. Pero una de las preguntas que siempre hacían en la formación era ¿quién soy? y ¿qué busco? Trabajando mucho en la educación y estudiando Religión (porque me enviaron a estudiar eso), meditaba y aún no calzaban muchas cosas, pero no lograba responderme estas preguntas. No me sentía bien la verdad, a veces solo. Aún no me sentía lleno y pleno y no sabía por qué. Sentí que el estar ahí no me permitía ver un horizonte claro y más abierto de mí.

Llegó un  punto en que no aguanté mas, sin saber con certeza el por qué aún, tomé la decisión de retirarme (duré un año). Mi justificación era darme un tiempo de autonomía para pensar bien las cosas. Pasé de estar en 4° medio a entrar rápidamente en una Congregación, donde te dicen donde ejercer tu misión (sabiendo que no es una congregación tan exigente en cuanto a hábitos). Llamé a mi papá y hablé a los superiores sobre mi decisión, a fin de mes estaba de nuevo en la casa de mis padres, pero continué estudiando la misma carrera que me gusta muchísimo.

Ya estando fuera y continuando con mis estudios comencé a hablar con un tipo que había conocido en tiempos de colegio en misiones. Él me había contado que era gay y yo lo respetaba obviamente. Pero de la nada, un amigo de él me agregó a face y comenzamos a hablar y las conversaciones cambiaron de tono, lo más curioso es me que agradaba y me hacía sentir bien. No niego que me asusté, pero siempre me he caracterizado por ser un poco arriesgado. Me di cuenta de que algo me atraía y empecé a ver otra parte mía que tenía solapada, le comencé a dar lógica.

Ya al siguiente año le conté a mi hermana que parece que era bisexual y no se impresionó nada y eso que me di como mil vueltas para contarle.

Cuando me fui a vivir solo con mi hermana, yo había escuchado de una amiga sobre unas discos gays en Santiago y se me ocurrió ir. No niego que fue un tiempo algo loco y desconocido, pero no me pesaba la verdad. Sentía que era parte de mi descubrimiento e identidad que no había vivido nunca. En esos andares conocí a un tipo que comencé a llevar a mi casa. Mi hermana contenta escribió en su diario de vida que estaba muy feliz por mí.

Lamentablemente, cuando fuimos a la casa de mis viejos, mi mamá descubrió ese diario de vida y quedó la cagada… literalmente. Mi mamá me dijo que nunca pensó que yo la iba a traicionar de esa manera y mi papá, cuando yo intentaba hilar las ideas, me dice: No quiero que hables nada, de hecho quiero que te vayas de la casa, tratándome muy mal. Me fui por dos días a la casa de una amiga.

Después, mis papás me llamaron para hablar las cosas tranquilamente, y yo hablé con toda la sinceridad, diciendo que yo sabía y creía en un Dios Amor, que como sea me ama, que yo nunca he cambiado mi ser y que no me sentía culpable de nada. Mi papá me dijo que tenía dos posibilidades: El gastaba hasta lo que no tenía para pagarme renombrados psiquiatras, pero que yo me tenía que convencer para sanarme de esta “enfermedad” o a pesar de que él me amaba mucho yo viviera mi vida, y en las convivencias familiares contarían que yo había decidido por otro camino. Yo respondí que yo en ese momento no le podía asegurar nada, porque no lo sentía y que si él quería que me llevara donde sea, pero que no iba a conseguir mucho. No fue muy buena la recepción, pero como que se resignaron.

Me llevaron a especialistas, los dos que alcanzamos a ver me dieron el favor a mí.

De repente aparecían sin avisar en mi casa por si me pillaban con alguien, pero ya todo se calmó.

No se habla mucho del tema. El único acercamiento semi positivo que hubo fue cuando vieron sin querer la película “Plegarias por Bobby”, que es muy igual a mi historia. Yo no estaba, pero en ese momento mi mamá alcanzó a decir: ¿será que debemos aceptar lo de mi hijo?… Mi hermana dijo “No po mamá. Si ustedes dicen creer en Dios y oran para que se revierta, están colocando palabras en la boca de Dios. Yo creo que Él sólo quiere que mi hermano sea feliz”.

Hoy soy Profesor de Religión y estudio otra carrera además. Soy feliz con lo que hago y lo realizo de todo corazón. Soy coherente con lo que pienso. No doy discursos moralistas, sino más bien hago que la moral se revierta a hacer cosas desde el corazón, no poniendo obstáculos al amar y ahí vierto mi enseñanza.

Solamente cuido mi círculo que sabe lo mío.

El único pero de esto son mis padres, es por ello que sigo guardando con cuidado este asunto de mi orientación. Amo de todo corazón a mis padres. Por eso me privo de tener relaciones, porque sé que no será cómodo andar escondidos.

Espero que este testimonio sirva, saludos

photo by: Jess Pac
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4 Respuestas a “Unicornio Azul, 24 años, Chile”

  1. Juanpablo 5 junio 2013 1:07 am #

    Me llamó mucho la atención tu relato; yo también crecí en un hogar y colegio católico, sin embargo mi fe no pudo conjugarse con mi homosexualidad y otros asuntos teológicos que me parecen muy debatibles y opté por una filosofía agnóstica.
    Desde que vivo como agnóstico he alcanzado un alto nivel de tranquilidad personal, no quiero invitar a nadie a creer o dejar de creer, pero cuando conozco homosexuales con creencias teologicas definidas dentro de las religiones mayoritarias siempre me pregunto como conjugan esta parte de la personalidad con la doctrina.

    Te invito a leer mi testimonio: Juan Pablo, 27 años, Guatemala.
    Saludos y un abrazo.

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    • Unicornio Azul 5 junio 2013 23:45 pm #

      Teniendo la certeza de que Dios me ama como soy. No me siento indigno y que la tradición de la Iglesia tiene mucho que avanzar aun para llegar al ideal de Construcción del Reino. Digamos que se ha ensuciado ese ideal de amor y fraternidad sin límites con límites impuestos y mal entendidos. En fin debemos seguir amando, es lo principal. Saludos Juan Pablo y que te encuentres bien.

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  2. Juan Carlos 5 junio 2013 17:32 pm #

    me gusta tu vision, y como ves la enseñanza
    como algo mas alla de un simple discurso moral
    sino como algo q se debe vivir

    a veces los peros q nos presentan las personas y la vida son solo circunstanciales
    cuando sea el momento indicado los pasaras por alto, por q habra algo o alguien q
    te motivara a dejarlos de lado…

    en lo personal mi madre odio a mi ex-pareja por años, y hoy en una nueva etapa y obviamente nueva relacion ella sola ha querido involucarse; siendo q es muy anticuada respecto al como ver una relacion entre persona del mismo sexo

    mucho exito… =)

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    • Unicornio Azul 6 junio 2013 11:02 am #

      Gracias Juan Carlos y lo que me cuentas me da mucha esperanza en ese sentido.
      Claro está que la ética mejor es la del amor y la libertad en ese sentido – lo ideal es que esa ética se viva en la práctica moral, encontrándole sentido a nuestras acciones con quien amamos.
      Saludos y un gran abrazo.

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