Juan Pablo, 27 años, Guatemala

GreenBuenas noches sres. de Joven Confundido, les deseo compartir mi testimonio como apoyo a la importante labor que realizan y como muestra de apoyo, admiración y confianza.

Me motivo a escribir mi historia personal a manera de testimonio, ya que llevo meses leyendo y, eventualmente, comentando los relatos de todos los valientes que aquí lo han expuesto, además, me preocupó no encontrar ni una sola entrada de algún guatemalteco

Soy gay, tengo 27 años y soy guatemalteco. Este pequeño país de Centroamérica, lleno de de diferencias sociales, profundas problemáticas y una sociedad hermética y muy religiosa. Tuve la dicha de crecer en una familia integrada, soy el menor de 4 hijos, 3 varones y una mujer. Desde mis primeros años de formación estudié en el mismo colegio de religiosos, solo para niños. Todos mis compañeros eran iguales, niños inquietos y rudos, yo nunca encajé, porque desde muy pequeño padezco una disfunción en el habla que se llama rotacismo (incapacidad orgánica para pronunciar la letra “R”), siempre fui el más callado, el que hablaba bajito para evitar burlas, y obviamente, el motivo de chistes y risas.

Al llegar a quinto primaria, aproximadamente a los 12 años, me di cuenta que además de todos mis problemas anteriores, mis pensamientos y sentimientos no eran iguales al del resto de compañeros; la pubertad había llegado para varios niños de mi edad, y mientras ellos ya pensaban en ir a fiestas de 15 años con niñas, intercambiar pornografía y empezar a rasurarse, yo me sentía muy extraño por no querer nada de eso. Estas sensaciones se fueron potenciando mientras entraba a la secundaria. Recuerdo que lloraba muchísimo, porque en esta etapa de mi vida me había dado cuenta de mi homosexualidad. Rezaba todos los días rosarios enteros rogando un “milagro” o una “compostura”, estos años fueron terribles; pasé por depresiones profundas, auto-odio, rebeldía y una horrible soledad. Me hice un actor estupendo, en mi casa nunca se dieron cuenta de todo este torbellino que me atormentaba, y como siempre tuve buenas calificaciones, el colegio se quejaba con mis papás por mi actitud rebelde, lo que mis padres pensaron que era una etapa, influida por su propia posición insurgente.

Otra situación se desataba en la casa, mi hermano mayor se volvió alcohólico, y sus constantes excesos desmoronaban la estructura familiar, era una persona violenta, ex militar, feroz e hiriente, y varias veces me enfrenté a él, aunque sea 15 años mayor que yo. Toda mi vida era un completo desastre, no tenía consuelo en el colegio, ni en la casa, ni dentro de mí; fueron años duros y los recuerdo con un nudo en la garganta.

Ya en la universidad llegó el gran momento, la aceptación. Fue un día que iba camino a la universidad cuando me vi al espejo retrovisor y me dije: Te llamas Juan Pablo y sos maricón… y qué P&$·”S! Los 18 años que pesaban sobre mis hombros se hicieron muchísimo más livianos, por primera vez me vi en el espejo y encontré mi propio reflejo, me sentí persona y sentí que valía la pena vivir mi vida. Sin embargo, me quedé en el closet todo el tiempo de universidad, hice tremendos amigos y hasta el momento, esos años son los mejores que he vivido, aunque mis amigos no conocieron ese 1% de mi YO.

Me gradué de la universidad y fue hasta unos meses después que se lo conté a mi mejor amiga. Ni siquiera pude articular las dos palabras “Soy gay”, y opté por decir: “No me gustan las mujeres”, lo que siguió un llanto largo y una cadena de sollozos, creo que fue resultado natural de un silencio tan largo que se rompe con esas pequeñas palabras.  Salir del closet fue una experiencia increíble, ella lo tomó muy bien, lloramos juntos y me reafirmó su amistad. Sin embargo, tuvo que pasar más de un año para que lo contara a otra persona.

Antes de graduarme, el último requisito de la universidad es una práctica profesional en el interior del país por 6 meses, durante ese tiempo viví con una compañera de otra carrera, con quién muchos me ligaban sentimentalmente. Desarrollamos una amistad increíble y al regresar a la ciudad, seguimos frecuentándonos a pasarla de lo mejor, es una persona estupenda y hasta 2 años después de conocerla, le dije “Vivíamos juntos, y sin embargo, no me conoces del todo, la verdad es que soy gay”. Me abrazó fuertemente y desde ese día fue la persona que me incitó a salir absolutamente del closet, fue la persona que me dio el valor para contárselo primero a mi mamá, luego a mi hermana, a mi hermano intermedio, a mi papá y por último, hoy, a mi hermano mayor.

Los primeros tres fueron relativamente fáciles, sus reacciones fueron de completo cariño y apoyo, con las naturales dudas y preocupaciones que pueden surgir según los esquemas de pensamiento que construimos durante nuestra vida. La peor reacción fue de mi papá, quien aún hoy no termina de asimilarlo y aceptarlo, y a veces creo que piensa que es algo pasajero, pero ha trabajado en ello y hablado porque el amor de nuestro padres supera estos “cambios de planes”, que según ellos tenemos designados desde nuestro nacimiento. Tenía pavor de contárselo a mi hermano mayor, porque nuestra relación nunca fue buena, incluso temía una reacción física, le pedí a mi mamá que me acompañara y se lo conté. Su reacción fue completamente opuesta a lo que esperaba, me dijo que mientras fuera feliz y continuara siendo la persona que soy, no tenía ningún problema conmigo, y me garantizó que si alguien me molestaba por esto, le iba a romper el hocico (obviamente, nuestras personalidades siguen siendo diametralmente opuestas).

Ya se lo empecé a contar a mis amigos hombres, que ya son personas maduras y lo han aceptado muy bien, brindándome su apoyo y fortaleciendo este y que me costó tanto construir.

Quiero terminar, asegurándoles a todos los jóvenes confundidos, que esta vida que estamos viviendo se supera y llega a un camino más tranquilo. Pasé por pensamientos de completa autodestrucción, que todavía me espanta que hayan pasado por mi cabeza, pero tomé la decisión de continuar, de buscarle sentido a mi vida; ahora soy un joven profesional con un futuro que espero sea prometedor en mi campo de trabajo, vivo plenamente esta escurridiza libertad que nunca pensé alcanzar.

Aquí, fuera del closet, sopla una brisa fresca que despierta las ganas y la seguridad. Me motiva, también, ser un buen ejemplo para la generación que viene tras de mí, yo ya estoy viejo y soy un sobreviviente, pero quiero evitar que esos adolescentes que sienten miedo y rechazo traten de atentar contra sí mismos, y quiero que se encuentren en el espejo como las personas plenas que son. Créanme, no están solos, tal vez sus sociedades sean tan conservadoras como la mía, pero les sorprendería saber cuántos hemos pasado por esos mismo pensamientos, esas mismas amarguras y esas mismas confusiones.

Cuiden su cuerpo, cuiden su sexualidad, cuiden su integridad cuiden su salud mental y cuiden su corazón. Busquen apoyo para salir del closet, si creen que el momento es oportuno, formen una red de amor y protección y verán que mucho de lo que temían no tenía fundamento. No les puedo negar que habrán sinsabores y conflictos, la vida que nos toca enfrentar no es fácil, pero eso no significa que sea mala, ser diferente y vivir diferente es una oportunidad especial de hacerse fuerte y valiente.

Un abrazo a todos.

photo by: Sarah.249
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Fra, 17 años, Limache
Estuve leyendo alguno de los testimonios, y bueno decidí contar mi experiencia... Le dije a mis padres que me gustan las mujeres a la mitad de mis 15 años (ahora tengo 17, próximamente en unas semana 18) Cuando tenía 14 años, mantuve relaciones sexuales con un hombre, mucho mayor que yo... No ...
Alejandra, 18 años, Chile
Hola, realmente no sé cómo empezar este testimonio, pero espero hacerlo lo mejor posible. Soy Alejandra,  tengo 18 años, soy bisexual (aunque siento mucha más atracción por las mujeres),  pero solo he  pololeado solo una vez con un hombre y las otras veces han sido agarres de carretes. Hace como ...
Osmar, 19 años, México (Parte I)
Hola! Bueno primeramente quiero agradecerles permitirme compartir con ustedes mi historia, espero no sea muy extensa :S Antes de comenzar quiero exponer el concepto que tengo acerca de esto: primeramente creo que ser homosexual no debe de venir de la mano de todos aquellos prejuicios que la socie...

4 Respuestas a “Juan Pablo, 27 años, Guatemala”

  1. fernando 18 mayo 2013 17:05 pm #

    Hola. Me identifiqué mucho con tu experiencia, amigo. La verdad es que esta “diferencia sexual” es un proceso lento y se puede considerar difícil pero si sobrevivimos, al final, veremos cuán grande es la recompensa. Que es la paz interior y la seguridad que dices.

    Yo a mis 22 años me he aceptado y encontrado la plenitud de la vida. Gracias al apoyo de mi familia y de mis seres queridos.

    A todos los muchachos que pasan por situaciones similares les sugiero el apoyo profesional y, sobre todo, paciencia. Que la necesitarán. Cuídense como dice Juan Pablo.

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  2. tania 9 junio 2013 17:27 pm #

    “Cuiden su cuerpo, cuiden su sexualidad, cuiden su integridad cuiden su salud mental y cuiden su corazón. Busquen apoyo para salir del closet, si creen que el momento es oportuno, formen una red de amor y protección y verán que mucho de lo que temían no tenía fundamento”… muy cierto.

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  3. Daniel 1 mayo 2014 18:42 pm #

    Estimado Juan Pablo me alegra mucho te haya gustado mi testimonio. A mí también me encantó el tuyo. Lo leí muy complacido al saber lo feliz que eres y la gran acogida que recibiste de toda tu familia y amigos. Espero que tú y otros trabajen y logren generar los cambios necesarios para que en Guatemala se avance en los derechos de la población LGBT. Es responsabilidad de todos involucrarnos y aportar nuestro grano de arena en una causa tan noble y justa.
    Lo que todos necesitamos son aliados. A través de mi persona he generado muchos, partiendo por mi familia que es muy numerosa. El tema de la homosexualdad poco a poco tiene que convertirse en un tema de dialogo y discusión para que la población en general empiece a liberarse de su ignorancia, sus dogmas, su miedo, etcétera. Confío puedas apoyar a construir más confianza para que otros como nosotros en tu país, sean capaces de atreverse y salir del clóset.
    Definitivamente tienes toda la razón, se siente increíble y maravilloso ser parte de algo así.
    Te mando un gran abrazo desde Chile.

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  4. Amy 11 octubre 2014 14:33 pm #

    No sabes cuánto te admiro y te respeto, Juan Pablo, no sabes cuánto. Y no, no eres “maricón”, al contrario, eres más hombre que la mayoría de heterosexuales que se jactan de serlo. Un abrazo enorme y todo mi cariño para ti.

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