Roberto, 27 años, Valdivia, Chile.

Self-Portrait #23Antes de comenzar me presento, soy Roberto, tengo 27 años, vivo en Valdivia y mi historia es esta.

Hace 10 años conocí a Osvaldo, un muchacho que vivía frente a mi casa y que además iba al mismo colegio, nos conocimos en un encuentro de jóvenes, hasta en ese momento no sabía de su existencia, en esos años él tenía 16 y yo uno más, él era un muchacho un tanto especial, de carácter fuerte, muy introvertido, de escasos amigos, siempre se mostraba frío, indiferente, no confiaba en nadie ni siquiera en el mismo; bueno el caso es que después de ese encuentro nació una amistad entre nosotros, al poco tiempo logre conocerlo como nadie lo conocía, él conmigo siempre se comportaba de manera libre, tal y como era, sin esa coraza con la que se enfrentaba al mundo, en el fondo era muy frágil, simple, de una pureza en su corazón y en su alma, era un niño que necesitaba ser querido y siento que en nuestra amistad encontró todo lo que necesitaba… teníamos una amistad muy de piel, de muchos abrazos, de muchos cariños, de muchos te quiero, de noches admirando las estrellas, de compartir el silencio, de conversaciones, risas, de compartir sueños, anhelos, de juegos, de apretones de nariz, de luchas libres, de mirarse a los ojos, de compartir los miedos, lágrimas, de sostenerse uno a otro, de saber que el encontrarnos fue un regalo y nos sentíamos agradecidos de Dios y de la vida por juntar nuestros caminos.

Pasado un tiempo, era época de colegio, un día cualquiera recuerdo que tuve un sueño muy extraño, no recuerdo con exactitud de que trataba, pero si recuerdo que desperté muy mal, muy afligido, con muchas ganas de llorar, con miedo, con miedo de ver a Osvaldo, desde ese día comencé a experimentar cosas, sentimientos nuevos, extraños, no sabía que era lo que pasaba conmigo, recuerdo que durante dos o más semana evite tener contacto con Osvaldo, hasta que sospeche que lo que me pasaba era que sentía otro tipo de amor por él, no solo como amigo, si no como hombre, y eso me aterro, no supe cómo enfrentar todo eso, estaba solo, no tenía con quien compartir lo que me estaba pasando, renegué, no quería sentir ese tipo de cosas, Osvaldo era mi amigo y así lo amaba, como mi amigo.

Al final con toda la confusión que tenía, tome la decisión de alejarme de él, imagínate lo difícil que era, si vivíamos frente a frente, el mismo colegio, los mismos amigos, pero de alguna manera debía hacerlo, mi consuelo fue “la distancia y el tiempo todo lo cura…” han pasado poco más de 10 años, y lo sigo amando con la misma intensidad, cada año que pasaba más crecía mi amor por él y siento en mi corazón que así será por muchos años más. Nunca hable de esto con él, siento que tengo una deuda enorme que saldar con él, estoy seguro que siempre supo que algo paso conmigo, siempre se dio cuenta del cambio que tuve hacia él, soporto mi indiferencia, mi frialdad cuando él se acercaba a mí, aun así, nunca me exigió explicaciones, nunca dejo de quererme, siempre ha manifestado a los demás, la admiración que siente hacia mí, aun cree en mí, en que soy de las mejores personas que existe en la tierra, de aquellas personas dignas de admiración, siempre me ve como modelo de vida, te puedes imaginar cómo me siento yo al saber todo eso, como me siento  cuando me mira con sus ojos brillantes, llenos de orgullo y de admiración hacia mí, con esa sonrisa que dice “es tan bueno verte” y yo sin responder ni retribuir a eso.

Tal vez te preguntes por que cuento todo esto y es por una razón muy simple, van poco más de 10 años de todo esto, a Osvaldo lo amo más que nada en la vida, y por lo mismo necesito cerrar esta historia, necesito y quiero ser capaz de amar a otra persona, de formar una relación sin sentirme deshonesto, sin que este él atormentándome y haciéndome recordar que es a él a quien amo, y creo que para cerrar esta historia debo enfrentarme a Osvaldo, aclarar sus dudas, pedirle perdón, no te imaginas cuanto necesito de su perdón, necesito mirar a sus ojos y decirle cuanto lo amo y que me perdone por fallarle como amigo, como persona… tengo 27 años, sé que me queda una vida por vivir, pero quiero vivirla sin remordimientos, perdí muchas oportunidades de formar una linda relación y no pude corresponder por aun tener a Osvaldo en mi corazón, él tiene mi amor asegurado, en curso, eso nadie se lo quitara. Ahora en mi corazón está la duda, debo enfrentarlo? Es esa la forma de cerrar esta historia?

photo by: r.f.m II
2 comentarios URL corta
Daniel, 20 años, Santiago, Chile.
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No recuerdo con claridad exacta cuándo fue que comencé a sentir atracción hacia los hombres, puede ser que desde la infancia, pero tal vez no era consciente de ello o simplemente no le tomaba importancia. El punto aquí es que alguien se aprovechó de esas circunstancias. Puedo decir que fue alguie...
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Hola :) soy María, tengo 18 años, soy de Santiago de Chile y necesito ayuda, por favor! lo que me pasa es que a los 16 años me empezó a atraer mucho una compañera de curso, ella era la típica mina popular, linda con muchos hombres detrás de ella. Yo nunca me atreví a decirle a ella lo que me pasaba ...

2 Respuestas a “Roberto, 27 años, Valdivia, Chile.”

  1. Sebastián 8 marzo 2013 0:51 am #

    Roberto:
    Qué pierdes en enfrentarlo? Has estado todos estos años guardando todos tus sentimientos hacia Osvaldo. Dices ademas que el te quiere, que hay una retribución mutua.
    Enfréntalo y nunca se sabe que quizás esta historia no se cierra.

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  2. Hernan 9 marzo 2013 0:49 am #

    Dale adelante, cuentale la razon por la que te alejaste de él, por lo que cuentas acerca de él te entenderá completamente, es tu amigo. Dale!.
    Me pasó lo mismo, tu historia es igual, formé una amistad inmensa, luego me alejé (fue mutuo) por lo que empecé a sentir, luego de unos 6 meses volvimos a juntarnos como solíamos hacerlo, yo no daba más con lo que sentía, era algo que tenia entre el pecho y la garganta, tenía que confesarle lo que sentía y por que me alejé…fue muy difícil hacerlo, al segundo intento pude…reaccionó algo impactado, le pedí perdón por lo que estaba pasando y que esperaba que fuera una solución y que no cambiara nuestra amistad, que la fortaleciera….pasamos unos meses algo alejados… de a poco fuimos retomando la amistad que teníamos… ahora seguimos muy amigos, hay mucha confianza y yo me siento mucho mejor, acepté que es mi amigo (mi mejor amigo) y no algo más.

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