Fran, 20 años, Santiago

Coffee...Alguna vez fui una joven confundida. Estaba segura (por crianza, por la sociedad, por lo que esperaban de mí) de que era heterosexual y todo iba muy bien así… Y así debía ser.

Recuerdo, desde siempre, haber sido muy tajante con los hombres. Resuelta, parlanchina y desinteresada a decir verdad. Pero por alguna extraña razón me avergonzaba ante mujeres, y no lo entendía.

En mi casa siempre se inculcó la heteronorma: rosadito niñas, azul niños. Las niñas son amorosas, los niños rudos y así. Yo por supuesto, ignorando el concepto de la heteronorma (cabra chica de 4 años) acataba, sin embargo, cuando ya entré a la enseñanza básica, en el colegio prefería juntarme con compañeros.

Los años pasaron y en apariencia comenzaron a interesarme los niños. Pero yo sospecho que era más como una camaradería que otra cosa. Así tuve dos novios, a los cuales los quería sólo como amigos y nada más (Aún me pregunto en qué pensaba) Pero jamás le dije a mis papás.

A los 15 la conocí. Mi primera amiga, mi primera novia. Al principio nada entre nosotras era compatible a decir verdad; yo era la niñita ejemplo del colegio: aplicada, talentosa, etc. Y ella, la mina rebelde y gótica, porra. Nada que ver entre nosotras. Para el mundo la cosa era así: un choque de mundos, una aberración.

Ella sufría de depresión, y yo muchas veces no entendía demasiado, pero ahí estaba para ella, mi amiga. Quería ayudarla. Muchas veces pasé horas afuera del baño del colegio mientras ella lloraba. Y a ojos de mis compañeros, eso estaba muy mal.

Pero había algo en ella que no me permitía dudar, alejarme, lo que fuera. Sospecho que en cierto modo yo quería protegerla…

Ella me contó que era bisexual, y en ese entonces eso no tenía demasiado sentido en mi cabeza, de cualquier forma, seguíamos siendo amigas y muy amigas… En un momento las cosas se confundieron y ella me dijo que yo le gustaba. Fue extraño, le dije que no se preocupara, que seguiríamos siendo amigas. Recuerdo ese momento… Me alegré, sonreí sin saber porqué. Pero me alegré de verdad. Por primera vez en mi vida, sentía ese “cosquilleo” y esa sonrisa atolondrada aflorando en mi rostro… Ahora lo veo, y fue realmente hermoso.

Pasó un mes. Yo hacía como si nada a pesar de que no podía ignorar sus miradas, y sabía lo que ella sentía. Lo medité demasiado y me propuse no permitir que me besara. Sentía que si sucedía, mi confusión sería horrible (Más de lo que ya era). Finalmente, le dije que debíamos juntarnos a hablar.

Eso fue un caluroso día de verano. Ella estaba de malas, por el calor, por su depre, por la falta de sueño y yo, con paciencia de oro, necesitaba decirle eso que me urgía, que lo había pensado tanto que había dejado de dormir por eso.

Subimos a un lugar (lugar que luego intentamos buscar, pero nunca apareció. Sospecho que ese lugar se creó ese día y desapareció… era nuestro locus amoenus) y mirando todo Santiago, debajo de un árbol se lo dije: Me gustas. Sí, por primera vez estaba rompiendo esquemas, olvidando a mis papás, intentando ser feliz. Me gustas. Se lo dije, no me creyó y me dijo que no quería ser un experimento. Le aseguré que no. Y nos besamos; Eterno, anacrónico. En ese beso, todas mis dudas se fueron. Era feliz, aunque pensaba “Estoy besando a una mujer… y está muy bien”.

Así, comencé un mes después una relación de casi 3 años. Me encantaría contar que todo fue color de rosas, pero claro, las cosas no son así.

A los ocho meses mis papás se enteraron. No por mí. Sino por comentarios del colegio, que le llegaron a mi madre, quien se dedicó a investigar mis cuentas en redes sociales, y de paso espió mi celular.

Hecatombe en casa. “Eso no es normal, mujer y hombre, eso es lo correcto” “Debes terminar, esto nos duele mucho” “Tú no eres así, ella te metió en esto”. Fue horrible. Pero me negué a dejarla, les dije que era mi momento de ser feliz, que la imagen de la niñita perfecta la fueran olvidando, que esas eran estupideces y que tenía derecho a buscar mi felicidad. Y que estaba enamorada.

Así pasaron los meses, nuestra relación de todos modos se vio entorpecida por mi madre, quien me prohibía llegar después de las 8 a mi casa (Cabra de 4to medio). Pero no importaba. Yo amaba demasiado a mi pareja, y por ella yo arriesgué todo y en cierto modo, siento que gané.

Salí del colegio, y quedé en odontología allá en la U de Conce. Felices mis padres, su hija iba a estudiar en una buena universidad. Y ustedes se preguntarán ¿Y qué pasaba con la pareja? Bueno, ella me dijo que me iba a esperar… Una promesa que yo no obligué, y que de hecho, le di la oportunidad de que hiciera su vida nada más, que continuara.

Cerca de Junio todo estuvo muy mal. Me sentía cansada, no a gusto en la carrera, ni en la ciudad. Lejos de mi familia, de mi polola, de mis amigos. Todo mal… Volví a Santiago y la vi. Había notado que las cosas no estaban bien entre nosotras y lo entendía; la distancia, los estudios, etc. Le dije que si quería terminar, lo entendía, que lo hiciera pero en mi cara. Me dijo que no, que me amaba.

Volví recargada a Conce, feliz. Ella me amaba, me esperaba y yo, la amaba demasiado. Una semana después, me dejó un mensaje instantáneo algo confuso. Me estaba terminando, y no quería hablar conmigo nunca más.

Prometo que la llamé tanto, hasta que ella cambió sus dos celulares. Le envié tantos emails, los cuales no respondió. Me bloqueó de Facebook, desapareció de mi vida. Y sufrí. Sufrí tanto, sufrí porque sentí que todo lo que había arriesgado por ella, todo contra lo que había luchado se hacían polvo. Y el amor, el amor estaba ahí, y ella parecía haber muerto, o haberme matado a mí.

Una semana después, intenté suicidarme. Algo de lo que no estoy orgullosa, sólo me sentía muy sola, abandonada.

Mis padres fueron a Concepción, y volví a Santiago, donde me recuperé. Conocí nuevas personas, estudié para dar de nuevo la PSU, comencé a abrirme el mundo y decidirme a continuar, pues la vida no podía terminar con una persona. Por muy importante que ésta haya sido para mi vida. Porque ella fue demasiado importante en mi vida, y pese a que hace dos años no hemos cruzado ninguna palabra, le estaré eternamente agradecida de haberme ayudado a redescubrirme y a luchar por mi felicidad.

Actualmente estudio en la Universidad de Chile. Mis amigos me respetan, mi familia igual. Tengo novia (hace poco, jaja… dejé la soltería después de tanto tiempo xD ) Y todo marcha demasiado bien. Estoy feliz.

Chicos, no pierdan las esperanzas y no dejen de luchar por lo que realmente los hace feliz. La vida es una sola, y toda experiencia (buena o mala) se agradece en esta vida. Yo agradezco cada persona que conocí luego de haber terminado esa relación muy importante, y pese a todo, pese a que me caí tantas veces, aquí estoy; de pie, feliz y me siento querida. Y eso es lo que importa.

Sí, yo también fui una joven confundida, pero ahora mi camino es claro. Y lo continuaré en compañía de quienes adoro.

photo by: colinlogan
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11 Respuestas a “Fran, 20 años, Santiago”

  1. Mili 5 febrero 2013 20:35 pm #

    Que historia tan emocionante, me cayeron lágrimas.. lo mejor de todo es que es cierto que ningún dolor es eterno y se puede volver a reconstruir el corazón cuando te lo rompen, sobre todo cuando es el primer amor.

    Saludos a todos!

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    • Fran 6 febrero 2013 16:56 pm #

      Como dice una canción de la Javi Mena “Porque te atrapa una etapa en la vida fuerte, y es esa marca que deja el primer amor” :)

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  2. Karfel 6 febrero 2013 16:59 pm #

    Te banco a cagar, Franka. Antes tenía una idea estúpida de la gente homosexual, también impuesta por la sociedad, por mi familia, por mis cercanos. Pero al llegar a la Universidad y hacerme amigo de varias personas homosexuales, me di cuenta de que es una estupidez gigantesca el discriminar a las personas por su identidad sexual (en realidad, el discriminar es una estupidez). Son personas igual que todos nosotros, a veces mejores, otras veces peores, pero no porque les gusta o no alguien de su mismo género, sino por cosas humanas, por reacciones, actitudes y hechos. Gran historia de vida. Gran fuerza vital para seguir adelante.

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  3. la jose 6 febrero 2013 17:38 pm #

    Que emocionante tu historia! Se me acelero el corazon :’) bueno para todos hay finales felicez 😀 espero que todo marche bien con tu pareja te mereces ser feliz :) exito en todo:)

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  4. Nagisa 6 febrero 2013 18:45 pm #

    entiendo demasiado tu historia, es parecida a la mia, solo que yo decidi abandonar mi felicidad en beneficio de mi hijo…

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    • pestañas 6 febrero 2013 20:20 pm #

      Los hijos merecen mamás felices…
      Pestañas

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  5. Marcela 7 febrero 2013 2:40 am #

    aunque tiene un final feliz, me produce tanta angustia

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  6. freddy 11 febrero 2013 3:59 am #

    tu historia me gusto muchicimo sobretodo el final
    que bueno que estes muy bien y te cuides mucho
    me alegro mucho que esa nube negra haya sido pasajera y ya tengas todo despejado jejeje
    no se pero te imagine contando la historia y me caiste rebien no hay muchas personas asi como tu por aqui me hubiera gustado conocerte en persona lastima la distancia!
    bueno Fran Cuidate mucho y saludos desde venezuela

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  7. freddy 21 febrero 2013 5:02 am #

    Fran no se si es mucho pedir pero me gustaria conocerte tener algun medio de comunicacion contigo como facebook?
    Espero tu respuesta vale?

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    • pestañas 21 febrero 2013 11:02 am #

      Freddy, como sabes, en este sitio no se permite la publicación de datos personales ni de contacto, esto es vital para poder mantener la seguridad de todos los que confían en nosotros y, especialmente, de los menores de edad. No dudamos de tus buenas intenciones, pero esta es la única forma que tenemos de protegerlos y protegernos de personas inescrupulosas. Por lo mismo, te pedimos que jamás dejes tus datos en sitios web y que te informes sobre los peligros que corres al hacerlo. Aquí te dejamos un artículo sobre Grooming .
      Saludos,
      Equipo JC

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  8. Abril 21 febrero 2013 22:27 pm #

    Wow. Simplemente wow. No tengo mucho que decir, me dejaste sin palabras. Pero me quedo con “todo pasa por algo”, creo que después de muchos porrazos uno aprende que es tan cierto. Un abrazo :)

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