Rubén, 20 años, Perú

DMMESCHola, amigos de Joven Confundido! no pensé que existiera alguna página donde pudiera expresar todo lo que siento, todo lo que he anhelado hasta el momento, todo lo que llevo dentro. Empezaré a contar mi historia, algo extraña, pero intensa…

Desde que tengo uso de razón, siempre fui un niño súper mimado, mis papás son separados desde que tenía 7 meses en la guata de mamá. Pasaron los años y me daba cuenta que sentía una atracción confusa por los hombres, una atracción que no era necesariamente era el cariño de un pendejo de 7 u 8, a lo mejor por eso y por ser tan afeminado desde muy chico, me pasó lo que pasó.

Cuando tenía 7 años, si mal no recuerdo, un “sujeto” abuso de mí, me marcó como a todo niño, pero bueno, ahora eso ya me tiene sin cuidado, sólo me protejo de aquellos que quieren algo y no tienen la más mínima idea de lo sencillo que uno puede llegar a ser.

Pasaron los años y cuando estaba en el colegio tenía un grupo de compañeros que se creían los muy bacanes, los que se joteaban a las chicas por querer dárselas las de muy “machitos”, pero un amigo y yo, amigo de la infancia, teníamos gustos distintos.

Yo creía que él igual era de esos chicos que le ven por debajo de las faldas a las chicas, pero no. Empezamos a hacernos muy buenos amigos y así pasaron los años y después, ya cuando íbamos en 2do de media nos confesamos, él me dijo que sentía algo especial por alguien, pero que era imposible, porque iba a sonar como extraño y sí, lo dijo, su confesión fue que sentía algo por un profe de deporte. Yo me quede asombradísimo y ahí fue cuando me dijo que era gay.

Yo le dije que también era de su condición y que seríamos muy buenos amigos. Así fue, andábamos juntos para todos lados y pasaron los meses y llegó el otro año escolar y seguíamos. Mis demás compañeros se dieron cuenta y empezaron como a insinuarnos cosas que nos incomodaban mucho, pues igual yo era como muy afeminado y él no.

Entonces, un grupo de amigas cercanas a mí me dijeron que contara con su apoyo, porque igual estaba pasando por algunos problemas familiares, y no eran tan fáciles de superar, por decirlo así. Hasta que un día llegué y un profe avisó que no llegaría a clases porque le había ocurrido algo grave. Entonces, empezamos hablar de nuestras cosas con ellas y entre cuchicheo y cuchicheo les dije “chicas yo quisiera decirles algo y espero ustedes me apoyen, ya que se han portado tan bien y me han apoyado tanto”.

Claro que igual tenía miedo de cometer el error más grande de mi vida y sentía nervios de que me excluyeran del grupo, y empecé a preguntarles cosas como, por ejemplo, qué pensaban de los gays o qué opinión tenían sobre ellos y buena onda. Por lo tanto, les dije: amigas soy gay! Asombradas se miraron entre ellas y me dijeron Rubén te apoyaremos en todo, cuenta con nosotras. Me sentí bien, tendría el apoyo de mis amigas.

Así pasaron los meses, hablamos, hacíamos cosas que jamás se me olvidaran, ellas me ayudaron a no ser tímido, a no excluirme de los grupos sociales y sobre todo a ser yo mismo y no sentir vergüenza de mi orientación sexual, así hasta que un día llegue al salón de clases y les dije, chicas me voy fuera del país, sería el último año que las vería. Ese año me divertí mucho.

Llego el día de partir, estuve un día entero con sólo dos de mis amigas, pues la otra estaba en la playa, y yo partiría al día siguiente. El día de mi partida fue atroz, sentía que me iba a un lugar desconocido y sería así. Cuando llegué a Santiago, capital de Chile, el país en el cual radico hace más de 3 años, me sentía como un extranjero que no soportaba ese lugar, pero no duraría por mucho tiempo. Al tercer día de mi estadía acá en Santiago salí a conocer la capital y me empezó a gustar mucho y dije “me quedo”. Así pasaron los meses y seguía soportando esta angustia que aun llevo dentro, mi orientación sexual, pues no es fácil decirlo, más aun cuando tienes la percepción de que tu familia es conservadora.

Empecé a conocer amigos y amigas y bueno, a trabajar, estudiar y gracias a un trabajo que tenía, conocí a una chica simpática y con el tiempo seríamos íntimos amigos, ella sabe toda mi vida y por supuesto yo también, me conoce hasta cuando estoy deprimido.

Por supuesto, también me da consejos de cómo ser, ya que por el trabajo que tengo no puedo ser tan “loca”, igual me es divertido, también conocí a un grupo de amigos de un amigo mío, con ellos empecé como a soltarme más, pues empezamos a salir a discos de Bella, Providencia y a pubs nocturnos y eso. Pasa que empecé a descontrolarme mucho y llegaba demasiado tarde a mi casa, mis tíos se enojan mucho por eso, entonces busco la forma de decirles que me divierto y eso, porque aun nadie en mi familia sabe que soy gay, pues aun no he encontrado la forma de decirles.

Quiero hacerlo y estoy buscando el momento adecuado y el lugar preciso, pues tampoco sé cual será la reacción de ellos, aunque igual hablan sobre las personas de esta condición y no los marginan, pero tampoco están de acuerdo con que sean muy locas, así que trataré de ver cómo se los digo y quiero que sea pronto, así me evito tantos problemas y más…

Bueno chicos, por fin pude escribir algo referido a mí, ya que no había podido hacerlo, no busqué aburrirlos pero si identificarme con personas que pasan por lo que a lo mejor pasé yo, muchas gracias y hasta pronto!!

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Una respuesta a “Rubén, 20 años, Perú”

  1. tania 9 junio 2013 17:48 pm #

    que bueno que hayas avanzado tanto y que ahora tengas amigos para compartir esto. cuando hables con tu familia es bueno que busques un lugar y momento preciso, pero tanbien tienes que estar preparado apra responder sus dudas, pórque tipico que te preugntan cosas que se imaginan…

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