Andrea, 19 años, Chile

DSC_1284Mi círculo de amigas se compone de mujeres heterosexuales y homosexuales casi por igual. A los 15 años me metí a un club de fútbol, y fue ahí donde conocí el lesbianismo. Al principio, me asusté un poco, no me acercaba mucho a mis compañeras lesbianas, pero en cada entrenamiento se formaba una relación más agradable y buena onda entre mi grupo de amigas hetero y el grupo gay…

Nuestro equipo parecía dividido en dos bandos, pero siempre en muy buena onda. Al término de ese año, habíamos adquirido entre nosotras la confianza para discutir sobre la orientación sexual de cada una, y nuestras compañeras lesbianas nos dijeron que estando dentro de un ambiente “turbio”, rodeadas de homosexuales, nosotras nos íbamos a contagiar, sobre todo por el hecho de ser tan jóvenes.

Nosotras nos defendimos diciendo que eso no iba a pasar, que no nos interesaba. Pero yo sé que mis amigas hetero, al igual que yo, dudamos más de una vez sobre nuestra orientación sexual. No sé si alguna vez me gustó realmente una mujer, solo sé que me encantaba pasar tiempo con la capitana de mi equipo (hetero), me ponía nerviosa cuando me hablaba. No sé si simplemente era una enorme admiración lo que sentía hacia ella, o si me gustaba.

Pero ahora eso no importa, ya pasaron 3 años desde que se me quitó ese sentimiento, y no lo he vuelto a sentir con nadie.

Tal como dije al principio, tengo muchas amigas lesbianas, las respeto y las quiero mucho. Les escribo esto para que se den cuenta de que no por haber estado confundida un tiempo significa que tu orientación sexual ya no es la misma, y que estar rodeada de homosexuales no necesariamente te hace homosexual a ti también. Soy muy feliz con las amigas que tengo, me ayudaron a respetar a las personas por como son y no las cambiaría por nada.

photo by: K.M. Klemencic
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