Katzenaxx, 23 Años, Santiago

Era un joven de 14 años, gordito, bien apegado a mi madre y a sus reglas del hogar, mi padre siempre fue un hombre bien ocupado, trabajando por mantener una familia, pero nunca tuvo tiempo para sus hijos, nunca me revisó una tarea, ni conversó conmigo, para él con solo darme una moneda era suficiente para mantenerme contento, pero nunca creó una relación afectiva conmigo.

Desde muy pequeño fui bien entrometido, me gustaba saberlo todo y pasaba conversando con los adultos, no era muy sociable con la gente de mi edad, pues desde muy pequeño me molestaban en el colegio, me ponían apodos, maricón, chunchul y otras cosas, muchas veces me patearon en el suelo y me hicieron la vida imposible.

Fue a los 12 cuando comencé a comprender que no era igual al resto y todo comenzó con un sueño mojado que tuve con un compañero de clases, con el cual nunca había cruzado palabras y ni siquiera había mirado, fue entonces cuando me asusté de mi mismo.

Al trascurrir dos años ya me encontraba bien confundido, sentía que mis compañeros se daban cuenta de algo que ni yo veía, pero lo único que me mantenía bien era mi madre y su típica frase “Nunca estarás solo, yo estoy aquí, debes confiar en mí”, pero nunca me atreví a decirle nada, porque ni yo quería aceptarlo.

A los 14 años exploté, por aquel entonces mi hermana tres años mayor que yo se había fugado de la casa con su novio y ya no tenía una confidente con la cual depositar mis miedos, por aquel entonces con mi madre comíamos juntos, conversábamos sobre su día laboral y yo sobre mis tonteras, como dije, éramos súper unidos, yo la amaba a más no poder, para mí era la madre perfecta.

Una noche de verano (una que nunca podre olvidar) comencé a llorar, no recuerdo el por qué, pero sí recuerdo que me sentía ahogado, por esa confusión que tenía dentro de mí, por ese miedo que me daban todos aquellos sentimientos, necesitaba contarlo, necesitaba que me abrazaran y me dijeran “Todo está bien, no estás solo”, en eso entró mi madre con mi padre atrás y desde la puerta, enojada por el escándalo, me preguntó el por qué de mi llanto y yo sin anestesia dije “Estoy confundido sexualmente, no sé si me gustan los hombres o las mujeres”.

Hoy, desde otra perspectiva, creo que eso fue un vaso de agua fría para ella, recuerdo que mi padre dijo “Ya lo sabía”, sin el mayor atisbo de importancia y se largó, mi madre de la nada comenzó a gritarme “Tú y tu hermana son iguales, los dos me quieren matar, esto lo dices para matarme” y muchas cosas más que me dolieron, pues yo la amaba y lo que menos quería era dañarla, solo quería que se callara y me abrazara, pero en vez de eso cerró la puerta de un portazo y luego todo cambio.

Al día siguiente, al llegar a casa del trabajo, calentó la comida mientras yo estaba encerrado en mi pieza y solo dijo “La comida está en la olla, te sirves tú, yo me voy a mi pieza, quiero comer sola”. No salió en todo el día, la once me la hice yo solo y así siguió nuestra nueva relación día tras día, fue muy duro para mí, me sentía culpable, me daba rabia haberle contado, sentía que no valía nada, que no era nadie y a la vez, culpaba a Dios, si según todos para él esto era una aberración y además lo preveía todo, ¿Por qué me había dejado nacer?, una y otra vez le pedía que me matase, no quería seguir sufriendo, me sentía tan solo, no estaba listo para la vida, aun era muy inmaduro, a pesar de sentir lo contrario.

A raíz de todo esto entré en una depresión que me quitó por muchos meses las ganas de comer y en pocos meses bajé de peso rápidamente. Un día mi madre comenzó a hablarme, pero solo era para mandarme o decirme pequeñas cosas, el tema no se volvió a tocar, hasta que un día me llegó con la sorpresa de que me llevaría a un psicólogo, pero no resultó como ella esperaba, pues ese psicólogo no me “CURO la enfermedad” (como ella solía decirle), pues este solo me dijo que yo debía ser lo que yo desease ser y que mi madre no debía ser obstáculo, ni nadie.

Pero a pesar de su apoyo solo fui a unas tres sesiones, pues la verdad, por aquel entonces estaba más empecinado en que mi mama me volviera a querer y me dejara de mirar con esos ojos de odio y asco.

De la nada comencé a cambiar mucho, pasé de ser afeminado a dejar de serlo, me volví más serio y mucho más introvertido, me dediqué a leer mucho, a escribir poesía y a buscar música. De la nada comenzaron las peleas, ella me regañaba por todo, por cosas tontas, se notaba que deseaba descargar todo eso que sentía contra mí a través de regaños, al principio solo callaba y me encerraba en mi cuarto a llorar, pero con el tiempo comencé a molestarme por todo, me harte y comencé a contestarle, a ser irónico, a ser sin respeto y comencé a mirarla como ella me miraba a mí, con el mismo odio y asco que ella sentía por mí.

Ya estaba perdiendo la esperanza por su aceptación y el amor por ella, cada vez que me retaba, yo recordaba esa noche en que me había decepcionado como madre y yo a ella como hijo y todo ese rencor lo volcaba para responderle, odiaba que siempre me hubiese dicho que estaría conmigo, pero a la primera que el barco se comenzó a hundir, ella huyó como ratón, despavorido, odiaba descubrir que no era perfecta como siempre había creído y es más, comencé a ver todos sus errores, toda su imperfección, ya no podía lograr ver las cosas positivas en ella. Para mí era una basura y yo estaba allí, solo.

Así comencé a vivir mi vida, a descubrir cosas por mí mismo. Una vez mi madre, en sus días de tranquilidad, me dijo que no quería saber nada sobre mi “enfermedad”, que mientras yo mantuviera mi vida fuera de casa, todo estaría bien y así fue. Desde entonces no se mencionó nada en casa sobre la homosexualidad, a los dieciséis conocí a una chica bisexual que vivía cerca, ella con mayor experiencia me enseñó muchas cosas, que me hubiese gustado que mi madre me enseñase, pero así es la vida.

Recién a los dieciocho fui a una disco gay, esa chica me llevó, fue la primera vez que pisé el mundillo gay, me maravillaron las luces, ver jóvenes del mismo sexo besándose, era algo nuevo para mí, la libertad me deslumbró. Desde entonces comencé a ir todos los fines de semana, comencé a hacerme de conocidos, tomaba hasta reventar, lo pasaba muy bien, comencé a tener relaciones sexuales sin pensar en nada, con quien llegase, pero después de uno o dos años comencé a darme cuenta que me sentía vacío, me sentía mal cada vez que alguien me recriminaba por no ser afeminado y por no ser igual a la pseudo mayoría de los gays, me sentía recriminado por los heteros y por los gays, era algo muy complicado.

De a poco me fui alejando, fue entonces cuando conocí a un chico de San Antonio, al cual iba a ver cada mes y la pasaba con él, siempre me decía que me quería mucho, pero después de unos meses descubrí que solo quería pasar el tiempo conmigo y me alejé, sufrí mucho.

En ese entonces tenía dos amigos gays solamente, quienes eran mis confidentes y con los cuales lo pasaba muy bien, una chica y un chico, pero el chico comenzó a comportarse extraño, comenzaron a decirle que yo decía cosas de él y en fin, puros cahuines, cosa que no era cierta y se alejó, yo por mi parte también me alejé, de él y de las discos gays, de los chat y de todo, me centré en mis estudios… fue entonces cuando comprendí que no me sentía cómodo con una vida así, tan libertina, quería disfrutar de la vida, pero ser maduro, de a poco fui comprendiendo que el príncipe azul no existía y si buscaba con desesperación solo me equivocaría como lo estaba haciendo hasta ahora, me di cuenta que era un inmaduro y que odiar  a mi madre no me llevaría a nada, así que decidí perdonar, mas no olvidar, pero pasar la página y dejar de contestarle feo y dedicarme a mí mismo y punto.

Siempre he amado la música y desde que con mi madre cortamos la relación yo me ocupaba en buscar y escuchar música nueva, entre esos artistas desconocidos, descubrí uno que se llamaba Abram, un rapero español, y siempre escuchaba sus temas, me sentía identificado y me agradaba el estilo del rap, aunque no conocía el género en especial, ni la cultura hip hop.

Con el tiempo comencé a descargar más rap de españoles Nach, ZPU, Violadores del Verso, Totte King, etc y me gustaba, cuando me alejé del mundillo gay, un día sin querer (o quizás fue el destino) llegó a mis manos el flyer de un evento de rap cerca de donde vivía, así que el día indicado en aquel flyer fui al evento, al llegar note la gran cantidad de gente que allí se encontraba, gente de toda edad, escuché atentamente a los grupos, mientras notaba la hermandad que allí se respiraba, todos se saludaban, reían, eran felices, después de esa experiencia, comencé a seguir yendo a ese tipo de eventos y conocí a mucha gente, hasta que decidí participar en una agrupación de hip hop.

Desde el primer día sentí comodidad, gente de toda edad planeando eventos, ayudando a gente con necesidad, tratando de sacar a jóvenes de las drogas, descubrí un mundo nuevo para mí, gente que siempre tenía que aportar algo en pro a tu vida, sin cahuines, sin comidillas, sin preocupaciones por la estética y esas tonterías que me molestaban mucho de la gente que conocí en el mundillo gay (Sé que no es la mayoría, pero fue lo que percibí en la gente que conocí en el mundo gay), conocí a muchos grupos (Crews) y cantantes de rap (Mcs) y el tema gay lo comencé a olvidar, pasó a ser un punto sin relevancia en mi vida.

Era gay, así había nacido, lo aceptaba, no lo celebraba, pero era algo que me había tocado y no había nada que hacerle, comencé a pensar que por algo era así, quizás debía aprender alguna lección y solo me mantuve en calma para algún día descubrirla, decidí no contarle a nadie, si me preguntaban lo diría, pero si no, no.

Con el tiempo descubrí que la poesía que yo hacía desde los catorce años, era rap sin música y comencé a hacer rap con mucho éxito, hace tres años que estoy metido en la cultura Hip Hop, tengo muy buenos conocidos, gente que me ha tendido varias veces la mano y me han enseñado el significado de la hermandad, de la pasión, de la unión, de ser fiel a uno mismo, de ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.

photo by: mirwav
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Nicolás, 21 años, Viña del Mar
Antes de comenzar, me gustaría aclarar que no me siento un referente de “no confusión”, ni nada por el estilo. Por el contrario, soy un joven universitario con muchas dudas y miedos, algunos superados y otros no, que quiere compartir un fragmento de su vida con ustedes. Cuando entré al colegio, n...
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3 Respuestas a “Katzenaxx, 23 Años, Santiago”

  1. Pedro 6 enero 2013 13:31 pm #

    wow, tu historia la verdad es muy triste, pero me encantó el final, muchas veces el ser gay no significa encajar en ese mundo, lo mejor es ir a tu onda, comparto lo de si te preguntan respondes sino para qué decir que eres gay? no vas por la vida diciendo hola soy pepito y soy hetero, ¿por qué nosotros si?, bueno, saludos y ojala la música te siga llenando de felicidad.

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    • katzenaxx 11 abril 2013 23:51 pm #

      bless hermano, gracias por tus palabras….

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  2. cesar 12 abril 2013 21:42 pm #

    tu historia se asemeja a muchas historias vividas por otros jovenes, sin embargo lo que rescato de lo leído es la energía positiva que le diste y regalaste a tu vida, lo que obviamente me da la seguridad que muy pronto conoceras el amor y lo disfrutarás a concho y serás feliz, respecto de tus viejos, el tiempo es el mayor remedio y muy sabio, la vida se encargará paso a paso de darle un giro a tu favor como tu ya lo has experimentado. un abrazo y gracias por agregarme a face. un gran saludo y buena energía para ti :)

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