Fani, 22 años, Santiago

Hola estimados lectores y visitantes de JC. Esta es la primera vez que escribo, pero no es la primera vez que veo ésta página. Hace unos días me encontraba terriblemente mal y comencé a buscar información, pero primero lo primero, el comienzo.

Por razones personales que todos pueden entender, no publicaré con mi nombre real, porque si algún día alguien de mi familia llegase a saber de ésta página, moriría.

Todo comenzó desde que tengo memoria, alrededor de los 9 años creo que comencé con tendencias homosexuales. Claramente, a esa edad no se tiene mucha noción de muchas cosas, una de ellas es la sexualidad, aunque sí comienzan a llamarte la atención los niñitos o compañeritos. A pesar de mi corta edad, yo siempre notaba que había una chica de mi curso que siempre me llamaba la atención, que quería que estuviese bien, la defendía si la molestaban, la escuchaba siempre, la miraba y estaba pendiente de que todo estuviese bien para ella; siempre me molestaba el hecho de que nunca notase nada de lo que hacía, y me enojaba mucho conmigo misma diciendo que nunca más iba a tomar en cuenta nada de ella o que no me iba a preocupar más… Jaja, claro, nunca pude cumplir esa premisa.

Para no hacer tan larga la historia, los siguientes 4 años fueron iguales, siempre había alguien que me interesaba y yo hacía de todo para ser parte de su vida, inocentemente sin saber por qué. Terminé la enseñanza básica (o primaria) y comencé la media (secundaria). Recuerdo que me cambié de establecimiento, era un colegio religioso, antiguamente administrado por monjas (imagínense!). Un día de aquellos que todo es hermoso, te sientes tranquil@, hasta los colores son más hermosos y no tienes idea por qué… Estaba en el colegio, en break y salí de la sala para tomar aire y había una compañera de curso ahí afuera conversando con otra chica de otro curso. Siempre fui educada en no quitarle el saludo a nadie y yo, como buena niña obediente, saludé a ambas y me presenté ante la chica que no conocía, sólo por cortesía.

Pasó el tiempo y comencé a conversar con ésta chica y nos llevábamos súper bien! Eran graciosas nuestras conversaciones, porque siempre hablábamos por escrito incluso en tiempo libre (que era casi el único momento en que la veía porque era de otro curso). Hasta que un día recuerdo que me dijo te quiero, yo le dije: “yo también te quiero”, a lo que ella me escribe: “lo sé, pero yo te quiero como algo más que amigas, estoy enamorada de ti”. Me entregó el papel y se fue. Imagínense! Yo, alumna nueva en un colegio nuevo, no conocía mucha gente y nunca había asumido mi tendencia (puesto que sólo creía que era mucho cariño que sentía). Un día decidí decirle que debíamos hablar, puesto que no habíamos hablado hace mucho. Ella accedió y nos quedamos en una escalera que no tenía cámara para que no descubrieran que estábamos fuera de clases. Después de mucha conversa y muchos nervios de ambas, al declararse finalmente, se acercó y me dio un beso… Se enderezó y se fue, yo quedé en estado de shock sentada en la escalera mientras todas las niñas bajaban porque tocaba break.

En ese entonces tenía una muy buena amiga dentro de mi sala y ella me vio bajar con una mirada perdida y con la cabeza gacha, me tomó y me preguntó qué ocurría, que si me había quedado conversando con la otra chica fuera de clases, le dije que sí y reuní el mayor valor que pude en un suspiro y le susurré: “me besó”. No volví a hablar con mi “amiga” de ese entonces en unos 2 años y la chica que decía estar enamorada de mi no volvió a aparecerse por en frente siquiera.

Me tomó alrededor de 1 año “superarlo” o mejor dicho, procesarlo. Ya cursando segundo año medio, a los 15 años conocí a una compañera que nunca la había visto, sólo la conocí porque me prestaba sus cuadernos, era la única que tenía todo al día. Unos días antes de terminar el año le regalé una rosa que hice con mis propias manos (no tengo idea porqué, pero lo hice) y pensé: “desde el otro año seré su amiga”. Lo logré, fuimos amigas y comenzamos una linda amistad que con el tiempo se convertiría en algo más, sin embargo ninguna de las dos quería aceptar que era algo más, sólo decíamos que era una amistad sumamente fuerte. Ésta “amistad” casi me costó la expulsión del colegio y el desprecio de muchas personas. Mantuve ésta relación por un poco más de un año, hasta que llegamos a un punto que la chica se espantó (no sé porqué si nos dimos todas las señales habidas y por haber).

Comenzamos último año de media y ella estaba distante, al final nos alejamos… Yo moví mi silla y mesa a la otra esquina de la sala y nunca más volví a hablar con ella; claro, luego de superar un período de depresión que me duró un par de meses. Recuerdo que en ese tiempo tenía Fotolog (jajaja que antiguo) y en una de mis fotos un día apareció un comentario, era un hermoso poema y no pude evitar encantarme con él. No salía el autor, lo único que tenía claro es que era hermoso y quería descubrir quién lo había escrito. Con el tiempo me enteré que era una chica de mi colegio, pero de otro curso, así que borré todo de inmediato porque mi herman@ veía siempre mi fotolog.

Me di un tiempo para procesar todo de nuevo, me contacté con ésta chica y quedamos de juntarnos… el último día de colegio para las vacaciones de invierno, salimos y me regaló un peluche, me dijo que lo cuidara mucho y que él me iba a cuidar a mí si lo trataba con mucho cariño (¿tierno no?). Al volver de vacaciones, seguimos hablando, viéndonos, yo la visitaba, me iba a dejar al preuniversitario o a veces yo me iba en micro con ella sólo para estar un rato más con ella… Me di cuenta que me estaban pasando cosas “raras”, pero seguí adelante. Un día ella comenzó a alejarse y desapareció de mi vida, yo muy triste no atiné a nada mejor que ponerme a preparar la PSU todos los días en cada tiempo libre que tenía, sin hablar con nadie… Era una total antisocial, no quería sufrir nunca más por nadie que no me tomara en cuenta.

Un día ella apareció… Yo estaba estudiando mientras escuchaba música con el mp3 que me había prestado (excusa para volver a vernos alguna vez de nuevo), se sentó a mi lado, yo quité los fonos de mis oídos y la escuché, nunca la miré porque me daba pena. Ella me pidió perdón y todo, había sido un mal entendido (yo era muy cariñosamente pegote jaja), pero que me seguía queriendo y que quería otra oportunidad (a todo esto, nunca tuvimos un contacto netamente homosexual, hasta ese momento nunca había besado voluntariamente a ninguna chica). Nunca se concretó nada serio con esta chica y yo seguí mi vida luego de graduarme.

Me metí a la universidad a estudiar y como yo soy una fanática de los juegos online, conocí a una chica que vivía justamente en Santiago y comenzamos a hablar, hasta que un día ella me pregunta si era o no… No pude haberle dicho nada más inteligente que decirle: “no me gusta el sexo de la persona, a mi me gusta la persona”… Puesto que nunca había siquiera intentado aceptar mi realidad.

Acortando la historia, estuve casi 2 años con esta chica y terminé porque boté mi vida por el caño con esa relación. Lo perdí todo, a ella, a mis amigos, a mi familia, mi hogar (me echaron) y claro, mi carrera… Me tuve que retirar y tuve que empezar a trabajar para mantenerme. Luego de muchos suplicios volví a casa porque mi padre me siguió y me rogó que volviera.

Volví, pero la relación con mi madre no era de lo mejor; cómo no, si su hija, la regalona mantenía una relación homosexual y avergonzaba a la familia. Luego de mucho tiempo de silencio en casa (no hablé en unos 2 meses), decidí tragarme todo lo que sentía… confusión, miedo, rechazo, abandono, dolor por terminar una relación tan tormentosa… Y al final un día senté a mis dos padres y les dije: “papás, quiero pedirles perdón, pero todo esto fue una confusión, espero me perdonen”. Tuve que tomar esa decisión y mantenerla hasta que al menos me fuera de la casa, luego no importaba mucho si no volvía a ver a mi familia nunca más, puesto que me rechazaron, fui amenazada por mi herman@, fui rechazada como hija y maldecida.

Con el tiempo, aprendí a aparentar un poco, salí con chicos con los cuales al principio me sentía feliz, pero al tiempo siempre volvía la infelicidad, las dudas y el miedo. Todos creían que ellos eran los del problema. Luego de tener tal fracaso académico, al año siguiente comencé a estudiar de nuevo, después de sacar una carrera corta. Seguí alimentando los deseos de mi familia, sobre todo los de mi madre, puesto que es ella quien me rechazó, mi padre me aceptó y me dijo: “yo te amo como seas y quién seas, me da pena pensar en que no se cumplirán todos los planes que tenía para ti, pero siempre te amaré y seguirás siendo mi bebita linda”. Eso me destrozó, hasta el día de hoy lo hace.

photo by: Alaskan Dude
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