Nicolás, 27 años, Concepción

Hola. Me llamo Nicolás y soy de Concepción. Tengo 27 años y quería contar un fragmento de mi historia de vida. Es extraño, pero mi proceso de homosexualidad no fue tan claro como otros casos que he leído. Me gustó una niña por primera vez a los 7 años. Era de dos cursos más arriba que yo y se llamaba Javiera. Iba a su sala de clases en los recreos solo para mirarla. Pero claramente las niñas de esa edad o prácticamente no tienen interés en los hombres menores que ellas o aún juegan a las muñecas, por ende fue el primer amor no correspondido de mi vida. Uno de muchos.

Después con los años vino Eileen. Recuerdo que la vi por primera vez en un parque de atracciones en mi ciudad. Algo muy extraño había en ella que me encantaba. Creo que en mi vida ha sido la niña que más me ha gustado. Teníamos 16 años. Una tarde de otoño me conseguí una fotografía de ella y llegué a mi casa a dibujarla. Hice mi mejor esfuerzo y le hice un retrato. Al día siguiente nos juntamos en un columpio que estaba justo a medio camino de nuestras casas, nos sentamos a conversar y le regalé el dibujo. Ella se sintió muy sorprendida y halagada por el obsequio, pero en su rostro se notó un poco de incomodidad al respecto. Ahí me di cuenta de que no le gustaba y que no tendría mucha oportunidad con ella. Me dijo que éramos muy distintos y que a ella le gustaba otra persona. Me sentí muy mal, rechazado y poca cosa. No quise saber de relaciones amorosas por un tiempo.

Pasó cerca de un año y me di cuenta que todos mis amigos habían pololeado o habían hecho algo con alguna chica, y yo seguía así, sin siquiera haber dado un beso. Un día me levanté y dije que ya era tiempo de rehacer mi vida en ese aspecto. Tuve suerte, porque a pesar de mis desilusiones amorosas anteriores, s{i tenía arrastre con mis amigas o conocidas en general y eso me dio de cierta manera “opciones” de escoger alguien que realmente me gustara.

Empecé a salir con Patricia un verano y nos gustaba la misma música, las caminatas al cerro y ver películas juntos. Una vez en casa de un amigo, sentí como ella me abrazaba y sentí que algo no andaba bien en mí. Algo no encajaba con todo eso y me puse tan nervioso que quise salir e irme a la casa. Al día siguiente salimos a caminar y mientras miramos el atardecer me dijo que yo le gustaba. La abracé fuerte, pero me di cuenta que no sentía eso por ella. Le dije que debíamos dejar todo hasta ahí. Me sentí muy mal rechazándola, pero era porque creo que con ella me di cuenta de todo.

Tenía miedo. Empecé a leer sobre la homosexualidad y todo era horrible para mí. Me sentía enfermo. Recuerdo que me metía a la ducha y lloraba porque sentía que tenía esta “maldición” y que no sabía cómo sacármela de encima. Pasaron tres años en la misma dinámica. Cuestionándome qué hacer con mi vida si tenía esta carga que debía llevar. Si hay algo que me he dado cuenta con la vida, es que el tiempo cura de todo: heridas, miedos e inseguridades. A los 20 años tenía un poco más asumido el cuento interiormente. Sabía que era lo que me tocó y tenía que asumirlo no más. Aunque en ese momento nadie debía saberlo.

Por un chat conocí a mi primer pololo. No sé si será la mejor manera de conocer a una persona. De partida la gente en esos sitios miente mucho en todos los aspectos. Probablemente por miedo a mostrarse realmente, o a desilusionar al otro. Después de varias ventanas abiertas, conversaciones de todo tipo e interrupciones de las típicas personas buscando sexo rápido (que asusta), llegué a Alan.

Con Alan nos conocimos en una plaza. Me miró de pies a cabeza y nos fuimos a tomar una bebida a un café cercano. Me invitó a su casa y mi corazón palpitaba tan fuertemente que yo sentía que se notaba. Casi que mi cuerpo daba pequeños brincos que me hacían levantarme del piso. Acepté muy nervioso. Llegamos a su pieza y nos sentamos en la cama. Nos dimos besos y abrazos y por primera vez sentí que era lo correcto. Me sentí bien y que a pesar de lo que dijera el resto, esto era yo y no era una opción. Seguía mi corazón.

Tuvimos una relación de tres años y medio. Con altos y bajos, aunque muchas más cosas buenas. Pienso que para él fue difícil en todo momento la relación, porque para mí todo era nuevo, y él ya llevaba experiencia en relaciones de pareja del mismo sexo. Muchas veces se enojaba que fuera tan temeroso porque supieran los demás, aunque nunca me obligó ni presionó a contarlo a más gente y eso fue un proceso que se fue dando paulatinamente. Fue una relación bonita, tuvimos nuestros buenos momentos, aunque todo a escondidas. En un comienzo eso llega a ser casi entretenido, pero después de convierte en algo molesto. No poder tomar de la mano en la calle sin que te digan algo o te miren como el diablo encarnado, o no poder contarle a tus papás sin que te saquen de la herencia o te manden a Fiji.

Con él conocí por un lado lo que era una relación de pareja, pero también conocí el dolor de que te engañen y que te ofendan. Después de muchos problemas, de terminar y volver, un día me di cuenta que estar así no era lo que quería en mi vida. Por sanidad mental terminé. Me dio una pena horrible lidiar con eso. Me sentí malo por primera vez en la vida, terminando algo que de cierta manera habíamos construido con harto esfuerzo. Pero ya habían pasado demasiadas cosas que hicieron que perdiésemos la confianza. Recuerdo que entre lágrimas pensaba que uno toma las decisiones importantes en la vida siempre creyendo que es lo mejor para uno en ese momento. Esa frase la recordaría varias veces más en mi vida.

Pasó el tiempo nuevamente y a pesar de que no me sentía deprimido, avanzando con mis estudios de Arquitectura y saliendo con amigos, sentía que me faltaba algo. Como dice la canción “All you need is love”, me faltaba amor. Y medio desilusionado de las relaciones amorosas, un día con uno de mis amigos salí a una fiesta y vi a alguien que me gustó mucho. Sentía que me miraba igual y cuan quinceañero me conseguí su nombre y lo busqué por internet. Conversamos y nos juntamos un día. Nos sentamos en una banca de un parque y conversamos de la vida. No sé si existe el amor a primera vista, pero creo que me sucedió algo muy cercano a eso. Pasaban las semanas y hacía cosas por mí que nadie había hecho. Creí que nunca pasaría algo así.

Me enamoré. Nunca me había pasado. Fue tanto que le dije todo a mi familia, y lo tomaron bien. Con mi hermana incluso salimos juntos los tres y fue genial. Sentí que por fin todo estaba en orden.  Recuerdo que en múltiples ocasiones me despertaba en la mañana y pensaba que no podía ser más feliz. Hice cosas que nunca había hecho por nadie. Organizarle un cumpleaños sorpresa, cartas, dibujos, etc. Fui lo más romántico que pude y ni siquiera con premeditación, simplemente eran actos que nacían solos. Su familia sabía todo su cuento y me aceptaron como uno más de ellos. Me sentí querido por ellos también. Tanto así que un día mi suegro nos compró un colchón de 2 plazas para que durmiéramos más cómodos. Teníamos tanto en común que aparte de ser novios, éramos mejores amigos. Eso nos hacía gigantes. Salíamos a correr juntos, jugábamos los mismos juegos de video, y nos gustaba cantar y tocar piano al lado de la estufa en invierno.

Por razones del destino, viajamos a París juntos y creo que para mí fue y será uno de los recuerdos más lindos de mi vida. Pudimos andar tomados de la mano en la calle sin que nadie nos mirara raro. Abrazarnos y montar a caballito y correr y reírnos sin preocuparnos de nada. Fui feliz.

Me encantaría decir que acá termina mi historia pero no. La vida da muchas vueltas y en una de esas no me favoreció. Ya no estamos juntos y a pesar de que me dolió más que nunca, ha pasado tiempo y uno aprende lecciones para seguir. Yo creo que lo principal que puedo decir al respecto es que la vida es una sola y uno tiene que ser el protagonista de aquella. No hay que tener miedo por el qué dirán. Hay que aceptarse tal cual se es. La gente que te quiere te va a querer de todas maneras. Ser gay no es malo, está en nosotros mismos cambiar esa mentalidad a la gente que nos rodea demostrando que no cambia nada. Que el amor existe. Yo tuve la suerte de enamorarme y tener una relación totalmente aceptada por la familia y es lo mejor que puede pasar. Que se puede ser gay y feliz con alguien. Y que las cosas en Chile lentamente están cambiando gracias a todos los movimientos que están luchando por los derechos de todos. Espero que en algún momento en mi vida me vuelva a enamorar tanto como lo estuve, y pueda caminar por cualquier ciudad de Chile de la mano con mi pareja. Ahí podré morir tranquilo.

photo by: extranoise
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Felipe, 20 años, Viña del Mar
Primero que todo, felicitaciones a quienes crearon esta página y a quienes la administran día a día. No nos solucionan la vida, pero nos dan las herramientas, nos abren los ojos y nos dan ejemplos para darnos cuenta que nada puede ser más terrible que no aceptarnos y no querernos a nosotros mismos ...
Carlos, 21 años. Santa Marta, Colombia.
Soy hijo de padres separados y he vivido siempre con mi madre, siempre vi a mi padre solo en las vacaciones. No recuerdo el día, ni como, ni dónde empezó todo, lo que sé es que a los 7 años ya había "tenido sexo" con un hombre y me gustaba. No recuerdo bien ese "gustar", porque n...
Valentina, 21 años, Chile
Hola JC, Soy Valentina, 21 años, y hace más de año y medio que pololeo con un chico, al que amo profundamente. Pasa que a principios de este año conocí a una chica que me movió el piso, pero mal, nos hicimos amigas. Ella me confesó que es lesbiana y eso me hizo acercarme a ella aún más. Por ot...

19 Respuestas a “Nicolás, 27 años, Concepción”

  1. Matilde 20 julio 2012 0:26 am #

    Muy linda tu historia Nicólas, me emocioné mucho, primero porque entre las cosas que cuentas, hay varias que me están sucediendo y segundo, porque siempre será admirable ver a personas como tú, con la fortaleza para seguir adelante cueste lo que cueste, y que además sean capaces de reconocer sus errores y aprender de ellos.
    Un abrazo fuerte.

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    • Nicolás 22 julio 2012 22:19 pm #

      ¡Gracias! Me alegro mucho que te haya gustado, cualquier cosa por acá tienes a un amigo virtual que te puede leer :)

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  2. Javier 21 julio 2012 0:42 am #

    que buena historia. Me da esperanzas. gracias.

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    • Nicolás 22 julio 2012 22:20 pm #

      ¡Gracias Javier! Siempre hay esperanza, en serio que sí :)

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  3. larriaga 21 julio 2012 3:35 am #

    Interesante tu historia,tengo 23 y si algo aprendi es que hay que ser uno y aprender a perdonarse por tonteras que nosotros mismos generamos, ser por ser y nada mada.
    Hay que vivir sin miedo.

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    • Nicolás 22 julio 2012 22:21 pm #

      ¡Muy cierto larriaga! Gracias por leer mi historia y mucho éxito en todo :)

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  4. Luigi 25 julio 2012 17:17 pm #

    Nicolas me encanto tu historia, yo soy estadounidense pero estube dos anos con un CHILENO hasta creo que son la RAJA como me decia el, por cosas de la vida y de la inseguridad de el terminamos, sabes yo tenia planes con el como de viajar por el mundo e ir de la mano por la calle sin que nadie nos dejera nada. Estoy orgulloso de saber que no soy el unico gay que quiero lo mismo y que suena que algun dia cualquier tipo de pololeo pueda uno andar por la calle de la mano y que no te vea o te ofedan. Me encanto tu historia y espero algun dia conocer a un chico como tu.

    Bueno espero te encunetres bien y que tu vida este llena de amor y felicidad.

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    • Nicolás 26 julio 2012 19:57 pm #

      ¡Gracias por los buenos deseos Luigi! La esperanza es lo último que se pierde. Te deseo lo mejor también en tu vida. ¡Un abrazo y muchos saludos!

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  5. Diego 26 julio 2012 17:44 pm #

    Nico! Gracias por compartir tu historia, en verdad es muy linda y hasta inspiradora, al menos eso estoy sintiendo en estos momentos.
    Tengo 26 años, y creo que nunca me he enamorado, excepto cuando era teenager y creí que una chiquilla del Colegio de al lado lo era todo para mí…
    Ahora que tengo mis cosas claras, y sé que necesito un hombre a mi lado, no voy a tener miedo hasta encontrarlo, y como bien dices tú, ojalá que en futuro no muy lejano podamos andar de la mano sin que nadie nos mire como “bichos raros”.

    Espero que estés muy bien, y alegre con todo lo que estés haciendo…
    Un abrazo grande, y gracias nuevamente.

    Diego

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    • Nicolás 26 julio 2012 22:20 pm #

      ¡No sabes cuanto me alegro que te gustara la historia! Te deseo mucha suerte en todo también. Se vienen buenos tiempos para todos :)

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  6. ricardo 21 noviembre 2012 12:09 pm #

    que buena historia de vida y me siento muy identificado en casi todos los apectos desde un primer novio de escondidas que se ama full y se sufre al mismo nivel..ahora me pasa q estoy feli y enamorado de mi actual novio ya asumido, sin presiones del que diran…yo me siento.feliz y amado por lo mismo miro la vida de la mejor manera posible que todo va en.orden y hay que disfruta la vida

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    • Nicolás 22 noviembre 2012 15:04 pm #

      ¡Genial Ricardo! Gracias por tu comentario. Mucha felicidad en la vida :)

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  7. Pedro 24 diciembre 2012 20:25 pm #

    es tan linda tu historia que incluso siento envidia, a mis ya 25 años aún no he podido encontrar a alguien que ¿”valga la pena”?, no sé, la verdad nunca he sentido que estado “enamorado”, tal vez no he encontrado al indicado, de todos los minos que me han gustado pues solo uno era gay, y lo supe ya cuando era muy tarde, así que comprenderás por qué he estado solo, XD, bueno como sea, saludos, y ojala encuentres a ese alguien 😀

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    • Nicolás 3 enero 2013 22:41 pm #

      Muchos saludos y ya verás como el tiempo te ofrece oportunidades geniales de conocer más gente especial :)

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      • Pedro 6 enero 2013 15:46 pm #

        gracias nico, ojala así sea, solo me queda una pregunta… ¿la oportunidad llega o se busca?, saludos!

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        • Nicolás 12 enero 2013 1:35 am #

          Me han pasado ambos casos Pedro! Si no llega sola, es súper válido buscar también :) La cosa es estar seguro y decidido. Lo importante es que uno esté feliz y creyendo que hace las cosas bien. Un abrazo!

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  8. Franchesca 13 mayo 2013 10:59 am #

    k hermosa historia 😀 me hizo recordar el pasado… pronto me erradicare a conce y espero ser feliz allá.

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  9. Juan Camilo 7 abril 2014 19:05 pm #

    Me encanta tu historia, es muy triste ver que hubo tanta confusión, “dolor”(por decirlo de alguna manera), y tiempo para que al fin puedas ser feliz. Yo no se nada, hasta ahora tengo 15 años, tengo un novio y fuimos a parís también, y si, es increíble. Ojala sigan tan bien como van, es muy bello eso…

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  10. ROBERTO 19 septiembre 2014 22:21 pm #

    wauuuu k hermosa historia ..q te puedo decir ? solo hay q recordar q la vida es como los bagones del tren, cada bagon es una linda etapa de nuestra vida

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