Javiera, 25 años, Santiago

Hola, soy Javiera, y me gustaría compartir mi historia -dejo a criterio de uds. si es digna de ser contada, pero bueno- . Tengo 25 años, soy licenciada en letras hispánicas de profesión (hasta el momento profesora, por necesidad… la pedagogía nunca ha sido lo mío), vivo en Santiago, pero soy de Puerto Natales.

Siempre supe de mi orientación sexual, nunca dudé, nunca tuve la necesidad de estar con una persona de mi sexo opuesto para darme cuenta de que si decidía “guardar las apariencias” me condenaría a ser una mujer insatisfecha. Mi gusto por mi sexo nunca fue un tema, ni para mí, ni para ninguno de mis familiares – por cierto, ¿por qué tiene que ser un tema?- , así como mis hermanas llevaban a sus pololos a la casa o mis primas llevan a sus pololos a sus casas, yo llevaba a mis pololas… todos felices.

Cuando tenía 18 años, obtuve una beca y desde entonces vivo en Santiago. En el primer año de mi carrera conocí a un chico bisexual con el que nos hicimos muy buenos amigos, en cosa de meses, llegué a amarlo profundamente sin verlo nunca como hombre – a la fecha seguimos siendo los mejores amigos-. Ese mismo año, conocí a la mujer con la que hoy quiero vivir hasta el día en que me muera, en un día cualquiera  -ese día empecé a creer en lo imposible, puesto que nos conocimos de una manera… ¿cómo decirlo? Bastante peliculiar-. Cuando la conocí, ella tenía 7 meses de embarazo, estaba sola, y logró sacar la carrera de pregrado gracias a que mientras estudiaba su mamá cuidaba de nuestra pequeña (quien hoy tiene 7 hermosos añitos). Si bien su familia no tomó nuestra relación muy bien al comienzo, hoy lo aceptan y soy una integrante más de la familia.

Mis viejos siempre me han apoyado, aunque cuando se enteraron que su hija iba a ser “mamá” casi les da un infarto -literalmente-, según mi viejo porque nunca se esperaron ser abuelos de esa forma. En un acto de amor, y debido a que todavía no existe un cambio en el Código Civil, ella decidió darle mi apellido a nuestra hija.

Mi vida era pura felicidad, yo una mujer lesbiana, estudiante de letras (lo que siempre soñé), con unos amigos y familia maravillosos, con unos suegros que me aman como a una hija más. Todo era realmente utópico pero desperté bruscamente de ese lindo sueño el día en que pillé a mi mujer inhalando un polvillo blanco -me cuesta tanto, tanto pronunciar el nombre de esa droga-. Se me vino todo a abajo, todo lo que yo pensaba, soñaba, se esfumó todo – por un tiempo sentí que la única razón que tenía para levantarme por las mañanas era mi hija-.

Cuando ocurrió eso, estallé en llanto, le boté todo el polvillo que le quedaba por inhalar, y tuvimos una discusión muy fuerte. Un día  nos topamos en la casa de mi mejor amigo en  Santiago, que era el lugar donde ella llevaba a la niña para que yo la viera porque no nos veíamos, estuvimos 3 años separadas. Cuando la vi, sentí que el estómago se me revolvía por completo, me empezaron a sudar las manos, y comencé a tartamudear (cosa que me pasa cuando una de dos o estoy muy nerviosa o muy sorprendida), y ella y mi amigo lo notaron, se miraron y rieron juntos, en ese momento mi amigo nos dejó solas mientras iba a buscar a la niña, que no me acuerdo dónde está en ese momento.

Y bueno, entre tartamudeos de mi parte, la risa de ella y desconcierto por parte de ambas; me contó que estuvo en tratamiento en una conocida fundación para dejar esa adicción, me dijo que era un problema que llevaba consigo hace años, que ni sus viejos lo sabían… Y bueno, como soy una mujer soñadora, y creo que todos los perritos se van al cielo -ja,ja,ja-, hoy después de esos 3 años de estar separadas llevamos 4 años por fin, vivimos juntas con nuestra pequeña, y somos felices.

photo by: creative1the
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4 Respuestas a “Javiera, 25 años, Santiago”

  1. Catalina 1 julio 2012 18:50 pm #

    Que linda tu historia, emociona que todo lo que uno sueña (como para futuro) en realidad pase y no sea sólo eso, un sueño 😀 les deseo lo mejor a ti, a tu pareja y a tu hija :)

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  2. Javiera 4 julio 2012 1:29 am #

    ¡Muchas gracias! :)

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  3. Andrea 11 julio 2012 4:00 am #

    Te juro que mi única reacción al leer tu historia fue un “aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaw” gigante. Es que es demasiado lindo todo!! Una familia que te apoya, una mujer y una hija a las que amas!! Es el sueño de toda lesbiana jaja. En fin, muchísimas felicidades y me alegro mucho que tu pareja haya solucionado sus problemas con “el polvillo blanco”. Todo el éxito del mundo y espero que seas eternamente feliz 😀

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  4. Javiera 15 julio 2012 10:19 am #

    ¡Gracias! :)

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