Tomás, 25 años, Chile

Me llamo Tomás, tengo 25 años, y quiero compartir mi experiencia de vida, para quienes están partiendo en esto, o tal vez pasando por algún momento difícil. Creo haber vivido bastante, y puede que a alguien mi testimonio le sirva:

Siempre supe que me atraían los hombres, fue algo que todo el tiempo estuvo dentro de mí. De hecho, siempre me ha parecido rara la pregunta “¿desde cuándo eres homosexual?”. La verdad a nadie se le ocurriría preguntar desde cuando es heterosexual. Me imagino que si hubiera nacido en un planeta, donde no existieran las reglas sociales que conocemos, nunca me hubiera cuestionado el ser homosexual, porque sería algo completamente normal.

Siempre he sido gay, pero durante mucho tiempo no quise asumirlo, por vergüenza, por miedo, y por todo lo que significa ser homosexual en una sociedad que no acepta diferencias. Prefería estar en silencio, pero tranquilo, aunque por dentro es triste pensar que cargas con un secreto y que no existe nadie con quien lo puedas compartir, el tema se nos va transformando en una bola de nieve.

Es duro, porque al menos en mi caso, que estuve en colegio de hombres, todo el tiempo se molesta con el tema, y “ser gay” es la mayor burla u ofensa que un hombre le puede hacer a otro. Es angustiante escuchar a la familia, a la gente que uno quiere burlarse de los homosexuales, y el tema aparece todo el tiempo, entre amigos, entre primos, en la casa, etc. No entendía por qué yo era gay y por qué me tocaba a mí cargar con esto, si siempre he sido alguien normal en todo sentido…

Cuando tenía 18 años, conocí a los primeros gays, tengo que reconocer que al estar con ellos me sentía muy raro y asustado, sentía que salía con gente q no eran mis amigos, no entendía bien por qué lo hacía, pero de todas formas algo me atraía a hacerlo… Conocí gente gay como por unos 3 ó 4 meses, hasta que pensé que estaba jugando con fuego, que eso no era para mí y que el riesgo de juntarme con ellos era demasiado.

De ahí en adelante, por mucho tiempo sentí mucho, mucho miedo de que me fueran a descubrir, de que alguien se fuera a enterar que me había juntado con gente gay, de que en la universidad fueran a saber. Todo eso me hizo finalmente no querer salir con ningún gay más por mucho tiempo.

La verdad, no tengo palabras para explicar ese tiempo de soledad, de angustia, de pena, y sobre todo, de miedo. Me sentí acorralado, sentía que en cualquier momento alguien podía abrir la boca y el rumor esparcirse rápidamente… Cuando iba a la universidad tenía miedo de salir de la sala, sentía que la gente me miraba… debo reconocer que mi personalidad cambió, porque me aparté de mucha gente, de muchos compañeros que eran mis amigos por miedo a que se fueran a enterar y me apartaran, me puse el parche antes de la herida, tenía miedo a conocer más gente, porque mientras más personas conociera más riesgo corría, trataba de pasar lo más piola posible, empecé a sentarme solo, fue un cambio muy extraño, porque antes estaba acostumbrado a conocer a mucha gente, a sociabilizar mucho, a saludar mil gente en el patio de la universidad etc…

Pero tenía miedo, y todo se justificaba para estar tranquilo. Muchas veces tuve miedo de ir a la u, y me pasaba el día en una plaza solo por ahí, tratando de calmarme, me acuerdo de una mañana en que en vez de ir a la u me fui a llorar afuera de una Iglesia… me vi desesperado, estaba arrepentido y no sabía que iba a ser de mí si la gente se enteraba, también tenía miedo sobre el futuro, sobre lo que venía…

Con todas estas preocupaciones en mi mente no podía estudiar, literalmente iba a clases a “calentar el asiento”. Yo pensaba “qué fácil la vida de algunos de mis compañeros que solo se preocupan de las cosas que yo me preocuparía si no fuera gay”. Me metí a muchas páginas a averiguar si se podía cambiar la sexualidad, y bueno, algunos dicen que se puede, aunque no pude comprobarlo… jajaja…

Por mi parte creo que es imposible y un poco enfermo tratar de hacerlo. Durante alrededor de 2 años no quise saber nada de gays, olvidarme del tema, para poder volver a ser quien yo era. Volver a salir con mis amigos del colegio me hacía sentir tan tranquilo, me hacía sentir como “en casa”… Me agarré unas cuantas minas de nuevo, y pensaba que bueno más vale estar tranquilo que vivir con miedo. Pero con el tiempo me fui dando cuenta que a una mina me la podía agarrar, pero con una mujer no me proyectaba, no tenía ganas de pololear con ninguna, me daba lata ir a sus casas, invitar a alguna a salir, juntarme con ella a tomar algo etc, empecé a sentir por dentro que perdía el tiempo, que estaba viviendo una vida de mentira, y que estaba dejando mi vida pasar.

Durante este tiempo tuve un cambio de switch que me hizo pensar y darme cuenta que la vida es una y es ahora, y que de cada uno de nosotros depende si nuestra vida queremos vivirla para nosotros o para los demás. Todo este tiempo de reflexión me hizo sentir seguro de querer volver a conocer algún weon gay, porque finalmente al único que estaba engañando era a mi mismo. Me di cuenta que estaba viviendo una vida para mis amigos, para los demás, pero finalmente todos esos amigos pololearían, se casarían.. y  el que iba a seguir solo era yo.

Debo admitir que no me resultó fácil, al principio tenía harto miedo de volver a conocer a alguno, aunque fue un proceso muy lento y fui en todo momento muy cuidadoso. Así fue como a mis 21 años di mi primer beso a un hombre. De aquí en adelante tuve experiencias distintas, fui conociendo hombres muy valiosos, que hasta hoy son mis amigos, que me hicieron darme cuenta que hay mucha gente normal, pasando por lo mismo que uno. Un año después, a los 22, tuve mi primer pololo, con el que aprendí mucho, porque los dos estábamos pasando por cosas parecidas. Conocer gente como yo me hizo ir agarrando la seguridad que me faltaba y necesitaba, además de ir dejando de lado los prejuicios que la sociedad nos ha inculcado sobre la homosexualidad.

Me di cuenta que el miedo que cada vez sentía también se iba viendo compensado por las buenas experiencias que iba viviendo, y que de todas maneras valía la pena correr el riesgo. Hoy a diferencia de antes, sentía que lo que podía perder si alguien me descubriera no era más de lo que podía ganar. De todas formas, el tener una doble vida resulta absolutamente estresante, porque compartir el tiempo entre la vida gay y la vida normal no es fácil, muchos ya lo sabrán.

Tenía que turnar los fines de semana para poder salir con mi pololo y para salir con mis amigos, y todo sin que me descubrieran, o después de los carretes juntarme con él… mis amigos no entendían por qué carreteaba hasta tan temprano siempre, como que siempre tenía una excusa para irme antes de todos lados, que me sentía mal, que iba a buscar a mi hermana, que al otro día me levantaba temprano, etc. Mentirle a los amigos es bien desagradable y desgastante, me hacía sentir mal, y también me costaba no salir con ellos, porque con ellos lo pasaba bien. Por otra parte, mi pololo me exigía más tiempo, y lo entendía, porque también yo quería estar con él, pero era difícil. Y bueno finalmente terminamos por lo mismo.

Así fue mi vida por un par de años, y la misma situación se repitió con mi segundo pololo, a los 23 años, aunque cada vez con el tiempo iba perdiendo el miedo, y las mentiras a mis amigos se iban haciendo costumbre, pero a la vez iba madurando el tema, entendiendo que esa situación se tendría que acabar algún día y que no iba a vivir escondido para siempre, y así fue como hace un año decidí por primera vez contarle a mi mejor amigo. La verdad su recepción fue tan buena, que me llevó a contarle a otro y luego a otro.

Hoy saben mis 4 mejores amigos, con los que puedo hablar abiertamente el tema, puedo contarle de mis pololeos, de los hombres que me gustan, de lo que vivo y siento. En cuanto a la amistad nada cambió para mal, todo ha sido para mejor, porque solamente hoy puedo hablar de verdadera amistad, porque mis amigos me conocen por completo. Hoy además sabe mi familia, y puedo decir a ciencia cierta que vivo más tranquilo que nunca. Vivo una vida normal siendo gay, en que no tengo motivos para tener miedo, no tengo nada que ocultar, porque no soy una mala persona y no he hecho mal a nadie. No voy por la vida diciendo que soy gay, nadie va tampoco diciendo que es heterosexual, pero me siento tranquilo porque la gente que más me importa ya lo sabe y me apoya… lo demás será cuestión de tiempo, y no le diré al resto de la gente hasta que con cada persona se vaya dando, siento, en todo caso, que no tengo motivos para avergonzarme.

Hoy debo reconocer, que durante todos estos años, desde que tenía 18 en adelante he tenido momentos muy buenos y muy malos, momentos de mucha felicidad y otros de mucha soledad, en que todos mis problemas, mis miedos, debí dejarlos dentro de mí, y las buenas experiencias sin poder compartirlas como hubiera querido. Pero hoy me siento tranquilo, soy muy feliz, me siento apoyado, y me siento orgulloso de haberle ganado a la adversidad, siento finalmente que he vivido para mí, y no estoy dejando la vida pasar.

Llevo una vida completamente normal, lo que para cualquier heterosexual no tendría nada de especial, para mí ha sido trabajo de años, y lo sigue siendo. Tal vez fue mi error no haber confiado antes en las personas a quienes considero cercanas… Pero creo que la sociedad es la gran culpable de que todo esto nos pase, de nuestro sufrimiento, angustia y soledad, de lo difícil que resulta poder llevar una vida normal como quisiéramos. De vernos de repente enfrentados a un mundo en el que, sin quererlo, somos distintos y por lo mismo excluidos.

De ser además la constante burla. Y todo esto, tener que, por mucho tiempo, guardarlo dentro de nosotros, porque no sabemos como nuestros cercanos podrían reaccionar. Vivimos en una sociedad en que lamentablemente todavía hay gente que se deja llevar por la ignorancia y egoísmo de unos pocos. Sin embargo creo que de nosotros mismos depende la imagen que proyectemos, para acabar con los prejuicios que mucha gente, ignorantemente, mantiene sobre la homosexualidad.

Hace un par de días fui a una charla sobre “Iglesia y Homosexualidad” que me motivó a escribir mi testimonio, porque me di cuenta que somos muchos los que hoy queremos una sociedad distinta y estamos trabajando en construirla. A nosotros nos toca aprender solos, no tenemos un guía, un hermano mayor que nos muestre como ser gays, porque durante mucho tiempo el tema es nuestro mayor secreto y sufrimiento, y así como la mía, hay muchas historias. Pero finalmente, si hoy alguien me preguntara si quisiera dejar de ser gay, no lo cambiaría, porque todas las cosas que me han ido pasando, todas mis experiencias, me han ido forjando como persona, me han hecho ser quien yo soy.

Y ¿quién soy yo? Soy Tomás, de 25 años, el menor de mis hermanos, ya terminé mi carrera, soy católico, tengo valores que mi familia me ha dado y el colegio me reforzó, tengo muchos amigos, me gusta el deporte, me gusta salir a carretear, no fumo, si tomo, estoy soltero, tengo muchos buenos proyectos para mi vida, ah y un detalle, por si no lo sabían, soy gay. Al fin y al cabo, soy alguien normal.

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Néstor, 19 años, Viña del Mar
Mala suerte en el amor... Tengo 19 años, soy de la quinta región, cerca de Viña del Mar. Desde siempre creo que supe que era homosexual, pero todo comenzó cuando se lo confesé a mi mejor amiga de ese entonces, teníamos 16 años, fue una confesión mutua yo le dije que era gay y ella lesbiana, pero ...
Tomás, Chile
Hola, llegué a esta página porque un amigo me la recomendó debido a que me había visto triste muchas veces, me sentía muy solo con esto que me está pasando (él no es gay). Bueno, empezaré desde el principio. Crecí en una familia Cristiana evangélica, siempre me enseñaron que la homosexualidad est...
Sebastián, 21 años, Viña del Mar
Creo que todo parte desde que nací! Tal vez no me gustaban los hombres, pero me gustaba robarles las muñecas a mis primas, tenía algunos gustos que me hacían distinto para el resto. De hecho, me acuerdo que tenía que esconderme para jugar con las Barbies, porque si mi papá las veía me pegaba y me re...

7 Respuestas a “Tomás, 25 años, Chile”

  1. mario 22 mayo 2012 12:21 pm #

    Emoción, algo parecido viví yo, aunque igual la soledad siempre a uno lo ronda, el mundo gay para entenderlo hay que serlo, felicidades que te depare esta vida y adelante!

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  2. Diego 22 mayo 2012 13:16 pm #

    Tomás!
    Muchísimas gracias por tu testimonio, en verdad fue un agrado poder leerlo.
    Pude verme reflejado en varias líneas de lo que escribiste, y me impulsa a dejar los miedos de lado, y hacerme cargo de MI vida y de lo que quiero para mi futuro…

    Como dice Cerati ” Gracias Totales”!!!

    Diego, estudiante, también católico (lo cual a veces siento me complica las cosas), formado en Colegio de hombres, y con una familia bien “de Iglesia”, con hartos amigos, intereses y hobbies; pero que aún no se atreve a “salir del clóset” (aunque me carga esa frase) hahahaha

    Un abrazo.

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    • pestañas 22 mayo 2012 13:19 pm #

      Hola Díego, te contamos que estamos organizando un nuevo Taller Joven Confundido, donde la temática principal será “salir del closet”. Te invitamos a leer más al respecto y postular.
      Saludos,
      Equipo JC

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    • Tomás 27 mayo 2012 19:01 pm #

      ánimo diego, y todo tiene su momento… no tienes q sentirte presionado por “salir del closet”… en mi caso yo me demoré muchos años en contarle a mis mejores amigos. Quizas fue demasiado, pero creo que vale la pena esperar al momento adeacuado para hacerlo, cada uno sabe cuando… y que tu religión no sea un impedimento para vivir tu vida, se pueden conciliar las 2 cosas, al fin y al cabo nadie eligió ser gay, y Dios lo sabe.

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  3. Felipe 3 junio 2012 12:38 pm #

    Hola Tomás como estas. Mira, la verdad es que primera vez que entro a esta web y es super interesante. Conoces la vida de otros y de como esas experiencias se relacionan con la de uno.

    Tu historia en particular se asemeja bastante a la mía, y me doy cuenta siempre de lo mismo, que es un proceso. Uno no pued hacer lo que los otros te digan que hagas, apurado, sin pensar las cosas y con vehemencia. Lo único que puedo decir, es que el momento justo, preciso, es el que uno siente cuando debe contarlo o darse cuenta de si realmente eres homosexual.

    Un abrazo, Felipe.

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  4. marco 6 diciembre 2012 18:10 pm #

    El final, lo mejor de la história :)
    me encantó .

    abrazos.

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  5. Nestor 6 diciembre 2012 20:25 pm #

    Buenísimo, sin mayor comentario, bueno en verdad.

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