Diego, 20 años, Valparaíso.

La verdad es que encuentro esta página muy buena. He leído varios testimonios y me recuerdan mucho a como era yo antes.

Cuando pequeño nunca sentí que era homosexual, de hecho, hacía lo mismo que mis compañeros, le daba besos a mis compañeras, jugaba con ellos a las cartas, teníamos juntas de curso y todo. Hasta que a los 12 años con un conocido cercano tuve el primer encuentro sexual. Sinceramente, aunque no me crean, no tenía idea de lo que estaba haciendo. A los 12 años no puedes decir que andas pololeando porque en verdad no se puede, pero si, fue una especie de relación con este tipo de varios meses, pero al final no pasó a mayores. Desde ese momento que quedé con la bala pasada, no es “correcto” que dos hombres se toqueteen y menos que tengan relaciones sexuales y sobretodo en mi contexto socieconómico, familia pudiente, católica y de derecha, por lo tanto los homosexuales no tienen cabida en mi círculo cercano… o eso pensaba yo.

Estuve eternamente enamorado de una niña de mi paralelo hasta como 6 básico y rallaba la papa con ella. Y nuevamente aparece otro hombre en mi vida, un compañero de curso ahora con el cual todo fue muy rápido. Al principio era sólo descarga sexual, sí, hasta como los 17 años, cuando él decide pedirme pololeo en nuestro viaje de estudios. Yo la verdad es que estaba demasiado feliz, lo quería mucho y me hacía feliz. Y así fue hasta que en IV medio me cagó con una mujer y me dijo que la homosexualidad no era para él y al día siguiente estaba pololeando con una niña de mi colegio. Sí, fue triste, demasiado, una decepción amorosa rancia. A todo esto, mi mamá y mi abuela ya cachaban un poco la onda. Me pillaron como en I medio metido en chats para conocer hombres y me mandaron al psicólogo.

Ahora sí que viene lo complicado. Durante el 2010, que fue el año post IV medio, estuve solo y con una pelea mental increíble de determinar si era o no era homosexual, en verdad, si quería o no quería serlo. Yo también soy católico y pertenezco a un movimiento católico demasiado practicante y cerrado, por lo tanto decidí callar y hacer mi vida heterosexual, por el bienestar de mi familia y por el de mi ambiente psicosocial. Al principio lo toleré bien, super bien, hasta yo estaba convencido de que era hetero. Iba a fiestas con amigos y me agarraba minas, hablaba de la mina rica que la quería para mi y blah blah blah. Hasta que tuve la oportunidad de tener relaciones con una chiquilla. Simplemente no pude. Me paré y me fui.

Comenzó nuevamente la batalla campal en mi mente y mis amigos me preguntaban de por qué no lo había hecho, mi argumento fue mi catolicismo extremo, pero claramente era porque soy homosexual. Al día siguiente me metí al chat homosexual porque necesitaba hablar con alguien. Así apareció un tipo en Miraflores, en Viña, que simplemente me cautivó. Demasiada determinación. Hablamos toda una tarde y quedamos en que nos íbamos a juntar. Nos juntamos dos veces y luego de un poco tiempo me mandó un inbox diciendo que para él era peligroso esto, que sabía que se iba a enganchar demasiado de mi y que él no podía porque sus papás odiaban que él fuera gay y porque no tenía tiempo por la universidad que tenía que terminarla rápido. Ahí fue que pensé esto no puede ser. Me la jugué, lo seguí, perseveré hasta que en Marzo de este año, me dijo no puedo más, me tienes loco, ¿quieres pololear conmigo? Y yo claramente le dije que sí. Hoy llevamos dos meses y la verdad es que estamos demasiado contentos.

El tema con mi familia es aparte. Decidí contarle a mi mamá y abuela de que efectivamente era homosexual. Se los dije muy tranquilo y con toda sinceridad, mintiendo un poco en el ámbito sexual, pero en el fondo lo que vale del mensaje era mi homosexualidad. Mi mamá me abrazó y me dijo te voy a amar igual. Mi abuela llorando me dijo no me interesa, mientras saques tu carrera adelante yo te voy a apoyar siempre. Y sí, fin. Así terminó mi batalla mental sobre mi homosexualidad. Tuve la suerte de que mi familia me apoya, aunque mi papá y hermana no saben, pero algún día sabrán. Mi pololo viene a mi casa, comemos juntos, vemos películas juntos en el living, mi mamá se sienta a comer con nosotros a veces, nos cocina, me deja ir a su casa, irme a Santiago con él y todo.

Sólo decirles que la felicidad es de uno, en este caso, mía. No podemos andar buscando y accionando para hacer felices al resto. Nuestra vida tiene que ser la autorrealización, ser nosotros felices sin importar lo que opine el resto. Si tu sientes verdaderamente que eres homosexual, DILO! no somos distintos, somos iguales. No somos menos personas porque nos gusten las personas del mismo sexo. Todos tenemos derecho a ser felices y nadie nos va a ayudar a ser felices, sólo nosotros mismos.

Mi mensaje es que no tengan miedo, la sociedad está cambiando, el mundo cada día acepta más a los homosexuales porque se dan cuenta de que no estamos enfermos o somos distintos.

Hombres y mujeres que lean esto, hay que ser valientes, hay que saltar al abismo, que la felicidad sí existe y lo más importante es que la felicidad y el amor no miran si eres gay, lesbiana, transexual, heterosexual, etc… Simplemente llega y entra.

Espero que les sirva mi testimonio, se que no todos las mamás o papas son iguales, pero tenemos que apelar a nuestra sanidad mental y ganas de ser felices.

Un abrazo a cada uno :)

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3 Respuestas a “Diego, 20 años, Valparaíso.”

  1. Alexis 21 mayo 2012 18:23 pm #

    Diego, que lindo tu testimonio. Yo tengo que ir ahora por eso de contarle a mi familia mas cercana, y me sentí algo identificado….
    Un abrazo

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  2. Francisco 23 mayo 2012 3:05 am #

    Gracias Diego por tu mensaje, me siento bastante identificado con tu relato… es complicado lo del ambiente conservador, tanto en mi época de colegio como ahora la universidad (imagino que sabes cual puede ser).

    La verdad leí tu historia varias veces, me alegra saber que al final es posible encontrar un poco de felicidad y saber que no estoy solo, porque eso último es lo que mas me ha afectado… es problemático pensar que no se puede encontrar apoyo ni en mi propia familia.

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  3. Fran 5 julio 2012 2:08 am #

    Que bonito que seas feliz, creo que arriesgarte fue la mejor decisión y la que todos deberíamos tomar. “No podemos andar buscando y accionando para hacer felices al resto. Nuestra vida tiene que ser la autorrealización, ser nosotros felices sin importar lo que opine el resto”. Me gusto esto que dijiste, a veces tenemos que pensar un poquito más en nosotros.

    Un abrazo desde la misma ciudad mágica.

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