Niko, 21 años, Santiago

Hola a todos. Me llamo Niko, y esta es mi historia.

No sé realmente cuándo me empezaron a gustar los hombres. Durante mucho tiempo tenía sensaciones extrañas y dudaba acerca de mi sexualidad, al menos desde la media.

Tuve una polola, con la que no duré mucho, y eso un poco despejó mis dudas. “Soy hetero” me dije. Pero detrás siempre estaba esa duda carcomiéndome y que no me dejaba tranquilo. Además, mi familia (muy cristiana y conservadora) siempre hacía comentarios acerca de la homosexualidad que eran por decir lo menos, reprochables. En especial mi mamá. Por eso, por muchos años me reprimí y negué que me gustaban los hombres. Salía con chicas, no muchas, pero de vez en cuando algo sucedía. Pero siempre había en mi algo que me decía que algo no cuadraba.

Fue para cuando cumplí 20 cuando por fin decidí ir a una disco gay por primera vez en mi vida. La curiosidad no me daba más, y tenía esta duda que necesitaba sacármela de encima. Resultó ser una noche inolvidable. Por primera vez besé a un hombre, y esa sensación de cosquilleo intenso que no había sentido con alguien más me dio la respuesta que buscaba. A partir de ahí todo cambió. Antes era un chico tímido y retraído, pero al tener seguridad de esta parte de mi, me volví seguro, cambió mi humor y me empecé a mostrar tal cual era, sintiéndome bien conmigo mismo. Salí con algunos chicos hasta que empecé a pololear. Todo era maravilloso, no cabía en mi felicidad. Pero había un tema pendiente, que era contarle a mis padres.

En realidad, ellos me encararon. Sabían que había algo raro, que algo me había pasado que había cambiado tanto en un par de meses. Les conté, y vino la crisis. Mi padre me envió al psicólogo y mi madre no me habló por un tiempo. Mi hermana no sabía (o sea, eso creían mis papás… para mí, fue la que más lo tuvo claro de siempre), y los roces con todos comenzaron.

Producto de esto terminé, y el único apoyo que me quedó fue mi psicóloga, a quien agradezco haberme mantenido cuerdo mientras duró todo el proceso. Ella le ayudó a entender a mi padre que esto no es una enfermedad, y me dio las herramientas para hacerle frente a mi mamá y empezar a curar las heridas. Nunca voy a olvidar cuando una vez, intentando bajarle el perfil al tema, usé la palabra “crisis” para referirme a mi problema familiar. Ella me calló y me dijo “no le digas crisis. Para tu familia esto es un terremoto, tómalo como tal y hazle frente. No es fácil, pero puedes salir adelante”. Y estaba en lo cierto. Por como eran mis padres, esto era un gran remezón en sus vidas y en la mía, y estaba en mí y en ellos tomar las riendas del asunto para seguir en paz unos con otros. Al final, el amor que nos tenemos hizo que pudieran entenderme y aceptarme.

Quizás pase mucho tiempo antes que pueda presentarles una pareja, pero lucharé por ello, y por que un día podamos sentarnos en la mesa todos, y que esto deje de ser tema. Que seamos personas sin etiquetas.

Ahora estoy en Barcelona, ya va casi un año de todo lo que les conté. En un par de meses vuelvo a Chile, y si bien la distancia ha sido difícil, ha sido parte del proceso para sanar. Yo incluso he cambiado mucho más. Aquí el ser gay o no, no tiene tanta importancia. No es el paraíso gay del carrete y el libertinaje, de hecho, es muy normal en ese sentido. En lo que sí es un paraíso, es que puedes ser tú mismo, sin que el ser gay sea un tema, y eso me ha ayudado a encontrarme en otros aspectos a los que no les dedicaba tiempo por sentir que llevaba un letrero luminosos sobre la cabeza diciendo “soy gay”. Quizás hacia eso vamos en nuestra sociedad, a quitarnos las etiquetas para poder encontrarnos tal cual somos, más allá de nuestra orientación sexual. Pero para eso hay que luchar, y por todos aquellos que aún tienen miedo y no pueden ser ellos mismos, lucharé.

Nos vemos en julio =)

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Cristián, 19 años, Santiago
Antes que nada me encantaría felicitarlos por lo que han construido. Llegué a la página un día por simple casualidad, y desde entonces no he parado de leer lo que muchos han escrito, pero sólo hasta ahí, ahora me gustaría poder contar lo que me pasó a mí, y qué es lo que me pasa en este momento. ...
Felipe, 20 años, Temuco
Hola, mi nombre es Felipe, tengo 20 años, vivo en Temuco, soy el menor de 3 hermanos y esta es mi historia. Desde de una edad muy temprana me sentí distinto en cuanto a mi sexualidad (y en gustos en general), de pequeño nunca sentí que encajaba en la horma de lo que se suponía que era lo “normal”. Q...
Francisco, 23 años, Chile
Hola a todos!!! Junto con saludarlos quiero darles mis felicitaciones y agradecimientos por la ayuda que brindan a todas las personas que necesitan orientación y apoyo, creo que lo que hacen es maravilloso y espero con mi historia aportar un granito de arena a las personas que pasen por algo parecid...

3 Respuestas a “Niko, 21 años, Santiago”

  1. José 3 abril 2012 20:07 pm #

    Me encantó! Ojalá que todo resulte bien con tu familia cuando vuelvas, y que choro haberte ido a Barcelona por un tiempo. Yo lo único que quiero es irme a Barcelona o Madrid a estudiar, no por el tema gay ni nada, pero me encanta jaja.
    Saludos,
    José

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  2. LaPekeñaGusz 5 abril 2012 13:45 pm #

    Que bueno Leer este tipo de historias en donde se pasa la Tormenta con paciencia, tiempo al tiempo para todo lo que puedas emprender y claramente tenemos que unirnos nosotros mismos para evitar que se nos encasilles y que nos etiqueten de mala forma…..dependera de como nos sintamos nosotros para que lo vean los demas…

    te mando un gran abrazo a la distancia y te necesitamos en Chile para seguir con nuestra tarea de educar a nuestro pais tan analfabeto en el tema Homosexual.

    besos

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  3. Albert 17 septiembre 2012 19:11 pm #

    antes de leer el párrafo de Barcelona imaginé que eras tú XD. Ahora a terminar de leer.

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