Rodrigo, 26 años, Quinta Región

Aprovecho esta oportunidad -de la cual estoy muy agradecido- para desahogarme. Tengo 26 años y soy homosexual, aún habito en el closet pero tengo un pie afuera y los planes de salir pronto. Sin embargo, la soledad o su mero recuerdo son algo tormentoso. Creo que es algo por lo que todos pasamos alguna vez. Les pido no me juzguen, escribo desde la inexperiencia y el recuerdo de un horror, esta es mi historia:

Siempre supe que era gay, pero hacía mis esfuerzos para que no se notara, buscaba en el colegio y parte de la universidad mujeres que nunca me pescarían para poder ocultarme. Jamás pensé en decirle a alguien. ¡Si hasta mis planes para mi vida correspondían básicamente a ser un viejo reprimido! ¿No es muy alegre? ¡Hey! Hasta mis 24 era una opción seria y la ruta a seguir.

Todo cambió cuando me hice amigo de un chico de mi Universidad, pero de otra carrera. Nos conocimos en un viaje a Santiago por la universidad y lo único que recuerdo de ese día es cómo dormía en el bus y yo me daba vuelta ocasionalmente para mirarlo. Con él, comenzamos en la terraza a fumar un cigarro por las noches y conversar de la vida. Debo reconocer que era -y aún es- muy atractivo y que me gustaba bastante, pero nunca pensé que nada podría pasar, después de todo no estaba dentro de mis planes ser feliz.

Un día, para mi sorpresa este chico me confesó su homosexualidad… yo le di mi apoyo y amistad incondicional y aumentamos la frecuencia de los cigarros en la terraza y alguna salidas a tomar café a Starbucks. Este fenómeno despertó en mí el deseo de contar algo que estaba reprimido… por primera vez en mi vida me pregunté sobre la felicidad y ejercer mi derecho a expresar mi sexualidad.

Le conté, me ofreció su ayuda… lo aceptó con mucha empatía, en ese momento pensé que mi vida sería más fácil, pero me equivoqué enormemente. Era el comienzo de un tormento que no avisaría cuando iba a llegar…

Mi momento más feliz fue cuando en la terraza, me comentaba que en su práctica (es profesor, igual que yo), estaba con mucho sueño y con suerte podía sostener el plumón. Al contar la anécdota el ladeaba su cabeza hacia mi hombro, no hubo prácticamente ningún contacto, pero lo presentía, yo le gustaba, al menos un poco.

Esa noche, utilicé mi mayor virtud en función de conquistarlo, le escribí un poema (si, es extremadamente mamón, pero en mi defensa diré que ante la falta de experiencia fue mi mejor opción)… le dije que me gustaba y quedamos de salir.

Fuimos a la playa, estuvimos cubiertos por planchas de madera en una construcción y las sombras de una atardecer, conversamos un rato y yo me quebré… le pedí darle un beso (si, debí robárselo), le pedí abrazarlo (si, no debí preguntarle)… recuerdo haber derramado algunas lágrimas, pero estaba feliz, me sentí yo mismo, sentí por ese momento que mi vida tomaría un rumbo glorioso… pero me equivoqué y por mucho. Esa noche quedamos de juntarnos al día siguiente.

Ese fue nuestro último encuentro serio, me evitaba en los pasillos, no respondió mis mensajes y me bloqueó algunas opciones en su perfil de Facebook.

Yo quedé devastado… lloraba todas las noches, y lo peor de todo, es que no tenía nadie a quien contarle, nadie que me entendiera, la única persona que sabía no quería conversar conmigo, “la cagué, la cagué”, “yo no puedo ser feliz”, “me odio por ser tan idiota”, “¿yo besaba mal?”, “¿Me mostraba muy desesperado?” me repetía una y otra vez en mi cabeza…

Mi primer beso se había convertido en el peor recuerdo de mi vida. Todavía lloro cuando recuerdo el momento.

Por más que quise y traté de odiarlo, no pude: me había enamorado. Pero decidí “cortar por lo sano”, lo eliminé de cuanta red social existía y traté de eliminar su recuerdo… aunque en vano soñaba que me pidiera perdón. Verán, el lugar donde nos juntamos queda de camino a mi casa. Cada vez que pasaba por ahí me apretaba un dolor en el pecho que me quemaba por dentro… un detalle, elegir bien los lugares.

En un arranque de desesperación y falta de autocontrol le cuento a una profesora de confianza lo sucedido… habría sido su ayudante desde el semestre pasado. Ella, con mucha paciencia y tacto me ayudó, y me presentó a otro ayudante, también gay, que estaba magister y compartía la misma carrera que yo había elegido, teníamos mucho en común.

Él me ofreció su ayuda y poco a poco nos hicimos amigos. Hasta que olvidé a mi “primer beso” y el ayudante de magister se transformó al cabo de dos meses, en mi primer pololo y mi primera vez.

De él no tengo nada malo que decir, me amaba tanto como yo a él, fue siempre caritativo y protector, y no me dio más que buenos recuerdos. Pero una relación no puede funcionar cuando ambos estábamos en el closet y quienes sabían eran un par de personas. Entre ellas, mi profesora, lo cual si lo piensan es bastante raro.

Soy hijo único, por lo que mi independencia fue siempre más retardada y mi madre me controla mucho, por lo que una noche tranquila siempre fue imposible. Eso impacientó a mi pololo y generó en mí una reacción nerviosa en la piel… cuando pasó eso, mi pololo me ofreció terminar el 23 de diciembre y yo estúpidamente acepté. Pesó más la imagen que mis padres tendrían de mí, que mi propia felicidad. No nos volvimos a hablar.

Las cicatrices en mis manos desaparecieron, los momentos felices se esfumaron y yo volví a tomar el camino de la represión. Encontré la panacea para aquello, los estudios. Me sobrecargué de carga académica y aproveché mi tiempo libre en un voluntariado (un preuniversitario donde hice buenos amigos) y con todo lo que tenía que hacer no tuve tiempo para pensar en la felicidad… Hasta mi titulación.

Cuando me titulé, planeaba mis estudios de postgrado, para lo cual necesitaba, debido a mi elección vocacional, muchos libros (desde pequeño he invertido en aquello, leo mucho y mi biblioteca es un orgullo y monumento a mi compromiso con el saber y el conocimiento). Mis padres me regalarían un viaje a Buenos Aires para turistear un poco y comprar libros libres de impuestos.

Con el viaje vendrían preparativos ocultos a mis padres y con la ayuda del todopoderoso Google busqué locales para “ser gay”, aunque a mí me gusta decir solo: “ser”.

También creí que era el momento de decirle a mis tres mejores amigos (heterosexuales todos) del preuniversitario. Dos razones me inspiraban a hacerlo: La primera y más importante, es que confiaba en ellos y la segunda, no paraban de “hacerme gancho” con alguna que otra chica para que “me hiciera hombre” -cuando eres gay es mejor no esconder tu virginidad, así evitas situaciones incómodas y terceros involucrados-, aunque en broma, es extremadamente doloroso.

Cuando les conté fue un chiste. Uno de ellos no podía creerlo y durante los primeros 20 minutos pensaba que era una joda para Video Match… pero me aceptaron, de a poco. Al principio es incómodo y sientes que te están evitando. La primera semana me sentí un paria.

En ese intertanto volví a tomar contacto con “mi primer beso” por medio de las redes sociales que yo había cerrado, necesitaba desesperadamente conocer gente como yo, esperaba que él me ayudara.

Junté valor para hablar con mi ex pololo, pero fue insuficiente y no me atreví, sentí vergüenza de lo que hice.
Volviendo al viaje, cuando fui a Buenos Aires, fui feliz, libre y caminaba por la calle de manera distinta, fui a discos y locales gays, bailé con hombres (por primera vez), conocí gente espectacular y recibí el mejor consejo de mi vida, el cual se los paso a ustedes en la esperanza que les ayude tanto como a mí: Tú te mereces la felicidad y debes hacer todo lo posible por conquistarla.

Cuando retorné, volví a usar “la máscara” y una vez más lloraba todas las noches… es momento de salir, comencé a acrecentar la cantidad de personas que sabían y a ponerme en contacto con otros gays.

Ahora, esta parte es una suerte de queja pública, ¿qué onda que ustedes tratan mal al cabro que recién sale del closet? ¡Más empatía por favor! he recibido desde bromas crueles, preguntas fuera de tono y hasta insultos. Uno me dijo que debía ir mejor a un psicólogo porque él no podía ayudar (más bien no quería, me mandó a la mierda de la manera menos educada posible)… Cuando uno sale del closet lo único que quiere es desahogar sus penas, tener un hombro amigo sobre el cual apoyarse, eso no cambia si eres hetero u homosexual, y mejor con alguien que haya pasado por lo mismo.

Después del viaje retomé contacto con mi ex (me armé de valor cuando supe que estuvo muy mal), aclaramos algunas cosas y, como siempre, me trató bien. Fue bastante grato recordar el pasado y dejar las cosas claras. En general, ahora estoy mejor, aunque confieso que no puedo evitar derramar algunas lágrimas cuando recuerdo esto, es doloroso pensar que son los momentos tristes de tu vida los que te forman como persona.

Les reitero el consejo que adquirí en Argentina, Hagan todo lo posible para conquistar la felicidad, esta weá duele, al menos es mi experiencia, pero he renovado las esperanzas de poder alcanzar un objetivo que debe estar primero, no por ser homosexual, sino por ser un ser humano. La clave está en el ser… yo soy y nadie me va a reprimir más, sobre todo yo.

Ser gay significa que para tener vida privada, tienes que hacer un gesto público y atravesar por la difícil ruta de la aceptación pública. He planeado decirle a mis padres cuando todo esté más tranquilo en el hogar y se solucionen otros problemas, he de conquistar mi independencia, y he de recuperar los años de mi vida que pasé dentro del armario. Espero que esta experiencia pueda ser de ayuda, no es una historia feliz, pero creo que el ser gay te obliga a ser necesariamente más fuerte, una fortaleza de la que quiero apropiarme.

Saludos, que tengan una buena vida, estoy empecinado en tenerla.

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Teresa, 21 años, Santiago
Mi nombre, es Teresa, tengo 21 años, hace 2 mantengo relaciones lesbicas, pero solo desde los 13 siento cosas por mujeres, aunque solo ESTE AÑO aprendí a reconocerle a mi entorno mi orientación, aún así mi vida sigue siendo engorrosa... Una vez cuando yo era niña, mi papá lanzó un comentario supe...
Violeta, 15 años, Santiago. Chile
Es difícil contar esto, pero siento que lo necesito... Partamos cuando tenía 12 años, estaba enamorada de mi mejor amiga, la encontraba la mejor persona que pudiera existir. Con ella di mi primer beso, pero me di cuenta que me daba miedo estar con ella, ya que me había recién cambiado de colegio (el...
Sergio, 17 años, Viña del Mar. Chile.
Bueno, no sé por dónde empezar. En primera instancia quiero agradecerles por este espacio, apenas lo vi sentí la necesidad de compartir mi experiencia, quizá algunos se sientan identificados, a otros quizá les ayude, etcétera. Todo comenzó el año pasado, no voy a decir que siempre fui gay porque ...

18 Respuestas a “Rodrigo, 26 años, Quinta Región”

  1. Andrés León 1 febrero 2012 13:26 pm #

    Me impacto mucho tu historia, es dificil ser gay, no todo es facil para nosotros, pero siempre tenemos que sacar fuerzas de donde sea para seguir luchando. A mi no me ha ido muy bien con respecto a relaciones y ese tipo de cosas, no soy quizas el mas indicado para darte un consejo pero lucha amigo, cuando tengas pena y llores, trata de levantarte, despejate piensa que viene algo mejor y que pronto estaras bien. Habla con tus viejos… yo hace un par de meses le conte a mis padres, estaba listo para irme con maletas hechas y todo, mi mama siempre ha sido una mujer dura, recta para ella es el hombre y la mujer, marido y mujer, le conte, lloro!! sufrio!! pero mas sudria yo!!! escondido. Gracias a su comprension y amor madre lo supo entender y hoy estamos mejor que nunca… pero sigo soltero aveces a mis 23 años creo que me quedare solo y reprimido, pero siempre busco la forma de cambiar mi animo pararme y seguir luchando, fuerza amigo mucha fuerza!!!

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    • Rodrigo 1 febrero 2012 14:07 pm #

      Gracias Andrés. Si, el tema con mi madre es igual, es muy conservadora y tradicional y estoy seguro que cuando le diga me dirá que es su culpa porque no rezó suficiente por mí. Siendo ateo, eso me causa bastante dolor.

      Gracias una vez más por sus fuerzas.

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      • Andrés León 1 febrero 2012 15:22 pm #

        mi madre es religiosa y muy conservadora al igual que la tuya, me dijo en esa oportunidad:

        – siempre lo he sabido, solo que nunca lo quise aceptar y rogue por que todo sea diferente y no fue asi.

        Antes de contarle tenia muchos problemas con ella, con mis salidas, con mis amistades y todo, pero despues, ella confio en mi y ya estaba tranquila, porque sabia que yo no hacia nada mas que estar bien y feliz al no tener que seguir escondioedome de ella y de la sociedad.

        un gran abrazo Rodrigo… ya podremos estar tranquilos algun dia :)

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  2. Carlos Andrés 3 febrero 2012 14:32 pm #

    Me emocionó tú historia soy menor que tú pase por lo mismo, tiempo atrás, con el tiempo te das cuenta que lo que importa es buscar la felicidad y disfrutar de esos momentos porque felicidad no es eterna, y son momentos que tenemos que luchar por conseguir. Me gusto mucho para tener una vida privada hay que hacer un gesto público! Mis más sinceros saludos y tiempo al tiempo.

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    • Rodrigo 3 febrero 2012 20:54 pm #

      Lo de la vida privada y el gesto público no es mio, es de un libro “Homografías” lo recomiendo totalmente.

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  3. Victor 3 febrero 2012 17:01 pm #

    Que interesante tu historia. Pero lo bueno es que decidiste ir por tu felicidad y eso es lo mejor.
    No te conozco, no se quien eres, no se nada de ti, pero lo que tenemos en común (ser gay y buscar la felicidad) me hacen desearte lo mejor en tu vida y que conozcas una persona que te ame tanto como tu lo vas a amar.

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    • Rodrigo 3 febrero 2012 20:56 pm #

      Los mismos deseos para ti Víctor.

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  4. daniel 3 febrero 2012 21:28 pm #

    ME QUEDE SIN PALABRAS ES MI HISTORIA TAMBIEN SALI A LOS 26…… NO SE QUE DECIRTE QUE SI QUIERES Y TIENES LAS GANAS ACA TIENES UN AMIGO Y UN HOMBRO PARA SALIR A CAMINAR Y CONVERSAR DE TODO ,LO QUE SE NOS VIENE.

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    • Rodrigo 4 febrero 2012 23:40 pm #

      Gracias Daniel. Salir a caminar siempre despeja la mente… aunque soy de los que se tropiezan con la misma piedra.

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  5. IGNACIO 4 febrero 2012 17:49 pm #

    yo tengo 23 , nunca he estado con un hombre, lo que más quiero es compartirlo con alguien , pero me siento super solo, fantaseo en el que el día de mañana podré estar con otro hombre, leal e incondicional, da igual que estemos ocltos , de hecho prefiero que sea así y disfrazarlo de amistad. Me gustaría seguir en contacto contigo :)

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    • Rodrigo 4 febrero 2012 23:43 pm #

      Superar la soledad ha sido (más bien: es) lo más difícil, sobretodo cuando tus padres no lo saben y aún te controlan un poco. Perdona mi ignorancia, pero no manejo el término “ocitos”.

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      • Andrés León 5 febrero 2012 21:55 pm #

        rodrigo quiso decir acultos no ocitos xd… animo animo animo :)

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  6. jorge 10 febrero 2012 0:36 am #

    animo compadre, solo tiempo al tiempo

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  7. ex-preusm 16 febrero 2012 16:14 pm #

    Interesante su historia tío.

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    • Rodrigo 9 marzo 2012 11:54 am #

      trágame tierra…

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  8. Pedro 24 diciembre 2012 16:50 pm #

    uuf que deja vu mas loco, jajaja siii mi vida a sido parecida a la tuya, salvo algunas pequeñas cosas, es raro saber que no estoy solo, siempre he sentido que todo el mundo me lleva una gran ventaja en la vida, pero veo que cada uno tiene su ritmo para las cosas, ¿nunca has sentido que se te fue la vida?, yo si, aunque tengo 25 años… me gustaría conocerte, es realmente interesante saber que hay otros como yo… saludos!!

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  9. Condor 21 julio 2014 23:40 pm #

    Mi estimado amigo solo se decirte que cuentas con un amigo y solo se darte un gran abrazo y te deseo lo mejor de lo mejor y que realmente que te vaya muy bien y ten presente que mientras no hagamos daño a los demás debemos seguir amando…..

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  10. Felipe 7 agosto 2015 23:56 pm #

    Que hermosa historia amigo! , me siento tan identificado en tantas cosas, tengo 22 y aun no logro salir del closet y tampoco le veo solucion muy cercana. Yo a diferencia de ti no soy hijo unico, pero si soy el “hijo regalon” lo cual es una carga tremenda ya que de solo imaginar la decepcion para mis papas me pongo muy temeroso. Me empeze a cuestionar hace solo un par de años cuando me di cuenta que miraba mucho a un amigo cada vez que me invitaba a quedarme a su casa para jugar playstation, cada vez que el me acompaña a algun lado solo estamos los 2 y el resto del mundo no interesa, desde ahi empeze a poner en duda mi sexualidad, hoy en dia me considero bisexual aunque tengo preferencia hacia los hombres, los miro mucho en la calle y en el gimnasio. Espero que te este yendo bien en tu vida, yo tambien anhelo algun dia armarme de valor para primero aceptarme a mi mismo como lo que soy realmente, y luego para contarlo y luchar para ser feliz. Un gran abrazo, me dio mucha esperanza tu testimonio, mi historia es muy parecida a la tuya(de hecho la mande en este sitio haciendo algunas preguntas pero quizas no la recibieron o no la publicaron porque estaba mal redactada o cualquier motivo) y me gusto mucho tu frase acerca de buscar la felicidad, la recordare cada vez que este triste en mi pieza por este motivo. Bendiciones.

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