Nicolás, 21 años, Santiago Centro

En primer lugar, muchas felicitaciones porque existan instancias como éstas, ayuda bastante leer estos testimonios. Bueno, acá aporto mi granito de arena….

Me llamo Nicolás, nací en una ciudad de la VI Región en el seno de una familia muy unida de valores tradicionales. Soy hijo único y fui criado por mi mamá y mis abuelos, además de ser muy querido por mis tíos maternos. Mi infancia fue muy feliz por ello. Y luego vino el colegio y la universidad, donde era el “niño modelo y perfecto”. O eso creían, porque no sabían que pasaba conmigo.

Nunca me llamaron la atención las mujeres en mi adolescencia; yo veía a mis compañeros de colegio pololear y todos los demás con ellas, pero a mí ni cosquillas. Al contrario, siempre miraba hombres, pero era solo mirar en ese entonces. ¿Qué me está pasando, dije? Empecé a buscar información como siempre he hecho ante las dudas y me topé con lo de la homosexualidad. Y ahí me pregunté: ¿Seré gay realmente? ¿Qué dirían mis más cercanos? ¿Es una enfermedad, un pecado? Más encima, en el colegio la gente de un curso superior que me tenía envidia me hacía bullying diciéndome maricón. Así que era una verdadera olla a presión. Ahí fue donde me refugié en mi yo interior, especialmente en actividades culturales.

Bueno, llega el 2008, me había ido bien en la PSU. Es entonces cuando decido abandonar mi ciudad querida, mi casa de mis amores y memorias y  llego a Santiago a estudiar en una de las mejores universidades del país una carrera de prestigio. Conocí nueva gente, realidades, uniendo mis dos mundos, el de mi carrera con el cultural, intentando construir algo. Pero siempre con mi mochila. Intenté no darle importancia,  y así fue por años, llegando incluso a decirle al mundo que era hetero, por miedo a la reacción de la gente, pero en especial a mi familia. Y así fue hasta 2011.

En el año del bicentenario, junto con el terremoto, se empieza a derrumbar mi lindo pasado. Sufro la muerte de uno de mis seres más queridos, quien me crió, por lo que “el niño modelo” pasa a ser el “hombre de la casa”, y por ende  una nueva posición cargada de más memorias.

Luego, llega 2011, donde conozco a un tipo un año mayor del cual quedé prendado. Sentí algo que nunca había sentido. Nos fuimos conociendo, y bueno,  nos pusimos a pololear (mi primer pololo). Y ahí me dije: ¿Por qué me debo esconder? El ser gay no es malo, es una orientación sexual más. Y yo lo soy. Y decido empezar a salir del armario, primero con mis amigos. Reacciones de muchos tipos tuve, pero la mayoría fueron de aceptación.

Obviamente, siempre cuidándome de los homofóbicos, aunque las opiniones cada vez empezaron a importarme menos. Me empecé a sentir más libre. Y pese a que mi efímero pololeo terminó pésimo, era el impulso que necesitaba para perder el miedo. Ya se había iniciado el camino.

Y así pasaron meses de auto aceptación. Pero venia tarde o temprano literalmente la madre de las batallas; el contarle a mi mamá. Decidí hacerlo en una fecha de diciembre, antes de Navidad, aprovechando mi cierre de semestre.  Sin embargo, mi plan se adelantó el primer domingo de dicho mes.

Me dijo que estaba raro hace meses y empezó a hacerme preguntas varias de hipotéticas situaciones desastrosas hasta que hizo la clave; ¿Eres homosexual?, retumbó en las paredes del dormitorio. Guardé silencio pensando si decía la verdad o no; ante una nueva reiteración confesé todo. Se queda callada y empieza a armar el rompecabezas; frente a su cara de funeral salió a la luz el cómo me había descubierto, los años de silencio, mi relación con mi ex.

Fue duro para mí, pero a la vez me sentí liberado. Las caretas habían caído. Después me dice que no había que decirle a nadie, que le costaría aceptarlo, que no debo meterme en nada de defensa de derechos, marchas, etc,

Ahí le dije que estaba cansado del silencio, que lo mío no era nada malo y que prefería ser alguien asumido que arruinarle la vida a alguien con una doble vida de mentiras.

Días después tiene otra conversación conmigo; me dice que me ama, que siempre lo supo. Que puede ser que mi vida sea más difícil, pero mientras tenga buenos sentimientos y valores siga adelante. Lo que sí me pide es que me cuide y que ojala encuentre un buen hombre que sea mi compañero en las buenas y en las malas. Y ella, al igual que mucha gente, me encontró valiente; el haberle dicho no más al silencio, el haber roto las puertas del asfixiante closet. En fin, la verdad libera.

Ahora se vienen nuevos tiempos para mí. Puedo ser yo mismo. No sé qué vendrá, pero sé que ya podré afrontar todo sin miedos. Es por eso que comparto este testimonio;  no hay que estar en silencio, uno debe aceptarse como es, hay que romper las puertas del oscuro y aburrido closet para salir a un mundo de colores donde se pasa bien sin importar el qué dirán. En resumen,  ser uno mismo para ser feliz.

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Hola, les escribo porque es la forma en que mejor se expresarme y les quiero contar  mi historia, soy Francisco un hombre trans, mi verdadero nombre es María Francisca y  tengo 16 años. Al rededor de mis 10 ó 9 años me di cuenta que era diferente al resto, mi cuerpo empezó a cambiar, a desarrolla...
Juan, 22 años, Temuco. Chile
Pensé que ya me había "curado" de la homosexualidad. Pensé que esto era por la adolescencia, que primero estaba la familia y no yo. Pensé tanto que me olvide de que estaba viviendo lo que más odiaba. De la homofobia a la homosexualidad hay un solo paso, de decirles a mis amigos “qué asco ...
Nicolás, 25 años, Chile.
Antes de comenzar, me gustaría agradecer a esta página porque hace unos años atrás escribí por un gran problema del cual no supe cómo enfrentar y por el cual me gustaría que todos leyeran mi antigua entrada antes de poder entender todo esto. Dejaré el link de aquella vez que escribí a Joven Confu...

3 Respuestas a “Nicolás, 21 años, Santiago Centro”

  1. Hector 26 diciembre 2011 15:38 pm #

    Una persona muy valiente! Animo, el paso que distes fue lo mejor! Suerte en todo!

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  2. Alexander 28 diciembre 2011 22:58 pm #

    Nico, leí tu testimonio y, realmente, me sorprendí mucho porque es idéntico al mío, excepto en que yo aún no le cuento a mi familia.
    Fue muy valiente de tu parte haber hecho eso, felicitaciones! Ojalá nos podamos contactar para hablar de esa experiencia, ya que tengo pensado contarlo, saludos!

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  3. Juan 29 diciembre 2011 14:25 pm #

    Excelente testimonio, realmente una historia que tuvo de todos los ingredientes. Se nota que eres una persona valiente y luchadora, ahora puedes tener una vida buena :) Un ejemplo para salir del armario

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