Mario, 29 años, Putaendo

Desde muy peque me sentí “extraño” por decirlo de una manera, sin un sentido peyorativo, no me interesaban los juegos de niños, pelotear ni tampoco andar a empujones, tenía deseos por los hombres desde más o menos los 12 años, pero no sabía lo que me ocurría, según lo que leía en los libros de entonces era algo normal, algo que me hacía más especial, ya que tampoco fui un niño típico, siempre fui sobresaliente y en la manera de relacionarme con mi entorno.

Llegó la pubertad y la adolescencia y me ocurría lo mismo y con mayor impulso (era la edad), me aislaba de mis compañeros (hombres y mujeres), no participaba en educación física, me daba vergüenza, me escondía en los camarines, espiaba a mis compañeros del mismo sexo y los observaba desnudos, afortunadamente nadie nunca me pilló.

Viví toda mi enseñanza media reprimido por esa misma orientación que jamás conversé con mi familia ni mucho menos en el colegio, para no ser objeto de burlas. Debo confesar que tuve compañeros de colegio que me observaban (yo me daba cuenta) como extraño (ya sea porque sospechaban que era gay o yo los atraía, nunca lo supe).

Tuve además compañeros interesados en mi, pero que en realidad siempre ignoré, como una forma de negarme a mi orientación sexual que ya la tenía “clara” además los chicos que me gustaban eran heterosexuales. Por otra parte, mis papás no se referían de una manera muy abierta a los homosexuales, por eso nunca me atreví a tocarles este tema, ni mucho menos de mi. Mi padre siempre hacía comentarios homofóbicos, razón que me llevó a ocultarlo mucho más. Gracias al destino, que nunca he sido amanerado o me ha gustado vestirme de mujer así que nadie lo sospechó.

Llegué a la universidad y se me ocurrió estudiar una carrera donde la mayoría son mujeres y los pocos hombres que habíamos eran o no lo eran. Algunos de mis compañeros sospechaban sólo por el hecho de que no tenía pareja, porque no pololeaba y “no miraba a nadie”, lo escribo entre comillas, porque a más de algún chico miré, aunque lo disimulé muy bien.

Más adelante conocí a un tipo, que me gustó de frentón. Lo digo tajantemente porque así fue, no sé además cómo definirlo… me movió el piso, hubo atracción mutua, las miradas de él hacia mí, sus palabras, halagos, me acosaba, pero en buena onda, hasta me invitaba a su departamento a estudiar, hasta que llegó un día en que yo no pude más y le mostré mi lado tierno, nos toqueteamos, nos besamos, nos abrazamos… Pero no quise llegar más lejos, no supe por qué, no sé si fue algo incómodo o inapropiado o sentí que hacía algo incorrecto de acuerdo a lo que esperan los padres.
Luego de este episodio me alejé de él, no por completo, conversábamos de vez en cuando y estudiábamos no tan frecuente como antes, llegué donde mis padres ese verano pensando en lo que había hecho y me sentía culpable, obviamente no les conté nada y lo único que quería era olvidar ese 2003.

Pasó el tiempo hasta el 2007 cuando conocí a una mujer mayor, que me gustó, me interesó, nunca supe definirlo incluso hasta ahora, no sé como todo empezó, pero fue muy rápido, pololeamos casi tres años, me encamé por así decirlo, pero me confundí y fueron años terribles, porque quise llevar forzadamente una vida heterosexual. Afortunadamente para los dos eso terminó, técnicamente esa relación no tenía futuro, ya que al fin estaba re-convencido de que me gustaban los hombres y que la bisexualidad no iba conmigo. No me imaginaba ni me imagino dos relaciones paralelas, afortunadamente nunca lo sospechó ni mucho menos lo supo.

Para terminar y para que mi testimonio no se vuelva aburrido, puedo concluir y rescatar que:

1.- Es mejor estar solo en esos periodos de confusión y no hacer sufrir a nadie que pueda estar involucrado en esta relación y resultar dañado.

2.- Que habemos personas gay que somos especiales en el buen sentido y que se debe aceptar a las personas como son.

3.- Como experiencia personal, que uno tiene que valorar las personas que ama y quiere, siempre, y no cuando ya no están con uno (yo aún amo a ese chico a pesar que han pasado 8 años de esa experiencia).
Espero amigos de joven confundido publiquen mi testimonio y que le sirva a todos los jóvenes de Chile esta historia junto con felicitarlos a ustedes por tener una página para expresarse.

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Una respuesta a “Mario, 29 años, Putaendo”

  1. Condor 21 julio 2014 23:55 pm #

    Mi estimado amigo solo darte mucha animo y que sigas adelante y que el verdadero amor te hará muy feliz un abrazo y te doy lo mejor de lo mejor……

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