Leonel, 16 años, Providencia

De la depresión

Estaba acostado barajando mentalmente como podía ser más feliz porque me sentía triste, apartado de todo lo que algunos consideran que está bien y que significa ‘aprovechar la juventud’. Aunque no me gustan las fiestas ni los espectáculos masivos, me gusta salir de noche a caminar por mi vecindario, un barrio tranquilo de Providencia.

Me llamo Leonel, tengo dieciséis años. Creo que esta ya es la tercera o cuarta vez que mi soledad me juega en contra, a veces demasiado, muy poco preocupado de mí, a veces pensando que es más importante la imagen que proyecto que lo que realmente soy, muchas veces no preocupado de nadie, más que percatarme que no se escuchen mis llantos.

Estoy seguro, le grité a mi mamá cuando me dijo que yo no era gay y que era una cosa de la edad, hace tres años, hoy estoy seguro de que ella está mas nerviosa que yo, se le nota, no soy tonto. No es tonta, sabe que lo sé pero aún no tenemos ‘la charla’ en la que saldrán a la luz nuestros verdaderos sentimientos. Sin embargo, no es eso lo que me preocupa.

“Yo también” le susurré al oído a Miguel cuando me confesó que me quería, aunque era mentira, sabía que le tranquilizaría escuchar eso, un par de días después ya no le contestaba el celular, no le hablaba por internet y estaba ‘tapado en pruebas’, aunque se me olvidó que era enero. Creo que entendió perfectamente el punto, no me recriminó nada y eso es lo que más agradezco, pese a todo, no me da pena eso, porque siento que él es feliz y se lo merece, así, mil y un historias de sueños y amoríos que podrían haber sido, que si esto y aquello, que si yo fuese más lindo o él más feo…

A veces, cuando salgo a caminar y no sé en qué pensar, sencillamente me gusta ponerme a pensar en cosas tristes, así me sube el ánimo, me doy cuenta de que realmente no estoy tan mal y que todo podría ser mejor, aunque muchas veces me cuestiono a mi mismo qué es lo que busco, porque realmente ni yo mismo sé si como estoy ahora es lo mejor, seguramente me gusta ser un poco cabrón conmigo mismo y seguir llorando, no tanto para que se den cuenta, pero lo suficiente para acordarme que estoy vivo.

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Una respuesta a “Leonel, 16 años, Providencia”

  1. Carlos 2 diciembre 2011 13:51 pm #

    no se que se comenta en estas situaciones, nada más darte la fortaleza para que todo salga bien. somos vecinos de provi, así que aquí me tienes para lo que necesites! cuidate!

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