Herman, 23 años, El Salvador

He decidido cambiar, para bien. Para mejorar, al menos, eso creo.

Empezando con pequeños detalles, como  escuchar las canciones enteras, disfrutar la fantasía que esconde el sonido detrás de cada estribo de la música de mi gusto- que insisto tener un excelente musical taste, aunque muchos piensen lo contrario-. Otro cambio para mejorar, es que estoy empezando a comer verduras, que deberían llamarse aburridas en lugar, porque realmente lo son. No tienen sabor, es como sexo sin BJs, aburrido y sin sentido.

También, estoy tratando de limitar mi coqueteo, y erradicar esa horrenda práctica que tengo de coquetear en trenes, por más que ame a jugar encontrar miradas – de hombres, por supuesto-. Las limitantes no se reducen a los trenes, también en la web, y es que tengo que detener ese afán de conocer personas por medio de internet. Esto, a pesar de amar el internet y todas las herramientas que me ha dado para facilitar mi vida y comunicarme mejor, pero sobre todo por lo vergonzoso o embarazoso que puede resultar un encuentro no planeado (especialmente en Estocolmo, que es demasiado pequeño) después de haber intercambiado mensajes, o aún mucho peor cuando no se ha enviado un mensaje y no se ha logrado obtener una respuesta favorable, siendo el único consuelo que queda, el hecho que no soy de los que envía invitaciones indecorosas,  aún,  cuando puede ser que esa haya sido mi intención.

Aprovecho también para agradecerme, por haber sido previsor y depositar un cuaderno en mi bolso ARMANI -claro, algo de glamour debo tener, ser Gay es difícil! –  que me ha servido como receptor de mi inspiración, que me recuerda, al ritmo de George Michael (An easier affair) lo mucho que disfruto escribir, la falta que me hacía y que no he perdido el gusto, el ritmo, el toque en hacerlo.

Al final veo, y compruebo lo cíclico que soy, me niego por días, me quiero en otros, me puedo llegar a odiar, pero al final me acepto. Me acepté. Hay días que grabo shows, otros en los que duermo, unos en los que escribo, y, hay días… Soy cíclico, ahora lo sé.

Siempre que escribo, es porque algo bueno viene en camino, es como un síntoma de buen fortuna, o un buen presagio. A ello, le sumo el video que corre frente a mí, donde veo las hojas caer en este otoño sueco, hay algo que me indica que el inicio o el fin -depende de la perspectiva como dicen los amigos ‘mediollenistas’- de un ciclo, supongo que esa sensación resulta de la mezcla de la sesión perfecta de sexo de ayer en el Hilton-se los recomiendo, que vista más espectacular, todo Gamla Stan (usen google, ya verán que bello es) a tus pies, combinada con mi sangre etílica de lo ingerido, que me hace estar un poco fuera de sí.

Una sensación de fluidez de una u otra forma. Me pregunto si esta nueva etapa la seguiré llevando solo, como llevo haciéndolo por un año exactamente, o si por el contrario, tendré alguien que me acompañé como copiloto. No es que me queje, pero me gustaría volver a enamorar. No será una tarea fácil, finalmente he desistido la búsqueda y esperar que me encuentre, en algún lugar que no me lo espere, lo único que espero realmente, es que sea hombre, y que logre soportar mi humor y mis habilidades especiales.

Como aquella habilidad que tengo para espantar a las personas, espantar no de susto, sino de alejar a alguien. Curioso es el hecho, que la mencionada habilidad es directamente proporcional a mi habilidad para atraer a las personas, con mi encanto. Pero esa es una de las cosas que quiero cambiar.

Hoy, por ejemplo, tuve la posibilidad, estuvo en mis manos por un tiempo, de tener mi primera cita formal con Jake, un danés que reside en Suecia, guapo, alto, bello y joven. Escandinavo al fin. Pero como de costumbre, en estos temas, lo eché a perder. Cuando él finalmente se dejo seducir por mi invitación a cenar, aun cuando fue hecha varias horas atrás, le dije que ya la invitación había expirado y eso llevó a que  todo se tornara aún más extraño. Con lo extraño que de por sí rodea cualquier intento de una cita con un extraño, valga la redundancia. He decidido no buscar más el amor y dejar que me encuentre, tengo un año de no sentirlo, al menos en forma de estar en pareja. En este nuevo ciclo que estreno, rindo tributo a aquellas mujeres que me amaron, gozaron y disfrutaron. Gracias nenas, las quiero. Pero vean el lado positivo, casi me hacen str8 (me encanta usar el término de esta forma). Otras más afortunadas -y exclusivas me gusta agregar- pueden ahora decir que tienen un ex novio gay, un tema que sin duda dará de que hablar con sus amigas, ya sea solo por chismosear o para victimizarse de una u otra forma.

Sé que hay algunas de ustedes que me querrán más después de esto, otras que sentirán lo mismo -odio, amor, y/o cariño depende la persona. Y bueno, espero que aquellas con las que no hablo, no me hablen s{olo para decirme algún insulto, seguro más de una lo hará, no habrá manera de evitarlo. Pero sepan que esperare su correo, y lo responderé con el mayor de los gustos. Debo también agregar que si alguna amiga o alguna ex amante quieren tener un hijo conmigo, háganlo saber, porque eso sii seria una razón para estar con una mujer de nuevo, quiero ser papa y mis papas quieren nietos. No puedo asegurar que nazca heterosexual la criatura porque eso viene determinado de forma aleatoria, pero si puedo asegurar que tenga buenos genes y mi inteligencia.

Cada escritor tiene una gota de locura, y me encanta haber recuperado la mía, ser escritor me gusta. Además, que me parece fascinante y sexy decir que soy escritor (suma algunos puntos para sonar interesante en los dating websites también). No hay duda que somos los mismos envueltos en novedad, como dice mi querido Miguel. En fin, sorpresa.

Ser Gay no te hace menos persona, ni diabólico, ni pervertido, ni degenerado. Claro que llevar una vida heterosexual, es más fácil, más estable, políticamente correcto- en El Salvador al menos-; pero (siempre hay un pero, no?), tal vez no tan divertido, ni honesto y real para mí, para quien soy.
Rompan esos closets también.

Si no saben cómo, escríbanme, yo les ayudo. No están solos, ni enfermos.

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Estefanía, 19 años, Las Condes.
Hola, me llamo Tefa y bueno este es mi testimonio. Desde chica siempre me sentí diferente a las otras niñas, no me llamaba la atención lo que a ellas, pero pensé que era porque como solo tenía un hermano mayor estaba más acostumbrada relacionarme más con los niños, vengo de una familia bastante c...
Edward, 18 años, Bogotá. Colombia
Hola, un saludo desde Colombia a todos los que empezarán a leer mi historia. Quiero agradecer a esta página por permitirme contar mi historia, esto es realmente importante para mí, he estado leyendo las demás historias y son muy profundas y conmovedoras, me he identificado con muchas. Bueno, t...
Javiera, 18 años, Chile.
Conocerla jamás estuvo en mis planes, algo así jamás hubiera pasado por mi mente. El año comenzó igual que siempre, mismas personas, mismo ambiente. Lo primero que hacía el primer día de clases era ver si había algún compañero nuevo lindo pero no fue así. Ella llegó el tercer día de clases. La ve...

3 Respuestas a “Herman, 23 años, El Salvador”

  1. Alonso 14 octubre 2011 17:45 pm #

    Aaahh, se me ocurren tantas cosas que decir sobre tu testimonio….
    no me gustó mucho….osea tu no me gustaste jajaja
    éxito con lo de ser escritor 😉

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  2. Diego 14 octubre 2011 19:43 pm #

    Me encanta tu actitud! jajajaja! Espectacular escritor, sigue así!

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  3. IL 16 octubre 2011 23:46 pm #

    Jajajajajaja no puedo creer cuanto me sentí identificado. Si no es por tu don de Escritor, seríamos iguales, puesto que yo el único amor por la escritura es cuando adorna estantes o sujeta objetos.

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