Felipe, 21 años, Santiago

Me di cuenta que sentía cosas por otros niños hace mucho tiempo atrás, cuando de pequeño participaba en Scout. Fue cuando de casualidad, en un partido de fútbol, metí un gol y un amigo corrió a abrazarme con mucho cariño; fue ahí donde sentí una diferencia tan grande, comparada con los abrazos que me daban mis amigas del colegio, que presentí que algo era distinto.

Al tiempo después, concretamente en quinto básico, cuando comenzaron las duchas de los camarines del colegio y mi curiosidad aumentó cada vez más, me di cuenta que me llamaba mucho la atención un compañero y disfrutaba viéndolo pasearse frente a mí sin ropa, cosa que también fue otro indicio.

Ya después de muchos años, en segundo medio y con todas las ideas revueltas en la cabeza, salí del closet como bisexual, porque en ese momento lo sentía así. Ante la negativa de mis padres, insistí, como todo lo prohibido llama la atención y comencé una relación con un chico que conocí por chat. Fue ahí donde todo se aclaró y al año siguiente salí -nuevamente- del closet con mis padres, quienes acogieron abiertamente mi sexualidad y me apoyaron desde ese instante hasta el día de hoy.

Lamentablemente, en el colegio, no fue así. Fui victima de bullying por parte de mis compañeros, profesora jefe y responsable del ciclo de media; quienes me humillaron en público, hablaron mal de mi y degradaron quién yo era. Yo sabía que no estaba equivocado en mi decisión, por eso no dejé que ninguno de ellos me deprimiera y seguí adelante, seguro de la decisión de por vida que había tomado, que no es fácil, pero definitivamente se vuelve más llevadera con el pasar de los años.

Salí del colegio, ya con las cosas claras, varios pololos en el pasado y una que otra relación, pero lo más importante fue que superé a todos los que alguna vez hablaron mal de mi y todo lo que pasó quedó atrás. Además, conocí a mi pololo actual, con quién ya comparto un año y ocho meses de relación, la que ha sido muy fructífera para ambos e incluso tenemos planes de armar una vida en conjunto, ya que el amor que sentimos el uno por el otro es inmenso.

A pesar de no tener muchos años, quiero decirle a todos los que leen esta página que sigan adelante, hagan lo que su corazón les dicte y no se dejen llevar por lo que otros digan. Sólo así van a ser felices más adelante.

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Aníbal, 17 años, Talca
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2 Respuestas a “Felipe, 21 años, Santiago”

  1. Pablo Zapata 25 octubre 2011 18:24 pm #

    Super bonita la historia. Que bueno que tus padres te hayan apoyado y que a pesar de todas las malas experiencias aperraste y saliste adelante. Saludos!

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    • Felipe 7 noviembre 2011 11:35 am #

      Muchas gracias =)

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