Antonio, 20 años, Viña del Mar

“Me llamo Antonio, tengo 20 años y creo que mi testimonio no se aleja mucho de las otras historias de “lucha interna y externa” con el tema de la homosexualidad.

Desde que tengo uso de memoria que siento atracción por los hombres. Cuando era chico siempre me fijaba en ellos y claramente, mientras me hacía, más peso iba teniendo en mí la presión social contra este tema, pero el fijarme en mi mismo sexo nunca cambió ni un poco.

Me crié en una familia relativamente conservadora, en la que esta característica iba proporcional a la edad; mis abuelos veían el tema como algo incómodo, pero mis primos (de edad similar a la mía) siempre dejaron claro en la sobremesa que no tenía nada de malo ser gay. En el fondo, siento que la visión de mis familiares ante el tema se ha ido adaptando un poco con los tiempos.

Fui a un colegio católico, conservador y de mucha tradición, por lo que escuchar al profesor de religión hablando de que la homosexualidad era algo que no correspondía y escuchar siempre esas bromas de los compañeros no era algo ajeno a mí.

Si bien siempre me llevé mejor con mis compañeras y nunca me gustó jugar fútbol en los recreos, no me considero alguien afeminado, pero creo que esos y algunos otros detalles no me eximieron de recibir alguna que otra burla, pero puedo decir que tengo la ventaja de tener personalidad y nunca dejé que éstas afectaran mi autoestima, pero no puedo negar que nunca me importaron.

A pesar de que tenía muy buenos amigos entre mis compañeros, nunca sentí que ese era mi círculo real, por lo que a eso de los 16 años me empecé a dar cuenta que tenía que buscar por otros lados. Es así, como (de alguna forma) mezclé gente que conocí en chats, pudiendo así acercarme más al tema gay y, a la vez, tenía mi grupo de un ambiente mucho más conservador que el mío. Finalmente, la presión social de carretear, bailar y andar con mujeres primó mucho más que el sentirme bien conmigo mismo, así que a esta edad sentí que debía crear una imagen falsa de mí para poder andar más tranquilo por la vida.

Uno de los problemas que se sumaron a esta etapa de “presionarme a fijarme en mujeres” era que, antes de entrar a ella, ya había hecho cosas con hombres, por lo que los rumores dentro de mi colegio fueron inevitables. Pasé momentos muy desagradables cuando sabía que una que otra bomba había explotado por allí. Siempre encaré a los culpables, pero lamentablemente esto nunca los hizo parar. Así, año tras año, escuchaba nuevamente que se decían cosas de mí, pero siempre supe cómo afrontarlas. Al menos, tantos malos ratos me sirvieron para darme cuenta que los secretos de otros (sobre todo los de este tipo) se deben guardar.

Finalmente, luego de años de estar “entre que sí y que no”, tapando cosas cuando a veces tenía mis escapadas, llegó la universidad. Cambié a mis amigos del colegio y también a mi otro grupo. El problema fue que elegí una carrera y universidad elitista, pero independiente de eso, empecé a darme cuenta que a mi alrededor habían muchos más gays y lesbianas de lo que se cree.

Durante estos tres años de universidad, he dejado el tema de mi homosexualidad totalmente fuera de mis compañeros, pero lo he madurado enormemente en mi nuevo círculo que mezcla amigos de distintos lados.
Con el tiempo llegó mi primer pololo, con el que si bien no salió algo tan extenso y maduro, me di cuenta que soy gay y me acepté de a poco como tal. Al tiempo después empecé a contarle a más amigos, también me di cuenta que hay más gente que sospecha de mi de lo que pensaba (porque como dije antes, me acerqué a muchos gays y lesbianas que siempre me rodearon) y lo importante es que, si bien no le he confirmado nada a varios, poco me importa que crean que soy o no soy.

También hace poco le conté a mi mamá. Fue difícil, pasamos momentos bastante tristes, pero tuve la suerte de que ella no es alguien que ve esto como un pecado ni como una enfermedad. Se preocupa demasiado porque la sociedad en la que ella está no se adecúa al siglo XXI y, por lo tanto, todavía ve el tema como un cierto tabú. Hoy no hablamos del tema excepto en casos muy particulares, pero es mi deber ir adaptándola para que vea que hoy en día, es realidad y normalidad.

Todo este cambio en mí se vio gracias a mis amigos de afuera de la universidad. Con ellos, me he dado cuenta que la sociedad real de nuestro país es mucho más que la gente entre la cual nos hemos criado. Si quien está leyendo esto se encuentra en un mundo de un estrato social en el que todo te lo pintan de una manera, les digo que se atrevan a salir más allá. Verán que pueden encontrar gente tanto o más decente y culta que la que nos rodean “por inercia”, quienes les harán ver que el mundo evoluciona. Sé que no todos tenemos la misma suerte y a algunos les costarán más las cosas que a otros, pero es cosa de atreverse. Cuando vean esto, se sentirán mejores con ustedes mismos.

Si bien he cambiado bastante desde el niño de 16 años, asustado e incómodo con la homosexualidad a hoy, todavía hay cosas que me aterran y generan desconfianza. Me queda mucho por avanzar, porque sé que el abrirle más los ojos a ciertas personas es algo que debo hacer, aunque sea de a poco.

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Andrés, 15 años, Las Condes
No sé como empezar jaja, en realidad es que no sé cómo llegue a escribir esto. Primero que todo, agradecer a la página por esta "oportunidad" y (obviamente) a Luis Larraín. Bueno a empezar mi historia; desde chico supe que soy gay, pero a los 10 tuve mi primera experiencia sexual, no lo ll...
Niko, 21 años, Santiago
Hola a todos. Me llamo Niko, y esta es mi historia. No sé realmente cuándo me empezaron a gustar los hombres. Durante mucho tiempo tenía sensaciones extrañas y dudaba acerca de mi sexualidad, al menos desde la media. Tuve una polola, con la que no duré mucho, y eso un poco despejó mis dudas. &...
Álvaro, 25 años, Santiago
En primer lugar quiero destacar está página, siento que todas y cada una de las experiencias relatadas por los jóvenes confundidos son una enseñanza valiosa para quien las lee y que puede ser una gran ayuda a resolver temas en todo esto que es la homosexualidad. Me motivo a escribir este testimon...

Una respuesta a “Antonio, 20 años, Viña del Mar”

  1. Diego 21 septiembre 2011 17:39 pm #

    Muy buen testimonio, me está pasando lo mismo. Me siento muy identificado.

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