Mónica, Melipilla

¿Testimonio?

Francamente para mí es difícil dar un testimonio, porque… ¿Quién me lo ha pedido para mis otros dos hijos heterosexuales?

Lo encuentro inaudito y aún así entiendo perfectamente la sociedad en que estamos insertos y sólo desde esa vía puedo escribir para decir que para mi nunca ha sido complicada la condición de lesbiana de mi hija… excepto por la forma en que fue develada y que tampoco es más tema para mí.

Quiero decir que creo que veo a mi hija como a cualquier ser humano con defectos (que no tienen nada que ver con su sexualidad) y muchas virtudes, y además asumiendo su sexualidad de manera calma, tranquila porque ya es una verdad que la mayor parte de su familia y todos sus amigos y los míos (los de verdad) saben, aceptan y la aman más allá de saber con quién duerme.

Mi casa siempre ha sido un espacio abierto a sus amigos que tienen su misma condición y he podido comprobar, a veces con mucha pena, que sólo tienen este lugar para manifestar su amor tranquilamente sin que haya juicios.

En una oportunidad una pareja de mi hija me preguntó qué era lo que más me molestaba de este “tema” y yo le contesté, sin apurarme, que el hecho de no poder manifestar su atracción o amor de manera pública, llana y sin arriesgar una grosería de alguien ignorante, ya fuera en la calle, una micro, el metro o simplemente en la cocina de algún familiar. Felizmente, en mi casa eso sí es posible y a nadie le produce ni siquiera “sentimientos encontrados”.

Yo pertenezco a una familia tremendamente conservadora y a la vez abierta a todo tipo de diferencias sólo por el sentimiento del amor.

Aceptar y continuar amando a quienes la integran se ha convertido en una máxima que hasta sus nuevos integrantes asumen naturalmente y creo que es esa la base para acompañar a quien sea en este mundo grande llamado “mundo homosexual” y que a la vez es tan pequeño como el que integramos los hetero.

Y así me despido… sintiendo que desde el puntito en el universo que somos yo y mis hijos continúo amando a todos y entendiendo que es justamente en la diversidad… no importa cuál sea… donde los seres humanos tenemos la oportunidad de entender que no debemos sentir el derecho de determinar a quiénes eligen como pareja nuestros “semejantes”.

Un abrazo desde mi corazón.

 

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Una respuesta a “Mónica, Melipilla”

  1. Monica 22 marzo 2013 15:10 pm #

    De corazon y con mucho amor, te felicito!! que daria yo por sentir, pensar y actuar igual.
    Un abrazo!

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