Antonio, 26 años, Peñalolén

Antes de empezar, pienso que nunca sabré si realmente nací o me hice gay. Es un misterio de la vida que nadie ha podido explicar. Lo que sí tengo claro es el punto en el que me encuentro hoy y cómo empezaré a vivir mi vida siendo lo que soy (o lo que decidí ser).

Mi tendencia sexual la “decidí” a los 24 años, poniendo los platillos en una balanza y verificando cuál de esos dos pesaba más que el otro, y seguir con ese camino.

A los 12 años, cuando cursaba séptimo básico, me atraían y excitaban las mujeres. Luego, a los 13, sucedió un hecho relevante que marcó mi vida. Me cambiaron de colegio y un compañero de curso me dijo en frente de todos que me encontraba “semi-gay”.

(Yo, en ese momento, no tenía idea de lo que eso significaba, así que no me defendí. Además, nunca en mi vida había escuchado esa palabra)

Ese mismo día llegué a mi casa y le pregunté a mi mamá sobre ese nuevo concepto y me lo explicó.

Al día siguiente, empecé a sentir un miedo por ir a clases, porque no entendía cuáles eran las razones para que ese niño me dijera eso. (Esto fue una situación de bullying de un guatón pesado que nadie pescaba y tenía puros rojos)

Esa misma palabra, “gay”, rondó en mi cerebro durante casi tres años y me cuestionaba día a día si de verdad me podrían gustar los hombres como lo explicaba mi mamá. De hecho, me imaginaba agarrando con amigos y como que me gustaba, pero a la vez me daba asco y dolor de cabeza.

Toda esta situación me generó una confusión tremenda (de no saber realmente lo que me gusta y me excita) y también un sentimiento de homofobia (por la existencia de esta nueva tendencia).

Frente a esta situación, opté por alejarme completamente de los hombres y empecé a conocer y a compartir más con el género femenino.

Así lo hice hasta terminar el año escolar y durante toda mi carrera universitaria.

No tuve ningún amigo hombre y siempre estaba rodeado de hermosas mujeres.

La primera experiencia, para ir empezando a “equilibrar la balanza”, empezó en tercero medio cuando tenía 16 años, cuando llegó un alumno nuevo al colegio, mino, dos cursos menor que yo, y que me empezó a mirar con “otros ojos”.

Esto versus las tres mujeres que me gustaban de mi curso, pero que no me pescaban ni en bajada, porque en ese momento tenía una apariencia “nerd” y usaba lentes “poto de botella”. En esos momentos me atraía un hombre, pero también me gustaban tres mujeres.

A los 18, cuando entré a la Universidad, me atrajo “sexualmente” un compañero de curso, porque me miraba obsesivamente todas las clases, era mino y tenía un cuerpo tonificado y duro y una boca besable.

Esta era la segunda vez que me atraía un hombre versus siete mujeres que andaban detrás de mí y que me querían para pololear, pero que a mí no me gustaban tanto.

(Aquí seguía confundido y ya me sentía con una mentalidad “bisexual”, pero aún así seguía en mi búsqueda y reencuentro con mi sexualidad).

Lamentablemente, este fue el periodo en que, por no pescar a ninguna mujer, empezaron los rumores de homosexualidad dentro de la Universidad (sumado a  los rumores de dos homofóbicos que eran del curso y que no me sacaban los ojos de encima y me investigaban y hablaban de mí todo el tiempo). En ese momento se me preguntó por mi sexualidad, pero yo la negué tajantemente diciendo que era heterosexual.

Todo este embrollo y “cahuín” universitario que duró los primeros dos años provocó que me siguiera cuestionando pero, ésta vez, con una idea más clara, pero no definitiva, de mi sexualidad. (40% me gustan las mujeres vs. 60%  me atraen hombres).

Frente a esto, declaré ante Dios, mi primer ‘Decreto’: “Diré que soy gay a la primera persona que me diga que es gay”. (19 años)

(Antes de esto, jamás pensé decírselo a mis amigos y menos a mi familia. Y si descubría en un futuro que era gay, me iba a ir con este secreto hasta la tumba)

A los 21 años, conocí a la primera mujer, que hoy es mi amiga, que me declaró abiertamente su orientación de “lesbiana” y ahí cumplí mi primer decreto.

Aquí sentí una extraña sensación, como que me gustó y no me gustó decírselo. Pero como era un decreto, le bajé el perfil al asunto y seguí adelante con mi vida y mi primera declaración. Aquí mi amiga me quiso presentar a muchos hombres, pero yo rehuí de todo tipo de encuentro. No me sentía preparado aún para nada. Siempre fui de la idea de que todo tiene que llegar en su momento justo, porque Dios así lo tiene preparado.

A los 22, y por medio de “fotolog”, conocí al primer hombre gay. No nos conocíamos en persona, sólo por fotos. Chateamos por un largo tiempo y un día, en vacaciones de invierno, nos juntamos en persona. Caminamos desde Providencia hasta Bellavista y luego nos agarramos a besos dentro de un ciber. Aquí fue mi primer beso gay de una hora de duración. Luego de esa excitante experiencia, no nos volvimos a juntar más hasta que descubrí el porqué. Lamentablemente, pololea con una mujer hasta el día de hoy.

A los 24, en verano, fue el momento del juicio final. Conocí a una mujer hermosa, rubia, ardiente, con labios carnosos y que justo estaba locamente enamorada de mí. Yo también sentía demasiadas cosas, me excitaba, de hecho, me preparé mentalmente para ir a su casa y pedirle pololeo.

Cuando llegué, su mamá me atendió y me contó que se había ido a otra playa con amigas, pero sólo por el día, y que iba a llega en la noche, porque llegaban mas amigos desde Santiago a su casa.

Ante eso, me fui a la playa decepcionado, sólo, hasta que pasó algo que jamás me esperé…

La mamá de la rubia exuberante me llamó y me dijo que me fuera con los amigos que habían llegado antes de lo previsto.

Entre ese grupo, de cinco hombres, estaba el manso mino que me revolucionó todas las hormonas, me lo erectó en menos de dos segundos, y caí perdidamente enamorado. Fue sin duda amor y excitación a primera vista. No podía mirarlo a los ojos y estaba preocupado de taparme con la toalla para que nadie viera la torre Eiffel.

Aquí fue cuando la balanza se inclinó radicalmente hacia un lado y decidí que empezaría a ser gay de aquí en adelante.

No podía ser que me gustara una mujer, que quisiera pololear con ella y que llegara derepente un hombre y que me hiciera olvidar todo el proyecto que tenía en mente.

Pensaba que estando con mujeres no iba a ser lo suficientemente estable como si estuviera con hombres.

A fin y al cabo, por cada mujer que me gustaba había cuatro hombres que me excitaban. Independiente si los conociera o no.

Hoy tengo 26 años, y mi segundo decreto lo realicé ante Dios, fue: “le contaré a mi familia cuando esté  titulado, independiente, y con un pololo estable”.

Dios, al parecer, me adelantó este hecho, porque el fin de semana pasado, sentí ese llamado de contarlo a mi familia “ahora y no después”.

Todo resultó mucho mejor de lo que esperaba. A lo más mi mamá botó unas lágrimas y me aceptó, y mi papá quedó de ir al psicólogo para entender lo que soy o lo que decidí ser.

Lo importante, es que están felices, porque tuve el valor de decírselos, porque ya soy un hombre maduro, tengo mi título, sigo siendo virgen y ya tengo las cosas bien claras.

Como dato importante, no creo que la recepción de mis padres frente a lo que les dije hubiese sido igual si es que yo no les hubiese hablado de temas ‘homosexuales’ con anterioridad en la mesa mientras comíamos. (Esto partió desde los 24 años hasta hoy)

Pienso que esto fue un factor clave para que el shock de contarles no fuese tan fuerte.

Hay que tratar de hacer una “higiene mental previa” con los padres, conversar y pedir opiniones frente a lo temas que sale en las noticias. Como por ejemplo: el tema del matrimonio, las rutinas humoristas homofóbicas, la adopción, el bullying, las amistades con gente gay, etc…

Espero que mi historia pueda iluminar a muchos. Eso si, aún me queda mucho por recorrer, por experimentar, aún no he pololeado y es uno de  mis sueños poder amar y hacer feliz a otro hombre.

Y a todos esos jóvenes confundidos de Chile, les deseo lo mejor y les envío mucha fuerza y ánimos para que descubran, en paz y armonía, lo que les gusta y los haga felices.

Recuerden esto: “nunca se adelanten a los hechos si no se sienten preparados, escuchen su voz interior, cuiden su cuerpo y su alma y no publiquen su intimidad a cualquiera que se les cruce. Esto es su tesoro y de nadie más, y sólo se sentirán felices y confiados cuando se lo cuenten a personas que realmente los valoren y los amen por lo que son”.

Mis bendiciones para todos ustedes y ojalá que un día de estos, cuando nuestras miradas se crucen, se sientas tranquilos y sin miedos de que lo que están mirando y sintiendo es una persona que siente y piensa lo mismo que ustedes.

“La vida es una aventura, vívanla”.

10 comentarios URL corta
Alexander, 25 años, Viña del Mar
Cómo empezar... yo creo que siempre supe que era gay, desde chico, aunque igual pololié con mujeres y mis primeros besos fueron con mujeres, siempre "sentía" cosas diferentes (y ricas) por los hombres. Creo que la primera vez que fui consciente de que era gay fue en el colegio, bien chi...
Cona, 20 años, Chile
¡Hola! Espero que todo el Equipo de JC se encuentre muy bien. Antes de dar a conocer mi testimonio, dar las gracias por esta página maravillosa que me ha entregado orientación y me ha dado nuevos testimonios para comprender que no soy tan “rara” (o tal vez sí, no lo sé, por lo mismo me atrevo a e...
Daniel, 25 años, Arica - Parte IV
..continúa Nuevo día, nueva vida. Renacer. Alcancé a dormir con suerte, tres horas. Pero en ese momento sentía una fortaleza y energía para ir a un maratón. Me recuerda que ese mismo día de mi confesión, fui junto a mi hermano al Estadio Nacional, donde Chile obtuvo dos medallas de Oro en los ...

10 Respuestas a “Antonio, 26 años, Peñalolén”

  1. carlos 17 agosto 2011 0:02 am #

    Que sabio qu eres. Tu historia es como si contaras la mia. Tal cual. Un abrazo.

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  2. fran 17 agosto 2011 16:13 pm #

    SECO. Felicitaciones por ser tan honesto.

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  3. Raúl 17 agosto 2011 16:35 pm #

    Me gusto mucho tu historia =) y que hayas encontrado el para donde iba la micro ^^ me gusto felicitaciones

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  4. Hernán 22 agosto 2011 1:33 am #

    Mil felicitaciones por tu historia! Y por contarla detalladamente con la edad, era justo lo que que quieria leer. Que alguien contara su experiencia a medida que pasaban los años. Eres muy sabio, creo que lo hiciste muy bien! Gran ejemplo. Muchas gracias por compartir esta esta parte de tu vida. Saludos 😀

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  5. Carlos 6 septiembre 2011 15:52 pm #

    Lindo :)

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  6. Antonio 8 septiembre 2011 11:45 am #

    Muchas gracias a todos por detenerse a leer mi historia.
    Me hace feliz saber que uno puede ayudar a otras personas contando mi historia.
    Disfruten la vida al máximo y encuentren el camino que los haga felices.

    Mis bendiciones a todos ustedes.

    Antonio.

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  7. cangreja 8 septiembre 2011 17:51 pm #

    Mil emocionada, mis ojos se pusieron vidriosos de pura felicidad!!!

    Estoy feliz porque el paso que has dado es trascendental y sé que tu vida se iluminará cada día más.

    Aun sigo en el trabajo, con full pega pero no pude dejar de leerte y sobre todo emocionarme!

    Los días que se vienen son los más bellos.

    Además agradezco y valoro infinitamente tu testimonio por lo que esto puede ayudar a otras personas.

    Un beso y abrazo gigante!!!

    ACUYI! (una palabra que decimos entre mis amigos para expresar mil cariños y amor jiji)

    PD: morí de la risa con frases como “era un guatón pesado que tenía puros rojos” o ” que lo tenías como la Torre Eifel” xD EXCELENTE! lo profundo puede tener su parte cómica =D

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  8. German 27 abril 2012 12:53 pm #

    Cada vez q me cruzo cn esta pagina es como si buscara inconcientemente comprension en otros… sabiendo q alguien mas en este planeta esta sintiendose como tantas veces me he sentido, me hace pensar que el vivir estas situaciones que nos tocan nos hacen sin duda mas fuertes. Gracias Antonio por compartir tu historia me refleje en ella en muchas lineas de tu texto, y sobre todo rescato el positivismo y la madurez cn que ahora analizas tu camino hasta el presente. Saludos y exito! =)

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  9. ugga 4 octubre 2012 15:33 pm #

    ERES EL MEJOR TAL CUAL ERES :)

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  10. Daniel 24 junio 2014 11:53 am #

    Estimado Antonio, quiero decirte que me fascino tu historia. Me encanta saber que por fin aceptaste y abrazaste tu orientación sexual. En tu testimonio, no relatas tus sensaciones cuanto le contaste a cerca de tu homosexualidad a tu familia, y sí comentas las reacciones muy naturales de tus padres. Estoy seguro debes sentirte más pleno, más liberado y más feliz, incluso más orgulloso. Yo por lo menos así me he sentido desde que salí del clóset hace unos meses atrás.

    Recuerdo también ese sentimiento cuando compartí mi testiomonio con tanta gente vía Twitter y con Jiame Parada, ese muy feliz 22 de Marzo. Me sentí tan respaldado, tan aceptado, apoyado y agradecido, por gente que no conocía, pero que pasaron o en ese mismo momento pasaban por la misma situación que la mía: Auto aceptarse y empezar a querer vivir su orientación sexual con alegría. Espero puedas leer mi testimonio, aquí el link http://jovenconfundido.com/2014/04/daniel-25-anos-arica-parte-i/

    Creo que tu historia ha iluminado a muchos, a mí por lo menos ya me alegro el día. 😀

    Te mando un abrazo, Daniel.

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