Sebastián, 20 años, La Reina

Con tan solo 20 años de edad, me estoy dando cuenta que muchas cosas en mi vida no andan bien, una de ellas es mi sexualidad. Mi círculo más cercano cree que los homosexuales son personas enfermas, posibles violadores, y que no merecen tener derechos; yo pensaba lo mismo: creía que no eran normales, que debían ocultarse y no merecían ser respetados. El sacerdote de mi colegio me comentó algo que difícilmente podré olvidar: “Ustedes creen que un homosexual llegará al cielo, pero obvio que no, si sus actos son visto por Dios como lo peor”.

Mi juventud fue un poco diferente: nunca pololeé; eso sí, estuve con mujeres, pero sentía queno me llenaban, algo faltaba y desde chico siempre me di cuenta de que sentía una atracción especial por los hombres, pero por mi mente nunca se cruzó la posibilidad de sentir algo por algún hombre (no existe peor ciego que el que no quiere ver). Tomé mi sexualidad como una enfermedad, intenté TODO lo que se puede para no tener esa condición, entré 2 veces a círculo de un movimiento católico para ver si entrando a eso podía cambiar, conversé con psicólogos, me abstuve toda mi vida, hasta que llegué a estudiar a otra ciudad, lejos de los seres que más quiero (mi familia). Sentía una libertad, pero así y todo luché los 2 primeros años y me dije a mí mismo que sería el último intento, pero fallé. Si para algunos la homosexualidad es una “enfermedad”, como lo sentía yo, les digo que es crónica y que es imposible de curar. Cuando ya me di cuenta que no tenía más remedio que aceptar y hacer frente de la forma más digna mi condición, ya que esto fue impuesto. Yo no tuve derecho a escoger; si hubiese tenido la opción, lo digo ahora, yo hubiese preferido tener una esposa e hijos.

El día que comencé aceptar mi sexualidad se produjo una lucha interna y decidí no ir más a la iglesia. Al momento de hacer la oración antes de cerrar los ojos, me dio un cargo de conciencia y decidí no orar. Me sentía pésimo, estaba traicionando todos los valores y principios que mis padres me habían enseñado, todas las misas a las que fui, el colegio católico que con tanto esfuerzo pagaron, para que fuera una persona de “bien”. ¿Qué dirían mis amigos? ¿Qué comentaría mi familia, que vergüenza? ¿Qué va pasar contigo….? Me preguntaba yo mismo…

Nos sentimos presionados por la sociedad, muchas veces no podemos expresar y ser como nosotros queremos ser, por el miedo al qué dirán. Mi opción fue esconder lo que siento, lo que realmente soy. Sé que mis padres sufrirían mucho al saber esta verdad y creo que no merecen sufrir, mis hermanos no tienen por qué pasar vergüenza teniendo un hermano gay y mis amigos no se pueden desilusionar del hombre que ya conocen, pero me cansé de pensar en ellos, es hora de pensar en mí, por eso partí conversando hace una semana con los seres que más quiero y las respuestas han sido hasta el momento todas muy positivas. Cuando llegue la hora de enfrentarme a mis padres, nuevamente escribiré y les contaré. Saludos y mucha fuerza.

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3 Respuestas a “Sebastián, 20 años, La Reina”

  1. Pedro 16 julio 2011 19:09 pm #

    Olvídate de lo que te dijo ese cura y no permitas que tu fe se termine por reconocer tu homosexualidad, no dejes que se seque tu vida espiritual, no dejes de rezar. Ser homosexual y ser católico no son incompatibles y si en tu educación católica te enseñaron eso; son unos tarados y bien poco católicos. Ánimo y cuenta con mis oraciones por ti

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  2. Carlos 16 julio 2011 20:59 pm #

    un gran consejo amigo
    La sociedad verdadera es aquella que acoge, respeta e integra a todos quienes la conforman y hacen de ella un mundo mejor.

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  3. Panxop 20 julio 2011 16:31 pm #

    Sebastian;

    ¿Realmente crees tú, que Dios se equivo en creiarte desde el vientre de tu madre? ¿Crees acaso que Dios no sabia que tu seria homosexual?, sabes amigo me paso un experiencia muy similiar en creer que era lo peor, pero un buen cura amigo me dijo algo que cambio totalmente mi forma de ver “Francisco, Dios te hizo tal cual y el no se equivoca en lo que crea y ama, tu eres su hijo”

    Hoy he redescubierto que gracias al aceptarme como homosexual he aceptado el regalo que Dios padre me ha regalado, creo que tu igual puedes =)….

    Un Abrazo
    Desde ya presente en mis oraciones =D

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