Fuera de las manos

Uno de mis más grandes temores cuando comencé a darme cuenta que no podría vivir en el clóset para siempre y sin ninguna especie de contacto homosexual, era que la noticia corriera como reguedero de pólvora, y que todo el mundo se enterara de un día para otro que yo era gay. Era tanto mi pánico ante tal escenario, que recuerdo que durante los meses anteriores a mis primeros pasos en la dimensión gay, tenía frecuentes pesadillas, con mas o menos el mismo contenido: toda mi universidad se había enterado de la gracia y la comentaban en mi cara. Fue una infinidad la de días en que me desperté profundamente angustiado como fruto de estos sueños tan escalofriantemente realistas.

Pero aun así, la naturaleza pudo más, y tras años de completo celibato, comencé a intentar coordinar alguna clase de encuentro gay.

La enorme gama de artilugios a los que recurre un joven confundido que empieza a tener contactos gay pero no quiere ser descubierto, es clásica a estas alturas. Partiendo por el notable “messenger falso” o doble cuenta de msn; perfiles de páginas web sin fotos e información falsa; nombre de mentira; en fin, la lista es larga y muchos deben conocerla mejor que yo.

La cosa es que estaba en los primeros meses de mi “vida gay” oficial, y había tenido la suerte de hacer un amigo en una página por ahí. Incluso, envalentonado, comencé a asistir a carretes 100% gay.

Generalmente llegaba con una cara de pánico y aires de primerizo que debía notarse de acá a Marte. Iba asustado, sí, pero reconozco que también experimentaba una perversa excitación con estas nuevas experiencias. Me impresionaba ver que los prejuicios que tenía no eran tan ciertos después de todo. Los gays no eran tan afeminados como los pintaban en la tele! Había gente de mi edad, incluso algunos bastante guapos y atractivos! No podía creerlo.

Quiso la fortuna que, en una de esas noches de descubrimiento, estuviera presente una compañera de universidad. Casi me morí, no sabia dónde meterme. Me fui del evento escondido. La aventura se había terminado poco después de partir. Mi mundo completo se enteraría. Me había condenado para siempre, tal como en mis peores pesadillas.

Y efectivamente, el rumor llegó a mi universidad a la velocidad que esta clase de copuchas exigen.

Y saben qué? No fue para tanto. Sí, uno de mis peores temores se hacía realidad. Pero descubrí que, de partida, el rumor no dejaría de ser tal mientras yo no lo confirmara con mis propios labios (eso, o claro, que llegara vestido de drag a una clase o algo así, y ambas hipótesis parecían igualmente difíciles).

Así seguí viviendo mi vida estudiantil en paz, en un entorno bastante religioso y prejuicioso. Y sí, al poco rato mis amigos supieron de mi boca que era gay. Y junté mi mundo hétero con mi incipiente galaxia gay. Un tiempo después, me enamoré. Me puse a pololear. Mis amigos conocieron a mi pololo y él pasó a ser parte de ambos mundos. Y no sería hasta dentro de muchos años después, cuando YO finalmente decidí ser honesto frente a la sociedad por libre opción, que el rumor pasó a tomar el certero peso de una realidad.

No les miento cuando les digo que la época en que comencé a salir del clóset y a hacer algo respecto al hecho que era homosexual, fue una de las que recuerdo con mas cariño en mi vida. Creo que fue tan sano, en gran medida porque lo hice cuando estaba listo para hacerlo, lo que conforme creo haber anunciado en columnas anteriores, no fue un proceso precisamente rápido en mi caso.

Curiosamente, lo primero en mejorar en mi vida tras la llegada de los rumores, fue mi ciclo de sueño. Las pesadillas se fueron por un buen rato. Pero además, estar despierto se hacía bastante más interesante.

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3 Respuestas a “Fuera de las manos”

  1. Juanpi 1 marzo 2011 16:21 pm #

    Creo que todos vivimos lo mismo, algunos a corta edad, otros a mediana, otros bastante más avanzados…
    Quién no pasó horas conectado en la noche a un chat? con nombre distinto, con mentiras en todo lo que te fuera a delatar en la calle, como si una descripción verdadera necesariamente llevara a quien está al otro lado de la pantalla a buscarte incesante por las calles de la ciudad!
    De todas formas es el inicio de un proceso complejo, el haber reconocido algo, y empezar a investigar y descubrir la verdad…
    Yo también lo viví y cuando salí del closet “sólo para mi círculo íntimo” me preocupé de que ellos no escondieran la verdad si es que les preguntaban… el resto no me importaba mucho, y por el contrario sentí muchas veces que mis amigos me liberaron de presiones al no sólo apoyarme sino que asumirlo con completa naturalidad frente al resto del grupo, y frente a sus propias familias
    Suena casi idílico, pero el dicho que Dios los crea y el diablo los junta es más que cierto.
    Siempre me he rodeado de gente alegre, pero por sobre toda muy abierta de mente, culta, inteligente, donde la prioridad sexual es un condimento y no un ingrediente, ojalá todos pudieramos aportar con eso, con tolerancia, pues he conocido una cantidad de gays más discriminadores que heterosexuales homofóbicos, cómo podemos pedir que no nos discriminen si nosotros muchas veces discriminamos al otro, por su condición social, por su opción política, por religión o simplemente por la forma de vestirse? Tolerancia, libertad, pero por sobre todo respeto y humanidad!

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  2. Omar 10 marzo 2011 2:05 am #

    El estar diciendo que uno va a reparar el notebook a un cliente o que vas con tus compañeros de trabajo a un bar o también el hacer horas extras ficticias son cosas por lo que uno pasa a veces para esconder la doble vida.
    Ahora recién esta semana comienzo a declararme oficialmente Gay, y tener que salir de casa obligado por tener una familia ultra conservadora, son cosa difíciles a alas que afrontan pero con ayuda de tías y primas, del extranjero mas el psiquiatra y psicóloga saldré adelante. Aun que queda ver que sucederá el mi trabajo.
    PD: Aun busco Dpto. para fin de mes ya sea solo o compartido en cerca a Bellas Artes.

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    • Juanpi 14 marzo 2011 16:01 pm #

      Hay que siempre esperar lo mejor preparándose para lo peor, el gran paso está dado y la decisión ya fue tomada, quien más pierde no eres tú, sino quienes deciden alejarse o alejarte de sus vidas, te dolerá, a ratos te sentirás solo, busca gente de confianza, crea un grupo de seguridad a tu lado, que te acompañen y te protejan, y pronto te convertirás en un sobreviviente más! ANIMO

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