Felipe, 25 años, Santiago Centro

Es imposible olvidar el día más decisivo de mi vida; fue un 27 de Octubre. Llevaba un año y tres meses de pololeo con mi pareja, de quien estuve profundamente enamorado.

Después de una tarde de amena conversación de sobremesa de onces, en la cual se encontraban mis padres, un primo, mi pareja y yo, decidí ir a darme una ducha antes de partir a la casa de mi novio, para luego ir a una fiesta en casa de un amigo. Mientras me duchaba, mi novio me esperaba en el living de la casa, mis padres ocupaban el PC del escritorio ubicado en mi dormitorio y, encima del escritorio, se encontraba mi teléfono móvil. Días antes, con mi novio nos tomamos una foto íntima, en la cual aparecíamos besándonos, y dejamos el registro de ese beso en mi celular. Celular que, mientras me duchaba, mi papá revisaba de manera sorpresiva, ya que él siempre respetó la privacidad mía y de mis hermanos.

Recuerdo de manera precisa que mientras me duchaba una tremenda angustia surgió en mí y, después de ese momento de compartir con mis padres y mi pareja, de manera inexplicable (digo inexplicable por lo que pasó esa tarde) me cuestioné ¿qué pasaría si mis padres se enteraran de la verdadera relación que tenía con mi supuesto amigo y ex compañero de carrera (así es como decidimos enfrentar la respuesta de “¿ dónde se conocieron?”), a quien mi mamá le tenía inmensa simpatía por encontrarlo “bonito”, “caballero” y perfecto como probable pretendiente para una prima? Por parte de mi papá, nunca me dijo su apreciación, pero cuando se veían, conversaban mucho. Creo que, si sospechó de mí, jamás lo hizo de él como mi probable pareja.

Luego de venirme ese cuestionamiento, me duché lo más rápido posible para salir. Al salir del baño me encontré con mis papas, pero no noté nada extraño; al parecer, iban saliendo. En cuanto pude y debido a mi angustia me vestí rapidísimo para irme de mi casa. Cuando estuve listo, fui hasta el living. Llamé a mi novio para contarle de inmediato el sentimiento que me invadía en ese momento (contábamos con una confianza tremenda); no le tomó mayor atención a mi inquietud, a pesar de haber comprobado anteriormente que poseía una extraña y certera percepción de mi parte. Luego de la conversación, le lancé un “me quiero ir”.

Su casa quedaba relativamente cerca de la mía, con una distancia de al menos un kilómetro, que por lo general recorría caminando, pero en esta ocasión quise transportarme de manera rápida. Al bajarnos y estar a pasos de llegar a su casa, recibo un llamado de mi mamá, quien me dice enfática: “¿Dónde estás? Vente de inmediato; necesito hablar contigo”. Fue cuando corté que le digo a mi pololo que mis presentimientos eran ciertos. Mi mamá se había enterado de lo nuestro. Él me insistía que era imposible, que no había explicación para eso, a lo que yo contestaba que conocía a mi mamá y que sabía con el solo hecho de escucharle su voz lo que sucedía. Mi pareja me seguía preocupando. Yo le hablaba con un llanto inminente, que me dejara solo, que esto era un problema mío, y que yo tenía que solucionarlo (fue inevitable sentir un rechazo hacia él en ese momento; sentía que en cierta forma era responsable del mal momento que vivía en ese entonces, algo ilógico).

Mientras caminaba, y él siempre a mi lado, opté por llamar a mi mejor amigo, quien sabía, obviamente, de mi condición y le conté lo sucedido. Su consejo nunca lo compartí: negar todo, es decir, seguirme mintiendo, mentirle a mis padres y pagarle a mi pareja de la peor forma, al desconocerlo en su condición de “pareja”.

Mientras mi madre me llamaba insistentemente que me apurara, que me estaba esperando, fue en ese llamado donde le dije a mi pareja que mejor fuera a su casa, que se tranquilizara, que todo iba a salir bien y que lo amaba, que lo llamaría para contarle como había sucedido todo. Él quedo profundamente afectado.

Llegué y mis papas me esperaban en su dormitorio. Entré; imposible olvidar el rostro de mi papá y la pena en mi mamá. Habló mi mamá: “tu papá pilló una foto en tu celular en donde sales con (lo nombró); quiero que nos expliques qué pasa. Luego mi papá: “quiero saber qué pasa; espero escuchar que es una travesura, que estaban jugando; cualquier cosa que no me haga pensar lo que estoy pensando”.

En ese momento recordé las palabras de mi amigo “niégalo todo”.

En ese momento fue cuando saqué todo mi orgullo, mi dignidad como persona; pensé que era el minuto de acabar con ocultar la verdad, de sentirme libre, de sentirme bien conmigo mismo, de liberar mis energías interiores, de ser quien soy, de dejar de fingir, de dejar de evitar en los rostros de mi familia sus miradas… y de dejar de esquivarlas. Era necesario que con 22 años supieran quién era realmente, a quién amaba, quién era su hijo y no con vergüenza, jamás con miedo, muy por el contrario, con orgullo porque, aparte de cómo iba mi vida, siempre la llevé de la mejor forma, jamás dejando atrás sus valores, sus enseñanzas, su formación y coraje.

Eso, saqué coraje y lancé un fuerte “Es verdad, soy gay u homosexual o como quieran llamarle, él es mi pareja, llevo un año y tres meses de relación con él, lo quiero y mucho”. Mientras, la mirada fija y el rostro pálido de mi papá y las palabras de mi madre: “eso es, nos tocó y nos tocó; no hay nada más que hablar”, “dejaste de ser el niño que veía” sentenció mi mamá. Mientras mi papá me llenaba de cuestionamientos: “¿Pero en qué momento? ¿Cómo no me lo dijiste antes? ¿Estás seguro? ¿No eres bisexual? ¿Fue un juego?”…  Esta pregunta me quedó dando vueltas… y recuerdo que, al contarle a mi pareja lo sucedido, él me preguntó por qué no dije que fue un juego, por qué no le dije que todo fue mentira. Debo reconocer que nunca pensé en esta opción como una respuesta válida, ya que no quería dejar escapar la oportunidad que se me presentaba de asumir todo y soltar esa mochila que cargaba en mi espalda; también, porque no era justo para mi pareja decir que era un juego y hacer creer a mis papás que fue él quien me incitó a hacer lo que quedó registrado en esa desafortunada foto. Era mi oportunidad, se me presentaba y tenía que asumirla con los pantalones bien puestos; hasta hoy me pregunto de dónde saqué dicha fuerza, es inexplicable pero real. Lo logré.

Después de que mi mamá saliera del dormitorio y me quedara solo con mi papá conversando, me insistía con la tesis de que era ilógico pensar en mi homosexualidad porque no cumplía con los “estándares” de lo que él conocía como una persona homosexual, a quien en más de una oportunidad esa noche llamo “maricón”.

“Mírate” dijo aludiendo a la indudable masculinidad de mis actos y forma de ser, a lo cual respondí: “¿Qué pretendes? ¿Verme con el pelo largo, teñido y amanerado?…No todos los homosexuales son así como tú piensas. No es algo que yo escogí; es mi naturaleza, soy así porque… así soy, así me forjé, así me hizo Dios”. Le pregunté si prefería que me hubiese casado, formado una familia y después liberarme de eso y reprimir mis sentimientos, extender mi sufrimiento y de paso hacer sufrir a quien estuviera conmigo con hijos incluidos. No hubo respuesta.

Después de una larga conversación, que con el tiempo he ido olvidando detalles, le hice saber que no era “maricón”, que no era la palabra con la cual yo me sentía identificado, que “maricón” era aquel hombre mal intencionado, quien abandonaba a sus hijos, quien golpea a sus esposas y quien no es capaz de enfrentar una situación por cobardía… Claramente, esa noche no me sentí un MARICÓN; fue la noche en la cual más hombre fui y más hombre me sentí. Porque mi condición sexual no quita de que yo siga siendo HOMBRE.

La conversación terminó más o menos con estas palabras: “Si eso es lo contrario al orgullo, sí, eso es lo que siento” fue la respuesta de mi papá al decirle “sé qué lo más probable es que sientas vergüenza por mí”.

Fue así como terminó una de las conversaciones más angustiantes, valientes, tristes, desoladoras, reconfortantes, horribles, aliviadoras, desgarradoras y sinceras que he tenido en mi vida. Sí, completamente de sentimientos encontrados.

Quise salir a caminar un rato para botar todo lo malo que quedó en mí; quizás llorar, correr hasta agotarme de ese tan tenso momento vivido. Preocupado por mi madre, me pregunté dónde andaría, porque al salir no estaba en casa.

Pero no lloré; me sentí con pena pero muy aliviado… Fue en eso, caminando, cuando llamé a mi amigo, para contarle que todo había pasado y que ya se sabía en mi familia; solo quería desahogarme con quien me daba en esos momentos fuerzas necesarias, comprensión y contención; la llamada fue breve.

Luego de eso y de tenerlo muy presente tomé un taxi que me llevó rápidamente a la casa de mi pareja. Me sentía fuerte, como una columna sólida de concreto, que no había sido botada por el peor de los terremotos.

Fue innegable para él ocultar la tristeza de su rostro. Lo abracé y le dije que todo había pasado, que mis papás ya sabían la verdad, que les conté que era mi pareja. Fue en ese momento donde pensé lo valiente que fui al defender dicha relación. Fue en ese entonces donde lloró de una manera desconsolada… solo atiné a abrazarlo y decirle que todo iba estar bien. Pude sentir el dolor de él en mí, un grado de culpa que sin duda sentía. Pusimos en duda la continuidad de nuestra relación debido al dolor de dicha noche; se venían tiempos duros donde ya mi casa no sería parte de nuestros encuentros ni visitas. Teníamos algo en contra, lo que para nosotros era importante (para quienes le asalte la duda, seguimos juntos por mucho tiempo más). Sufrimos ambos tan desagradable acontecimiento y él se culpaba por no haberme hecho caso la noche anterior cuando, revisando mi celular y viendo aquel registro, le dije que lo borrara. “¿Por qué no lo hice?”, “tú me dijiste que lo borrara” me decía en medio de llantos. Pensé, y no recuerdo si se lo mencioné, “era mi momento; como fuera se iba a saber”. Lo que nunca pensamos ambos fue que sería yo el primero. La lógica decía que debía ser él el primero, debido al tiempo que pasábamos juntos en su hogar. Dios lo quiso de otra forma.

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30 Respuestas a “Felipe, 25 años, Santiago Centro”

  1. Raúl 19 febrero 2011 18:42 pm #

    Que valiente eres
    enfrentar eso es bastante
    difícil no todos son capases
    de enfrentar eso así como lo hiciste
    tu a mi me paso algo parecido pero
    sin pareja se lo tuve que contar casi
    obligado a mi mamá pero al decirlo
    me saque un peso de encima y ahora
    estoy muy feliz y espero seguir siendolo

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  2. Ignacio 19 febrero 2011 18:47 pm #

    Muy fuerte pero valiente tu historia… te admiro
    y creo que isiste lo correcto. La verdad es buena por mucho que duela
    Eres una gran persona, mantente siempre digno como en tu relato.

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  3. Javier 22 febrero 2011 21:43 pm #

    Felicitaciones, desde ese día, y aunque cueste a veces creerlo, tú vida comenzará a ser más fácil y feliz

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  4. Andres C 25 febrero 2011 18:19 pm #

    Muchos lo comentan y amigos también, y el momento de contarle a los mas importantes, a los padres, uno quita la mochila que lleva y no importa que digan o comenten otros familiares o cualquier persona, teniendo claro la visión de los padres y ellos son los que al final nos trancan o tenemos miedo.
    Tengo claro que debe ser un agrado no andar aparentando ni mintiendo, pero yo no he podido aun ser fuerte para contarlo, siendo que tuve una relación de 7 años, pero que siempre pudimos llevar sin problemas y sin contar, aunque obviamente habría sido mucho mejor creo yo para estar aun mas unidos.

    Me da pena y me emociona este tipo de relatos, me llena de sentimientos. Algun dia inevitablemente pasara, pero aun no me atrevo.

    Bueno compartir estas historias reales y cotidianas.

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  5. Felipe 25 febrero 2011 18:37 pm #

    Quiero agradecer comentarios. Sin duda fue algo muy díficil por lo que pasé, pero sin duda necesario. Es el primer paso, no sientan verguenza… No le hace mal a nadie ser distinto al resto. Saludos y abrazos.

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  6. Juanpi 1 marzo 2011 16:10 pm #

    Compadre, lo encuentro increíble, hay distintas formas en que uno sale del closet, muchas veces lo hacemos por decisión propia, otras tantas porque ocurren este tipo de situaciones, más o menos complicadas de acuerdo a como nuestros viejos se tomaron el cuento.
    Que bueno que mentir, desconocer a tu pareja, no fue opción, absolutamente admirable y de la misma forma lo he visto siempre, nunca desconocí a mi ex pololo y único amor frente a nadie, lo presenté a quien quisiera conocerlo, amigos, familia, familia incluso de mis amigos
    La verdad nos hará libre, aunque esta duela.
    Haberme sacado la mochila que yo también llevaba, si bien fue una triste y a la vez valiente conversación con el papá y la mamá, ha sido una de las pocas decisiones acertadas de mi vida!
    Te mando un abrazote y que bueno que hayas compartido tu historia con otros, con quienes vivimos algo similar, y con quien puede sacar aún experiencias y aprendizajes de esto.

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    • Felipe 5 marzo 2011 15:10 pm #

      Juan Pi y Andres,

      Me emociona cada palabra de uds. Por supuesto es gratificante y no debe importar más allá que los padres. Tb encuentro increíble que somos varios quienes pasamos por lo mismo. Y este tipo de páginas dan el agrado de compartir las experiencias con personas que te comprenderan y valoraran.
      Quienes tengan parejas, protejanlas, respeten, son parte importante de esto. Y creo que es mucho más lindo y gratificante enfrentar esto con la pareja. Sin duda formas un lazo tremendo y puede que eso los marque de por vida.

      Saludos. Y millones de gracias por los comentarios

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  7. Gabriel 28 marzo 2011 7:43 am #

    Ay, niño, amé tu historia.

    Yo soy bisexual y por miedo jamás me he atrevido a salir con un hombre (y es algo por lo que muero, por lo sentimental, no lo sexual) pero soy muy cobarde y no sé ni cómo decírselo a mi familia. Tengo 25 años y me siento ridículo por no tener aún las agallas para decir la verdad, aunque me consuela el que como no he tenido un noviazgo homosexual pues no es importante decirlo ahora.

    Te admiro y te felicito por haber defendido como el más valiente de los hombres a tu verdadero yo y por haber puesto por encima de todo el amor hacia tu novio.

    Besos

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    • Felipe 9 abril 2011 11:46 am #

      Muchas Gracias, y atrevete. No haces nada malo, sino escucharte a ti mismo.

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  8. Fernando 31 marzo 2011 21:51 pm #

    QUe valiente eres y que fuerte tu relato, me quede pa’adentro, estuve en una situacion muy parecida pero no terminó igual, no negué lo mio con mi novio en ese entonces pero no luché como tu x esa relación ni por mi mismo y todo acabó y mal. Aun me pesa.
    Que bueno que hayas podido enfrentarte tan valientemente a eso que tanto ‘ se teme ‘
    Espero que actualmente estes muy bien despues de todo lo que pasaste.
    Muchos saludos y ‘mi respetos’ (aunqeu suene cuatico pero es verdad) :)

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    • Felipe 9 abril 2011 11:49 am #

      Agradezco tus palabras y no suenas cuatico.. muy por el contrario. Lucha siempre por tu verdad. Te queda de experiencia que debes luchar siempre por una relación en la cual existe amor.

      Saludos.

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  9. A. 19 mayo 2011 23:10 pm #

    yo tengo una amiga del alma que sabe todo lo que siente mi corazón. Le conté mis dudas sobre mi masculinidad y ella me dijo que la naturaleza nos hace así; a veces pienso ( tengo 30 años ) si me atreveré a salir del closet, y tener una vida de rechazo.

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    • Pancho 12 julio 2011 3:13 am #

      Que te puedo decir, A.
      Pensé en comentar la hermosa historia que aparece más arriba, pero me encontré con tu post, y no pude evitar contestarte. No tengas miedo, el pensar en sali del clóset es muy doloroso, pero te aseguro que no existe un momento exacto para hacerlo. No habrá una ocación que parezca la adecuada, hay que hacersela, tal como cuenta la historia de Felipe.
      Entiendo el miedo que te produce el tema de la edad, yo sufrí mucho por lo mismo. Me costó mucho sumirme, años la verdad. Tengo 26 años y hace casi 3 meses que hice pública mi condición de homosexual a mi familia y amigos, y si, aterrado como no había sentido un miedo en mi vida. Pero cuando uno ha entregado afecto, se ve la recompensa en esos momentos. Aunque no fue sencillo de entender, principalmente a mi familia, todos lo han aceptado de buena forma. Mi familia está al lado mío, entregándome su apoyo; y mis amigos, nada que decir, deben ser los “weones” más maravillosos del universo. Nadie me cuestionó, nadie se alejó, porque me quieren por quien soy, no por quien comparta mi cama.
      Por lo mismo, mi único consejo es que respires profundo, y lo hables con quien sientas que es necesario para sentirte seguro, la siguiente persona a quien le digas, será mucho más fácil que la primera, y la tercera, más fácil que la anterior, y así. En mi experiencia, el alivio de poder mostrarle al mundo quien eres de verdad es impagable. Yo aún no lo hago absolutamente público, pero siento que he dado pasos inmensos, y la renovación que he sentido en mi interior es absoluta.
      A riesgo de equivocarme, haré un juicio pequeño, pero estoy seguro que es factible no estar muy alejado de la verdad. Pienso que quizá hay cosas, como proyectos y sueños que no se te han cumplido, o en los que no has tenido éxito, lo digo porque así me pasó, pero en este último tiempo las cosas me están resultando, supongo que porque ya no estoy encadenado a mis miedos, y de verdad me encantaría que también pudieras sentirlo. Y no es sólo idea mía, cercanos me han dicho lo mismo; porque es verdad cuando te digo que me renové y me liberé, es sacarse un peso inmenso, que siento que obstaculizaba todo lo que hacía, porque me daba miedo mi futuro.
      Ahora me siento seguro, optimista y más hombre que nunca. Orgulloso de quien soy y de lo que puedo lograr. Es más, siento un compromiso tan grande con mis pares, que me involucré en la organización de la marcha por la igualdad en mi ciudad (Temuco) y marché, en primera fila llevando el lienzo, porque de un momento a otro, todo ese miedo se desvaneció.
      De verdad te deseo que también puedas hacerlo. Ojala me puedas contar algún día de tu logro. Nunca es tarde, pero mientras más lo demoras, más doloroso es (lo digo por mi experiencia) Y no le tengas miedo al rechazo, duele, pero es inevitable, lo importante es que puedas mostrarte como eres sin miedo frente a quienes amas y estimas. Honestamente, pasando eso, el resto de la gente da exactamente lo mismo.
      Te mando un gran abrazo, y toda la fuerza del mundo. Éxito =)

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  10. yayo 23 junio 2011 21:52 pm #

    estoy emocionado , no me paso algo asi pero mi pololo estuvo en una situacion asi
    gracias a dios estamos juntos.

    eres un hombre fuerte felipe espero que estes super bien en serio gracias por compartir tu historia.

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  11. Pancho 12 julio 2011 3:18 am #

    Gracias por compartir tu historia, Felipe, es una inspiración para quienes aún están temerosos de salir del clóset (no es mi caso, pero lo era hasta hace poco)
    Y sí, concuerdo absolutamente contigo (de hecho también me lo dijo un amigo antes de mi salida del clóset): hay que ser muy hombre para asumirse y enfrentar a la familia y amigos. Y tu historia es fiel reflejo de eso. (“Qué cojones que tienes” me dijo mi amigo, y ahora de verdad que me lo creo)
    Un abrazo =)

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  12. marcelo 23 julio 2011 20:06 pm #

    que linda historia, tienes mucha valentia , yo no ubiera hecho lo mismo yo creo que habria reaccionado de otra forma mas bruta , fuerte y pesado para enfrentar eso.
    yo tengo una historia realmente linda de contar al leer la tuya dan ganas de acerlo
    saludos

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  13. Roberto Antonio 2 agosto 2011 1:12 am #

    Creo que la valentia es uno de los actos y sentimiento se han perdido durante estos ultimos tiempo. Tu coraje es sumamente valioso al reconocer y enfrentar frente a tus padres la realidad que Dios te dio, y liberarte de una condicion de represion que esta sociedad te condena por ser como eres. Pero tu has sabido salir bien parado en tus sentimientos y forma de ser. Tu papá poco a poco se dara cuenta y aceptara como eres, pero entiendo que tampoco es facil para el, pero va en un buen camino. Y llegara ese dia en todos y tu gritaremos. Gracias por ser valientes.
    GRACIAS POR TU HISTORIA, me has sacado lagrimas.
    espero que sea una inspiracion para otros usuarios que pueden estar pasando por lo mismo.

    Saludos

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  14. humberto jimenez 3 agosto 2011 0:17 am #

    POR ESO ERES MI AMIGO, TE QUIERO MUCHO MONGITO Y ESTOY MUY ORGULLOSO DE TENER A ALGUIEN COMO TU EN MI VIDA, BENDICIONES, BESITOS PERRO!!!!

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  15. valeria 4 agosto 2011 16:01 pm #

    Felicidades … el coraje te hace mas hombre aun … tus padres en el fondo te adoran … es un golpe difícil de superar a corto plazo …pero no hay pena que dure 100 años … apuesto que tu vida ahora es mas plena porque lograste dar el paso mas importante: asumirlo … y créeme jamas te sientas culpable … como siempre y en muchos casos : es de la sociedad y la falta de cultura. Saludos

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  16. Carlitoz 27 agosto 2011 23:56 pm #

    Felicidades por ser más que nada todo un hombre.
    un hombre de valientes resoluciones.
    y que tal, te has ganado un aplauso .
    nada menos que eso para una actitud exacta, perfecta, adecuada.
    e increiblemente apasionada, llena de sentimiento y un poco de locura.
    :)

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  17. Luis 19 febrero 2012 3:29 am #

    Admirable la valentía de Felipe. Me interesa saber cómo sus padres han evolucionado respecto a su condiciòn (suponiendo que lo han hecho)

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    • Felipe 6 abril 2012 18:38 pm #

      El tema no se toca. Sólo con mi madre he podido entrar en profundidad. Es difícil la cosa.

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  18. Nikita 29 febrero 2012 18:07 pm #

    Sé que es una historia muy triste, pero también tiene mucho de hermoso.
    Me pasó algo no tan parecido, pero equivalente, a veces la vida nos hace enfrentarnos a momentos que si bien son llenos de angustia, hay que aprovecharlos, cuando somos capaces de decir que amamos a alguien del mismo sexo tenemos que ser capaces también de proyectar ese amor en todas las aristas de la vida. A otros en cambio, la vida no ha dado situaciones para “sali del closet”, porque probablemente al no liberarse de este “secreto” muchas veces a penas pueden vivir la vida como quisieran. ¡Fuerza chicos! A perder el miedo, me impactó leyendo este artículo, tanto como el testimonio de Felipe, los comentarios de muchos que aun se sienten inseguros de decirlo, pero creanme que es lo más sano y hermoso que pueden hacer, hoy nadie les puede faltar el respeto por ser quienes son, no dejen que pasen los años y que se pierdan la posibilidad de amar y compartir tantas cosas bellas con alguien, porque esa ternura este prohibida. Se necesita mucho coraje y sé el miedo que da, pero es lejos, lo mejor que podemos hacer por nosotros. Para ser aceptado, hay que partir por aceptarse uno mismo.

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  19. Diego 8 marzo 2012 15:10 pm #

    Wow! en verdad tu historia evoca muchas emociones. Eres un grande, de verdad! no tan sólo por tener el valor de enfrentar sin evasivas a tus padres, sino también por jugártela por tu relación y por tu compañero.
    Un abrazo y en verdad gracias por compartir tu experiencia, la cual sin duda nos sirve de ejemplo a muchos que estamos medio adentro medio afuera del closet.

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  20. Andrés 3 mayo 2012 20:28 pm #

    Luego de leer tu testimonio es imposible no pensar en lo valiente que fuiste.
    No es fácil asumir-se teniendo, entre comillas, el mundo en contra. Con la incertidumbre de no saber si las personas que más quieres comprenderán lo que te ha tocado vivir y aún más si van a aceptarlo, sin embargo lo hiciste. Eso te convierte en un hombre con muchísimo más cojones que muchos otros “hombres”.
    No dejo de sentirme identificado pues el alivio que se siente luego de soltar esas tres palabras “sí, soy homosexual” es inexplicable.
    Imagino, (estoy especulando) que tu vida cambió mucho después de esto, espero profundamente que haya sido para mejor, pues creo que un hecho así nos hace madurar y enfrentar la vida desde otra perspectiva.
    La experiencia no es transferible, pero ojalá testimonios como este sirvan de alguna forma para que chicos y chicas que no saben qué hacer tengan un indicio de cómo es cuando asumes tu homosexualidad.
    Cuesta, es muy difícil.. pero después de la tormenta siempre sale el sol.

    Gracias por compartirlo.
    :)

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  21. Diego 1 agosto 2012 11:33 am #

    Muy buen relato, me emocioné mucho leyendo esto!! Gracias!! me transmitio un coraje que me hacia falta!! saludos a ambos!!

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    • Felipe 2 septiembre 2012 22:53 pm #

      Y muchas Gracias! Para ti Diego. Éxito

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  22. marco 30 noviembre 2012 1:04 am #

    Felipe, te pasaaaassteee .. muy valiente, tal cual como lo hice !! ….
    al leer la història me recordó lo qe tube qe vivir en la misma situaciòn tuya
    … creeme qe tus papas con el tiempo se “acostumbraràn” si o si a la situacion
    es como una resignaciòn obligada ….. de lo contrario sufriran sin motivo alguno.
    paciencia en todo caso pipe … paciencia !!
    las cosas van cambiando con el tiempo :)
    abrazos
    :)

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  23. carol 12 febrero 2013 23:50 pm #

    VALIENTE….no fue la situacion ideal pero es preferible a vivir una mentira…….

    y como me dijiste hubieras preferido decirlo antes…estaba solo en ti saber cuando como y donde contarme a mi o a quien sea
    un abrazo

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  1. Tweets that mention Felipe, 25 años, Santiago | Joven Confundido -- Topsy.com - 19 febrero 2011

    […] This post was mentioned on Twitter by raulbascunan and Luis Larrain, jovenconfundido. jovenconfundido said: El tenso momento de la salida del clóset en el testimonio de Felipe: http://bit.ly/fr1gWo […]

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