En JovenConfundido.com buscamos proveer de información a jóvenes con dudas sobre su orientación sexual, ya sea una mera confusión adolescente o un secreto terrible guardado por mucho tiempo.

No está dirigido a activistas, ni a investigadores, ni a quienes dicten cátedra porque tengan todo resuelto. Ver más

León, 21 años, Valparaíso. Chile.

boy horizonHola, mi nombre real lo mantendré reservado, pero me apodo León. Vivo en Valparaíso desde pequeño, estudio en una tradicional privada y vivo con mis padres. Me motivó escribir en este sitio porque a pesar de que soy inmensamente feliz con mi vida, siento que me falta cumplir con el deseo de tener un amigo gay, con quien poder sentir complementariedad y complicidad; una amistad de verdad.

Antes de seguir con el tema, quiero compartir el momento en que salí del closet. El tema de mi orientación sexual es un tema superado, afortunadamente. Sin embargo estimo necesario contarla, para quienes aún no se sientan seguros de dar el paso sepan que habemos muchos que ya lo hicimos y la vida se torna mucho menos problemática.

Lo hice a los quince años. Finalizando el año anterior, experimenté mi primer acercamiento sexual con un compañero de curso, pero bastante ingenuo. Éramos bien amigos, quizás sin conversarlo cachábamos que éramos del mismo equipo. Luego él se fue del colegio y no lo volví a ver, aunque eso no fue problemático para mí, si recuerdo que lo fue todo el proceso de hacerme consciente de lo que había hecho con él.

El año que cursé primero medio lo recuerdo marcado por toda la información que leía en internet respecto a la homosexualidad. Yo nunca sentí que el hecho de ser homosexual era malo, porque yo estaba muy seguro que mis sentimientos no eran enfermizos, sentía que era normal sentirse así. Sin embargo, no desconocía que socialmente el ser gay era algo indeseable y motivo de burlas y chistes. Quizás mi convicción personal me hacía sentir que el resto estaba muy equivocado. Cuento corto, finalizando el año 2008, mi papá escuchó una pelea por teléfono que tuve con una amiga. Él pensaba que ella y yo teníamos algo. Luego de acabar la conversación con ella, mi papá me dice- ¿te gusta mucho ella, verdad?- a lo que yo le respondo que no. Ese momento sentí que era el adecuado, y así lo hice. Le dije -soy gay-. Le cayó una lágrima y me abrazó, diciéndome que siempre me ayudaría. Luego se lo contó a mi mamá, quien no reaccionó bien. Ella pensaba que lo que sentía sería transitorio, se lo negó a ella misma por mucho tiempo, y le cargaba hablar del tema.

Cuando entré a la universidad ingresé a una organización de diversidad sexual, y ahí fue cuando adquirí mayor confianza conmigo mismo y empecé a defender abiertamente mi orientación sexual y la visibilizarían entorno a estos temas. A mi mamá le costó, pero finalmente logró comprender lo que ella sentía eran prejuicios sociales. Actualmente nos llevamos súper bien, ambos me respetan muchísimo. Siempre que escuchan comentarios discriminadores salen a defender la homosexualidad. Fue un proceso ultra largo, que tuvo una evolución de mis padres gracias a mi postura frente al tema, en el que me vieron seguro y con argumentos consistentes. Aunque respecto a lo último, es súper odioso siempre contar con argumentos para defender quién eres, pero es necesario en el contexto social en el que vivimos.

Bueno, siguiendo.. mi primer año de universidad de caracterizó por conocer a muchas personas gay y conocer los antros nocturnos. Estaba muy dispuesto a conocer. Fue súper positivo para mí explorar un ambiente que me llamaba mucho la atención en ese momento, las personas gays y los locales nocturnos, sin embargo terminé por alejarme de todas esas personas que conocí por roces causados por mi incompatibilidad con ellos. Sentí que no compartía muchas cosas en común con mis nuevos amigos, además de vivir experiencias no muy gratas durante la amistad.

Después conocí intermitentemente personas por internet, con las cuales no logré encontrar amistad. Me ha sido súper difícil la búsqueda de un amigo con el que sienta afinidad, hasta el punto en que ya dejé la búsqueda. Y ojo, que no busco ni a un pololo ni amigo con cover, sólo a un buen amigo. Me encantaría tener a un amigo con quien conversar temas que me apasionan, compartir hobbies, viajar e invitarlo a mi casa, por ejemplo. Aún así tengo a mi mejor amiga de la vida, y con ella me siento súper feliz, la quiero mucho, pero me gustaría también ampliar más mi círculo social. ¿En qué lugares o contextos puedo encontrar a ese amigo, que no sea ni en discos ni por internet? No busco una respuesta, sino compartir puntos de vista.

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Gustavo, 24 años, Providencia. Chile.

Lost Lonley LuggagePrimero que todo, debo agradecer a quienes tuvieron esta magnífica idea y también a quienes se preocupan de actualizar las historias de la página, etc. Ya que desde hace mucho tiempo que realmente puedo leer las historias y más de alguna tiene similitud con la mía. Ahora decidí escribir un poco de mí.

Mi nombre es Gustavo, tengo 24 años y vivo en Providencia, estoy en Santiago por motivos de estudio (y por arrancar en verdad) de mi ciudad de origen en el sur. La verdad es que de chico tuve un interés por los hombres, desde que tengo noción supe que era homosexual y lo digo así porque claramente me siento atraído sexual y emocionalmente por los hombres.

En esta ciudad en donde yo viví todo el mundo se conoce con todos, por lo tanto sabías la vida de todos, y si tenías la oportunidad de salir a fiestas y conocer más gente, era peor aún. Sufría de bullying en el colegio porque no era como mis compañeros, entiéndase hablar puras estupideces, de mujeres, jugar fútbol o ser buenos en los deportes en general. Por ser más llamativo, siempre fui grande, entonces era fácil de reconocer.

Entré a la enseñanza media y me cambié de colegio y pronto todo el mundo en este colegio sabía, quizás yo tampoco lo ocultaba (Salir con mujeres, tirar comentarios de mujeres, autos, fútbol o qué sé yo, etc), a tal punto que me encontraba con algunos tipos que eran amigos de mis ex compañeros de colegio y a unos cuantos metros, me gritaban palabras descalificatorias hacia los homosexuales, que creo que todos sabemos cuáles  son y de qué tipo, yo seguía caminando, destruido por dentro. Pensando estas últimas líneas, a uno le duelen tanto ese tipo de palabras, porque uno aun no lo acepta, y de cierta forma, no quiere dar en el gusto a las otras personas.

Pasé por distintos colegios durante la enseñanza media y pasó lo mismo. Creo que todo el mundo sabía, pero me hice de un grupo y el bullying no existía, nada más que tallas típicas de compañeros, hasta que uno comenzó a comportarse raro. ¿A qué me refiero con esto? ustedes deben haber conocido a más de alguno que es el típico gallo que le va bien con las mujeres, el “mino”, y este tipo comenzó a portarse de manera diferente conmigo. No había que ser un genio para saber que estaba tratando de probar algo, porque simplemente un tipo que es hetero no se comporta de esa forma, y ahí experimenté algo que me deja hasta hoy pensando (y que me ha pasado en otras situaciones también y peor, con gente con la que ni siquiera he hablado). Algunas veces cuando nos mirábamos, desde lejos, sentía un apretón en el pecho, como una descarga eléctrica (Tsss) jaja nunca supe que significaba, si él también lo sentía o era solo mío, así que si alguien más ha experimentado eso, que me comparta su opinión jaja.

Luego quedó la embarrada cuando me separé de ese grupo porque hicieron algo que me molestó, y a mí se me ocurrió preguntarle a ese chico si yo le gustaba y se enojó y todo el tema. Al año siguiente ni siquiera nos mirábamos,  les prometo que en todos los días de clases no nos miramos, ni hablamos, NADA.

Hasta que llegó la hora de ir a Santiago, yo feliz de poder comenzar una nueva vida, alejado de todo lo que “odiaba”, tuve muchas oportunidades de conocer o salir con chicos, pero siento que de todo lo que viví, lo que escribí no es ni siquiera 1/5. Todo esto me hizo ver la vida desde dos puntos diferentes, de ser fiel, honesto, noble, ser todo lo que no fueron conmigo y a veces, ver la vida como si nada me importara, creo que desarrollé dos personalidades jaja, pero al final del día predominan las primeras características. Además de quizás, por todo lo que sufrí, creo que puedo ver mas allá de lo que muestran las personas, diría que tengo una buena percepción (o algunos podrían llamarlo paranoia) jajaj.

Siguiendo en donde quedé, esas experiencias malas me rompieron la personalidad. Creo que aun tengo la autoestima tan baja que a pesar de haber tenido oportunidades para tener una relación o algo más físico, el miedo no me ha dejado superar los escollos.

Hace poco me reuní con una amiga de la infancia, fue como si no nos hubiéramos dejado de ver jamás. Conversando me preguntó si yo era Gay, y sabiendo lo open mind que es ella, y pensando que no conoce a ninguna de mis amistades acá en Santiago, le dije que sí, que si era Gay, y en verdad se sintió muy bien. Me ha hecho estar un poco más calmado con respecto a contárselo a mis papás y mis hermanos, que creo que ya saben (Hola! 24 años ¿y nunca una novia?), pero el temor a que te rechacen está presente siempre.

Ahora, tengo algunas preguntas, específicamente para personas con más experiencia, que han pasado por algo similar,
1.- ¿Voy a superar un día este miedo y esas trancas del pasado, para finalmente darme la oportunidad de ser feliz?
2.- ¿Qué métodos puedo ir haciendo a corto plazo para poder superar el miedo y digamos… ser Libre?
3.- Salí de mi ciudad de origen para “buscar” algo y ser más feliz, actualmente en “Santiago” no ha pasado y no soy tan feliz como pensaba, ¿Algún día podré encontrar mi lugar en este mundo o pasaré siempre arrancando de un lugar a otro?

Tengo el plan de irme una vez que finalice mis estudios a un país que sea más open mind que acá, creo que por el mismo hecho de ser del sur, aunque yo no quiera ser inflexible, a veces lo soy. Tengo la esperanza de que al menos allá voy a poder encontrar el amor que me hace falta y que mis miedos desaparecerán. Algunos pueden llamarme patético, iluso, romántico o como sea, pero, así lo creo. Quienes vieron alguna vez la Pelicula “Las Horas” me estoy sintiendo en este momento como sus personajes principales jaja, en fin, basta de dramas.

Muchas gracias por este espacio, les deseo lo mejor a todos.
“Muchas personas no viven sus sueños por estar viviendo sus MIEDOS”, la pregunta es, ¿cómo revertir esa situación?

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Alejandro, 27 años, Concepción. Chile

Soy un joven confundido, he tenido 2 pololos, 2 pololas. (polola-pololo-polola-pololo) y siempre he terminado con  mis pololas porque me atrae un chicho, y con mis pololos, por causa de mi familia, a quienes no puedo contarles nada y siento que no puedo estar con ellos mientras yo no ni siquiera  pueda hablar con mi padres.

Estuve harto tiempo solo para despejarme y así conocí a mi segunda polola. Todo bien, incluso le conté todo a ella. Luego conocí a un chico, por el que me jugué todo. A pesar de todas mis inquietudes. Por él me sentía capaz de todo, a modo de ejemplo: un día me pidió un beso en público. Me negué, pero al final se lo di. Me encanta él y me daba la confianza de hacerlo porque me hace sentir único y especial.

Lo triste es que nos separa la distancia y yo no podía seguir con eso, con no tener tiempo para él. Es tierno, atento, lindo, preocupado y lo único que él quería era estar conmigo y yo apenas podía darle eso, así que terminé, porque sentí que él debía estar con alguien mejor que yo.

Yo no me siento capaz de estar con nadie realmente. No sé qué hacer. Mi vida a veces no tiene sentido en verdad.

Soy una máscara en la vida.

Saludos,

PD: Lo extraño, no sé si me perdone, no sé si hablarle de nuevo, todos los días pienso en el. Hasta hoy todo me recuerda a él.

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Gonzalo, 25, La Calera, Chile.

Albert EliassHace meses que encontré la página de Joven Confundido a través de Twitter, y, la verdad, nunca me puse a leer los relatos que publicaban. Hasta que un día me puse a leer cada una de estas vivencias, experiencias y lecciones de vida. Me tomó bastante tiempo y no pude obviar las similitudes de sus experiencias, la veracidad y el corazón que ponían en cada palabra y entre más leía más me identificaba, en algunas incluso hasta me emocioné. Fue así como me armé de valor (además que conocí a alguien muy seguro de sí mismo) y le conté a mi familia de mi homosexualidad esa misma tarde. Solo ha pasado una semana desde esa confesión y decidí contaros mi experiencia.

Cuando tenía diez años me enamoré por primera vez de una niña. Una vez se lo confesé a través de una carta y me rechazó. Después, en la enseñanza media, por cuatro años le declaré mi amor a otra compañera, que nunca me tomó en serio, ella creía que solo era un juego. Tenía 18 años y jamás había besado a una mujer. Los hombres hasta esa edad no me llamaban la atención. Siempre esperé ese amor de película, el ver a la otra persona y saber que estarán enamorados por el resto de su vida. En fin, eso nunca pasó hasta que en uno de mis trabajos de verano conocí a un joven dos años mayor que yo. Él estaba conviviendo con una mujer muchos años mayor, y ya tenían un hijo en común de dos años. Por primera vez tuve afinidad con alguien y poco a poco fuimos siendo más cercanos y a echarnos de menos.

Sabía que esto estaba mal, siempre he sido católico y mi familia también y sabía que lo que sentía era impuro, que no tenía que ver con lo que Dios decía en la biblia y tampoco con lo que decía el padre en la Iglesia. Pero yo lo quería, mi corazón se alegraba al verlo cada vez que llegaba al trabajo. Un día fuimos a dar una vuelta pero a lugares donde nadie nos viera. Después nos juntábamos en la noche e íbamos al río o a la línea del tren y ahí nos besábamos por largo rato. Yo quería que mi primera vez fuera con él pero en un lugar mucho más cómodo, no en la arena o sobre una línea, no en la oscuridad, así que siempre me negaba a hacerlo en esos lugares incómodos. Hasta que un día se aburrió de mi ya que no estaba dispuesto a hacerlo, y ahí la relación se fue en picada. Y ese mismo año terminamos. Así que quedé a la deriva, con pena, y rabia por ser un tonto, por haberme enamorado de un hombre. Desde ese día le guardé un rencor y odio inmenso, no podía ni escuchar su nombre ni verlo por Calera, así que me encerré en mis estudios y seguí adelante con mucha tristeza.

Entré a la universidad y con mis otras actividades terminaba cansado, además viajaba todos los días y los fines de semana trabajaba como part-time. Con mucho esfuerzo lo olvidé, pero no olvidé el rencor y odio que aún le tengo. Decisión propia fue no enamorarme más, ya no quería salir dañado. No tenía con quien conversar, siempre fui solitario, amo mi independencia y mi libertad, no me gusta dejar entrar a personas a mi metro cuadrado. Un día por curiosidad y porque quería conocer más del mundo gay, me metí un chat gay de la quinta región y ahí conocí a Juan, el que se convertiría en mi mejor amigo. No sé si fue suerte, pero él estudiaba la misma carrera y ya desde antes nos llevábamos bien, porque siempre nos topábamos en la biblioteca.

Él me ayudo mucho en este proceso de aceptarme y que ser gay estaba bien, pero aun así necesitaba encontrar más aceptación y por eso me fui cambiando de religión buscando una que tolerara mi nueva forma de vida, donde el querer a un hombre no fuera un pecado enorme y me fuera el infierno. Con Juan vivimos una aventura tras otra, además él me encantaba porque era varonil igual que yo. Hablábamos y hablábamos por horas de cualquier cosa, temas no faltaban y me sentía seguro, podía decir lo que fuera sin ser juzgado. Quise volver a conocer a alguien, enamorarme. Juan me presentó a medio mundo, amigos como nosotros que eran bien tranquilos, sin ambiente y que no se notaba su homosexualidad. Si bien eran tipos guapos con cerebro y con muchos temas de conversación, no era lo que yo buscaba, ya habían pasado cerca de dos años y estaba bien solo, no quería compartir con nadie mi soledad, nadie que viniera a decirme lo que tengo que hacer o desacomodarme de mi rutina. Además, aun era virgen y no quería ser pasivo, a mis 25 años aun no quiero. Prefería solo besarme con ellos pero nada más, cuando veía que se estaba convirtiendo en algo serio lo cortaba.

Hace siete días le conté a mi familia mi homosexualidad porque conocí a alguien, se lo tomaron extremadamente bien, incluso hasta bromearon al respecto. Él es diferente al resto que he conocido, nunca hablamos de sexo. Si bien es cierto yo no le prestaba atención, más que nada porque trabaja en el mismo lugar que yo, y no suelo hacer amigos en el trabajo, menos juntarme con ellos fuera, porque no tenemos nada en común, además ya me había pasado que cuando soy amable con alguien lo empiezan a molestar conmigo y al final siempre terminan haciéndome la desconocida. Incluso fui poco cordial en varias ocasiones, pero todo ha cambiado, aunque debo confesar que lo encontraba guapo de antes y sumaba puntos el que fuera un sabelotodo.

Cierto día instalé una aplicación para encontrar chicos gay y me hice un perfil. Me aburrió y la iba a desinstalar, no lo hice, y al rato después la reviso y lo primero que veo es su foto de perfil y pensé para mi: “oh no puede ser es gay también, una prima jajaja” le hablé inmediatamente y como mi foto de perfil era la mitad de mi rostro, no sabía quién era, por una parte bien ya que no había sido el más amable con él, así que le dije que cuando lo viera le diría en persona quién era. Cuando llegó ese día, estaba nervioso, no sabía como reaccionaría, hasta se me cruzó por la mente que no me hablaría más. Anoté la frase en mi teléfono y se la leí porque no quería olvidar nada. Él quedo anonadado, sin palabras, no dijo nada, yo me di media vuelta y me fui. Y desde ese día la relación de cordialidad ha cambiado bastante y yo soy mucho más amable que antes, ahora hablamos y nos enviamos mensajes bastante seguido. Yo lo quiero a él, me gusta, sí, y mucho.

Llevamos un mes y fracción hablando y los temas no se agotan. Siendo honesto conmigo mismo, y por su forma de ser, porque me lo ha dicho, sé que me quiere. Pero, ¿cómo doy el paso de pedirle pololeo?, jamás lo he hecho, en todo esto del amor estoy oxidado, híper-contra-oxidado, hasta podría decir obsoleto. Soy un detallista al extremo, hasta el momento solo le he dado muestras que lo quiero a través de arte, ya que a mí me encanta hacer eso. No se lo he dicho en persona con palabras saliendo de mi boca, ya que quiero que sea algo especial, no exagerado, ni con fanfarria. Por lo menos ya conoció a mi familia y le agradó, paso un día agradable al máximo, a mi familia le agradó él también. Por esa parte ya tengo el 50% ganado. Hace una semana estoy fuera del closet, como muchos le dicen, y ha sido lo más liberador que he hecho, me siento feliz y que puedo hacer lo que quiera. Todavía en chile hay mucha discriminación, la vivo en mi trabajo con ciertas personas, pero son casos aislados.

Viví cerca de 25 años en la sombra y cerrándome a las personas. Solo quiero agradecer a los creadores de esta página y a ti que leíste mi historia, mi relato, mi experiencia. Solo puedo decirte una cosa: ”cuando menos te lo esperes, todo cambiara”. Hubo momentos en mi vida donde creía que estaría solo y me acostumbré a ello. Aun me agrada la soledad, pero siempre recuerdo que a mí me sirvió mucho esta frase en varios momentos de mi vida, ojalá te sirva a ti también. “Créeme, valdrá la pena, yo sé porque te hago esperar. ATTE: EL DESTINO”.

Éxito a todos y todas, y no olviden nunca que no importa lo que digan, piensen o expresen los demás, sino lo que ustedes crean de sí mismos.

Y como dice Germán, un abrazo psicológico a todos ustedes.

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Raúl, 17 años, Medellín. Colombia.

"I never wonder to see men wicked, but I often wonder to see them not ashamed."Me avergüenza saber que me gustan los varones. Me gustan algunas mujeres. Les digo que no estoy dispuesto a compartir mi vida con otro hombre, pero sí una relación de afecto, cariño, fidelidad y placer.

Miren, últimamente ha pasado un tiempo desde que me di cuenta de que además de que me gustan algunas pocas mujeres, me gustan también algunos hombres. No tengo amigos, no salgo, no hago nada en la calle porque temo encontrar un hombre, no les tengo miedo, no quiero verlos, me hacen sufrir mucho por dentro, no me caen bien y no estoy dispuesto a quererlos, aunque los quiero.

Afortunadamente, mi vida de joven no va nada mal, no tengo problemas y no me gusta la idea de festejar sin toda la plenitud que quisiera explorar, pero si fuera con mujeres no habría problema.

Algunas mujeres sospecharon de mí en un viaje, pero no me importó. Inevitablemente hay hombres que quieren hacer amistad con uno, eso está bien, pero es un reto de autocontrol. Intenté ser amigo del único hombre que habló conmigo en esos dos días. Muy simpático, pero cayó bien, porque era hombre jajaja.

Me fui sin despedirme, no quería verlo, y en la noche lo extrañaba, salí tarde al lugar donde lo vi, pero no estaba, fui a su cabaña (era centro vacacional, un concurso donde participé), pero me dio miedo entrar o preguntar por él.

Vi cómo me miraba en la cena a lo lejos, cenaba con sus amigos, yo miraba y me miraba, yo volteaba con alegría de poder verlo, pero se fue y me puse triste. Me fui a dormir pensando en él.

La siguiente mañana nos volvíamos a la ciudad, quería despedirme de él, pero no lo encontré, y en el bus de viaje al aeropuerto quería llorar.

Tres días después no lo podía sacar de mi cabeza, busqué el concurso por internet y el lugar donde estudiaba, no encontré nada, hasta que me puse a buscar su nombre por facebook y lo encontré, la verdad era muy tarde, y me di la libertad de llorar por haberlo encontrado, era él, lo reconocía.

Inmediatamente lo agregué y me fui a dormir tan feliz. Me aceptó y no me dijo nada, yo quería que me hablara, estaba ido totalmente de mí. Él tiene 24, pero parece de 18, es heterosexual, y me tocaba saludarlo, le pregunté si me recordaba y me dijo que sí. Me dijo que quería ver donde yo estudiaba, le dije cómo llegar, y nunca llegó. Siempre le hablaba y él no sospechó, aunque parece que me desconecta del chat porque me deja vistos cuando esta desconectado.

Decidí no hablarle más, y me ponía a llorar en la noche, me hace falta un hombre, yo quiero decirle cuanto lo quiero y en búsqueda de calmar la tristeza todos los tipos me parecen bonitos.

En la calle la mayoría me miran, también las mujeres, no soy atlético, no soy muy feo, pero no quiero hacer amigos porque este estúpido corazón se enamora y malentiende todo, pero yo lo entiendo.

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Óscar, 24 años, Las Condes. Chile.

Muchas gracias por la página, por sus relatos y por los comentarios que van dejando, de verdad me han ayudado mucho y me han incentivado a dejar mi propia historia, además de mis inquietudes.

Tengo 24 años, vengo de una familia “ejemplar” pero ultra conservadora, desde muy niño supe que había algo especial en mi, algo diferente y que no lograba entender, y que de paso era contrario a todas las enseñanzas y los ejemplos que me dictan en casa. Eso me ha hecho sufrir mucho, ya que no soy capaz de cumplir con las expectativas que mi familia ha puesto en mí, es algo que me pesa mucho y que a la vez duele demasiado.

Mi historia, no va por lo difícil que es intentar decirles a tus padres sobre tu sexualidad, más bien mi historia trata de cómo la he vivido durante este último periodo. Soy de regiones, pero por mis estudios estoy viviendo desde este año en Santiago. Lugar que ha generado cambios en mí. De partida debo mencionar que desde hace 3 años tengo un amigo que conocí en un foro de series de tv, nos hicimos muy cercanos, hablamos todos los días, la mayor parte del día, hasta la fecha, evento que logró generar extraños sentimientos hacia él. Lamentablemente él no sabe que soy homosexual, de hecho nadie de mi círculo cercano lo imagina, y durante este año coincidió que él también viajara a la capital para continuar con sus estudios.

Entonces como ambos estamos en la capital, el “destino” logró que se generara el escenario propicio para poder conocernos en persona, solo nos conocíamos por foto gracias a las redes sociales. Al principio costó mucho coordinar el encuentro, ya que ambos teníamos miedo según lo hablábamos, hasta que al final entre tanto insistir, concretamos el encuentro. Lo recuerdo bien, fue un día de lluvia, y lo divisé de lejos, mientras se acercaba, en ese momento no podía reaccionar ni nada, y tímidamente exclamé: “Por fin te conozco” mientras él sonreía tímidamente, ofreciéndome su mano y apartando la mirada. Desde ese día nos hemos juntado durante la mayoría de los fines de semana, ya que nuestro tiempo es muy acotado y él tiene muchas dificultades ya que trabaja y estudia.

Cada vez que nos juntamos hablamos por horas, hablamos de cualquier cosa, de nuestros sueños, proyectos, etc. Nunca tocamos el tema sobre “mujeres” que es algo que debería ser tema recurrente entre dos hombres, lo cual me hace dudar e ilusionarme con él, pero creo que pese a lo bien que lo pasamos, a las despedidas que siempre se van dilatando hasta que luego de varios minutos le damos término, a los apretones de mano que tardan en soltarse y a las “discusiones ridículas” que tenemos solo para ver cómo reacciona el otro. Todo lo anterior, queda en nada, ya que siento que es heterosexual. Reconozco que lo he idealizado, que veo en el más que una amistad, que me desespera no verlo, que cuento las horas para que se conecte y me salude. Esta obsesión me hace mucho daño, tanto que siento una culpa enorme al compartir con él y ayudarlo en sus cosas, puesto que si bien lo quiero y jamás haría algo que lo perjudicara, siento que mi motivación es tener algo más, o sea que mi “amistad” no es del todo verdadera.

A veces quisiera decirle toda la verdad, que soy homosexual, que está presente en todo lo que hago, que gracias a él, los cambios que he vivido han sido más llevaderos, y que por él haría muchas cosas, que su ausencia me mata, y que perderlo sería un dolor me costaría superar.

Pese a que pareciera ser que mi vida gira en torno a él, aquí he hecho muchas más cosas, como juntarme con un amigo que también es homosexual, cosa que agradezco mucho, ya que es como yo, muy similar a mí en cuanto a personalidad y a como vemos la vida, por lo cual siempre bromeamos que los estereotipos con nosotros no van. Él ha sido un apoyo importante, a veces le digo que todo sería más fácil si más que amistad hubiésemos tenido un interés romántico, cosa que no pasará, ya que él tiene su pareja y yo no podría verlo de otra forma, ya que es como un hermano.

El problema que visualizo, es que mi “amigo” no logra que amplíe mi círculo, ni que conozca a más personas como yo, pero no es por imposiciones, solo que yo no veo más allá de él, me gustaría que me aconsejaran y me dijeran cómo podría confesarle lo que soy y el temor que me produce su rechazo, que imaginar su mirada de asco y/o desprecio sería algo que no podría soportar, por lo mismo he estado muy depre, cosa que él nota, ya que me conoce muy bien, a pesar de que se muestra frío algunas veces, tiene gestos que logran subirme el ánimo y confundirme aún más.

Es divertido cómo me complica contarle esto a él, más que a mi familia, amigos, etc. supongo que si todo sale mal, a pesar del sufrimiento, intentaría ver el lado positivo, el cual es que por primera ves logré comprender lo que es querer a alguien y experimentar todas esas sensaciones cursis que describen los poemas o películas. Ojalá y algún día también pueda experimentar lo que es amar y ser correspondido, ya que a mi edad y por consecuencia de los prejuicios jamás he estado con nadie, simplemente porque soy muy culposo, lo que impide que viva y reconozca mi propia sexualidad.

Un abrazo a todos/as, me encantaría participar en alguna actividad grupal de las que generan, pero veo que sus rangos etarios son muy acotados.

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