En JovenConfundido.com buscamos proveer de información a jóvenes con dudas sobre su orientación sexual, ya sea una mera confusión adolescente o un secreto terrible guardado por mucho tiempo.

No está dirigido a activistas, ni a investigadores, ni a quienes dicten cátedra porque tengan todo resuelto. Ver más

Pancho, 29 años, Chile.

in a cold room IILeyendo varios de los testimonios me animé a escribir el mío y pucha, no sé por dónde empezar. Estoy escribiendo desde el trabajo ahora. Tengo un trabajo bueno, relajado, un jefe lindo (amable, gay-friendly, lindo), no me llevo mal con la gente de acá y he hecho buenos amigos.

La verdad es que he tenido una vida súper buena, tengo los mejores padres, una hermana hermosa (en todos los sentidos), un lugar tranquilo y seguro donde vivir, PERO (siempre el pero) me siento súper deprimido, feo, horrible.

Siempre, desde que tengo uso de razón me he sentido igual, sin ganas de nada, aburrido, deprimido. Antes era capaz de “sanar” pasando un par de días callado, literalmente –creo que esa “maña” la tomé de mi viejo, que se queda callado cuando está enojado– pero ahora ya no, me cuesta demasiado poder “sanar” y seguir.

A pesar de todo, las cosas siempre salen bien gracias a Dios (soy creyente mas no religioso), pero siempre estoy desganado. Tengo 29 años y nunca he pololeado (supongo que por ahí va la cosa). No voy a decir que soy virgen porque no lo soy (llevo más de 7 años sin nada de nada), pero tampoco soy de los que tiene Grindr (¿así se escribe?), o alguna página de contacto, lo encuentro patético (sin ánimos de ofender a quienes las usan), con decir que no tengo ni Facebook.

Me cargan esas páginas, siento que es como: “Hola, necesito amor, porfa que alguien me pesque”, no sé, me carga eso; rogar por amor. Creo que por eso no me he creado perfiles ni nada de eso, aparte que soy horroroso y obtendría puros “no me gusta”. Pero en fin, me siento súper solo, a pesar de que mi familia siempre está conmigo, pero siento que nadie puede ponerse en mi lugar, o quiere ponerse en mi lugar.

He perdido las ganas de comunicarme con la gente, con todos, si pudiese estaría ahora en mi pieza a oscuras jugando algún MMORPG (WoW específicamente), pensando por qué nunca he pololeado, o al menos “una andada” con alguien y después de un rato pensando siempre llego a la misma conclusión; “eres horrible”, eres “horroroso” (y emverdá lo soy). Y ahí es cuando la depresión viene molestarme de nuevo y me siento más basura que nunca, me siento feo, inútil, fome, sin tema, sin ganas de nada, aburrido, un parásito (trabajo y me gano las lucas para mis cosas, pero igual me siento un parásito).

Tengo buenos amigos y soy el diario de vida de muchos (as) amigos (as), que me cuentan sus cosas, pero ninguno de ellos es capaz de ponerse en mi lugar o siquiera escucharme un rato, o por lo menos fingir que les importa lo que me pasa. Me siento desechable. La única respuesta que obtengo es; “pero tienes que salir, encerrado nunca vas a encontrar a alguien”, y ahí respondo; “¿Salir?, ¿Para qué?”, y no sé, pucha, es más que sentirse feo.

Va más allá, pero nadie es capaz de entender y eso me frustra y me molesta porque yo sí soy capaz de estar en sus zapatos y tratar de solucionar sus problemas. Mi vieja una vez me dijo, “Tú eres de esas personas que siempre están pensando en que los demás estén bien, pero nunca te preocupas por ti”, y creo que tiene razón. Aunque ahora último he estado súper alejado de todos, me carga hablar, no siento la necesidad de comunicarme con nadie, y si lo hago es por obligación o por no ser roto y dejar a otra persona hablando sola, pero no tengo ganas de nada, cero motivación para todo.

Ya hace mucho tiempo, y como muchas personas, supongo, desarrollé un escudo para no tener que explicar nada a nadie, y que todo el mundo piense que soy feliz o que nada me importa o que todo me da lo mismo. Funciona la mayor parte del tiempo, pero llega el momento en que quiero llorar, pero no quiero llorar solo, pero con quienes me siento bien o en confianza no están ahí, están ocupados, o en otra, o como siempre me dicen para salir luego del paso: “Ya, tranqui, si ya llegará alguien”. Y es cuando pienso que no es ese el tema, el tema es la soledad, el ver a tus amigos con problemas de amor y tu ahí, solo, mirando cómo se odian y se tratan mal en vez de aprovechar a la persona que tienen al lado. He llegado al punto de que cuando me invitan a alguna parte pregunto quiénes van y en mi cabeza saco cuentas y si van todos en pareja (sean solo o amigos o no) y yo quedo solo no voy. Me excuso con cualquier tontera.

El sentir que nadie se fija o se fijará en ti es súper fome. Me deprime mucho. Me hace cuestionarme muchas cosas.

Cuando mis amigas me dicen; “Ay, pero mira él, es súper feo y tiene señora e hijos” y lo único que puedo pensar es: “Tengo que ser diez veces más horrible que él, porque si lo pescaron y a mí no, es lógico”. No quiero que quede la sensación de que soy superficial y que espero al príncipe azul, para nada. Estuve enamorado de un mino súper poco agraciado (por no decir feo de cuajo xD), pero gustaba su personalidad, me sentía seguro, pero para variar nunca pasó porque al final empezó a pololear y yo pasé a segundo plano, no, mejor dicho, como a décimo plano jajaja.

Parece que me alargué un poco, pero quería desahogarme, tengo rabia, tengo pena, estoy aburrido, me siento horroroso, fome, no sé qué hacer emverdá, quiero salir, pero no puedo, me da lata salir solo. Como siempre, la soledad me tiene mal. Disperso. No sé qué hacer para que pase, pero tampoco hago mucho en realidad, me carga salir, tener que ver a tanta gente, no, qué lata.

No sé qué más comentar, o cómo terminar el testimonio, solo quería decir lo que siento.

Saludos.
Pancho.

photo by:
3 comentarios URL corta

Patricio, 23 años, Viña del Mar. Chile.

#003 Nacho @ Ramos Mejía, 29 de julioHola, hoy me haré llamar Patricio, ya que a mis 23 años aún escondo a algunos familiares lo que realmente soy.

Desde pequeño sufrí de burlas por parte de mis compañeros, en la escuela nunca fue fácil asistir a clases y mucho menos poder hacer amistades, me destacaba dentro de mi círculo ya que participaba en la mayor parte de los talleres y era el mejor de mi clase, lo que llevó un día a que me dejaran encerrado en el baño de y sin saber por qué me largué a llorar.

Fue en ese momento cuando entendí que no era igual a los otros chicos de mi grupo, tenía algo que me diferenciaba. A los 14 años, durante las clases de deportes no miraba a mis compañeras, si no que me atraían enormemente los hombres, realmente no entendía que pasaba, vengo de una familia en la cual soy el primogénito y el único hijo hombre, por lo que mi Padre espera ser abuelo dentro de poco.

A los 18 años decidí acercarme a buscar ayuda psicológica, realmente no entendía qué pasaba en mi cabeza, estaba realmente confundido, después de asistir a mis citas programadas con mi terapeuta dejé el tratamiento, ya que este profesional se veía realmente asombrado ante las historias que compartía con él.

Cuando tuve que rendir la prueba de ingreso a la Universidad, hice amistad con un chico y desde ese momento comenzamos a conversar y nos hicimos buenos amigos, hasta que declaró sus sentimientos hacia mí y yo lo rechacé, me aterré ante la posibilidad de ser Gay. Mantuve relaciones heterosexuales, pero no me sentía realmente pleno y sentía que me faltaba algo.

Después de algunos años volví a tomar contacto con este chico, un día estábamos en mi casa viendo una película recostados en mi cama y él sin avisarme junto sus labios con los míos, quedé realmente pasmado y paralizado ante esa situación, no me sentí extraño ni arrepentido, pero le pedí que no fuera la última vez que nos besáramos.

Desde ese día de Abril comenzamos una relación, una de las relaciones más placenteras que he tenido. Compartíamos días enteros, realizamos viajes, conocí a su familia, la cual se enteró de nuestra relación y nos acogieron realmente bien, vivía prácticamente conmigo en casa de mis padres, debo decir y admitir que me enamoré, por primera vez en la vida sentía lo que era amor, sentir esa necesidad de saber de otra persona, esperar un “buenos días, amor”; querer compartir 24/7 y no separarse nunca.

Sufrí un accidente que me imposibilitó caminar por varios meses, y debo decir que él fue un apoyo en todo el proceso.

Un día me di cuenta de que algo nos pasaba, no estaban esas mariposas en el estómago cada vez que nos besábamos y el interés de vernos por lo menos dos veces por semana ya no existía.

Déjenme decirles que no soy de esas personas obsesivas, jamás he revisado el teléfono o redes sociales de mi pareja porque siento que no corresponde, todos debemos tener privacidad y además, si estás con alguien, es porque confías en ese “alguien”.

Aunque conocía su contraseña de Facebook, jamás ingresé a revisar su privacidad, hasta que un día sí lo hice y obviamente, como dice el dicho, “el que busca siempre encuentra”. Encontré una conversación con un chico que había conocido en una fiesta, a la que asistió solo con sus amigos. En ese mismo momento tomé mi teléfono y le dije: “Hola, voy a tu casa ahora porque me fuiste infiel”.

Fue una conversación eterna, fue un momento asqueroso cuando me dijo que ya no sentía nada por mí. Ese día dimos término a la relación, fue ese día el que me sentí realmente mal. Después de eso, mis cercanos se enteraron de mi orientación sexual, caí en trastornos alimentarios, ya que pensaba que nadie más me iba a querer, me sentía asqueroso y poca cosa, entregué tanto y lo quería con todo lo que podía, pero él no sentía lo mismo por mí.

Con la ayuda de mis amigos y familiares pude seguir adelante, volví a mis citas con el psicólogo (ahora con uno que realmente sentía que me escuchaba). Cambié mucho, cambiaron mis amistades, forma de pensar y hasta cómo veo la vida.

Después de más de un año este chico volvió, comenzamos a conversar nuevamente y acordamos una cita, me dijo que quería volver conmigo y yo, sin pensarlo, mi respuesta automática fue “NO”. ¿Qué iba a cambiar? La confianza ya no se podía recuperar y mis sentimientos hacia él son nulos.

Debo admitir que tenía miedo, miedo a abrirme a este mundo gay que no conocía y del que hoy soy parte, pero hey! Es lo que soy, es lo que quiero y es como yo quiero vivir mi vida. Aún no he podido decírselo a mis padres porque no he encontrado el momento, pero no tengo miedo. Sigo siendo la persona con los valores que ellos me entregaron, sigo siendo ese chico que sufría de bullhying, pero ahora tengo las herramientas y la seguridad para defenderme.

Hoy estoy próximo a cumplir 24 años y estoy terminando mi carrera universitaria. Estoy orgulloso de mis logros, actualmente estoy soltero, pero siento que la persona indicada llegará cuando tenga que llegar.

Quiero decirles que cuando terminamos una relación, lo difícil no es olvidar el pasado, si no el futuro que esperabas con esa persona; pero el futuro esta en nuestras manos, el futuro está a una hora más y apodérate de eso. Vive por ti! No por los demás.

Saludos y un abrazo a todos los que hacen posible esta página y darnos la oportunidad de compartir nuestras experiencias.

photo by:
1 comentario URL corta

Javiera, 18 años, Chile.

Angela Bettis and Anna Faris Lesbian KissConocerla jamás estuvo en mis planes, algo así jamás hubiera pasado por mi mente. El año comenzó igual que siempre, mismas personas, mismo ambiente. Lo primero que hacía el primer día de clases era ver si había algún compañero nuevo lindo pero no fue así.

Ella llegó el tercer día de clases. La verdad es que solo parecía una nueva compañera, pero algo me llamó la atención, me gustó su pelo, sus rulos eran hermosos y era muy alta, lo que me dio risa porque me vería muy pequeña al lado de ella.

Los días pasaron y ella se comenzó a acercar a mí y a la semana ya la adoraba, con cualquier tontera me hacía sonreír, nos hicimos muy amigas aunque solo pasábamos juntas en clases, ya que ella tenía otras amigas y pololo, al cual yo odiaba porque la trataba muy mal.

Después de conocerme terminó con él y volvió y terminó. Cuando finalmente terminaron, nuestra amistad se hizo más fuerte, con el tiempo empezó a decir que yo era de ella y que éramos pololas, lo que a mí me pareció un juego divertido, pero con el tiempo el juego se hizo más intenso y ella me robaba besos, lo que por alguna razón no me molestaba.

Una noche ella me dijo que la confundía y que por favor me alejara. Esto provocó una gran tristeza en mí, ya que la adoraba y lo que más miedo me daba era perder a aquella hermosa persona, pero acepté por miedo a hacerle daño.

Esa separación no duró más que unas horas, ya que nos queríamos mucho y prometimos nunca más separarnos, aunque después de eso nos separamos un par de veces por miedo a sus padres, pero seguíamos juntas.

Nuestro primer beso fue en su lugar favorito, una cancha de básquetbol. Fue lo más romántico que me ha pasado, ella me dijo que tenía calor y yo la tapé con un polerón, pero como se quedó tan callada, levanté el polerón y me puse debajo también. Ella comenzó a acercarse muy despacio hasta que nuestras narices se tocaron, me besó y fue el mejor beso de mi vida.

La verdad es que nunca olvidaré su cara, estaba tan feliz que no podía hablar. Nuestra relación comenzó ese día y se hizo más fuerte a cada segundo, nos amábamos mucho e incluso comencé a ir a su casa. Claro, como amiga, pero igual. Sus papás se encariñaron mucho conmigo, lo que nos provocaba más miedo a que supieran.

Pero como el amor no se puede esconder, nos pillaron y nos separaron de una forma muy violenta, que dejó grandes moretones a ella y un gran dolor en mí que no sabría explicar. No supe nada de ella por una semana y casi morí. Ella me culpó, me trató mal todo un mes y ya era insoportable, pero seguí ahí porque me necesitaba.

El año de clases que venía fue horrible, ella me hizo mucho daño, incluso casi me engaño con otra, pero cuando abrió los ojos se dio cuenta de lo que yo significaba para ella era más fuerte que cualquier cosa y que me amaba con todo su corazón.

Yo aun creo que ella puede ser el gran amor de mi vida y todo está maravilloso, pero el miedo que siente hacia sus padres la esta dominando y ya no sé qué hacer. Sin importar cuánto ella me ame el miedo la aleja. Lo más increíble de todo esto es que es la única mujer que provoca algo en mí y mucho más fuerte de lo que sentí por un hombre.

photo by:
0 comentarios URL corta

Hernán, 18 años, Chile.

Cute young GuyHola, ¿Qué tal, gente? Ni siquiera sé cómo empezar a relatar lo que siento, pero ya llevo un tiempo queriendo decir algunas cosas y creo que este podría ser el lugar más adecuado.

Como dice arriba, tengo 18 años, estoy cercano a cumplir los 19 y hay mucho de mi vida con lo cual no estoy muy contento (trataré de ser breve, pues no quiero ser aburrido).

Lamentablemente siempre he sido una persona poco cariñosa, me cuesta demasiado expresar mis sentimientos por las demás personas, y siento que esto está acabando conmigo. Tuve una buena infancia, mis padres siempre me dieron lo que necesitaba y también por qué no decirlo, cumplían mis caprichos, por esta razón no quiero culparlos por mi forma de ser.

Comencé a explorar mi sexualidad cuando tenía aproximadamente 14 años, estaba en primer año de enseñanza media, y por primera vez me gustó una persona, este era mi mejor amigo, disfrutamos mucho tiempo juntos solo siendo amigos y por cosas del destino, nuestra separación fue dolorosa, sufrí mucho y eso hizo que cerrara mi corazón a los demás por mucho tiempo, siempre estuve fingiendo ser feliz, cuando en las sombras siempre estuve sufriendo.

Paralelamente, empecé a sentir atracción sexual por los hombres, por lo que las hormonas estaban a flor de piel y lamentablemente uno de mis primos se aprovechó de esa situación descaradamente, sin entrar en detalles, solo diré que me sentí vulnerable en muchos aspectos.

Así estuve durante un tiempo, destrozado sentimental y sexualmente , se me da muy bien fingir, entonces era obvia la opción que debía seguir, mientras obtenía excelentes calificaciones en el colegio y todo el mundo me felicitaba por ello, por dentro empecé a alimentar un odio por el mundo , un odio muy grande, llegué a sentirme un falso y un hipócrita, solo por fingir que era feliz cuando no lo era y eso me llevó a despreciar a todas las personas que se acercaron a mí con una mano amable y dispuestas ayudar.

El suceso que me llevó al colapso, fue muy breve, pero no menos importante. Ya estaba más grande, tenía 17 años, en una reunión familiar un tío abuelo intentó cometer el acto más asqueroso que a alguien se le podría ocurrir, así es, intentó violarme. Volví a sentirme vulnerado como la primera vez, y mi odio y rechazo por los demás se incrementó exponencialmente.
Nunca tuve amigos gay, ni tampoco conocí a nadie gay, así que mis oportunidades de surgir como persona estaban demasiado reducidas, sin mencionar que los hechos ocurridos habían hecho de mí una persona muy insegura, con una autoestima bajísima y con un rechazo tremendo hacia los demás.
Quería ser alguien nuevo, alguien totalmente diferente y la oportunidad se presentó ante mí como un ángel caído del cielo, así que la tomé y comencé mis estudios universitarios en una ciudad distinta, implorando que todo fuera distinto, y deseando conocer gente como yo, por un momento, quise olvidarme de todo lo sucedido, fingir que mi infancia y adolescencia fueron normales y comenzar todo de cero.

Efectivamente, las cosas se desarrollaron correctamente y conocí a muchas personas, de las cuales, varios eran gays. Ahora tengo muchos amigos, sin embargo, cuando las cosas se ponían serias (llámese novio), mis inseguridades salían a flote y todo acababa mal.

He intentado cambiar lo que soy con todas mis ganas, pero lamentablemente no ha sido posible.
Un rayo de esperanza se presentó ante mí hace poco, una persona que tal vez no me comprende mucho, pero me quiere y yo lo quiero a él, espero que entienda que no puedo cambiar lo que soy. Solo hay una forma de borrar todo el odio acumulado durante años y es reemplazándolo con amor.

Actualmente nos encontramos en vacaciones, por ende separados, puesto que vivimos en ciudades distintas y las cosas se han puesto difíciles, la distancia termina afectando las cosas y el odio que creí que estaba desapareciendo vuelve con más fuerza.

No tengo miedo, he llegado a esta conclusión una tarde de enero en la cual decidí contar mi historia a ustedes, cuando las cosas acaben sabré que mi odio habrá desaparecido y olvidare todo lo malo que tuve que pasar.
Si puedo darle un consejo a todos ustedes, dejen que el amor de los demás los llene, no sean rencorosos, porque odiando al mundo, se pasa muy mal.

Espero que mi historia tenga un final feliz y deseo que las de ustedes también.
Saludos.

photo by:
2 comentarios URL corta

Andrés, 21 años, Ñuñoa. Chile.

Patron gaming on WOW at the Internet CafeEn abril del año pasado conocí a un chico muy bonito, exactamente el lugar no era muy agradable, ya que era un ciber en donde van los gays a tener encuentros en el centro de Santiago. Solía frecuentar estos lugares porque me sentía muy solo y a veces  triste, por lo cual  quería conocer gente. Además, era un conocido mío el cajero del  local.

Un día, hablando en la caja (del ciber) con mi amigo llegó un niño muy guapo a pedir una cabina ¡wow ! yo quedé como hipnotizado, para mí era perfecto con su carita muy blanca, unos ojos pardos y muy discreto (piola). Pasaron 20 minutos y él no salía de su cabina, yo un poco nervioso voy y con la media “perso”  le golpeo la puerta y me abre y me hace pasar.

En ese momento nos dimos besos, me sentía muy afortunado. Después me dio su skype y esa misma noche me creé una cuenta y lo agregué.

Se llamaba Matías y empezamos a tener una bonita amistad por skype, hasta que un día lo invité a salir, exactamente a una heladería en Providencia él aceptó. Aún no me daba su celular, fue bonito ese día, lo conocí demasiado.  pero tenía un problema, él estaba muy confundido, sólo había tenido pololas y antes nunca  había salido con un chico (fui su primera “cita” ).

Me contaba que no era de Santiago y se reservó el lugar. Ya era tarde y nos teníamos que despedir, estábamos en el Parque Uruguay y me besó, luego lo fui a dejar al metro. En la noche antes de dormir recordaba todos sus besos, pero me daba un poco de angustia que no supiera lo que le gustaba, su confusión.

Pasaron las semanas y seguíamos hablando, hasta que organizamos una segunda cita y esta vez iríamos al Costanera Center. Pero no recordé preguntarle en qué lugar específicamente me esperaría, así que ya eran las 17 hrs. y yo preocupado  no sabía cómo ubicarlo (solo éramos amigos por skype) hasta que me manda un mensaje a mi celular que me estaba esperando en el puente y BINGO obtuve su número.

Fuimos a comer y lo pasamos bien, pero él seguía con sus problemas de identidad sexual, yo trataba de contarle historias mías de cómo yo superé esa etapa, pero quizás su familia es un poco religiosa o “anticuada”. Creo que me estaba enamorando de él.

Un día buscando por Internet me metí a jovenconfundido.com y me informé sobre cómo ayudarlo. Cuando nos volvimos a juntar  le comenté sobre toda la info que había buscado, pero él no quería, no estaba  interesado ya que pensó que se le pasaría y que nosotros solo seríamos amigos. Ese día lloré un poco por no hacer nada y vi que iba a haber un seminario para jóvenes, lo invité a participar y me rechazó otra vez.

Llegaron las vacaciones de invierno y él se fue a su pueblo en la 6 región, yo sabía que lo extrañaría, esas vacas me fui a Buenos Aires y aún allá pensaba mucho en él.

Ya se habían acabado las vacaciones, era agosto  y él me dice por whatsapp que teníamos que hablar seriamente, me imaginé lo peor o quizás era algo bueno. Nos juntamos en el Parque Cousiño y fue una conversación de 15 minutos en la que me dijo: No quiero que me busques más ayuda porque no la tomaré y no quiero que nos sigamos viendo, porque tú me haces estar confundido y ahora estoy saliendo con una compañera de la Universidad.

Yo quedé “plop”, quería puro llorar, pero me hice el fuerte y le dije bueno, yo también estoy con alguien y quedamos como amigos. Me da la mano y yo me voy por el parque llorando. En ese instante estaba destrozado. Me preguntaba cómo alguien podía estar tan confundido y no poder ser él mismo.

No hablamos en un par de meses y traté de informarme de alguna manera de poder ayudarlo. Un día me llega un mensaje a skype, era él pidiéndome disculpas por haber sido tan frío y duro conmigo, yo acepté, lo perdoné y ahora somos amigos, aunque me sigue gustando y siempre lo recordaré.

Espero que  a futuro busque ayuda y que tenga claridad en lo que quiere y que sea feliz, y obviamente tenerlo como amigo sea en la circunstancia que sea. Estoy pololeando con un chico que conocí en Noviembre, pero siempre en mi cabeza sigue la pregunta si Matías estará bien (Igual nos hemos visto un par de veces desde que estoy pololeando), no puedo sacarlo de mis recuerdos, es una linda persona.

photo by:
0 comentarios URL corta

Focus Group – Atención primaria de salud de jóvenes LGB

studing,learningEstimados/as Jóvenes:

El Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (CEMERA), con el patrocinio de Joven Confundido y Fundación Iguales está llevando a cabo un estudio para identificar necesidades, barreras y demandas en atención primaria de salud de jóvenes lesbianas, gay y bisexuales.

Esta información, actualmente escasa en nuestro país, será de gran utilidad para el desarrollo y/o mejoramiento de modelos de atención que realmente consideren e incluyan a la población de adolescentes y jóvenes LGB, disminuyendo las brechas e inequidades en salud, potenciando su desarrollo integral, mejorando la oportunidad, el acceso y la calidad de esta atención, contribuyendo a la elaboración de Políticas Públicas en nuestro país.

Para esto, los invitamos a ser parte de esta iniciativa. Se llevarán a cabo una serie de Focus Group,  el primero de ellos será de jóvenes gay, este Miércoles 28 de Enero 2015 a las 18:30 hrs. 

Para más información,  haz click aquí.

Para participar, escribe a javierapizarroconte@gmail.com

Muchas gracias de antemano, anímense!!!

photo by:
0 comentarios URL corta