En JovenConfundido.com buscamos proveer de información a jóvenes con dudas sobre su orientación sexual, ya sea una mera confusión adolescente o un secreto terrible guardado por mucho tiempo.

No está dirigido a activistas, ni a investigadores, ni a quienes dicten cátedra porque tengan todo resuelto. Ver más

Leonardo, 19 años, Santiago. Chile

John 01/07Desde hace ya un par de años he venido esporádicamente a esta página para leer mucho de los testimonios. Me he sentido identificado muchas veces y también muy enternecido con las experiencias que han sido compartidas, sin embargo, nunca me decidí a escribir mi situación por varias razones; o sentía que mis experiencias no son tan importantes para el resto como también porque no hay quien pueda ayudarme. Hoy me animo a hacerlo porque siento que, como me sentí identificado con otros relatos, puede haber jóvenes que compartan una situación similar.

Primero que todo me presentaré. Mi nombre es lo de menos, tengo 19 años y ya estoy cursando el segundo año en una universidad de prestigio y la carrera que siempre deseé. Tengo una personalidad distinta diría yo. Soy muy poco afable y poco abierto, también a hacer nuevas a amistades. Ante el resto me muestro como una persona de poco hablar, introvertida y apacible, aunque sé que por dentro soy una persona muy de piel, cariñoso, alegre y extrovertido.

A lo largo de mi corta vida he cambiado mi forma de ser por una gran inseguridad que se ha ido apoderando de mí. Es una inseguridad de mí mismo y de mis capacidades, que ha ido creciendo cada vez más. Todo eso acompañado de unos cuantos problemas físicos que han solidificado esa inseguridad. Debido a un acelerado crecimiento en mi adolescencia, se me hicieron varias estrías en mi cuerpo. Hombros, brazos, cintura y rodillas. Dejé de ir a la playa, de bañarme en piscinas. También comencé a padecer de resistencia a la insulina. Además tengo una suerte de hiperhidrosis, una sudoración mayor a la normal. La sudoración por lo general es cuando estoy nervioso o con más gente. Las manos, mi frente, axilas, es horrible la verdad para mí. En fin, todo eso ha creado una sombra en mi personalidad que me aísla de los demás. Tengo muy pocos amigos, ningún ‘’mejor amigo’’, nunca he pololeado ni mucho menos tenido relaciones. He tenido problemas de ansiedad e incluso he pensado muchas veces quitarme la vida, pero por simple cobardía nunca lo he concretado. Siento que esta situación me imposibilita a muchas cosas, pero la más importante es a tener una pareja. Siento que doy asco y que jamás sería capaz de abrirme a alguien de una forma más íntima.

(Odio redactar mis pensamientos, siento que mientras escribo comienzo a hablar de cosas fuera del tema o quizás digo las cosas de una forma no tan sutil.)

La orientación sexual siempre estuvo definida desde temprana edad. Siempre supe que sentía atracción por las personas de mí mismo sexo. Pese a que hasta el día de hoy me han interesado muchas mujeres, nunca he dado el paso siguiente por todos los problemas de inseguridad antes relatados. Mis padres son excelentes personas y me han ayudado en todo, pero creo que nunca se han dado cuenta de aquella nube que me aqueja, creo que porque con personas de confianza todo anda muy normal, soy alegre y puedo desenvolverme con naturalidad. Poco a poco he sembrado una especie de odio frente a quienes no conozco, en la universidad camino por los lugares menos transitados o simplemente me quedo solo en una sala dibujando, jugando con mi inseparable 3ds o escuchando música.

Ya no sé ni cómo seguir esto. Creo que me ha servido para desahogarme en parte, sin embargo, me hubiese gustado compartir momentos más agradables de mi vida. De todas formas gracias por leer.

*Joven Confundido se puso en contacto con Leonardo para entregarle apoyo y orientación. 

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Fernanda, 15 años, Talca. Chile.

241/365Desde prácticamente los 9 años sospechaba mi orientación sexual. Al ir por la calle me di cuenta que los “niños” no eran de mi interés, encontraba siempre a las niñas bonitas, pero no porque quisiera ser como ellas, si no como otra cosa.

También estoy en un liceo se mujeres desde los cinco años. Siempre estoy rodeada de mujeres,  me he enamorado de más de una en mi vida, he tenido varias novias, pero nunca he podido explicarles mi homosexualidad a mis padres.

No tengo miedo de decirles, mis amigas lo saben y no fue muy difícil, ya que no me importa lo que piensen de mí, pero quiero prepararlos, si no lo hago, puedo hacerles daño, soy su única hija, creo que es lo único que me lo impide.

Mis Primos lo sospechan, me  han preguntado más de una vez, yo les cambió de tema. Para que lo sepa mi Familia, tienen que saberlo mis padres.

Aún así tengo los típicos problemas amorosos, la chica que me gusta es un año menor y tiene novia, pero nos hemos besado un par de veces. Tenemos un juego, el juego de “ser pareja”, pero es raro, en algunas ocasiones pienso que ella siente lo mismo, pero sé que no. Algún día me confesaré, tanto con mis padres como con la persona que me gusta.

*Joven Confundido se puso en contacto con Fernanda para entregarle orientación y apoyo.

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David, 21 años, Ciudad de Panamá. Panamá.

lonely riverHola! Después de leer varios testimonios me animé a escribir el mío, y admiro a todos los que se atreven a compartir sus experiencias!

Desde pequeño era algo afeminado, siento que en la calle lo disimulo bien, sinceramente me gusta mucho ser como soy, pero en mi casa desde siempre me enseñaron que a los niños deben gustarles las niñas. En mi caso, siempre sentí una atracción distinta por los muchachos; recuerdo una vez que vi un chico muy guapo por la TV y dije en voz alta que me gustaba y sin saber porqué, todos en la sala se rieron de mí. Desde ahí entendí que había algo distinto en mi forma de mirar a los hombres.

No soy guapo, pero tampoco me considero poco atractivo, soy sólo una persona común haha. A lo largo de todos mis años en la escuela siempre decía que me gustaban las chicas (ciertamente no era así) ante comentarios hirientes de mis compañeros como: cueco -es una forma despectiva de llamar a los gays en mi país- y además recibía más insultos al ser el mejor de la clase. El caso es que durante esos años traté de tener relaciones con chicas, las cuales no funcionaron para nada, generalmente me rechazaban (por suerte) hasta que llegué a un punto en el que me dije que el amor no era para mí.

Sumado a eso, jamás pude conocer a nadie con quien pudiera hablar de ese tema, y la verdad es que a pesar de tener muchos amigos, no tenía la confianza de contarles algo como lo que me estaba sucediendo, ya que en aquel momento era cuando más confundido estaba. No quería aceptar que me gustaban los hombres, pero tampoco tenía éxito con ninguna chica. Durante esos años y los siguientes viví pensando que había algo raro en mí y ciertamente algunas actitudes de personas a mi alrededor no me ayudaban y me daba más miedo pensar en el rechazo de muchas personas.

Luego de esos años pude entrar con mucho esfuerzo y estudio a la universidad, ya que la carrera que actualmente estudio es la única en esa universidad que requiere un buen puntaje para poder ingresar (Medicina). Allí conocí a una muchacha que realmente movió sentimientos en mí que jamás pensé que volverían, pasamos un semestre y al siguiente nos volvimos muy cercanos; al punto que pensé “al fin podré tener una relación como una persona ‘normal’ -sí, tenía un mal concepto de normalidad-“.

A pesar de todo, puedo decir que de verdad me importaba; pasaron muchas cosas y al final terminó cambiándome dos veces por otros muchachos, y aunque actualmente le sigo hablando y somos buenos amigos, siempre pensé que debió ser más sincera conmigo, ya que literalmente era ella quien me buscaba cada vez que necesitaba un paño para llorar, ha cambiado mucho eso y no le guardo rencor, pero en algún momento cuestioné su sinceridad.

Luego de eso me distancié de muchas cosas, iglesia, amigos, etc. porque me di cuenta que por más que lo intentara no podría hacer feliz a una muchacha, medité mucho sobre mi vida y de un tiempo para acá trato de ya no esconderlo a mis amistades. Aunque no todos lo saben, sé que en algún momento me armaré de valor para contárselo a todos, especialmente a mi familia; que aunque posiblemente vaya a ser rechazado por algunos de ellos, la única aprobación que realmente me importa es la de mi mamá y estoy seguro que ella me apoyará.

Debo decir que no arrepiento de ninguno de los errores que he cometido o malas experiencias por las que he pasado, porque al fin y al cabo son ellas las que me han llevado a darme cuenta de quién soy verdaderamente. En este momento puedo decir que realmente me alegra ser quien soy -un joven gay con sueños, metas y muchas ganas de vivir-, que espero encontrar muy pronto el valor para salir del closet (en el que espero no estar mucho tiempo más) y espero encontrar a ese chico especial a quien poder entregarle todo lo que nunca he podido dar o recibir. Otra cosa, aunque menos relevante haha, a mis 21 años sigo siendo virgen y la verdad espero (aunque no tengo apuro) que, cuando encuentre a ese chico especial, podamos experimentar el amor a ese nivel, sí yo sé que suena muy cursi, pero qué hago, así soy yo.

Espero que mi testimonio sirva para ayudar a alguien más al igual que muchos de esos testimonios me han ayudado a mí, porque cuando en algunos momentos me sentí solo, me ayudaba venir a esta página -leer muchos consejos- y encontrarme que no era el único “joven confundido”.

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Flor, 15 años, Chile.

Gia NgânHace un tiempo conocí una chica por una red social, yo tenía algunos problemas y ella me ha entendido mucho y me dio su apoyo desde el minuto uno. Fuimos muy buenas amigas y un día me di cuenta de que me movía el piso, no me explicaba cómo podía gustarme alguien que nunca había visto en mi vida, pero sucedió.

Un día se lo dije, y todo empezó, con el tiempo ella comenzó a interesarse por mí y a los meses empezamos a pololear. Era algo ilógico, pero estaba pasando, cada día me gustaba más, me trataba mejor que nadie, me hacía feliz, era todo muy lindo, hablábamos por cam y por whatsapp todo el día.

Era muy feliz, pero un día todo acabó, yo sentía que el mundo se me caía encima. Han pasado ya tres meses de la ruptura y aún sigue tonteando conmigo, y como aun estoy enamorada de ella le hago caso, he tratado de dejarla tres veces, pero siempre vuelvo a lo mismo.

Todos me dicen que tengo un problema por no poder dejarla, mis padres saben lo de ella, pero no lo aceptan, a estas alturas ya no sé qué hacer, si la dejo definitivamente no sé qué sentiré, pero si sigo con esto más tiempo no sé si podré.

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Anónimo, 21 Años, Viña del Mar. Chile

A Single TearEs difícil expresar esto, no por lo poco usual de la situación, sino por lo doloroso y deprimente que puede llegar a sonar. Tengo una familia y me llevo bien con la gente, pero me siento solo. Completamente solo. Solo porque no tengo a nadie con quién salir, solo por no tener a nadie a quién contarle cosas importantes, solo porque no puedo expresar lo que siento y debo fingir ante mi familia y las personas para no sentirme estúpido, imbécil, llorón. Llorón porque ya debería haber superado los problemas del pasado, llorón porque mis problemas no son tan complejos y sólo es mi culpa de que los vea de manera tan dramática. Pero simplemente es una fuerza que no puedo detener y eso me hace sentir cada vez más débil, más idiota, más inútil, cada vez más pequeño hasta pensar que no valgo absolutamente nada. Sé que tengo habilidades, sé que tengo virtudes, pero soy tan cobarde y tan débil que no soy capaz de sacarlo a flote y algo para fuerte que yo hace que pase desapercibido, como si fuera invisible a los demás, como si derechamente no existiera.

A veces pienso que estoy erróneamente en este mundo, que mi vida es un error. Qué tendría que haber estado en otro momento. Intento entender y aceptar no solo mi orientación sexual, sino que mis gustos, creencias, pensamientos, etc., pero no puedo, porque a pesar de que lo que los demás piensen no debe tener importancia, siento que toda la gente rechaza mi forma de ser y pensar, llegando a la conclusión de que simplemente no me corresponde vivir en este mundo. Actualmente voy a una psicóloga y cuando todo parecía estar claro y sabía quién realmente era, me di cuenta de que mi problema era justamente ese: ser yo. Hago todos los esfuerzos por hablar con los demás, pero simplemente no puede pasar más allá de un saludo, lo que trae como consecuencia que actualmente me encuentre sin amigos, sin pareja y con una familia que cree que todo está bien, cuando mientras aparento estar perfecto, mi mundo interior está hecho pedazos. ¿A quién le gustaría escuchar a alguien tan enrollado y depresivo como yo? Supongo que a nadie que tenga su juicio relativamente sano, incluso a nadie en mi familia, que no tiene por qué sufrir ni cargar con mis problemas personales (ya han sufrido bastante por las cosas que he hecho a causa de esto mismo). Incluso considero dejar de vivir como una alternativa, pero es ese mismo miedo el que me impide tomar la decisión, aunque si tuviera la certeza de que la sensación al menos no es dolorosa ni desagradable, probablemente ya lo hubiera hecho.

Desde tomar alcohol para olvidarme de esta realidad y llegar borracho a mi casa varias veces hasta tener sexo con un desconocido en el baño de un pub, intenté llenar los vacíos de mi vida y buscar respuestas que aclararan mis dudas o, por lo menos, me hicieran sentir mejor, pero eso solo empeoró las cosas. Ahora me siento aún más estúpido, porque no solo no logré nada más que hacer el ridículo, sino que transmití esa inseguridad a mi familia, especialmente a mi mamá que ahora, pese a todo lo que diga y a que pareciera que ha vuelto a tratarme como siempre, siento que me ve como si fuera otra persona, como si el “yo” de siempre hubiera sido reemplazado por un clon que carece de límites y responsabilidad.

Siento que entre mi encierro, mi soledad y mi rutina me estoy volviendo loco, que en algún momento voy a explotar y será demasiado tarde para recuperar la razón. De repente me siento bien, pero cuando soy consciente una vez más de esta situación, me desanimo y vuelvo al estado desanimado de siempre. A estas alturas, sabiendo que tengo habilidades y virtudes, pero sin tener la capacidad ni la valentía necesaria para usarlas, no tengo ninguna esperanza de que esto mejore demasiado. Lo único que sé es que me siento (de hecho, soy) como un patético y pobre hombre que no puede tomar las riendas de su vida y, por ello, su destino final posiblemente es dejar de existir, si es que para el mundo aún existo, aunque lo dudo.

Solo era un desahogo y si bien no tiene que ver demasiado con el cuestionamiento de una orientación sexual, creí que era el único lugar en donde me sentiría seguro de exponer esta realidad tan deprimente.

* Joven Confundido se puso en contacto con Anónimo para entregarle apoyo y contención. 

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