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Daniel, 25 años, Arica – Parte IV

Project 365 #192: 110710 Light At The End Of The Tunnel..continúa

Nuevo día, nueva vida. Renacer.

Alcancé a dormir con suerte, tres horas. Pero en ese momento sentía una fortaleza y energía para ir a un maratón. Me recuerda que ese mismo día de mi confesión, fui junto a mi hermano al Estadio Nacional, donde Chile obtuvo dos medallas de Oro en los juegos Osedur. La sensación fue increíble, te sientes parte de algo. Tus gritos y aplausos se escuchan por igual. Coreas el himno nacional, hasta el final y a capela, junto a 20 mil o 30 mil personas. Te sientes feliz y orgulloso de ser Chileno y ahora también comienzo poco a poco, a sentir lo mismo por ser gay.

Comienzo a entender porqué a los homosexuales hombres se les dice Gay. Asumiéndolo y saliendo del clóset, pasamos automáticamente a ser más alegres, más libres, más plenos y más felices. Ese día, después de salir del clóset. Empezaba una nueva etapa, me sentía muy feliz y dueño de mi propia vida, no tenía que vivir más para los demás. Decidí empezar a escribir esta carta para compartirla con otros que lo están pasando mal. Esperando que mi testimonio les ayude.

Recuerdo que mientras lo escribía no dejaba de escuchar la canción Same Love, de Macklemore, Ryan Lewis y Mary Lambert, es como mi nuevo himno. ¡Atrévanse todos! Hombres atrévanse y sobre todo ¡¡¡Mujeres!!! Atrévanse más, que el mundo también sepa de ustedes. Ellas son doblemente discriminadas, primero por ser mujeres, y segundo por ser lesbianas. Se habla más de los gay, pero las lesbianas también son parte del mundo homosexual, además de los bisexuales y transexuales. Llegará el día en que hablar de homosexualidad no será un tema y existirá una gran liberación, mayor integración, igualdad e inclusión, pero no podemos esperar a que eso cambie sólo porque sí.

Los grandes cambios, los cambios importantes, los cambios sociales y políticos se lograron porque antes hubo personas que lucharon para que la situación mejorara. Hoy en Chile, esa lucha la encabezan hombres como Jaime Parada, Luis Larraín, Rolando Jiménez, Pablo Simonetti, entre otros. ¿Y las mujeres? Estamos a poco de lograr cambios importantes para la comunidad homosexual en Chile. Este podría ser el comienzo de un gran cambio en nuestra sociedad, creo firmemente que es un hecho que el Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) será aprobado.

Lo anterior, no va a ser un logro del gobierno anterior que presentó el proyecto de ley. Tampoco va a ser un triunfo del nuevo gobierno donde será aprobado. Esta será una victoria de todos. De todos los que creemos en la libertad, el respeto y la tolerancia. ¡Mismo amor, mismo derechos! Luego como dice Jaime, sigue la madre de todas las batallas, el Matrimonio Igualitario y ya empezamos a ver acogida a la iniciativa legal de muchos sectores.

Yo, ya no seré más mudo, ni sordo, y ya no cegaré a otros de lo que soy. Porque existo, existimos y debemos mostrarnos. Hacernos notar. Tenemos un lugar en el mundo que debemos reclamar, Yo lo comenzaré a hacer. ¿Lo harás tú? ¿Y Qué sigue para mí? Definitivamente tengo que viajar y contarle al resto de mi familia, pero no siento miedo, no siento preocupación, tampoco ansiedad. Pienso que todo va a salir bien.

Estoy planeando mi viaje para Abril y estar con ellos el día de mi cumpleaños y contarles a todos es día: a mi madre, a la madre de mis otros hermanos, a todos mis hermanos, hasta mis cuñadas. También quiero hacer amigos: heterosexuales y gays. ¿Por qué no? encontrar un pololo. Claro que todo a su debido tiempo. Para mí lo primero es la familia, que me apoyen, educar a los que les cuesta más aceptarlo. Lo demás llegará con calma. No me angustia la idea de quedarme sin pareja, después de todo y como dicen por ahí, aunque yo soy agnóstico. “A nadie le falta Dios”. Sé que lo mejor está por venir y muy pronto.

Compartamos nuestro Testimonio. Gracias Jaime una vez más. Mi Doctor Jaime, así le digo porque él también hace alusión de que ha convertido en una especie de “Pilar Sordo de los gays”. A quienes no la conocen, es una destacada psicóloga y escritora que ha lanzado varios libros de autoayuda. Jaime me dijo que escribiera mi testimonio como me naciera y que luego veríamos el medio más adecuado para difundirlo, porque previamente yo le pedí orientación sobre cómo compartir mi historia. Cuando la terminé, le solicité a mi hermano que la leyera primero, para recoger sus impresiones. A él realmente le gustó, se río y se emocionó leyéndola.

Realmente le extrañó mucho como identifiqué sus emociones cuando le conté que soy gay y las plasmé en el texto. Luego tenía que mostrarle mi testimonio a Jaime y su reacción debo reconocer que realmente no me la esperaba. El sábado 26 de Marzo le envíe el testimonio y mientras él leía, me la comentaba o me hacía unas consultas. Se rió mucho, pero cuando finalmente terminó de leer, me dijo: “me hiciste llorar pendejo de mierda”.

Decía que mi testimonio y los otros que recogía, valían mucho para él. Estaba realmente feliz y emocionado, tanto o más que yo. Jaime de inmediato, me preguntó si lo autorizaba a compartir mi testimonio como nota en su Facebook y claro que no me iba a negar y le respondí que sería un honor. Los comentarios en Facebook a mi historia, eras muy bellos y emotivos. Mucha gente ya lo había leído. Luego Jaime lo publicó a través de Twitter y los comentarios y agradecimientos empezaron a llegar rápidamente.

Yo sólo los leía no quería hacerme parte del proceso. Pero luego, Jaime me preguntó si los había visto. Ahí decidí escribir en Twitter, “Gracias amigo porque te conocí, cambie para bien. Por ser mi voz y compartir mi historia que también es tuya”. Al instante, empecé a recibir muchas felicitaciones y agradecimientos por mi historia. Había emocionado a mucha gente y en especial a quienes estaban viviendo el proceso de salir del clóset, con quienes empecé a tomar contacto para ayudarlos. A Jaime le he dado mucho las gracias, por email, por Twitter, pero en persona creo nunca lo hice y es muy probable que no lo vuelva a ver. Pero de verdad espero tener esa oportunidad, de estrechar su mano, abrazarlo y decirle, “que gran parte de esto, te lo debo a ti”. Espero algún día poder ayudarlo, en algo aunque sea. Sé que jamás podré hacerlo de la misma manera en la que él me ayudo a mí.

Estoy tan agradecido con Jaime que incluso le dedique una canción. Cuando lo hice, le dije que espero que su pareja no se enoje, después de todo no es una canción de amor. Pero, ¿qué tiene de especial la canción For good? Bueno ésta dice muchas cosas que sentía y siento gracias a que conocí a Jaime y que leí su libro. Tal cual la letra de la canción lo dice: Me sentía limitado,  Jaime podía hacer todo lo que yo no capaz. Que había escuchado que la gente venía a nuestra vida por alguna razón, que ellos nos traen algo que debemos aprender y debemos permitir que nos enseñen aquellos que no ayuden más a crecer.

Sé que lo que soy ahora es porque conocí a Jaime. Tal vez no lo vuelva a ver, pero quiero que sepa que mucho de lo que soy, es porque lo aprendí de él. Mi historia también es suya, porque el de algún modo la reescribió siendo un amigo. Ahora sé que gracias a que lo conocí, cambié para bien. Amigos de Joven Confundido, escribí esto con mucho entusiasmo. Debo reconocer que también lloré, pero a diferencia de muchos otros relatos, éstas fueron lágrimas de alegría. Quiero transmitir esperanza, optimismo y ¡¡¡Ánimo a todos!!! A los que aún no viven este proceso, de verdad les digo ¡¡¡Todo mejora!!! Uno mismo, nuestra vida y la manera de verla, puede cambiar mucho y en muy poco tiempo. En mi caso, yo cambié y cambié para bien.

Un abrazo fraterno y recuerda que no estás solo.

Daniel.

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Daniel, 25 años, Arica – Parte III

two brothers together!…continúa

El momento de la verdad

Salir del clóset es algo que te debes a ti mismo y a nadie más. Debes hacerlo sólo si quieres, porque es algo tan complejo, que nadie debería presionarte por hacerlo. Cada uno tiene sus procesos, pero sí creo que yo me tardé demasiado. Cuando le conté a mi hermano también me lo dijo, porque es un sufrimiento que pudiste dar finalizado mucho antes, pero yo le dije que nunca sentí la confianza para hacerlo. Mi hermano seguramente lo imaginaba, y creo que el resto de mi familia también lo habrá pensado.

Haciendo memoria, creo que una vez uno de mis hermanos me lo iba a decir o consultar, él quería llevarme a hablar en privado. Como que lo presentí y finalmente evité el momento con todos los recursos posibles. Recuerdo que le había prestado mi notebook. ¿Habrá visto algo que me haya delatado? Algún día se lo preguntaré. La familia en general y principalmente las madres, lo intuyen, y ¿Cómo no? si se supone que son las personas que mejor nos conocen.

Hay muchos contextos para contarlo y otros que no, creo que el mío fue favorable para hacerlo, pero también entiendo que existen otros que pueden ser muy negativos, y nosotros mismos podemos estar predispuestos a que la situación se vea más adversa de lo que realmente es. Imagino que en los hogares más vulnerables debe ser más difícil, aunque no lo sé a ciencia cierta. Creo que antes de contar que eres homosexual, es fundamental que la familia sea educada respecto al tema, pero ¿quién podría hacerlo? Yo por lo menos lo conté estando soltero y sin amigos.

Bueno por un lado, porque ya con una pareja en el futuro, no tendrán que pensar que es “sólo un amigo” y que él sienta que no le doy su lugar, o que me avergüenzo de nuestra relación. También es bueno, porque cuando inicie nuevas amistades, podré ser honesto desde un comienzo con ellos. El sentimiento de aceptar y querer lo que soy, crece día a día. Sin embargo, antes el callar mi homosexualidad tanto tiempo me generaba desesperanza, angustia y desolación.

Recuerdo que lloré varias veces antes de decidir a salir del clóset. Cuándo nunca he sido muy llorón, es más, si alguien me preguntaba, nunca recordaba la última vez que lo hacía. ¿Cuáles son las palabras adecuadas? ¿Cómo preparar a la familia? Claramente cuando lo cuentas quieres esperar la mejor acogida de los tuyos. ¿Pero cómo empezar? ¿Darle o no solemnidad al momento? ¿Confesarlo a secas? ¿A Toda la familia al mismo instante o uno a uno? A mí me recomendaron contarlo sin tantos “rodeos”. Yo no hice caso a ese consejo. No va con mi personalidad.

Les cuento mi experiencia… Jamás pensé en contárselo a él primero, al mayor de mis hermanos. Siempre pensé confesarlo a mis hermanos con quienes me llevo mejor y al final a mis otros hermanos a los cuales considero más cerrados de mente. Lo más probable es que luego me sorprendan, al menos eso espero. Estuve alrededor de una hora buscando la manera, las palabras exactas para decirle y otra hora más para decidirme a hacerlo. Recuerdo que me paraba, me paseaba y me sentaba y todo de nuevo. Tenía preparado agua para mí, pañuelos, el libro de Jaime y mi carta que le escribí a él.

Llamé a mí hermano para que viéramos un documental, pero que antes quería contarle algo muy importante. Creo que le di mucha solemnidad. Use muchos argumentos que evocaran emotividad y empatía de él hacía mí. Como por ejemplo: Que siempre he estado solo, él lo sabía. Que me he postergado mucho. Que soy una buena persona, y que merecía ser feliz. Que lo que le iba a contar, a veces es difícil de aceptar, pero por más que quiera cambiarlo, y por más que lo intenté nunca podría hacerlo.

Finalmente, le manifesté que existiría un antes y un después en nuestra relación de hermano. Mientras tanto, mi hermano me miraba preocupado, le dio hasta ansiedad y empezamos a comer pie de limón. Bebía una cerveza y se fumó una cajetilla entera de cigarrillos. Mi confesión fue a través de Jaime, leí la dedicatoria que él había escrito para mí, en su libro “Yo, gay”. Y dice: “Para Daniel, con afecto, esperando que este libro sea la puerta de entrada hacia la auto aceptación y la vivencia de una orientación sexual con alegría”.

Me marcaron estas palabras, incluso las memorice. Cuando termine de leer, mi hermano preguntó lo obvio, pero necesario. ¿Eres gay? A lo que respondí tímidamente, con lágrimas en los ojos, con una voy atorada y asintiendo con la cabeza. La reacción de mi hermano. Cómo continuar la situación. Quería ser optimista y esperar una buena reacción, esperar su apoyo y respaldo y así nomás fue. Recuerdo que él, le quito dramatismo, porque yo le planteé todo el tema de la confesión como algo muy solemne y trascendental para mí, me dijo: “tranquilo”, me lo habrá dicho unas diez veces.

Le daba normalidad a la situación. Antes de decirle que soy gay, se habrá imaginado mil cosas. Él pensó que renuncié a mi trabajo, o que cometí un error irreparable en la empresa, o que me habían despedido. Tenía mayores expectativas por su reacción, pero de todos modos fue muy buena. Mi hermano no lloró en ningún momento, él estaba muy tranquilo, mientras que yo estaba muy emocionado, estaba liberado. Trataba de hablar y lloraba, pero de alivio, de felicidad por su tan amplio respaldo y aceptación.

Él me agradecía la confianza que depositaba en él, ya que era al primero de la familia a quién le contaba. Quiero pensar que si estaba emocionado, pero no lo demostró para tal vez darme fuerza. Luego, le pedí leyera en voz alta la carta de seis páginas que escribí a Jaime Parada cuando leí su libro donde le contaba mi historia. A mi hermano le gustó mucho, también le dio tristeza por mí, ya que allí contaba todos mis miedos, dolores y silencios.

Luego nos abrazamos y me dio un beso y lloré aún más. Sentía que me quitaba esa pesada carga que llevaba durante años. Fue muy especial ese abrazo, tenía lágrimas de alegría. Curioso, mi hermano no quería hacerlo, no por no sentirlo, sino porque quería fortalecerme, que yo sintiera que soy más fuerte de lo yo que creía. La experiencia ahí finalmente supero mis expectativas. Siento que salir del clóset antes, pudo haber sido mucho más fácil.

Había muchas señales que no quise ver y que mi hermano me aceptaría con los brazos abiertos. Qué increíble notar que nuestra negación, nos hace ver las cosas como imposibles, como que todo va a salir mal. Él es médico, sabe mucho, y claramente no ve la homosexualidad como una enfermedad. La mayoría de los médicos son agnósticos o ateos. Es decir, que no estaba cerrado, por ataduras religiosas, como mucha gente sí lo está. Obviamente, él no es ignorante, como sí mucha gente que rechaza la homosexualidad. Definitivamente creo que

la gente en general fue tan mal formada, como siento, yo lo fui. Por años rechace lo que era. Ahora que ya lo conté, por lo menos a mi hermano. Les dijo, ¡Te sientes increíble! Te sientes ligero, porque ya no tienes que llevar esa pesada carga. Tan ligero, que sientes que puedes incluso volar, pero ojo que plumas no tengo. Ahora me queda el resto de la familia, va a costar un poco, pero el respaldo que me dio mi hermano fue tan amplio. Me dice que esté tranquilo, que lo cuente, que todos te van a apoyar y te van a querer más. Ser gay no cambia lo que eres, eres mi hermano siempre lo vas a ser. Vales por lo que eres: una persona valiosa que merece ser feliz.

Mi hermano al fin me aceptaba y me quería tal como soy. Bueno y ¿cómo seguir con la conversación? ¿De qué hablar? ¿Qué hacer después? Con mi hermano vimos un documental llamado Bridegroom. Es precioso y en Twitter leí que muchos ya lo han visto, vi que Luis Larraín también lo vió hace poco y lo conmovió ¿y a quién no? El documental, narra la historia de una pareja gay Norteamericana. Dos jóvenes de localidades muy conservadoras, que huyen de sus ciudades respectivas, y luego se conocen en California.

Cuando el documental terminó, mi hermano me manifestó que le gustó, diciéndome que “estuvo bonito”. Luego él me sugirió, viéramos un video donde niños y jóvenes observaban originales flashmob de propuestas de matrimonios homosexuales, pueden buscarlo como, “Kids React To Gay Marriage”. Increíble ver que los niños no tenían prejuicio alguno, muy por el contrario, lo apoyaban, lo consideraban tierno, hermoso, porque así es el amor. En seguida de eso, le entregué el libro “Yo, gay” para que él lo leyera. Lo abracé, le di un beso y me fui a dormir. Eran las 4 de la madrugada y al día siguiente trabajaba. También le avisé a Jaime, que finalmente confesé mi homosexualidad a mi hermano y que él me respaldó un cien por ciento y que lloraba, pero esta vez, de alegría. Jaime respondió “En serio????????? Que la raja”.

continuará…

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Daniel, 25 años, Arica – Parte II

Coffee 8…continuación

Dogmas, Ignorancia y Prejuicios con los que crecemos

Es increíble, pero a la vez tan lógico que tu entorno, tu familia, tu realidad, las creencias, todo, te predisponen a odiar, a rechazar y temer a lo que somos. A esto sumémosle que en televisión, Internet y otros medios, ves a homosexuales o personajes que se convierten en iconos y ellos son objeto de burlas y risas de todo el mundo. El común de la gente, cree que todos los gays somos iguales. Que somos afeminados, que somos expertos en moda, que nos encanta la música de divas, que tenemos un tono de voz suave, que caminamos diferente, que amamos a los gatos, entre tantos y tantos prejuicios.

Ahora, igual me parece algo extraño que nosotros mismos nos discriminemos, ¿No deberíamos hacer todo lo contrario? Aceptar la diversidad dentro de la misma comunidad homosexual. Nosotros mismos deberíamos empezar a ser más tolerantes, a no denostar a nadie o creer que somos mejores que otras personas. Deberíamos ser más empáticos, si somos tan víctimas de discriminación como cualquier otro grupo que sea minoría. Por otro lado, también pienso que el odio y la discriminación a los homosexuales, no es más que ignorancia. Yo mismo me declaraba ignorante a lo que soy realmente, llevado por los prejuicios, y si le agregamos la religión, tenemos como resultado un rechazo categórico.

Poco a poco, tuve que empezar a aprender e instruirme acerca de lo que es ser homosexual y desinstalar de mi mente este rechazo inculcado desde niño por nuestra sociedad. Es una lástima que en Chile no se nos enseñe nada de esto, ya sea en colegios, medios de comunicación, empresas privadas y públicas. Que de una vez por todas se eduque a la población y así podamos librarnos de esta cultura del odio que existe en nuestro país. Cambiarla por una cultura de la integración, del respeto y la tolerancia. Espero que la Fundación Sin Odio, ayude en esto, pero que en el largo plazo sea finalmente el Estado que realice políticas públicas y legislaciones efectivas para educar a la población en estas materias, como ya otros países lo hacen.

Compartiendo mi secreto con Jaime Parada Hoyl
La idea no es compartirlo con cualquiera, idealmente confesar tu “secreto” a un “igual”, a alguien de la misma orientación. Una persona que te escuche, que te brinde su experiencia, te aliente y te cuente cómo lo vivió. Pensé que necesitaría un pololo para hacerlo o un amigo gay. Pero no tuve nada de eso, muy por el contrario, sólo un desconocido, pero no cualquier “NN”, sino que Jaime Parada Hoyl, Concejal de la comuna de Providencia. Activista de Derechos humanos. Defensor de los derechos de las minorías sexuales. Jefe de Proyectos de la Fundación “Sin odio” y antes vocero del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual. Una clase de Superman de los Gays.

Antes de reunirme con Jaime, había leído su libro “Yo, gay” y sentí la impetuosa necesidad de escribirle una carta contándole acerca mis opiniones y similitudes que tenía con él, además de contarle de mi vida. Me respondió que mi historia lo impresionó, que se emocionó hasta las lágrimas, que quería ayudarme y conversar conmigo. Mantuvimos contacto por email y luego nos empezamos a seguir vía Twitter. Nos juntamos a la semana, la idea era tomar un café. Él ya me había invitado antes y rechacé su invitación, pero con los días cambié de parecer.

Fue un Jueves 06 de Marzo, lo recuerdo bien, porque al día siguiente tenía un vuelo de retorno a Arica, ya que era el cumpleaños de mi hermano menor y debía volver a trabajar. Mis vacaciones habían terminado. Jaime llegó tarde y lo único que quería era precisamente que no llegara. En mi mente repetía, “qué no llegue este huevón, qué no llegue este huevón”. Incluso, ya estaba con la idea de dejar avisado que simplemente me iba, pero volvería después. Claramente para no hacerlo, pero finalmente y mientras yo hablaba por teléfono, Jaime llegó.

Estuvimos hablando casi una hora, y si me preguntan qué me dijo exactamente, qué fue lo que más me marcó de conocerlo, la verdad es que no lo recuerdo con claridad. Estaba tan nervioso, que bloqueé algunas partes de ese encuentro. Reunirme con él a conversar fue una experiencia muy incómoda para mí. Era la primera vez que conversaba con un homosexual y que a la vez esta persona supiera que yo también lo soy. Tenía escalofríos, el lugar del café tenía aire acondicionado encendido. En un comienzo fue muy atento conmigo y me sirvió un café con leche y me dijo que si quería comer algo, a lo que inmediatamente respondí que no, después de todo yo había desayunado, pero Jaime aún no.

Luego me empezó a hablar y fue algo golpeado, sentía que me retaba. A veces, Jaime levantaba un poco la voz, y había más gente en el café. No quería que escucharan de qué hablábamos, me quedaba mirando a los demás para ver si habían oído algo. La verdad, es que esperaba mayor empatía de su parte. Luego, recuerdo que le comenté vía Twitter, que tuve la sensación de que mientras conversaba con él, sentía que me retaba, y él me dijo que necesitaba que alguien me remeciera. Jaime tenía toda la razón.

Él me manifestó que ya se ha reunido con muchas personas en mi misma situación, los testimonios que recoge pueden ser útiles para muchos otros. Creo que se ha reunido con varias decenas de personas y recolectado muchos más testimonios. Recuerdo una frase de Jaime: “El activismo hoy es el testimonio”. Eso es lo que estoy haciendo a través de estas palabras. Siento que me le debo a mí mismo y es una forma de gratitud hacia él. También lo hago para ayudar a otros en este proceso auto aceptación y salir del clóset, que en mi opinión, es el más difícil en la vida homosexual.

A Jaime le comenté que la temática homosexual es muy “distinta” en regiones que es de donde yo provengo. Mientras que en Santiago Centro, Providencia, por decir algunos lugares, vi a parejas homosexuales tomadas de la mano en pleno día. Por lo menos yo, no había visto nunca esto en Arica, y la verdad me chocó, me hizo sentir extraño y preocupado a la vez, como queriendo decir, ¡Qué hacen! ¡Suéltense, es peligroso!, pero eso también me expondría a mí. Si yo sentía eso siendo gay, ¿qué pensará un heterosexual? Ahora, cuando los veo, incluso hasta les regalo una sonrisa. Son personas valientes.

El día anterior que me reuní con Jaime, me avisaron que podía quedarme trabajando en Santiago, porque además me aceptaron en la Universidad de Chile para continuar estudios de perfeccionamiento allí. Así que no tenía que regresar a Arica. Realmente era como un escape quedarme en Santiago, un verdadero regalo para saber realmente quién soy y lo que quiero ser. Si soy honesto, diría que esa fue la principal razón por la cual decidí estudiar y trabajar en la capital. Jaime me comentó que él en su tiempo hizo lo mismo.

Cuando me despedí de Jaime y como sabía que tenía que ir al trabajo a ver si estaba todo lo necesario para desempeñar mis labores allí, decidí caminar a aquel lugar. Caminé alrededor de una hora u hora y media, pensando y pensando en todo lo que Jaime me dijo.

En otra oportunidad, me pude reunir con Jaime nuevamente. Fue un sábado 15 de Marzo, en una Librería en Providencia donde él estaba firmando su libro. A propósito de que la vez anterior olvidé pedirle que lo hiciera. Cuando llegué había mucha gente y claramente gays que compraron el libro para que Jaime les escribiera una dedicatoria. Mientras esperaba a que Jaime estuviera solo, busqué un libro con el que me sentía identificado, “Las ventajas de ser invisible” de Stephen Chbosky. Debo reconocer que aquel libro me fascinó y que es muy superior a la película. Realmente me identifiqué mucho con el protagonista. Bueno, luego de 15 ó 20 minutos decidí a acercarme y hablarle, él tenía mucha gente alrededor, pero finalmente me atreví y conversamos un rato.

Me escribió la dedicatoria, la leí y me gusto. Recuerdo que le dije que iba a contarle a mi hermano mayor que soy gay. Yo vivo sólo con él actualmente en Santiago. Luego, viajaría a Arica a contarle a toda el resto de mi familia. Me despedí, le di la mano y un abrazo, algo forzado debo reconocer, pero me fui tranquilo. Quien iba a pensar que esa dedicatoria sería clave en el “momento de la verdad”. ¡Qué curioso!, cuando leí el libro de Jaime Parada, y le escribí una carta con mi historia, en ella le decía que iba a estar en el clóset de forma indefinida, que veía tan lejana y compleja la idea de salir. Pasaron unos días más y finalmente ¡¡¡Lo hice!!!

continuará…

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Daniel, 25 años, Arica – Parte I

DanielHola a todos los amigos de Joven Confundido. Primero que todo, me gustaría agradecer a su fundador, Luis Larraín. Además de dar las gracias a quienes trabajan allí y permiten compartir mi testimonio y por supuesto quiero reconocer especialmente a Jaime Parada Hoyl, quién es también protagonista de mi historia. Espero que mi testimonio sea de mucha ayuda para muchos y muchas que se sienten desesperanzados, deprimidos y que piensen que no tienen salida. Este testimonio es para ustedes.

Un poco de mi historia…

Mi nombre es Daniel, soy de Arica, Chile. Desde principios de este año 2014 vivo en la capital, Santiago. Tengo 25 años y a mediados de Abril cumplo los 26. En mi grupo familiar somos 6 hermanos, soy el tercero de ellos. Digo ellos porque somos todos hombres y en mi familia no hay homosexuales.

He permanecido todo este tiempo dentro del closet y sin vivir ningún tipo de experiencia homosexual y menos una heterosexual forzada. Realmente no logro entender a la gente que es capaz de sostener esto, e incluso formar una familia heterosexual, sabiendo que ellos son homosexuales. Para todos asumirse como homosexual es difícil, claramente para aquellos que tomaron ese camino, más difícil aún.

De niño tenía muchos amigos y era sociable, pero luego cuando llegué a la pubertad y la adolescencia y me di cuenta que era diferente a mis hermanos y amigos, decidí alejarme. Empecé a aislarme, no quería estar con amigos y que me gustara alguno de ellos. Tus amigos heterosexuales siempre querrán ir a un café “con piernas”, salir a buscar chicas o incluso querer ir a un prostíbulo. Situaciones que me sucedieron. Y por otro lado, están las amigas, y si eres guapo, inteligente y divertido, llegas a gustarles. Algunas te invitan a salir o se te declaran u otras más valientes tratan de robarte un beso. Situaciones que también me sucedieron y fueron muy incómodas.

Para no tener que mentir sobre mi orientación sexual, preferí estar siempre solo, durante el colegio, la universidad y mi vida laboral, así yo no tendría que mentirle a nadie. Tampoco estaba dispuesto a vivir una doble vida.

En noviembre del año 2012, hace un poco más de un año y cuatro meses, fallece mi padre. Ese hecho nos marcó a todos y para siempre. Digo padre, pero biológicamente no lo era, él me crío, y yo creo que es eso lo que finalmente cuenta. En esa dura prueba de la vida, me tocó ser el fuerte, hacerme cargo, ponerme los pantalones. Me encargué del funeral, avisar a otros familiares y amigos de la familia, dar aviso en el periódico.

Cuando finalmente lo sepultamos, me hice cargo de gestionar los papeles y trámites legales de posesión efectiva, pensiones de sobrevivencia, cerrar cuentas, entre otras tareas. Todo para evitar que el resto de mi familia lidiara con esos trámites tan horribles y fríos. Realmente sentía el compromiso de hacerme cargo de todo. Nunca podré saber si mi padre hubiera llegado a aceptarme o más aún sentir orgullo de tener su hijo gay.

Con la muerte de mi padre, la idea de salir del clóset empezó a tomar mayor fuerza, pero al mismo tiempo ésta declinaba. Por un lado, pensaba ¿qué peor experiencia que perder a un ser querido?, que mi familia sepa que soy gay no debería ser tan terrible después de lo que ya vivimos. Pero por otro lado, pensaba que recién perdimos al papá, que duro que mi familia además tenga que preocuparse de tener un homosexual en la familia. Cuando los tuyos lo han pasado tan mal, quieres evitarles cualquier problema, dolor y preocupación. A mí, al menos me pasó eso. Y como no, sólo bastaba con recordar la cara de mi madre, de mis hermanos, sus llantos, sus gritos desgarradores, su desesperación tras la muerte de mi padre. Simplemente yo no era capaz.

Recuerdo que mi padre siempre estuvo muy orgulloso de mí, me lo dijo en varias oportunidades, como también sé, fueron palabras que no se las dijo a mis otros hermanos. Papá solía decir que estaba orgulloso de mí por haber sido tan buen estudiante durante el colegio, saqué varias veces el primer lugar. En la Universidad salí dentro de los mejores de mi generación, terminé la carrera a los 22 años. Conseguí inmediatamente trabajo en la misma Universidad. Trabajaba duro, era dedicado, ayudaba en casa, tomaba cursos y capacitaciones, cosa que ninguno de mis hermanos hacía, o no al menos en forma paralela.

Siempre él destacó que fuera tan centrado y decidido en las cosas que hacía. Cosa que decía mis hermanos no tenían, incluso que él mismo carecía de esa virtud. Mi padre solía decirme sus penas, sus sueños y anhelos, las peleas con mamá, cual de mis hermanos era su favorito y por qué. Ese hijo favorito no era yo, sino que mi hermano más pequeño. Me contó eso, entre muchas otras cosas. Creo que no cualquier papá confiesa eso a uno de sus hijos, pero valoro mucho esa confidencia compartida conmigo.

Lamento mucho no haber correspondido a esa confianza y haberle manifestado algo importante a él también. Mi orientación sexual. En mis momentos más oscuros, de mayor sufrimiento, pena y dolor y tal como le pasa a muchos jóvenes homosexuales, la idea del suicidio siempre estuvo, y por supuesto que no soy la excepción. Sabía que no podía cambiar lo que era, por más que quisiera y lo intentará nunca iba a lograrlo.

Quería arreglar o curar lo que soy, pero en ese momento no entendía que no había nada malo que arreglar y nada de curar, porque nunca estuve enfermo. Debo reconocer que siempre he hallado motivos para no cometer suicidio, por sobre motivos para sí llevarlo a cabo. Lamentablemente, esos motivos tienes más que ver con terceros que conmigo mismo. Como por ejemplo: el enorme dolor que le generaría a mi familia, especialmente a mi madre, quién ya perdió a mi padre y conmigo, a uno de sus hijos. Eso sería lo más terrible para ella o cualquier madre. Creo que mi mamá no sería capaz de soportarlo.

Otra idea para no quitarme la vida, era que con mi muerte, mi familia perdería la gran ayuda económica que les brindo. En decir, que siempre veía el otro punto de vista, el dolor de los demás. No veía la idea de no acabar con mi vida, desde la perspectiva de la cual debería ser y la más importante, mi deseo de vivir, de amar, de salir adelante y ser feliz. De todos modos, siento soy un hombre resiliente y que todo lo que he vivido y he aprendido me ha hecho más fuerte.

A pesar que estaba solo y me sentía perdido, yo mismo me daba ánimo, después de todo no me atrevía a compartir mis emociones con alguien, ya que no me atrevía a confiar a alguien mi orientación sexual. Siempre dude de confesar lo que realmente soy a mi padre, a mi madre y a mis hermanos, como sospecho nos pasa a todos. Las razones para no decirlo son tantas, que parecían ser muy superiores a las razones por las cuales si vale la pena hacerlo. Pero créanme cuando les digo ¡Qué vale la pena!

continuará…

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ÚLTIMO DÍA: Taller Joven Confundido

dv168066a¿Te sientes confundidx sobre tu sexualidad? ¿No sabes cómo enfrentar a tus seres queridos? ¿Has sido rechazadx? ¿Crees que estás solx o que eres el/la únicx? ¿Piensas que te falta información?

Por tercer año consecutivo realizaremos nuestro ciclo de Talleres, el primero estará dirigido a lxs jóvenes confundidxs y tratará sobre cómo enfrentar una sexualidad diversa aún no definida. Esta instancia está pensada como un espacio seguro para que los chicos y chicas que participen puedan contar sus historias, plantear sus dudas e informarse sobre conceptos básicos de la diversidad sexual y nuestro rol en la sociedad, además de generar redes de apoyo entre pares.

El “Taller Joven Confundido” se realizará en Santiago de Chile el sábado 26 de abril entre las 15.30 y las 20.00 hrs., es GRATIS, pero contará con un riguroso proceso de selección y tiene cupos limitados. Los contenidos de este taller están dirigidos a jóvenes de entre 16 y 22 años exclusivamente. Para participar, debes enviar un e-mail hasta el viernes 11 de abril (22 hrs.) a contacto@jovenconfundido.com con los siguientes datos:

  • Nombre completo
  • Edad
  • Comuna
  • RUT
  • Número de teléfono
  • Además, debes contarnos, en al menos media página de Word o 300 palabras  (como mínimo), por qué quieres participar. Este es el requisito más importante, por lo que te pedimos detallar tus inquietudes, certezas, sentimientos, circunstancias, etc.

El Equipo JC seleccionará a los asistentes de acuerdo a los objetivos de este taller y si cumples con los requisitos, recibirás un mail con las especificaciones del lugar, así como más detalles sobre las actividades que realizaremos. Además, es importante destacar que tanto ustedes como nosotros debemos asumir un compromiso de confidencialidad para resguardar la integridad de todos y velar por la seguridad del espacio que estamos creando.

Si aún no te has decidido, te dejamos aquí algunos comentarios de lxs jóvenes que han participado en los últimos años:

Maca: “Gracias al equipo por esta oportunidad, espero que sea el inicio de un gran camino juntos. Fue increíble tener la instancia de poder desahogarme y a la vez conocer personas que pasan por lo mismo que yo”.

Jairo“Conocer jóvenes que pasan por lo mismo que uno ayuda mucho a crecer y tener nuevas referencias. Sin el apoyo profesional presente en el taller esto no hubiese sido posible y de verdad que lo agradezco”.

Génesis“Conocer las historias de los otros me ayudo a tomar mejores decisiones respecto a mí y a cómo enfrentar de mejor manera ciertas situaciones”.

Jorge“Muchas gracias a JC, a los que leen esto, ¡anímense! Manden la solicitud, créanme que a mi también me dieron nervios al principio, pero enserio vale la pena”.

Alberto“Viajé a Santiago desde Antofagasta y mis expectativas fueron cumplidas. Gracias chicos por dedicar su tiempo a esta gran obra y espero que se repita”.

Anímate a participar!

Equipo JC

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Álvaro, 20 años, Chile

David VekslerHola bueno no sé cómo comenzar a contarles mi historia. Tengo 20 años y me siento demasiado confundido. Cuando estaba en 7mo básico hubo un episodio sexual o inicio sexual en clases de educación física con un compañero, una vez nos quedamos solos hasta que ya se habían ido todos, nos estábamos cambiando y él me comenzó a toquetear y bueno me dejé, porque era pendejo y me calenté. Él era mayor que yo, la historia se repitió varias veces, pero sólo nos tocábamos.

Desde ahí nunca más paso nada con un hombre, pero comenzó a existir un tipo de atracción hacia los hombres, siempre he tenido pareja (mujer), nunca he estado solo.

La última de mis relaciones (la actual) comenzó el año pasado como en mayo, ese mismo mes conocí a un amigo con el cual nos entregamos una confianza tremenda.

Cuento corto, con este amigo pasó de todo un día x, los dos estábamos conscientes de esto, pero simplemente nunca lo hablamos, la relación siguió como siempre. Y ahí comenzó a pasar algo raro, empecé a extrañarlo y los días que no lo veía quería saber todo lo que hacía, incluso me preocupaba más de él  que de mi polola y por parte de él sentía algo reciproco.

Este año nuevamente pasó de todo, y ya tenemos más que claro que nos queremos y nos deseamos cada vez que estamos juntos, pero es lógico, no podemos hacer nada. Ni el uno ni el otro se busca jajjaa, pero nos queremos.

El problema está en mis amigos, en mi familia y en que estoy pololeando y no sé, a veces quiero terminar con ella y mandar todo a la cresta, pero siento que también la quiero, aunque los últimos dos meses con ella no ha pasado nada de nada, ya no siento las ganas de estar con ella carnalmente, pero me hace muy feliz de otra forma, ayuda porfa.

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