En JovenConfundido.com buscamos proveer de información a jóvenes con dudas sobre su orientación sexual, ya sea una mera confusión adolescente o un secreto terrible guardado por mucho tiempo.

No está dirigido a activistas, ni a investigadores, ni a quienes dicten cátedra porque tengan todo resuelto. Ver más

Focus Group – Atención primaria de salud de jóvenes LGB

studing,learningEstimados/as Jóvenes:

El Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (CEMERA), con el patrocinio de Joven Confundido y Fundación Iguales está llevando a cabo un estudio para identificar necesidades, barreras y demandas en atención primaria de salud de jóvenes lesbianas, gay y bisexuales.

Esta información, actualmente escasa en nuestro país, será de gran utilidad para el desarrollo y/o mejoramiento de modelos de atención que realmente consideren e incluyan a la población de adolescentes y jóvenes LGB, disminuyendo las brechas e inequidades en salud, potenciando su desarrollo integral, mejorando la oportunidad, el acceso y la calidad de esta atención, contribuyendo a la elaboración de Políticas Públicas en nuestro país.

Para esto, los invitamos a ser parte de esta iniciativa. Se llevarán a cabo una serie de Focus Group,  el primero de ellos será de jóvenes gay, este Miércoles 28 de Enero 2015 a las 18:30 hrs. 

Para más información,  haz click aquí.

Para participar, escribe a javierapizarroconte@gmail.com

Muchas gracias de antemano, anímense!!!

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Renato, 26 años, León. México.

Kiss: Alvin Scully + Chatri Rusmeepongskul / 20100130.7D.02512.PHola Jóvenes Confundidos, hace cerca de casi 2 años lancé una pregunta a su página pues me encontraba en una crisis existencial y agradezco infinitamente a la persona que me respondió porque el escuchar una opinión tan asertiva y clara de alguien profesional me sirvió mucho para aclarar mi panorama, es por eso que hoy quisiera compartir mi historia.

Todo empezó desde siempre, desde que era un niño muy pequeño sabía que era diferente a mi hermano. A él le gustaba el fútbol y los deportes, por otro lado, yo prefería jugar con animales de plástico y sí, cuando me juntaba con mis primas jugaba con sus muñecas. Todas esas conductas hacían enojar a mis papás, sobre todo el no querer practicar el fútbol; que es como el deporte nacional por excelencia, y eso provocaba que cuando me inscribían contra mi voluntad a un torneo y yo no quería jugar (pues la mayor parte del tiempo la pasaba cazando animales en el pasto de la cancha), mi papá me llevara al baño del colegio y me pegara por no cumplir su expectativa. Al igual cuando tenía alguna actitud considerada “femenina” me regañaba y me decía “pórtese como los hombres”. Todo eso era muy duro y sentía que no cumplía con sus expectativas, así que hice todo lo posible por cambiar y ser más varonil, lo que hoy en día hace que pase inadvertida mi homosexualidad.

No siempre fue así, desde el quinto año de primaria y hasta la preparatoria sufrí de bullying en la escuela. Los niños solemos ser muy crueles y niños que en realidad eran mis amigos aprendieron la palabra gay y por alguna razón decidieron estamparme la etiqueta en la frente y desde ahí no paró, cada vez que pasaba frente al grupo eran insultos y malos tratos, cuando caminaba por la calle y los encontraba, si iban solos me saludaban como si nada, pero si estaban en grupo, entonces otra vez me acosaban. Incluso recuerdo una ocasión en la que a mí y a otros 2 amigos nos metieron al baño y hacían como si estuvieran teniendo relaciones con nosotros. Fue traumático pues solo tenía cerca de 10 años y ellos eran más de 15 niños. Pero bueno, entre insultos y malos tratos yo rezaba por cambiar, le pedía a Dios que por favor me hiciera como mi hermano con quien mi madre todo el tiempo me comparaba, también rezaba porque mi situación en la escuela cambiara y de pronto todos se olvidaran de mí y pudieran dejarme tranquilo.

De manera inesperada al cumplir 18 años mi familia decidió que por el trabajo de mi padre (quien a causa del mismo siempre había tenido que vivir en distintas ciudades separado de nosotros), debíamos esta ocasión irnos con él al lugar donde iba a ser trasladado, una ciudad muy bonita que se llama Querétaro, a una hora y media de donde nací. Para mí fue un shock pues tenía muchos planes con mis amigos y había elegido una universidad para estudiar. Ahora lo veo como una nueva oportunidad que la vida me dio y la respuesta a mis plegarias, al menos de dejar de sufrir acoso en la escuela.

Allá pude haber comenzado de nuevo y ser quien era realmente, asumirme como gay y vivir la vida, pero no lo hice, ahora creo que perdí el tiempo, pude haber tenido amores, desamores y disfrutar en los antros o discos de ambiente y ser muy feliz, pero me puse la máscara y pretendí ser quien no era. Atraía la atención de las mujeres y eso evitaba las sospechas de mi orientación sexual. Al mismo tiempo me volví muy popular en esa institución, incluso con los de mayor y menor grado pues era carismático y “guapo”, lo que permitía que me buscaran sobre todo las mujeres.

Disfruté mucho esta etapa, sobre todo porque fue cuando me enamoré por primera vez. Él era mi mejor amigo, tenía 5 años más que yo, pero estábamos en el mismo grado, era su segunda carrera y yo al inicio no lo soportaba. Sin embargo, en una posada que hicimos una navidad, tuve la oportunidad de platicar con él, se abrió emocionalmente y me contó cosas muy íntimas, tanto que casi lloraba al hablarme y eso me conmovió mucho, ese día fui de los últimos en irme y al despedirnos conmigo lo hizo diferente a los demás, me dio un abrazo largo y apretado, y fue así que comenzó todo. No podía dejar de pensar en él a cada momento y desde entonces nos hicimos cercanos.

Yo lo ayudaba en todo, pero con el pretexto de estar con él, cabe mencionar que él no era muy brillante para la escuela y a mí la verdad estudiar no me costaba trabajo. Teníamos que hacer una investigación por equipos y a pesar de no estar en el mismo yo le ayudé a él a hacer el suyo. Desde entonces no nos separábamos, platicábamos por messenger todas las noches largas horas y él me llamaba por teléfono o me enviaba mensajes de texto. Hasta que un día, mientras platicábamos por chat, me dijo que me quería mucho. Yo me emocioné y no sabía qué hacer, no me importó que tuviera novia (porque decía que era buga o heterosexual y que era mujeriego) así que le respondí que yo también.

Desde entonces nos lo decíamos a todo momento, incluso me mandaba papeles en clases para decírmelo. Cuando íbamos a clase al audiovisual y todo estaba oscuro me tomaba de la mano primero como juego, luego durante más y más tiempo. Yo pensé muchas veces en decirle lo que sentía realmente por él, pero nunca me animé, incluso en una ocasión decidimos quedarnos en la escuela después de clases y habíamos prometido darnos una carta con nuestro secreto más íntimo, yo lo propuse y la intención era declararme, pero al final no nos animamos y la carta la quemé.

Iba a mi casa cuando no había nadie y de pronto me empezó a pedir que le diera masajes, hasta que un buen día las cosas solo pasaron y terminé por masturbarlo, obviamente con su consentimiento. Me sentí fatal, para ese entonces yo ya le había confesado a una de mis mejores amigas mi homosexualidad y le conté lo sucedido. Me sentí muy mal y desde entonces él solo hacía comentarios que trataban de convencerme de que le gustaban las mujeres (aunque en realidad creo que lo que intentaba era convencerse a sí mismo). Le pedí que habláramos en varias ocasiones para aclararlo, pero él decía que para él no era fácil, él un hombre de 26 años y yo de 20, él que ya tenía una vida sexual activa y para mí que era el primer acercamiento a la sexualidad, yo que sentía que el mudo se me caía y él que actuaba tan normal.

Le envié posteriormente un mensaje de texto donde confesé y le dije todo lo que sentía, que desde hacía 3 años estaba enamorado como un loco de él y que esperaba, que creía que él podía sentir lo mismo y por eso me dejé llevar. Pero nada de eso funcionó. Cuando le pregunté, dijo que no lo había recibido, así que decidí dejarlo.

Él en todo momento y a toda la clase le decía que yo era su mejor amigo, que siempre estaríamos juntos, pero al terminar la universidad no volví a saber de él, le envié correos que jamás contestó y mensajes que tampoco respondió. Entonces lo comprendí, solo me usó para ayudarlo en todo lo que necesitara en la escuela y nada más. Todos esos detalles, cartas, correos, mensajes fueron mi pago por trabajos hechos y exámenes pasados, fui un idiota. Pero aprendí y creo que crecí. Dolió pero lo superé.

Entonces regresé a mi lugar de nacimiento con mi familia y por medio de una página de encuentros conocí a un hombre poco más chico que yo, hablo de él en la pregunta que hice a JC anteriormente, fue mi primer novio y ahí podrán ver todo lo que sucedió entre nosotros. El caso es que después de dudar si podía amar a alguien, aceptarme y ser feliz.

http://jovenconfundido.com/pregunta/renato-25-anos-leon-mexico/

Pues sí, conocí a un hombre que es también 5 años mayor que yo, pero a quien quiero con todo el corazón, me enseñó a madurar y crecer y me ayudó a aceptarme, no solo de manera racional sino también en lo emocional como me lo dijo el asesor de JC que me respondió. Ahora he podido hablar sobre mi orientación sexual con todos mis amigos y me han aceptado de la mejor manera. Ahora solo me falta la familia, aunque esa da un poco más de miedo, ya me decidí a contarles la verdad, sobre todo porque hace casi un año decidí independizarme, alquilé una casa donde viví un tiempo, pero las cosas se dieron y ahora vivo con mi pareja.

Es una etapa increíble, con sus momentos difíciles como es lógico, pero no lo cambio por nada. Hay que ser muy maduro para llegar a esta decisión y saber qué es lo que en realidad se quiere y creo que los dos estamos convencidos de querer estar juntos, no solo por ahora sino para siempre. Soy más feliz que nunca y quiero que mi familia conozca el por qué y también gracias a quien. Como les dije, me da mucho miedo, pero leí un libro llamada “papá mamá soy gay” y la verdad me ha fortalecido mucho y convencido de mi decisión, se los regalaré a mis padres para que se preparen y disipen sus dudas también.

Y bueno, así fue como me ha sucedido todo de manera muy resumida o al menos lo intenté jaja. Solo quiero que sepan que se puede ser feliz, muy feliz, claro que es difícil como todo, pero eso hace que valga más la pena. Mucha suerte a todos y espero que cada día sea mejor que el anterior, cuando estuvo en lo más profundo del abismo sumido en la depresión, no me permití ver el enorme sol que estaba justo frente a mí, era cuestión de estirar la mano para poder alcanzarlo y créeme, todo se ve mucho mejor desde aquí.

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Ignacio, 29 años, Antofagasta. Chile.

RecentHola Equipo de Joven Confundido.

Bien, después de pensarlo un poco, decidí escribir mi testimonio, como una manera de ayudarme en el proceso de aceptación que estoy viviendo, y, además, para que éste pueda servir a otros que vivan una situación similar.

Me presentaré como Ignacio, aunque ese no es en verdad mi nombre, prefiero mantenerlo en reserva. Los demás datos son verdaderos: tengo 29 años y soy de Antofagasta, Chile.

Bueno, aquí va mi testimonio: Desde pequeño siempre he sabido que soy homosexual. En mi infancia esto lo supe porque me gustaba jugar más con mujeres que con hombres, no era para nada de juegos bruscos, no me gustaban los deportes y, en general, nunca me sentí muy cómodo compartiendo con hombres. Al contrario, era más de compartir con mujeres, de tener juegos más tranquilos, y me sentía más en confianza con ellas.

Desde esa edad, comencé a recibir algunas burlas de los niños de mi escuela por mi comportamiento, pero en general no fue algo tan repetido, por lo que puedo decir que mi infancia fue una época feliz de mi vida.

Ya en la adolescencia, cuando comencé a sentir atracción sexual, tuve absoluta seguridad de mi orientación, pues nunca he sentido atracción hacia las mujeres, sino que siempre hacia los hombres, sin embargo jamás manifesté ni he manifestado hasta el día hoy este interés, es decir, he vivido reprimido en mi deseo.

En mi familia, compuesta por mi padre, mi madre y dos hermanos, además de mí, jamás se ha tocado el tema de la homosexualidad, como si no existiese, a pesar de que yo creo, ellos intuyen que esta es mi orientación. Esta situación  de absoluto silencio no me ha ayudado mucho, sin embargo yo no los culpo, yo creo que ellos (mis padres) no estuvieron preparados para hablar de estos temas cuando yo era chico, de hecho, ni siquiera se hablaba de sexualidad.

Quizás esta forma de crianza, como mirando para el lado con respecto a lo que yo soy y estaba viviendo, ha contribuido en que para mí sea tan difícil hoy aceptarme tal cual soy frente a los demás y vivir mi homosexualidad en forma plena. Es decir, yo también aprendí a mirar para el lado y obviar lo que yo soy.

Aquí me puedo permitir dar un consejo para los padres que tengan hijos homosexuales, y es que hablen de este tema, explíquenles que la homosexualidad es algo normal, que no se debe callar, ni ocultar, ni sentirse avergonzado, sino que se debe vivir en forma plena, libre, feliz, ya que la homosexualidad es absolutamente NATURAL.

Bueno, siguiendo con mi testimonio, en la adolescencia, me convertí en un joven retraído, solitario, me enfoqué cien por ciento en los estudios, dejando de lado la vida social, que a esa edad es tan importante. Por supuesto, no tuve pareja ni pololeo ni nada que se le parezca, tampoco me sentí enamorado de nadie, pues no estaba prestando atención a eso.

Llegó la etapa universitaria y, si bien tenía yo la esperanza que aquí sí sería capaz de conocer a alguien y abrirme a la posibilidad de tener pareja o al menos amigos gays con los cuales compartir cosas en común, nuevamente no fui capaz de ello, me encerré en mi mundo, me dediqué sólo a estudiar, reprimiendo mi deseo de estar con un hombre, no hice muchos amigos, nunca fui a fiestas ni busqué instancias en las cuales conocer a alguien, sin darme cuenta dejé de preocuparme de esta parte tan importante de mi vida.

Así he llegado hasta mi edad actual, en la que nunca he estado con nadie, ni he tenido pareja, pololo, ni siquiera un buen amigo gay con el cual pasar un buen rato, sin embargo hoy por hoy al menos le estoy dando la importancia a esto, que antes no le di, he comenzado con terapia para poder asumir mi homosexualidad y poder vivirla de manera más abierta, intentando ser más sociable con el objeto de tener más posibilidades de conocer gente gay, y disfrutar de mi sexualidad, como lo hace y debiese hacer cualquier persona, sin sentir que es algo que está malo o que hay que avergonzarse de ello, cuestión que, debo reconocer, aun me cuesta mucho.

Yo aun no he salido del clóset, ni con mi familia, ni con nadie, sin embargo pienso que no debe pasar mucho tiempo para hacerlo, pues si deseo vivir mi sexualidad libremente, lo primero es contárselo a las personas que para mí son importantes, es el primer paso y fundamental para comenzar. No tengo temor en cuanto a la reacción de mis padres, pues estoy seguro que ellos ya lo saben y que me quieren en forma incondicional, pero debo reconocer que aun me da miedo, ya que he vivido toda mi vida sabiendo que soy gay, pero sin pronunciarlo, y sin que nadie de mi entorno lo diga (aquí yo digo que todos en mi casa miramos para otro lado, como haciéndonos los lesos).

Por último señalar que tengo ganas de conocer personas homosexuales, para compartir experiencias, ver si hay afinidades y por supuesto, enamorarme, que es algo de lo que yo mismo me he privado, en forma consciente o inconsciente, pero hoy quiero y necesito.

Bien, este es mi testimonio, equipo de Joven Confundido, agradezco mucho este espacio que ustedes brindan, pues me permitió desahogarme y contar mi experiencia de forma anónima. Además de lo anterior, les pediría si me pueden indicar instancias en que yo pueda conocer personas gays, pero para quienes somos de regiones (Antofagasta), ya que en general todo se da en Santiago.

Atentamente.

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Lucas, 18 años, Chile

The FaceNo recuerdo muy bien cómo llegué a esta página, fue de casualidad, pero después de leer algunas publicaciones me pareció que era un buen sitio para contar mi historia.

Hasta los 13 años, cuando iba en octavo, parecía que mi orientación era indudablemente heterosexual, en ese entonces yo creía que era lo normal y lo correcto, era también lo que se me había inculcado. Un día, en un evento organizado por los scouts, a los que yo pertenecía, vi a un chico tal vez un año mayor que yo y me sentí un poco atraído hacia él, lo cual me confundió muchísimo. A lo largo del día me negaba a mí mismo el sentimiento y lo miraba para confirmar que no sentía nada por él, pero entonces volvía a parecerme atractivo. En la noche me costó dormir, no podía dejar de pensar en lo sucedido, estuve algunos días abstraído, pero con el tiempo se me pasó, hice como que nunca ocurrió y probablemente me resultó fácil porque al chico nunca lo volví a ver.

Recuerdo también que, después de educación física, cuando nos duchábamos,  me gustaba ver a mis compañeros desnudos, me excitaba un poco, pero no pensaba que esto me hiciera homosexual en absoluto (aun creo que cosas como esta no sean un indicador del todo fiable).

Pasó el tiempo y llegaron las vacaciones de verano, y de nuevo me ocurrió, ahora en repetidas ocasiones, que veía a algún cabro en la playa o caminando por la calle y me atraía, eso me deprimía, me hacía sentir mal conmigo mismo, aunque siempre me negaba la posibilidad de ser gay. No se confundan, también me gustaban algunas mujeres, aun me gustan algunas, así que no estaba tan clara la respuesta a cuál era mi orientación.

Después vino la media, la pasé muy bien entonces, aunque muchos eran homofóbicos, otros tantos no, no hice o dije algo que diera a entender que me gustaban los hombres. En básica el colegio al que iba era de varones, ahora en media asistía a uno mixto, supuse que por encontrarme con mujeres dejarían de atraerme hombres, pero me equivocaba, si bien me gustaron mucho algunas de mis compañeras, también me quedaba mirando algunos chicos, negándome el gusto que me provocaba el hacerlo.

A diferencia de muchos post que he leído, no solía juntarme con más mujeres que con hombres, al contrario, la mayor parte de mis amigos son hombres, aunque nunca me gustó el fútbol, eso tal vez viene de familia, a mi mamá y abuela (con quienes vivo) nunca les gustó tal deporte.

Cuando tenía como 14 años diría que era bastante homofóbico (aunque nunca conocí a ninguna lesbiana o gay), pero con el tiempo fui cambiando de mentalidad, llegando a estar convencido de que ser homosexual no tiene nada de malo, de hecho, me parecía ridículo creer que era algo malo, pero, por incoherente que suene, no me sentía cómodo viéndome a mí mismo como algo que no fuera heterosexual.

Me avergonzaba figurarme como gay, y esto era sobre todo por algo cultural, social, siempre había visto la homosexualidad como un tabú, algo indeseable, de lo que había que estar alejado, y en el mejor de los casos un objeto de humor. Leía en internet distintas historias que hacían que viera a la homosexualidad con otros ojos. Paralelamente, veía vídeos de pornografía homosexual, me daba cuenta de que me excitaba al verlos, me gustaban algunos de mis compañeros, sí, tal vez yo sí era homosexual… me gustaban algunas de mis compañeras… tal vez era bisexual… cómo saberlo?

Llegué al punto en que no me importaba, o mejor dicho me importaba, pero no me hacía sentir mejor o peor. Podía ser homosexual, heterosexual, bisexual; no sabía, pero la duda no me martirizaba. Ahora estaba dispuesto a experimentar, sin resentimientos, sin prejuicios, para llegar a descubrirme a mí mismo, y ¿por qué no? disfrutar el proceso (si se preguntan, estos hechos ocurrieron aproximadamente a fines de cuarto medio, segunda mitad del 2013).

Ahora, había un amigo que me parecía atractivo, tanto físicamente, como por su personalidad, podría ocupar muchas hojas describiéndolo, pero supongo que no es la idea xD, también me dio la sensación de que estaba en una situación similar, confundido y buscando experimentar, no estaba del todo seguro, pero era una corazonada razonable.

Durante mucho tiempo traté, muy sutilmente, de descubrir si estaría dispuesto a tener algo conmigo (hacía comentarios y le preguntaba cosas que me dieran pequeñas pistas al respecto), hasta que un día me decidí a confesarle la atracción que sentía por él, las ganas que tenía de experimentar juntos, si todo resultaba bien, de seguir adelante, si no de seguir siendo amigos, no olvidaré lo nervioso y emocionado que estaba entonces.

Lamentablemente me había equivocado, no aceptó, aunque fue muy comprensivo y empático cuando me lo dijo (eso me hizo amarlo más), igual me sentí mucho mejor después de habérselo confesado, fue un poco incómodo los primeros días, pero seguimos siendo amigos y hablamos como antes, hasta el momento él es el único que sabe de mis dudas respecto a mi orientación sexual.

No le contaría la situación a mi familia, dudo que lo comprendieran, soy vegetariano, y lo que parecía ser tan insípido como no comer carne resultó en varias peleas, ni me imagino su reacción si les dijera que me gustan los hombres, creo que unas primas mías me comprenderían, he notado que son más abiertas respecto a este tema, pero de contarle a alguien dentro de la familia, sería solo a ellas, si es que.

Es interesante, porque mi amigo, al que le confesé que me gustaba, me dijo en alguna ocasión, cuando hablábamos de dudas vocacionales, que escribiera al respecto, que escribiera lo que quería, lo que sentía, y que eso me ayudaría a aclarar ideas, en cierto modo estoy siguiendo su consejo y sí, escribir al respecto me hace sentir mejor.

Bueno esa es mi historia, espero que les haya gustado.

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Sebastián, 26 años, Rancagua, Chile.

Hot Model Boy in Nylon JacketRecuerdo que dedicaba el tiempo en mirar a Jaime que se sentaba cerca de mí en nuestra sala de pre-kinder. Más que él, era su tersa mejilla la que me llamaba su atención, que en nuestras mañanas invernales se volvían más rosadas sobre su tez morena que parecía tan suavecita. Un día me atreví a tocársela y efectivamente era tan suave como me la imaginaba.

Un par de años más tarde jugaba a las escondidas con mis primos en casa se mi abuela. El clóset era un estupendo lugar para durar un poco más en el juego y en una ocasión coincidimos adentro con un primo. Mientras esperábamos ser descubiertos, le invité a besarnos en la boca y con lengua, como lo hacían las parejas en la tele y él accedió. Y después me besé con otro primo.

Siempre me he preguntado si “salir del clóset” tiene que ver algo con ese juego que se me ocurrió dentro de él cuando chico, pues no debo haber tenido más de 7 años.

He cargado estos recuerdos y otros más desde que tengo memoria, muchos relacionados con la exploración de mi sexualidad durante mi infancia y siempre experimentado con hombres. Sin embargo, sabía que lo correcto era que me gustaran las niñas y me gustaron de forma idílica hasta la llegada de la pubertad y del Axé.

El Bruno de Axé Bahía era el primer hombre por el que sentía una consciente atracción (y del resto de bailarines que salían sin polera en televisión en esos tiempos), pero sabía que tenía que reprimirla, que era incorrecto. En esos tiempos no tenía computador, menos internet ni idea de qué debía informarme.

En el colegio nos dijeron o lo leí en alguna parte que la homosexualidad se pasaba al término de la adolescencia o un poco más tarde, y me aferré a eso durante muchos años. Siempre fui tranquilo y bastante callado, así que nadie notó mi sufrimiento durante todo ese tiempo.

Sentir amor por mi compañero de puesto, estar “tan cerca de su piel y sin poder tocarlo”, luego ver como él iniciaba sus relaciones amorosas con chicas, tener yo que rechazar los coqueteos de las chicas que no podía corresponder, me afectaron de una manera tan grande en cuanto a reprimir sentimientos que sigue hasta el día de hoy.

Mi nulo interés por los carretes y el copete como instrumento de desinhibición no me han ayudado a conocer a más personas como yo, ni he hecho mucho esfuerzo por buscarlas. Fue estar estudiando en la U, ya alejado de mis padres, el paso de los años (ya tengo 26) y sitios web como Joven Confundido los que me ayudaron a entender que la homosexualidad no se cura. Era tan simple como buscar en mis primeros recuerdos y entender que siempre fui así.

A estas alturas ya estoy cansado de mentir y reprimir sentimientos, supongo que ya muchos cercanos suponen que soy gay, quizás el día que me pregunten directamente les contaré la verdad nomás, como lo hice con mi mamá el año pasado cuando una tía le puso esa idea en la cabeza, según lo que me contó ese día mientras almorzábamos los dos solos.

Le afirmé mi homosexualidad tratando de ser lo más natural posible y pese a que derramó una lágrima porque jamás tendría una nuera, reaccionó súper bien, aunque supongo que igual sigue teniendo ciertos prejuicios, porque después me preguntó si cuando chico había sido abusado por algún adulto (lo cual nunca sucedió).

Me gustaría que mi mamá se informara más sobre el tema, pero en realidad ella lee poco y prefiere ver sus teleseries turcas. De todas formas, ese día sentí que contarle fue un pequeño y liberador paso para salir del closet.

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Nicolás, 15 años, Viña del Mar. Chile

trainstalkingHace un año, cuando recién había pasado a primero medio, llegué a un colegio en el que ya había estudiado. Estaba todo bien hasta que un día vi a un chico que iba caminando, con un jeans ajustados, una chaqueta negra y zapatos negros ♥·♥ me llamó mucho la atención, lo encontré muy guapo… ese mismo día me dijeron su nombre y empecé a sentir curiosidad de hablarle, de saber de él ¿Quién Era?

Bueno, el se llamaba Joaquín.

Lo busqué por Facebook, con miedo le mandé la solicitud y él la aceptó. Nos hicimos amigos y si bien sabía que era gay,  le pregunté si tenía novia. Y él me contestó que era gay jiji y yo feliz..

Nos hicimos “amigos”, con el tiempo ya me gustaba muuuucho y él me confesó que le gustaba y que tenía miedo porque tenía pololo… :(

Yo le dije que siguiera con él, pero terminaron… Bueno, una amiga me ayudó a que él supiera que me gustaba y a planear una cita doble de parejas xddd

Ese día pude besar su labios♥ sus besos♡ EL PRIMER Y ULTIMO BESO.

Ese día en la tarde llegué a mi casa y yo conversando con mi mejor amiga le digo que le di un beso, que me gustaba mucho, etc. Pero no sabía que mi madre estaba en mi computador leyendo todo :(

Me retó. Me castigó un mes sin celular, sin internet, desconectado de todo :( incluso de colegio me quería cambiar, fue terrible. Lloraba y me empecé a cortar solo por sufrimiento.

Con él terminamos siendo amigos, pero con el tiempo se arruinó la amistad.

Hoy ya no responde mis mensajes, y es triste que haya sido mi primer amor, porque aún lo amo… y lo necesito.

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