En JovenConfundido.com buscamos proveer de información a jóvenes con dudas sobre su orientación sexual, ya sea una mera confusión adolescente o un secreto terrible guardado por mucho tiempo.

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Marcelo, 19, Santiago, Chile.

004/365Hola, conocí la página vagando por internet y, a decir verdad, es complejo hacer esto cuando ni siquiera se sabe bien quién se es; ¿Me explico?.

Tengo 19 años, estudio en “X” universidad la carrera de Derecho. Vengo de una familia un tanto especial, mi vieja quedó “sola” cuando yo tenía como 6 años… más dos hermanos mayores, una mujer y un hombre.

Creo que tuve una infancia realmente feliz, los recuerdos que tengo son increíbles, no sé, tengo una mamá ¡buenísima! , unos hermanos espectaculares y un papá que al fin de cuentas como papá, fue muy bueno.

Siempre he sabido una historia, cuando mi papá terminó con mi mamá, le dijo: “Tus hijos serán escorias, el chico será “hueco” (gay) y el otro un punga (flaite, término actual) y ella una putita (trabajadora sexual).”  Nunca he sabido si lo dijo porque lo sentía o simplemente creyó que así dañaría a mi mamá, esto con el tiempo lo obvié al fin de cuentas, quizás no estaba tan errado.

Siempre intenté ser como todos, creo que lo era. Tuve y tengo bastantes amistades y todos me consideran buena persona, alegre y hasta divertido. Siempre tuve buen rendimiento académico, después de todo la excusa para decir que no tengo parejas es “No tengo tiempo”, realmente nadie sabe la cruz con la que cargo.

Todo comenzó a cambiar hace un par de años, cuando tenía 10-11  comencé a vivir estas obvias transformaciones y luego a eso de los 14-15 ya comenzó todo lo que sea referente a “los chicos con las chicas”. A lo largo de mi vida he tenido dos “parejas” mujeres, no las presenté a la familia y duré 2 meses con una y 5 con la otra. Ahí fue que entendí que quizás mis inclinaciones sexuales iban hacia otro horizonte, evité el sexo con ellas, tal vez simplemente porque sería mi primera vez y no estaba preparado a los 16-17 años.

Luego de un tiempo noté que me despertaba cierto interés el tema homosexual. No sé, miraba más a los hombres que a las mujeres e incluso cuando algún amigo me dice: “Mira la media mina” yo respondo con un “Sí, muy buena está”, y solo veo una mujer linda que no me despierta ningún tipo de deseo sexual.

El problema radica en que si bien mi madre es tan genial, es homofóbica, cada vez que tocan el tema en televisión su respuesta ante este tema es: “Menos mal mis hijos salieron bien y no tuve que pasar por esa desgracia.” Por otra parte, mi hermano adoptó una forma de ver el tema similar a ella, es homofóbico a tal punto de creer que mi hermana era lesbiana por pasar mucho tiempo con su amiga, no le habló en 2 meses, hasta que mi hermana presentó pololo nuevo. Por su parte, mi hermana es quién creo más abierta de mente,  aunque hace un par de días la escuché decir que agradecía no tener hermanos gays, porque simplemente no lo soportaría. Tengo un grupo de amigos espectaculares, incluso siento que ellos sí me apoyarían si dijera alguna vez que soy homosexual, pero las familias de ellos no, y realmente con ellos soy muy amigo, de esos en los cuáles ya te haces parte de la familia. Y sí, se me hace complejo el qué dirán.

Actualmente con 19 años de edad, soy virgen, he tenido dos parejas mujeres y con ambas evité tener relaciones, me provocan los hombres, creo que es esa sensación que debiese sentir por una mujer y que no siento. Tengo miedo, sinceramente, si me lo preguntasen desearía no creer ser homosexual, desearía que todo esto fuese un mal sueño y poder demostrar cuán “macho” soy trayendo pololas a la casa y así hacer feliz a quiénes, creo, alborotaría la simple idea de que yo fuese homosexual.

En mi círculo todos creen que va todo normal, siempre que preguntan ¿Y la novia cuándo? Yo respondo “jajaja…” y dejo entre ver que algo hay, cuando en realidad no hay nada. Si me lo preguntan en la u, digo que es de mi casa, si me preguntan en mi casa, es de la u… y así. Creo que ellos tampoco aceptarían entender algo así. Hace unos meses, en unos intentos desesperados por ser “normal”, me declaré a una compañera, realmente no lo sentía, pero debía demostrar que realmente era hombre para el resto. (Era raro que no demostrara interés, son 95% mujeres.)

Ahora, tengo miedo, tengo pánico de ser quién realmente soy, no me acepto. Paso horas solo pensando en qué maldita ocasión toda la farsa se desmoronará e incluso, si así pasara, creo que no me aceptaría como gay, me temo, me considero extraño, raro, fallado o no sé. Temo a la sociedad, temo terriblemente a cómo me vería mi familia, amigos y conocidos, y peor aún, temo a la reacción que tendrá mi familia nuclear, mi mamá quizás me echaría de la casa, mi hermano me sacaría la mierda, y mi hermana  no me hablaría. Eso me dolería en el alma, más que lo que duele sostener una farsa así.

Mis planes por ahora son, vivir el día a día, concentrarme en los estudios, aunque ciertamente se hace difícil cuando estás en un grupo de compañeros que como tema de conversación siempre tienen a sus parejas, o cuántas chicas se tiraron en el fin de semana y las preguntas siempre son ¿Y tú, cuándo? Siempre miento, o me excuso diciendo que no me gusta carretear, no hay tiempo, estará muy complejo el examen de la próxima semana o debo adelantar materia.

Hace un par de días estuve a punto de tomar unas pastillas, no fui capaz. SOY COBARDE. Estoy cansado de todo esto y creo que me he podido desahogar aquí, gracias. Hace un tiempo un primo “salió del closet”, aquí en mi casa lo odiaron, no entienden cómo es posible y cada vez que se toca el tema, se hablan pestes de él.

Creo ser homosexual, pero no lo acepto. Intento ser heterosexual, pero fallo. Realmente tengo miedo de simplemente nunca hacer nada al respecto y vivir “asexuado”, sin desarrollar mi identidad a través del tiempo.

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Joaquín, 33 años, Santiago. Chile.

Colorful ArtistTengo 33 años y soy artista, además trabajo como profesor de arte en una universidad y en talleres independientes.

Cuando tenía 12 años comenzó en mí una pregunta por mi orientación sexual, junto con una gran angustia y terror ante la posibilidad de ser homosexual, yo creo debido a que mis padres son marcadamente homofóbicos. Durante mi juventud (veinteañera) tuve dos exploraciones sexuales con hombres, una no me gustó mucho y la otra sí me gustó… lo que me dejó con ganas de seguir experimentando, pero no lo he hecho yo creo por represión personal.

En términos más formales me he relacionado amorosamente sólo con mujeres y realmente me gustan harto las mujeres (actualmente tengo una pareja mujer con quien hemos tenido un hijo recientemente, tiene 3 semanas de edad). Sin embargo, al estar casi sólo con mujeres y sentirme atraído por ellas, las preguntas y dudas sobre mi orientación cada cierto tiempo volvían y lo sentía en mi interior como algo que no estaba del todo resuelto.

Sin entender muy bien lo que sentía conversé hace tiempo con una persona homosexual y me dijo que la bisexualidad no existía, que eso era solamente una indefinición y que debía optar por ser hetero u homosexual, pero no algo dual. Durante muchos años asumí esa idea como cierta, por lo cual he intentado reconocerme bajo la idea todo este tiempo como heterosexual. Pero la inquietud sigue dentro mío, como una llama interna que me dice que algo no está bien así.

Ya tengo 33 años y hace un mes aproximadamente me asumí bisexual por esta sensación interna, hacer esto me dio un sentido profundo de entenderme, pero al mismo tiempo me angustió… entonces comencé a buscar información en internet y me di cuenta de que la bisexualidad sí es una orientación válida en sí misma, lo cual me ha hecho mucho sentido y pude leer sobre los mitos de la bisexualidad, lo que me ha dado gran paz. En este momento, con todo lo que cuento, estoy en un proceso ahora de salir del closet como bisexual.

La primera persona a la que le conté es a mi pareja, quien reaccionó bien en general y me ha aceptado como soy, pero de todos modos con algunos temores sobre lo que todo esto pueda generar en mí, en el sentido de cambios que puedan afectar la relación que tenemos. En todo caso, por el momento, en ese sentido me siento tranquilo, independiente que me sienta internamente bisexual, yo quiero estar con ella y eso no lo pongo en duda.

También le conté con cautela a tres amigos, quienes también reaccionaron bien y de forma abierta y comprensiva. Sin embargo, la principal dificultad ha sido contarles a mis padres. Mis hermanos (tengo 3 hermanos y una hermana) reaccionaron bien, aceptándome, pero mis papás no, fue muy angustiante. Mi madre se angustió hasta las lágrimas, me obligó a que guardara esto como un secreto y mi padre dijo que no lo aceptaba ni lo entendía y que esto perjudicaría mi vida y a mi hijo.

Yo intenté defenderme, diciéndoles que no pusieran sus pensamientos y miedos sobre mí, sé que ellos están “equivocados” y entiendo racionalmente el motivo de su preocupación, puedo respetar y aceptar su opinión sobre este tema de forma intelectual, sin embargo, el hecho de que ellos intenten imponer su pensamiento sobre mí me afecta mucho. Sobre todo su angustia y preocupación me han hecho sentir muy culpable y me ha generado una gran angustia. No puedo respirar bien y me siento muy mal conmigo mismo. No estoy arrepentido de lo que he hecho, creo que es legítimo porque me estoy mostrando por fin como soy y como me siento, pero me es muy difícil no sentirme culpable y angustiado con todo esto.

Me siento sin una familia que me entienda realmente, y me cuesta mucho todavía aceptarme a mí mismo con paz y alegría. Siento que no tengo un espacio donde habitar, que no puedo ser yo mismo.

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Ignacio, 17 años, Linares. Chile.

ThomasMi confusión comienza a la edad de los 14 años, luego de una ida al cine con 4 amigos, mis mejores y únicos amigos hombres hasta ese entonces. Luego de aquella tarde, en la noche comencé a pensar, pensar y pensar, hasta que descubrí que sentía cosas por uno de ellos. Mi mente se dio cuenta más tarde que mi cuerpo, ya que siempre me daban ganas de abrazarlo, de escucharlo o de simplemente estar a su lado. El tiempo pasó y el sufrimiento comenzó, no sabía qué hacer con lo que sentía, así que poco a poco me fui sumergiendo en un mar de desesperación y angustia, no demasiada, pero sí bastante.

El tiempo pasó y lentamente mis sentimientos por él también, así que todo volvió a la “normalidad”, por así decirlo, excepto que esas amistades quedaron atrás por temas de cambio de curso. Seguimos en contacto, pero no del mismo modo.
Tras el cambio de curso (por motivos externos, no ligados a mi sexualidad) fui creando nuevos lazos y amistades con personas maravillosas, las cuales hasta el día de hoy son mis mejores amigos, y lentamente les fui confesando mi bisexualidad (nunca me sentí gay) a cada uno de ellos, y todos reaccionaban de manera excelente, nada de prejuicios ni discriminación, todo lo contrario.

Luego de esta confesión, se fueron abriendo nuevas puertas para mí. Comencé a experimentar físicamente con mis amigos: empecé a los 15 con mi primer beso en una fiesta con un amigo, al que se le sumaron varios otros después, todos como juegos sin importancia. Tiempo después me reuní con un tipo al que había conocido por Internet. Era primera vez que nos veíamos físicamente y, aunque no nos conocíamos de antes, terminamos besándonos apasionadamente bajo un árbol. A esto se le sumaron varios sucesos de igual magnitud, de hecho, cada vez más apasionados.

Él me pidió que intentáramos algo, y aunque internamente quería una relación con alguien, terminé rechazándolo (de manera sutil), ya que sentía cosas por otro chico.

Pasaron meses hasta que conocí a alguien y hasta el día de hoy siento que fue el único al que de verdad quise mucho, sentimentalmente hablando. Desde la primera vez que lo vi me llamó la atención. No era muy apuesto, ni delgado, ni llamaba demasiado la atención, pero para mí era ideal. Antes de que él comenzara a hablarme yo ya sentía cosas por él, creía que él era para mí.

Un día comenzamos a chatear, y de a poco fuimos confesándonos lo que sentíamos el uno por el otro. La primera vez que nos reunimos me sentí muy feliz, y la sonrisa no me la quitaba nadie. Hablamos mucho por chat, cosas muy lindas, era como estar a su lado, y era tan feliz sabiendo que estaba con él… hasta que se acabó. Esta “relación” duró aproximadamente 1 semana y 3 días, y aunque estaba muy enganchado, al momento del término no sentí mucho, sólo una especie de vacío y decepción.

Con el tiempo, todo eso se fue transformando en un odio que cada vez crecía más y más, lo odiaba por haberme utilizado, de verdad llegué a odiarlo. Pasaron meses y conocí a una chica que me agradó desde el primer momento. Empezamos hablando mucho, nos contábamos muchas cosas. Ella se me declaró y yo, aunque estaba un tanto confuso concordé con ella y comenzamos a salir. Sin embargo, al igual que la relación anterior, duró poco, lo mismo de hecho.

Después de ambas relaciones efímeras ya no sabía qué esperar de las personas, y además, seguía manteniendo encuentros esporádicos con el primer tipo: nos veíamos un par de veces al año, y la mayor parte del tiempo solo nos besábamos, era algo netamente físico, nada emocional. De hecho, mi primer encuentro sexual fue con él, y para ser sincero, no fue la gran cosa, y eso se debió a la falta de sentimiento. Aquella experiencia fue solo un descargo físico, nada emocional.

Y aquí estoy ahora con 17 años y con un corazón que se engancha de cualquiera que pueda, mayormente de la persona equivocada y últimamente del hombre incorrecto.

Además, ahora estoy comenzando a sentir cosas por uno de mis amigos. Y es que con él he tenido dos encuentros sexuales dentro de estas semanas. Sé que quizás para él no signifique nada, pero yo estoy tan desesperado por estar con alguien, por sentirme acompañado, porque alguien me de un poquito de cariño, que estoy dispuesto a aceptar cualquier muestra de afecto por cualquier persona. Sé que eso no está bien, pero no sé cómo hacer para aguantarme esas ganas de estar con alguien. Esto sólo me ha traído problemas internos y tristezas personales y ya no quiero más eso, solo quiero ser feliz, quiero aprender a ser feliz, aunque sea conmigo mismo.

*Joven Confundido se comunicó de forma interna con Ignacio para entregarle apoyo y orientación.

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Brian, 16 años, Santo Domingo, República Dominicana.

Man looking out office window at nightBueno, esta es mi historia. Desde que tengo poca edad me he sentido atraído hacia los chicos, aunque siempre tonteaba con chicas porque mi padre me decía que eso hacían los hombres. Cuando tenía 7 años, el sentimiento se hizo más fuerte. Después, cuando tenía 10, empezaron a gustarme muchos chicos y a esa edad también tuve mi primer beso gay y encuentro sexual. Después de eso escribía en mi diario todo lo que sentía, y mi madre lo descubrió. Me dijo que eso no era de Dios y se puso a llorar un montón, también se lo dijo a mi padre, pero él no supo qué hacer al respecto. Ella le dijo que me tenía que enseñar “cosas de hombres” y acercarse más a mí. Lo intentó pero no  funcionó nada. Yo me empecé a sentir que estaba mal y que tenía que “curarme”.

Luego mis padres se divorciaron y me fui a vivir con mi madre a Santiago de los Caballeros en el mismo país. Ahí fue cuando empecé a investigar sobre la sexualidad y todo eso. Me fui conociendo más a mí mismo y a darme cuenta de que estoy sano y que no estoy solo. Internet fue mi guía, mi amiga. En Yahoo! Respuestas encontré a personas con las mismas confusiones que yo y empecé a conocer gente. Un día, estaba hablando con un chico que conocí (de España) en Facebook, y sin querer dejé mi cuenta abierta y mi madre vio la conversación que teníamos. Se enojó bastante y me castigó como por un mes. Me llevó a un pastor y no me dejaba casi solo. Otra vez me descubrió (yo anteriormente le había prometido no volver hacerlo), pero esta vez se enojó mucho más y estuve castigado como por 3 meses. Luego de eso me cree otra cuenta de Facebook, para poder ser yo mismo, y conocí a un montón de gente gay y bi.

Entré a la secundaria. Mi primer año fue rápido e hice amigos (la mayoría eran chicas). Pasé a segundo y en ese grado escribí una novela de temática gay que mis compañeros leyeron. Eso rebeló mi secreto. Mis mejores amigos me aceptaron y apoyaron inmediatamente. El segundo año fue muy difícil para mí con mi salida del closet (aunque solo algunos compañeros lo sabían). Me fue pésimo también académicamente ya que estaba pasando por eso, por mi mamá y mucha confusión extra.

Pasé a tercero y como estoy en un politécnico iba a entrar al Módulo Técnico-Profesional en el que me iban a dar un carrera. Bueno, me separé de mis mejores amigos, aunque nos veíamos siempre en recreo y fuera de la escuela. Algunos se alejaron un poco, yo me  hice más cercano a las chicas. En mi nuevo curso, con personas que apenas había visto antes, salí rápidamente del closet con ellos, creo que fue mucho mejor que con el anterior. Conocí a un buen amigo que me ayudó desde el principio, y siempre me ha apoyado. Con mi madre las cosas se volvieron extremadamente complicadas, me amenazaba con enviarme a vivir con mi padre. Caí en depresión, no salía casi nada, prefería estar sentado todo el día en el computador que hablar con la gente, mis únicos amigos eran el chico de mi curso y los antiguos. No sentía confianza de hablar con mi madre y mucho menos con mi padre.

Luego las cosas empeoraron, casi toda la escuela sabía que era bi (salí del closet con esa etiqueta) y muchos me hacían bullying. Luego, como por Mayo, una tía mía que es dominico-mexicana llegó al país para visitarnos, ella siempre me ha apoyado (ya le había contado por Facebook lo mío). En ese tiempo que mi cariñosa tía estuvo con nosotros hubo mucho drama, demasiado, no quiero hablar de eso, se los dejo a su imaginación (mi madre súper hipócrita y mi tía apoyándome… tuvieron muchas discusiones).

En Julio me mudé a Santo Domingo, y aquí estábamos con la gente que conocímos anteriormente. Nos mudamos a un lugar de mejor economía (mi madre se caso con un gringo), y siempre vamos donde una amiga de ella, que vive muy cerca de nosotros. Mi madre me dijo que estaba muy feliz porque yo no había dicho nada que la avergonzara, o sea, nunca he dicho aquí que me gusten los chicos ni nada. Eso me hizo sentir muy mal porque ella dijo que ya no tenía problema con que si era gay o no. Pero con mi padre las cosas son imposibles.

Y muchas veces me siento solo, porque sigo temiendo que la gente me lastime, y no sé qué hacer. Siento que no tengo a nadie. Necesito una mano amiga, porque aquí no tengo a nadie, todos mis amigos están en otra ciudad. No tengo con quién hablar cara a cara. No tengo a alguien que me dé un abrazo consolador que tanto necesito, tengo un poco de depresión otra vez y tengo ganas de dormirme y no despertar jamás. Siento que quiero llorar de tristeza a cada momento.

Me siento solo y muy vació (UNO SE PUEDE SENTIR SOLO AUNQUE TENGA MUCHA GENTE QUE LE QUIERA)

PD: Gracias a todas las personas que están con nosotros

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Blanca, 17 años, Santiago

©blastDesde muy chica descubrí que me gustaban las niñas. Debí haber tenido entre siete y ocho años cuando me dí cuenta de que tenía una prima que me volvía loca, aún así siendo 10 años mayor que yo. Después, en el colegio, comencé a mirar a las niñas, me sentía mal porque creía que todos me iban a odiar si se enteraban, aunque mi mamá siempre me decía que si llegaba a tener un hijo “homosexual” lo iba a seguir amando y apoyando siempre.. que eso no importaba. A los 15 años sentía que ya no podía seguir ocultándolo, me sentía segura de mí misma.. de lo que era, de quién era y le conté a mi mamá. Ella se lo tomó muy bien, le expliqué lo que sentía, me dio consejos, me dijo que me apoyaba y hasta lloramos juntas de la emoción. Desde ese momento tenemos una confianza enorme.

Hace un tiempo en el liceo comencé a ir a unas sesiones con la psicóloga por motivos algo irrelevantes. Ella es muy linda físicamente y psicológicamente muy dulce. La cosa es que en la primera sesión (que era para conocernos) le conté que soy homosexual, también le conté muchas cosas de mí, se ganó mi confianza desde ese momento. Desde aquel día me di cuenta que ella llamaba mi atención de una manera muy sutil. Poco a poco fuimos formando una especie de “amistad” y a mí ya se me hacía casi imposible seguir fingiendo lo que sentía, ya que algunas veces, cuando me hablaba, me reía como una tonta o me ponía nerviosa. Estoy segura que ella algo sabe o debe sospechar. Ella tiene 29 años, está casada y no tiene hijos aún.

Yo sé que ella ya lo notó (es obvio) y, a pesar de todo, sigue con una gran simpatía, me encanta. En la última sesión me dijo que podíamos seguir viéndonos cuando yo quisiera, que no quería perder el vínculo conmigo, que si necesito otra sesión que ella buscaría un espacio en su agenda para atenderme y que me puede ayudar en lo que necesite. Me encantaría poder contarle lo que siento por ella para desahogarme pero tengo miedo de lo que pueda pasar, no me gustaría que se sintiera incómoda, aunque sé bien que no estaría contándole ninguna nueva noticia, estoy más que segura que ella lo sabe pero.. ¿Qué podría hacer al respecto? ella tiene su vida hecha y no me gustaría causarle problemas a nadie, me siento confundida.

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Jesús, 23 años, Medellín. Colombia

Daniel 2Hace un rato para atrás acepté que me gustan los chicos y de hecho siempre lo he sabido, pero tal vez creía que estaba confundido y no lo aceptaba como era. Ya sé mis gustos y me acepto como soy. La cosa es que a estas alturas nadie sabe que soy Gay ni mis mejores amigos, solo un grupo cerrado de chicos con los que hablo por redes sociales.

Hay días que me siento frustrado y quiero al igual que los demás una pareja y mostrarme como soy, tengo gusto distintos a todos los de mi familia. Ya me gradúe de la universidad y quiero irme a otra ciudad y ser independiente, así lograr hacer mi vida como quiero.

El consejo que les pido es que no sé cómo decirle a mis papás, creo que son tolerantes, aunque a veces se les salen uno que otro comentario homofóbico, sobre todo a mi mamá, porque por ejemplo, esta semana estábamos viendo un programa de TV y me dijo que unas chicas lesbianas iban a una iglesia “x” y que ese tipo de personas no deberían entrar a la iglesia. Además de que Dios hizo al hombre y a la mujer para que estuvieran juntos. Eso me puso un poco bajo de nota, pero no le presto atención. En cuanto a mi padre, es muy comprensivo, eso creo. Y no sé cómo decirles a mis amigos, me da temor de que no me hablen más.

No sé qué hacer con esto, soy un adulto joven que sabe lo que quiere y hacia donde quiere ir, pero no me atrevo a mostrar esa parte de mí al resto del mundo. Siempre he tratado de tener mi mente ocupada para no pensar en esto, pero siento que voy a explotar y que muero por dentro.

Gracias por su ayuda.

Son muy bueno en lo que hacen, cada vez que puedo los leo y hoy me atreví a decirles lo que siento.
Atentamente,
Jesús

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